Asesor de la ONU para temas relacionados con el terrorismo islamista. Consultor de gobiernos europeos y americanos. Analista de The New York Times, la BBC, Le Monde. Rohan Gunaratna, el hombre que predijo con escalofriante exactitud el atentado de Madrid y el mayor experto en Al Qaeda analiza ahora las claves de la organización.Lleva más de una década siguiéndoles la pista y por eso, a día de hoy, Rohan Gunaratna, de 42 años, es el hombre que más sabe de Al Qaeda. Licenciado en relaciones internacionales, budista, originario de Sri Lanka y afincado en Singapur, su interés por el terrorismo nació cuando investigaba en su tierra natal a los Tigres Tamiles a finales de los 80. Aquella experiencia lo llevó al Pakistán de 1993 tras los pasos de los terroristas que se apiñaban en torno a Bin Laden. Sus entrevistas con un total de 200 componentes y sus investigaciones sobre la financiación del nuevo movimiento le hicieron sospechar que estaba ante el germen de un serio problema. Pero el punto de inflexión lo marcó la destrucción por los talibanes de las estatuas gigantes de Buda en Bamiyán en marzo de 2001. Aunque el 11 de septiembre de 2001 parecía impensable, intuyó que algo muy grave podía estar a punto de ocurrir. Por entonces trabajaba como investigador de la oficina de Prevención del Terrorismo de Naciones Unidas. En la actualidad es profesor en el Instituto para la Defensa y los Estudios Estratégicos de la Universidad de Nanyang, en Singapur, y ha escrito Inside Al Qaeda, el libro más completo sobre el grupo, además de otros seis sobre terrorismo. El Semanal lo entrevistó en Sydney, poco antes de volar a Montreal, desde donde iría a Nueva York, Londres y Suiza, pero en estos días posteriores al 11 de marzo, reconoce que vive «con Madrid constantemente en la cabeza».
El Semanal. Usted fue uno de los pocos que, desde el primer momento, aseguró sin dudar que Al Qaeda estaba detrás del atentado de Madrid.
Rohan Gunaratna. Llevo muchos años investigando esa organización y conozco cómo operan. Creía que era Al Qaeda no sólo por el número de víctimas, sino también porque se necesita un operativo importante, una treintena de personas implicadas, financiación y organización para perpetrar un atentado de esa magnitud.
E.S. Tres meses antes de la masacre, usted ya predijo en una entrevista a la CBS que se iba a producir un gran atentado en Europa.
R.G. Europa era un objetivo claro de Al Qaeda, y Europa ha sido muy tolerante con los grupos de apoyo de la organización, que son fundamentales para atentar.
E.S. En Inside Al Qaeda explica que la organización fundamenta su éxito en su estructura descentralizada y en su funcionamiento basado en dos tipos de células: las de apoyo (o logísticas) y las ejecutoras.R.G. Sí, las de apoyo son las que distribuyen propaganda, reclutan, recaudan fondos y facilitan tecnología. Son las encargadas de encontrar casas seguras, alquilar vehículos o comprarle a Bin Laden un teléfono móvil. Luego están las ejecutoras, que son el tipo de célula de Mohamed Atta. Llegan cuando el objetivo ha sido ya identificado. Hacen el reconocimiento final, la vigilancia y ejecutan la operación: bomba, asesinato, ataque suicida, lo que sea. Ambas están siempre activas. Pero cuando los sistemas de alerta de cada país se disparan, como en el caso de EE.UU. tras el 11-S, permanecen sólo las de apoyo. Las ejecutoras son más detectables, y no corren riesgos.
E.S. ¿Cómo se financia?
R.G. De muchas formas. Cuenta con el respaldo de algunos regímenes y con sus propios negocios. Por ejemplo, en España se dedican a clonar tarjetas de crédito. Además, utilizan las organizaciones caritativas islámicas en países como EE.UU.
E.S. Usted mantiene que los principales grupos de apoyo son las organizaciones caritativas islámicas.
R.G. Así es. No es que Al Qaeda cree estas organizaciones, se infiltra en ellas. Muchas ONG islamistas en EE.UU. gozan incluso de fondos públicos y aglutinan en torno a sí a las comunidades de musulmanes, por eso son muy útiles para Al Qaeda.
E.S. ¿Dónde se entrenan los miembros de la organización, ahora que Afganistán está controlado (o casi)?
R.G. El sur de ese país sigue siendo un centro de entrenamiento, pero han descentralizado sus campos, incluso los han convertido en itinerantes. En la actualidad los hay en Cachemira, Chechenia, Yemen, Somalia, Indonesia, Filipinas y Bangladesh.
E.S. ¿Madrid era un objetivo para la organización porque en nuestro país las células de apoyo eran fuertes y eficaces?
R.G. Sí, eso ya quedó claro tras el 11-S. La última reunión para preparar el atentado de Nueva York tuvo lugar en España. Su país ha sido clave como centro de operaciones de células de apoyo: las encargadas de facilitar documentación, tarjetas de crédito.
E.S. ¿Es fundamental en esta trama el papel de Marruecos y su cercanía con España?
R.G. No tanto como se está diciendo. Es cierto que, geográficamente, España es un lugar de fácil acceso, pero también es importante la actividad siria en el país. España es, sobre todo, un punto de tránsito, pero esa característica puede convertirla también en un punto clave para que los servicios de seguridad recluten agentes e informadores terroristas.
E.S. ¿Cree usted que la guerra de Irak sirvió en alguna medida para combatir el terrorismo?R.G. Fue un gran error. Irak no era una amenaza inmediata. Sadam era un mal hombre, pero era un factor de estabilidad, porque controlaba a los islamistas.
E.S. ¿Puede ser una solución sacar las tropas de Irak?
R.G. La guerra fue una equivocación, pero retirar ahora a las tropas será un error aún mayor. Porque dejará el terreno libre para que Irak se convierta en otro Afganistán. No debieron ir, pero una vez allí, las tropas occidentales no se pueden marchar. Los dirigentes iraquíes no serán capaces de controlar el país, son muy débiles. Si se quedan solos, se impondrán los radicales por la fuerza y convertirán Irak en un campo de entrenamiento y de formación de terroristas.
E.S. ¿Y cuánto tiempo deberán quedarse las tropas?
R.G. Unos cinco años.
E.S. El pasado enero usted afirmó que los atentados se producirán cada tres meses.
R.G. Antes del 11-S, Al Qaeda actuaba una vez al año. Después, han reforzado sus grupos asociados, lo que les permite atentar una vez cada tres meses.
E.S. ¿Se atreve a pronosticar dónde será el próximo?
R.G. Aunque su intención sea volver a atentar en Europa, les resultará más difícil, porque ahora las células de apoyo no podrán actuar con libertad. Así que es probable que tengan que hacerlo fuera.
E.S. La clave está en controlar las células de apoyo.
R.G. Es que Europa ha sido muy tolerante con ellas. Es necesario atacar a la organización de propaganda y reclutamiento para acabar con Al Qaeda.
E.S. ¿Cómo hacerlo?
R.G. Endureciendo la legislación. Se ha detenido a muchos miembros de Al Qaeda relacionados con esa actividad de propaganda, pero están en libertad bajo fianza o incluso sin cargos. Sin castigo, sin que vayan a prisión, no dejarán de hacerlo. Sólo así se puede acabar con esas organizaciones…
E.S. Pero entenderá que el endurecimiento de la legislación no es sólo para los islamistas radicales, sino para toda la población, es decir, que todos los ciudadanos pueden verse afectados por una ley excesivamente dura y restrictiva.
R.G. Estoy de acuerdo, pero en estas circunstancias puede ser necesario. Es la única forma de controlar las células de Al Qaeda. Mire, por ejemplo, Mohammad Jamal Khalifa, cuñado de Bin Laden, visitó EE.UU. en 1994. Fue detenido por el Departamento de Inmigración en San Francisco y se le encontraron documentos con títulos como La sabiduría del asesinato y el secuestro o La sabiduría de bombardear iglesias cristianas. Resultado: fue extraditado a Jordania, donde se lo buscaba por financiar un atentado en un cine de aquel país. Resultado: fue juzgado y absuelto de ese crimen. Como responsable de Al Qaeda en el sureste de Asia en los 90, se lo implicó en el intento de destruir 11 aviones americanos en el Pacífico, intentar asesinar al presidente Clinton e incluso al Papa en Manila, pero hasta que fue liberado en Jordania, EE.UU. ni siquiera sabía de su implicación en esas operaciones. Después de los ataques del 11 de septiembre, Khalifa fue detenido en Arabia Saudí, pero no tardó en ser liberado.
E.S. ¿Qué sucede con Arabia Saudí y la financiación de Al Qaeda?R.G. El sistema saudí apoya al terrorismo tácitamente, pero de una manera enorme y en diferentes frentes. Mírelo de este modo: las tropas americanas mataron de tres a cinco miembros de Al Qaeda a la semana en Afganistán, el sistema saudí produce dos docenas de miembros semanales.
E.S. ¿Cómo evitarlo?
R.G. Más que detener a los terroristas en Arabia Saudí, hay que reestructurar el sistema que produce terroristas, que crea jóvenes vulnerables a la propaganda y al adoctrinamiento.
E.S. Pero eso también pasa con los jóvenes en otros países árabes. ¿Cómo invertir el proceso?
R.G. La lucha contra los grupos terroristas islámicos deben liderarla esencialmente los musulmanes moderados, porque ellos son los más amenazados. Corren el peligro de que sus valores desaparezcan, pero no tienen la capacidad para hacerlo. Por eso, Occidente debe trabajar intensamente con los regímenes moderados.
E.S. ¿Dónde está Bin Laden?
R.G. En la frontera de Pakistán. Allí cuenta con total apoyo y es muy difícil de encontrar.
E.S. ¿Cree que las fuerzas americanas lo tienen cercado?
R.G. Creo que están cerca, pero en esa zona no pueden operar, no pueden entrar.
E.S. Usted afirma que la única forma de acabar con Al Qaeda es infiltrarse en la organización. ¿Lo está llevando a cabo con éxito EE.UU.?
R.G. Ha empezado a hacerlo, aunque un poco tarde, pero creo que es la única forma de combatirlos. Lo han hecho mejor los franceses, ellos sí estaban infiltrados en Al Qaeda. De todos los servicios de inteligencia occidentales, los franceses son los más eficaces en esta lucha.
E.S. ¿Cómo definiría al prototipo de seguidor de Al Qaeda en Occidente?
R.G. No se puede hablar de que pertenezcan a un estrato social determinado. Tienen miembros y colaboradores en todos los niveles. La cúpula está integrada por familias de clase media o alta, empezando por los Bin Laden, miembros de una rica familia saudí, pero la mayoría de sus integrantes pertenecen a estratos sociales bajos. Los expertos de Al Qaeda, el centro de la organización, provienen de clases medias, de las universidades.
E.S. ¿Existe la posibilidad de que atenten con armas nucleares o químicas?
R.G. Con armas nucleares no pueden atentar, porque no las tienen. No es fácil conseguir material nuclear o biológico. Podrían hacerlo con químicas, pero no es probable. Prefieren utilizar material con el que están familiarizados, los explosivos, no quieren correr riesgos. Lo que les gustaría es repetir el éxito del 11 de septiembre. Es un copycat, un fenómeno por imitar.
E.S. Sabe usted mucho sobre Al Qaeda, con detalles de nombres y cifras que resulta curioso que estén a disposición de un analista como usted. Ha entrevistado a 200 de sus miembros. ¿Tan fácil es encontrarlos?R.G. Antes del 11-S, sí. Ahora, no.
E.S. ¿Qué opina de todas esas personas a las que ha entrevistado?
R.G. En realidad hay un equipo A y un equipo B. Los miembros del A son los altamente entrenados, los motivados. Son hombres de hielo. Los chicos del equipo B son fanáticos. A Al Qaeda le importan un bledo. Son desechables. El manual de la organización dice que nunca debes dar explosivos a un fanático, porque se volará a sí mismo o a algún colega. De los que debes cuidarte son de la élite del equipo A, los takfirs, los que vinieron de Egipto a finales de los años 60. Un takfir puede mezclarse tranquilamente con los infieles, puede incluso tomar un whisky contigo o ir a un topless, pero no te fíes…
E.S. ¿Ha entrevistado a Bin Laden?
R.G. No.
E.S. ¿Le gustaría hacerlo?
R.G. No creo que deba responderle a eso.
E.S. ¿Puede Al Qaeda llegar a desintegrarse por luchas internas?
R.G. Mientras Bin Laden esté vivo, habrá unidad. Cuando sea eliminado, se desatarán luchas internas. Bin Laden tiene el don de juntar a la gente y darle un sueño que seguir, una misión y una visión.
E.S. ¿Significa eso que si Bin Laden es detenido o muere, sería el fin de Al Qaeda?
R.G. No. Bin Laden y Abdullah Azzam crearon Al Qaeda y lograron aglutinar en torno a ella a muchos grupos radicales islámicos. No hay nadie con el carisma, reputación y experiencia de Osama Bin Laden, es cierto, pero ahora Al Qaeda es sólo una organización a la que están unidas muchas otras, y éstas, en Marruecos, Chechenia, Pakistán, pueden operar por cuenta propia.
E.S. Pero usted afirma que se puede acabar con Al Qaeda en cinco años…
R.G. Sí, se puede. Depende de cómo respondan Estados Unidos y la comunidad internacional. Si persigues rigurosamente a una organización, si en uno o dos años se hace una buena infiltración, se puede acabar con cualquier organización terrorista en cinco años.
Judy Clarke
Fuente: El Semanal.
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