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Ernesto Guevara, más conocido como el Che Guevara, o simplemente el Che (14 de junio de 1928 en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina – 8 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia), fue un médico, político y guerrillero argentino-cubano, cuya figura despierta grandes pasiones.
Fue uno de los líderes de la Revolución Cubana. En la década de los 60 se estableció con un pequeño grupo guerrillero en Bolivia donde fue capturado y ejecutado en forma clandestina por el Ejército Boliviano con la colaboración de la CIA. Tras su muerte se ha convertido en un símbolo de alcance mundial que simboliza la lucha contra las injusticias sociales o de rebeldía y espíritu incorruptible. El contorno de su rostro, obtenido a partir de una fotografía de Alberto Korda, es una de las imágenes más reproducidas del mundo.
Nacimiento
Sus padres vivían en Buenos Aires pero debido a que poseían una plantación de yerba mate en Caraguatay, Misiones, alternaban su estadía entre ambos lugares separados por más de 1.800 km de vía fluvial. Poco antes de nacer Ernesto, los padres decidieron volver a Buenos Aires con el fin de que el parto fuera adecuadamente asistido, utilizando para ello las líneas navieras que surcaban el río Paraná. Sin embargo el parto se adelantó y debieron descender en el puerto de Rosario donde nació Ernesto en el Hospital Centenario. El niño fue inscrito al día siguiente con el nombre de Ernesto Guevara. Después de que la madre recibiera el alta, se instalaron por unos días en un apartamento ubicado en la calle Entre Ríos 480 (esquina con Urquiza) hasta que la madre y el niño estuvieron en condiciones de viajar a Buenos Aires.
Contrariando la versión general, el biógrafo Jon Lee Anderson sostiene que el acta de nacimiento es falsa y que Ernesto Guevara nació el 14 de mayo de 1928, exactamente un mes antes. La razón habría sido la intención de los padres de ocultar que la madre ya se encontraba embarazada al momento de casarse, hecho del que hay certeza porque ha sido reconocido por el padre. Por ese motivo los Guevara se alejaron de Buenos Aires durante el embarazo y luego intencionadamente se dirigieron a Rosario, donde un médico amigo aceptó alterar el certificado de nacimiento.
La versión de Anderson es sumamente creíble y le fue relatada por la también biógrafa de Guevara, Julia Constanla, a quien Celia de la Serna le contó personalmente la verdadera fecha de nacimiento de su hijo y las circunstancias de su embarazo prematrimonial. Explica además el poco razonable traslado de la madre a Misiones estando embarazada y el extraño descenso en Rosario. De ese modo, Ernesto Guevara fue siempre presentado como “sietemesino”, término que históricamente era asimilado a “fruto de una relación prematrimonial”.
Los padres
Ernesto Guevara fue el mayor de los cinco hijos de Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna. Ambos pertenecían a conocidas familias aristocráticas de clase alta. Su tatarabuelo paterno fue considerado el hombre más rico de Sudamérica, mientras que por el lado materno descendía de José de la Serna e Hinojosa, último virrey español en Lima. Personalmente conformaron un hogar de menos poder económico, de clase media alta.
Ernesto Guevara Lynch (1901-1987), el padre, tenía una vida desahogada gracias a las rentas que obtenía de la herencia recibida de sus padres. Al nacer su hijo, acababa de comprar una importante plantación de yerba mate en Caraguatay, una zona rural de la provincia de Misiones, en el área de Montecarlo, 200 kms. al norte de la capital Posadas, sobre el río Paraná. En aquellos tiempos los trabajadores de los yerbatales, conocidos como mensúes, estaban sometidos a un régimen prácticamente esclavo. La novela “El río oscuro”, de Alfredo Varela, sobre la que se realizó la película Las aguas bajan turbias, está ambientada en el trabajo de los yerbatales de aquellos años.
El padre del Che vivía en Buenos Aires pero se encargaba personalmente del yerbatal, que tenía el nombre de La Misionera y había sido comprado con parte de la herencia de su esposa. También obtenía ingresos del Astillero Río de la Plata, propiedad de varios miembros de su familia; ubicado en San Fernando, se incendió en 1930. Nunca llegó a prosperar lo suficiente y terminó vendiendo el yerbatal en la década de 1940, para instalar una inmobiliaria y comprar una casa en Buenos Aires. En Córdoba instaló con un socio una empresa de construcción civil que quebró en 1947. En 1948 recibió otra importante herencia debido a la muerte de su madre, Ana Isabel Lynch Ortiz. Algunas biografías lo indican incorrectamente como ingeniero y de ideas socialistas. Se volvió a casar y tuvo tres hijos. En 1987 escribió un libro con el título “Mi hijo el Che”.
Celia de la Serna (n. 1906;18 de mayo de 1965), la madre, pertenecía a una tradicional familia aristocrática de grandes estancieros bonaerenses. Su padre se suicidó cuando tenía dos años y su madre murió cuando tenía quince. Quedó entonces al cuidado de su hermana Carmen y una tía. Perteneció a una generación de mujeres argentinas de clase alta progresistas que promovieron el feminismo, la libertad sexual y la autonomía de las mujeres, cuya más fiel representante fue Victoria Ocampo.
Los padres de Ernesto se casaron el 10 de diciembre de 1927, cuando Celia se encontraba embarazada de tres meses. El hecho resultaba condenable para la moral de aquellos años, pero también indica una actitud poco conservadora por parte de sus padres y sobre todo por parte de su madre, quien pocos años antes había estado a punto de convertirse en monja. En 1948 se separaron, aunque siguieron viviendo bajo el mismo techo; otra conducta inhabitual en la clase alta argentina, que conllevaba la marginación. En total tuvieron cinco hijos:
- Ernesto (n. 1928 – m. 1967)
- Celia (n. 1929)
- Roberto (n. 1932)
- Ana María (n. 1934 – m. 1988)
- Juan Martín (n. 1943)
Una característica de los padres de Ernesto que influyó considerablemente en su niñez y juventud, fueron sus constantes mudanzas y traslados. Hasta dejar la Argentina definitivamente en 1953, la familia de Ernesto tuvo al menos 12 domicilios, en Buenos Aires, Caraguatay, San Isidro, Alta Gracia y Córdoba capital.
Residencias de la familia Guevara Lynch-De la Serna entre 1928 y 1953`:
Entre Ríos 480 (Rosario)
Santa Fe y Guise (Palermo, Buenos Aires)
Caraguatay (Misiones) (Museo)
Calle Alem, a pocas cuadras del CASI, (San Isidro, provincia de Buenos Aires)
Bustamante y Peña (Recoleta, Buenos Aires)
Plaza Hotel, frente a la plaza San Martín (Córdoba Capital)
Hotel “La Gruta”, (Alta Gracia, Córdoba)
Villa Chichita (Alta Gracia, Córdoba)
Villa Nydia (Alta Gracia, Córdoba) (Museo)
Chile 288, (Córdoba Capital)
Arenales y Uriburu (Recoleta, Buenos Aires)
Araoz 2180 (Palermo, Buenos Aires)
Primeros años: entre Caraguatay y Buenos Aires
Los primeros años de Ernesto transcurrieron entre las casas que sus padres tenían en Buenos Aires y Caraguatay, yendo y viniendo en los vapores del río Paraná, según las necesidades de la producción yerbatera y el clima. Desde un primer momento Ernesto recibió de sus padres el sobrenombre de “Ernestito”, para diferenciarlo del padre, y luego de “Teté”, con los que le llamarían indistintamente su familia y amigos de la infancia.
En Buenos Aires se instalaron en las zonas típicas de la clase alta: primero en el barrio de Palermo (Santa Fe y Guise), luego en el partido de San Isidro (calle Alem) y finalmente en el barrio de la Recoleta (Peña y Bustamante). Viviendo en San Isidro, a los dos años de edad tuvo el primer ataque de asma, enfermedad que padecería toda su vida y que llevaría a la familia a trasladarse a Córdoba. El padre siempre culpabilizaría a la madre por el asma de Ernesto, atribuyéndolo a una bronquitis agravada por la falta de atención de esta última una fría mañana mientras nadaba en el aristocrático Club Náutico San Isidro.
En Caraguatay (Misiones), los padres de Ernesto contrataron a una niñera para su hijo: Carmen Arias, una gallega que viviría con la familia hasta 1937 y que fue quien le puso el sobrenombre de “Teté”. Del yerbatal de sus padres y de su estancia en Misiones adquiriría el gusto por el mate, del que fue un apasionado toda su vida.
Debido a la seriedad y persistencia del asma que afectaba a Ernesto, la familia procuró buscar un lugar con un clima más apto. Siguiendo las recomendaciones de los médicos, decidieron mudarse a la provincia de Córdoba, un destino clásico de aquella época para las personas con afecciones respiratorias debido a sus condiciones climáticas y mayor altitud. Tras pasar un tiempo en la misma ciudad de Córdoba, capital de la provincia, los Guevara Lynch se instalaron en Alta Gracia.
Alta Gracia (Córdoba), infancia y adolescencia
Ernesto Guevara vivió 17 años en Córdoba, desde 1930 hasta principios de 1947, abarcando gran parte de su infancia y toda la adolescencia. Él mismo se consideraba cordobés y hablaba con el característico “cantito” de los cordobeses, aunque luego en Cuba adoptaría un acento marcadamente cubano. En Alta Gracia cursó la escuela primaria y en la ciudad de Córdoba la secundaria. También allí tuvo sus primeras experiencias sexuales y formó su grupo de amigos, con los que más adelante compartiría sus primeras preocupaciones sociales y sus viajes por América Latina. Poco antes de volver a Buenos Aires, vivió también unos meses en Villa María.
La familia tuvo varios domicilios en Alta Gracia, pero el principal de ellos fue Villa Nydia, en la zona de Villa Carlos Pellegrini, donde actualmente funciona el Museo Ernesto Che Guevara.
Ernesto cursó sus estudios primarios en las escuelas públicas San Martín y Santiago de Liniers entre 1937 y 1941. Sus estudios secundarios los realizó entre 1942 y 1946 en el Colegio Nacional Dean Funes, ubicado en la ciudad de Córdoba, donde la familia terminó mudándose en 1943.
El asma determinó en gran medida las características de la infancia de Ernesto Guevara. Los ataques eran constantes y de una severidad tal que lo llevaban incluso a quedar postrado días enteros. Limitó sus posibilidades de ir a la escuela, a la que recién ingresó en 1937 cuando tenía ocho años comenzando en segundo grado (salteando primero inferior y superior). Restringió sus posibilidades de hacer deporte, actividad que le apasionaba y que igualmente practicó aunque muchas veces sus amigos debían cargarlo para volver a su casa. Para combatir el asma estaba sujeto a constantes dietas y tratamientos médicos. Por otro lado su enfermedad lo hizo un extraordinario lector, un gran aficionado al ajedrez y generó en él un fuerte espíritu de disciplina y autocontrol.
Alta Gracia era una pequeña villa veraniega de la clase alta cordobesa ubicada en las primeras sierras a 39 km al suroeste de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia del mismo nombre. Las sierras de Córdoba, por su clima seco y su altura, han sido tradicionalmente uno de los principales destinos turísticos del país, y el lugar por excelencia que buscaban las personas con afecciones respiratorias.
En su primera adolescencia Ernesto tuvo preferencia por libros de aventuras, como las luchas de Sandokán, de Emilio Salgari y, sobre todo, los viajes extraordinarios de Julio Verne, entre ellos Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino. Años después, estando ya en Cuba pediría que le enviaran sus tres tomos encuadernados en cuero de las obras completas de Verne.
Más adelante desarrolló el gusto por la poesía y la filosofía. Entre sus poetas preferidos se destacó Baudelaire, en especial su descarnada y polémica obra Las flores del mal, y luego Pablo Neruda, en particular sus poemas de amor. Fue un apasionado de la filosofía existencialista, lo que lo llevó a preferir las obras de Sartre, Kafka y Camus, y de las teorías psicológicas de Freud.
Ernesto Guevara se destacó durante toda su infancia y adolescencia por su rebeldía. Sumamente travieso, con duras discusiones con sus padres y maestros, desaliñado al punto de ser llamado el Chancho Guevara (sobrenombre que adoptó gustosamente), ejecutando pruebas de gran riesgo personal, de muy mal carácter, muchas veces llegando a los golpes en las discusiones, realizando comentarios provocativos y escandalosos, buscando habitualmente defender la posición contraria de sus interlocutores.
En aquellos años, Córdoba y Alta Gracia en particular recibieron una notable cantidad de refugiados republicanos de la Guerra Civil Española, y también alemanes vinculados a los nazis. El músico Manuel de Falla se había instalado en Alta Gracia y algunos de los mejores amigos de Ernesto, los hermanos González Aguilar, eran hijos de un alto jefe militar español republicano, también refugiado allí. Por otra parte algunas localidades cordobesas como La Cumbre, La Cumbrecita y Villa General Belgrano eran centros de refugiados alemanes con evidentes simpatías nazis. El padre de Ernesto llegó a organizar durante la Segunda Guerra Mundial un pequeño grupo para espiar las actividades nazis en Córdoba, en el que también participó Ernesto.
En 1942 Ernesto Guevara inició sus estudios secundarios en la ciudad de Córdoba en el Colegio Dean Funes, ubicado en la esquina de Perú e Independencia, del barrio Pueyrredón. La ciudad de Córdoba, que por entonces contaba con unos 350.000 habitantes, comenzaba a sufrir transformaciones decisivas debido un notable proceso de industrialización por el que fue llamada la “Detroit Argentina”.
Cursó sus estudios secundarios (1942-1946) en un momento de grandes cambios y transformaciones políticas en la Argentina. Entre 1943 y 1946 habría de surgir el peronismo que contó con un apoyo masivo de la clase obrera e inversamente un rechazo masivo de las clases media y alta. Los estudiantes fueron uno de los grupos que más activamente se movilizaron contra el peronismo naciente, bajo el lema de “no a la dictadura de las alpargatas”.
Una vez en la escuela secundaria e instalado en Córdoba, la vida de Ernesto se hizo más pública. Contra lo que suelen decir algunas biografías, Ernesto Guevara no tuvo ninguna militancia política ni social en Córdoba (ni luego en Buenos Aires). Él mismo lo dijo:
“No tuve preocupaciones sociales en mi adolescencia, ni participé en las luchas políticas o estudiantiles de Argentina“.
Los padres de Ernesto y toda su familia, por supuesto, eran abiertamente antiperonistas, como lo era la gran mayoría de la clase media y la clase alta. Ernesto en cambio, nunca parece haber sostenido posiciones antiperonistas. Por el contrario, se sabe que la familia le atribuía sentimientos favorables al peronismo, que les recomendaba a las empleadas domésticas de su casa y de las casas de sus amigos que votaran al peronismo, y que sentía respeto por Perón a quien llamaba “el capo”. Años después, ya en plena Revolución Cubana, utilizó una de las palabras favoritas de Eva Perón, “descamisados”, para bautizar al grupo de novatos bajo su mando en la guerrilla, y poco antes, al enterarse del golpe militar que derrocó a Perón escribió en una carta a su madre: “Te confieso con toda sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, por lo que significaba para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte.”
Con respecto al Partido Comunista Argentino, Ernesto rechazó explícita y abiertamente su posición, en tanto “criticaba con dureza su sectarismo”.
Si alguna ideología clara comenzaba a asomar en Ernesto Guevara, en los últimos años de su adolescencia, fue su posición antiimperialista y en particular su posición acérrimamente contraria al imperialismo estadounidense, una ideología con profundas raíces en la cultura política-social argentina. En este sentido, escandalizó a sus familiares y conocidos, cuando se opuso a que la Argentina le declarara la guerra a la Alemania nazi en 1945, sosteniendo que se realizaba por presión de EEUU y que debía mantenerse neutral.
Simultáneamente en 1945, con 17 años, Ernesto demostró un gran interés por la filosofía y comenzó a escribir su propio diccionario filosófico, mientras descubría la literatura social latinoamericana, con exponentes como Jorge Icaza y Miguel Ángel Asturias.
Un hecho importante se produjo cuando en noviembre de 1943 su mejor amigo, Alberto Granado y otros estudiantes, fueron detenidos por la policía durante una manifestación estudiantil contra el gobierno. Ernesto y Tomás Granado iban a la cárcel a visitar a Alberto a diario. Contra todo lo esperado, cuando se organizó una gran marcha para reclamar la libertad de Alberto y los demás presos políticos, Ernesto no sólo se negó a participar, sino que sostuvo que “la marcha era un gesto inútil y que solo conseguirían «que los caguen a palos», y que él sólo iría si le daban un revólver”.
A fines de 1946 Ernesto terminó sus estudios secundarios. Ese mismo año obtuvo su primer empleo, junto a Alberto Granado, en el laboratorio de la Dirección de Vialidad de la Provincia de Córdoba. Poco después de recibirse fue enviado a la localidad de Villa María, 100 kms. al sur, a participar durante los siguientes meses en la construcción de un camino.
En 1947 la familia Guevara Lynch-de la Serna sufrió un colapso. La empresa constructora de su padre quebró, y los Guevara decidieron separarse y mudarse a Buenos Aires. En mayo de ese año su abuela enfermó mortalmente, lo que llevó a Ernesto a renunciar a su empleo y trasladarse a la capital argentina, donde permanecería luego del fallecimiento de la anciana.
Poco antes de partir, en Villa María, escribió el siguiente poema:
¡Lo sé! ¡Lo sé!
Si me voy de aquí me traga el río.
Es mi destino: “hoy voy a morir”.
Pero no, la fuerza de voluntad todo lo puede.
Están los obstáculos, lo admito.
No quiero salir.
Si tengo que morir, será en esta cueva.
Las balas, qué me pueden hacer las balas
si mi destino es morir ahogado, pero voy
a superar mi destino. El destino se puede
alcanzar con la fuerza de voluntad.
Morir sí, pero acribillado por
las balas, destrozado por las bayonetas,
si, no, no, ahogado no…
un recuerdo más perdurable que mi nombre
es luchar, morir luchando.Amigos de infancia y adolescenciaErnesto hizo grandes amigos durante su infancia y adolescencia en Córdoba; dos de ellos se destacaron:- Carlos “Calica” Ferrer. Uno de sus primeros amigos. Lo conoció cuando ambos tenían dos o tres años. Ernesto recién llegaba a Alta Gracia. “Calica” era hijo de un rico médico especialista en enfermedades respiratorias que vivía en Alta Gracia. Uno de sus pacientes era el propio Ernesto. La primera relación sexual de Ernesto fue con la empleada doméstica de la familia Ferrer, arreglado por el propio Calica (sería habitual para él mantener relaciones sexuales con las empleadas domésticas que trabajaban en las casas de sus familiares y amigos). Calica y Ernesto realizaron el Segundo viaje latinoamericano (1953-1954). En 2006 escribió el libro De Ernesto al Che. El segundo y último viaje de Guevara por Latinoamérica.
- Alberto Granado. Hermano mayor de Tomás Granado, este último compañero de clases del colegio secundario de Ernesto, y también amigo. Ambos eran hijos de un trabajador ferroviario. Era cuatro años más grande que Ernesto, estudiante de Bioquímica y entrenador del equipo de rugby del club Estudiantes en el que Ernesto jugaría. Compartieron el gusto por las mujeres, el rugby, el vino, la literatura y los viajes. Tuvo gran influencia en la elección por Ernesto de la carrera de medicina. Alberto Granado y Ernesto realizaron el Primer viaje latinoamericano (1952), que refleja la película Diarios de motocicleta donde su personaje es interpretado por el actor Rodrigo de la Serna. Tras el triunfo de la Revolución Cubana se radicó en Cuba. En 1995 escribió el libro Con el Che Guevara. De Córdoba a La Habana.
Buenos Aires, medicina y los viajes
Ernesto Guevara permaneció en Buenos Aires desde enero de 1947 hasta el 7 de julio de 1952 cuando partiría en su último viaje por América Latina.
El primer año, la familia vivió en la casa de su abuela materna, recientemente fallecida, ubicada en Arenales y Uriburu, en el exclusivo barrio de Recoleta, o Barrio Norte, a dos cuadras de la facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en la que empezaría a estudiar en 1948 para graduarse de medicina el 11 de abril de 1953. Al año siguiente su padre vendió el yerbatal, compró una casa en Araoz 2180, en el barrio de Palermo y abrió una inmobiliaria en la esquina de Paraguay y Araoz.
En este período Ernesto se dedicó a su carrera y comenzó a trabajar como asistente en una clínica especializada en alergias que se dedicaba a la investigación del asma, dirigida por el Dr. Salvador Pisani. En la facultad de Medicina conoció a Berta Gilda Infante, “Tita”, una cordobesa militante universitaria comunista con la que mantendría una fuerte amistad por el resto de su vida.
En Buenos Aires Guevara se dedicó a jugar al rugby, deporte característico de la clase alta porteña, primero en el importante San Isidro Club (SIC) y luego, debido a sus limitaciones con el asma, en el pequeño y desaparecido Yporá Rugby Club (1948) y en el Atalaya Polo Club (1949). Editó entonces la primera revista dedicada al rugby de la Argentina, con el nombre “Tackle”, y en la que también escribía crónicas bajo el seudónimo “Chang-cho”, en alusión a su propio sobrenombre de “Chancho”.
También continuó con sus intensas actividades de lectura y la escritura de sus cuadernos filosóficos. En estos años demostró una creciente dedicación a la filosofía social. En su tercer cuaderno revela un gran interés en el pensamiento de Carlos Marx. También prestó gran atención a las ideas de Nehru sobre el proceso de descolonización e industrialización en la India, anotando y recomendando calurosamente su libro El descubrimiento de la India. En 1950 se enamoró de María del Carmen “Chichina” Ferreyra, una joven de 16 años perteneciente a una de las familias más ricas y aristocráticas de Córdoba. La relación duró más de dos años, a pesar de la oposición frontal de la familia, que lo veía como un “hippie enfermizo” por su apariencia, sus ideas radicales y provocativas, y su deseo de casarse y pasar la luna de miel en un viaje en autocaravana por América Latina. Años después “Chichina” diría de Ernesto: “Me fascinó; su físico obstinado y su carácter antisolemne, su desparpajo en la vestimenta nos daba risa y, al mismo tiempo, un poco de vergüenza (…) Éramos tan sofisticados que Ernesto nos parecía un oprobio. Él aceptaba nuestras bromas sin inmutarse.”
Estando en Buenos Aires, Ernesto Guevara comenzó a viajar precariamente, “a dedo”, bicicleta o en moto, con poco dinero, cada vez más lejos. Los viajes de Guevara significarían una experiencia social y humana, que lo pondría en contacto con los trabajadores y las personas humildes de la Argentina y América Latina, y finalmente lo llevarían a integrar el grupo guerrillero que realizaría la Revolución Cubana.
Los viajes
Una vez instalado en Buenos Aires, Ernesto comenzó a viajar sin recursos, generalmente a Córdoba con su amigo Carlos Figueroa.
Viaje al noroeste argentino (1950)
El 1 de enero de 1950 realizó su primer viaje solo, en una bicicleta con motor marca “Cucchiolo”, visitando a su amigo Alberto Granado en San Francisco (Córdoba), a sus amigos de la infancia en Córdoba Capital, continuando luego hacia el noroeste para conocer las provincias más pobres y atrasadas del país, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, y volver por San Juan, Mendoza, San Luis. En total recorrió 4.500 kilómetros.
En su cuaderno de viaje Guevara incluyó la siguiente reflexión: “Por lo menos no me nutro con las mismas formas que los turistas y me extraña ver en los mapas de propaganda de Jujuy, por ejemplo: el Altar de la Patria, la catedral donde se bendijo la enseña patria, la joya del púlpito y la milagrosa virgencita de Río Blanco y Pompeya… No, no se conoce así un pueblo, una forma y una interpretación de la vida, aquello es la lujosa cubierta, pero su alma está reflejada en los enfermos de los hospitales, los asilados en la comisaría o el peatón ansioso con quien se intima, mientras el Río Grande muestra su crecido cauce turbulento por debajo.”
Al volver a Buenos Aires la empresa fabricante del motor le ofreció realizar un anuncio publicitario, que incluía la foto de Ernesto Guevara en su bicicleta y una carta suya donde decía: “Ha funcionado a la perfección durante mi largo viaje y solo observé que hacia el final perdía compresión, razón por la cual la envío a usted para reparación.”
El anuncio fue publicado en la difundida revista deportiva El Gráfico en la página 49 de la edición del 19 de mayo de 1950.
Los viajes en el buque petrolero de YPF (1951)
En 1951, Guevara fue contratado como paramédico de a bordo en la flota de la empresa petrolera estatal argentina Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). El 9 de febrero se embarcó por primera vez. En estos viajes recorrió la costa atlántica de Sudamérica, desde el puerto patagónico de Comodoro Rivadavia hasta la entonces colonia británica de Trinidad y Tobago, pasando por Curaçao, Guyana Británica, Venezuela, y varios puertos de Brasil.
Primer viaje latinoamericano (1952)
En 1952, Ernesto Guevara realizó con Alberto Granado el primero de sus dos viajes internacionales por América. Salieron el 4 de enero de 1952, desde San Francisco, Córdoba en la moto de Granado, llamada la Poderosa II. El viaje duró nueve meses y luego de pasar por Buenos Aires, Miramar y Bariloche, entraron en Chile por el bello Lago Esmeralda. En Chile pasaron por Osorno, Valdivia, Temuco y Santiago donde dejaron la moto definitivamente averiada. Se dirigieron al puerto de Valparaíso desde donde viajaron como polizones en un buque carguero hasta Antofagasta. Desde allí por tierra, principalmente en camiones, visitaron la gigantesca mina de cobre de Chuquicamata para dirigirse luego a la frontera con Perú, subiendo la cordillera por la provincia de Tarata, en la región de Tacna, hasta al Lago Titicaca. En abril llegaron a Cuzco, la antigua capital de Imperio Inca. Visitaron las ciudades incaicas del Valle Sagrado de los Incas y Machu Pichu y luego partieron hacia Abancay, capital de la Región Apurímac, donde visitaron el leprosario de Huambo, cerca de la ciudad de Andahuaylas.
El 1 de mayo de 1952 llegaron a Lima donde establecieron una estrecha relación con el médico Hugo Pesce, conocido especialista en lepra, discípulo de José Carlos Mariátegui y dirigente del Partido Comunista Peruano, que influiría decisivamente en las decisiones de vida que adoptaría Guevara. De allí se dirigieron a Pucallpa donde se embarcaron hacia Iquitos y se instalaron para colaborar con el leprosario de San Pablo a las orilla del río Amazonas, donde médicos y pacientes les regalaron una balsa llamada “Mambo-Tango” para continuar su viaje navegando el río aguas abajo. En la balsa llegaron hasta la población fronteriza colombiana de Leticia, donde se desempeñaron como entrenadores del equipo de fútbol del pueblo. Volaron en hidroavión a Bogotá y allí se alojaron en las instalaciones de la ciudad universitaria de la Universidad Nacional de Colombia y su hospital, el San Juan de Dios. En ese momento, Colombia atravesaba la época de La Violencia, donde fueron arrestados pero prontamente liberados. En bus se dirigieron a Caracas, capital de Venezuela, donde Granado obtuvo empleo en un leprosario por recomendación de Pesce. Ernesto, por su parte, debía terminar sus estudios, por lo que decidió volver, utilizando un avión de carga de un familiar que hacía escala previa en Miami, donde trabajó de empleado doméstico de una azafata y lavaplatos en un restaurante. El 31 de julio de 1952 volvió a Buenos Aires.
Tanto Guevara como Granado realizaron diarios de viaje, mundialmente conocidos como “diarios de motocicleta” debido a la película de Walter Salles, que relata precisamente este periplo. Para ambos el viaje significó un contacto directo con los sectores sociales más relegados y explotados de América Latina. Para Ernesto Guevara resultó importante para comenzar a definir sus ideas y sentimientos sobre las graves desigualdades sociales latinoamericanas, el papel de los Estados Unidos y cuáles podrían ser las soluciones. La influencia del médico Hugo Pesce sobre Ernesto fue muy grande, tanto por su visión mariateguista del marxismo, que replanteaba el papel de los indígenas y campesinos en los cambios sociales en América Latina, como por el ejemplo personal de vida como médico dedicado a los problemas de salud de los pobres y marginados. Al publicar su primer libro, La guerra de guerrillas, el Che Guevara le envió un ejemplar dedicado a Pesce diciéndole que le reconocía haber provocado “un gran cambio en mi actitud frente a la vida”.
Una muestra de esas primeras ideas las expuso el 14 de junio de 1952, cuando cumplía 24 años, y el personal del leprosario de San Pablo le ofreció una fiesta. Guevara anotó sus impresiones de ese día bajo el título de “El día de San Guevara”, y cuenta haber dicho las siguientes palabras a sus anfitriones: “Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza, que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincialismo exiguo, brindo por Perú y por América Unida.”
Al regresar a Buenos Aires, Guevara revisó su diario y redactó unas Notas de viaje en donde, entre otras cosas dice: “El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina. El que las ordena y pule, ‘yo’, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Este vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América” me ha cambiado más de lo que creí.”
Finalizó sus estudios de medicina en la UBA (Universidad Nacional de Buenos Aires). En seis meses aprobó las 14 asignaturas que le faltaban, y el 11 de abril de 1953 recibió el título de médico, registrado bajo el legajo 1058, registro 1116, folio 153 de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires.
Segundo viaje latinoamericano (1953-1954)
En 1953 Ernesto Guevara inició con su amigo de la infancia Carlos “Calica” Ferrer el segundo de sus dos viajes internacionales por América. El objetivo era ir a Caracas donde los esperaba Alberto Granado.
Salieron el 7 de julio de 1953, desde Buenos Aires en tren hacia Bolivia. Permanecieron varias semanas en La Paz en pleno proceso de la revolución iniciada en 1952 por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Allí conocieron a Ricardo Rojo, que luego integraría un grupo de viajeros argentinos que se iría ampliando. Ernesto y Calica siguieron camino a Puno, Cuzco y Machu Pichu, para luego dirigirse a Lima, donde volvió a ver al Dr. Pesce. De Lima viajaron a Guayaquil, Ecuador, en autobús. Allí integraron un grupo de argentinos compuesto por ellos dos, Ricardo Rojo, Eduardo “Gualo” García, Oscar “Valdo” Valdovinos y Andro “Petiso” Herrero, que convivieron comunitariamente en la misma pensión.
En Guayaquil, Ernesto decidió ir hacia Guatemala para ver la revolución que estaba liderando allí el coronel Jacobo Arbenz. Calica entonces se separó de Ernesto para dirigirse a Caracas, donde Alberto Granado lo esperaba, quedándose a vivir allí por diez años. Luego de complicadas gestiones Ernesto se embarcó con “Gualo” García hasta Panamá donde permaneció unos meses, en condiciones económicas críticas. De allí cruzaron a Costa Rica, luego Nicaragua haciendo “dedo”. Allí se encontraron con Rojo y los hermanos Walter y Domingo Beveraggi Allende, continuando con este último en auto hacia Guatemala, pasando por Honduras y El Salvador. El 24 de diciembre de 1953 llegó sin dinero a Guatemala, donde se instalaría.
Guatemala (1954)
Ernesto Guevara estuvo poco más de nueve meses en Guatemala. Su vida allí fue difícil, contradictoria y compleja, con respecto tanto a su vida personal como a sus ideas y la definición del papel que deseaba representar.
En 1954 Guatemala estaba en una situación política crítica. Diez años antes un movimiento estudiantil encuadrado en el amplio movimiento de la Reforma Universitaria latinoamericana, había derrocado al dictador Ubico e impuesto un sistema democrático por primera vez en la historia guatemalteca, resultando electo presidente Juan José Arévalo. Arévalo, un educador formado en la Argentina que se adhería a una ideología que él denominaba “socialismo espiritual”, inició una serie de reformas políticas y sociales. Su sucesor (elegido en 1951), el coronel Jacobo Arben, profundizó tales medidas y en 1952 inició un importante proceso de reforma agraria, que afectó seriamente los intereses de la empresa estadounidense United Fruit, que tenía sólidos lazos con la administración del presidente Eisenhower. Sosteniendo que se trataba de un gobierno comunista, Estados Unidos comenzó a operar entonces para desestabilizar Guatemala y derrocar al gobierno de Arbenz. El golpe de Estado se inició el 18 de junio de 1954, con el bombardeo de la ciudad por aviones militares y la invasión desde Honduras de un ejército golpista al mando de Carlos Castillo Armas y el apoyo desembozado de la CIA. La lucha duró hasta el 3 de julio cuando Castillo Armas tomó la capital y dio inicio a un largo período de dictaduras militares.
Guevara llegó seis meses antes del golpe. Durante ese tiempo intentó reiteradamente trabajar como médico del Estado pero las diversas gestiones nunca se concretaron y sus problemas económicos fueron muy serios.
En aquellos días Guatemala era un hervidero de grupos de exiliados y militantes progresistas e izquierdistas, fundamentalmente latinoamericanos. A poco de llegar conocería a Hilda Gadea una exiliada peruana dirigente del APRA que colaboraba con el gobierno de Arbenz y que más adelante se transformaría en su primera esposa. Por su intermedio conocería a la familia del exiliado nicaragüense Edelberto Torres, donde a su vez conoció a un grupo de exiliados cubanos participantes en la toma del Cuartel Moncada, entre los que se encontraba Antonio “Ñico” López.
Ñico Lopez y Ernesto establecieron una sólida amistad. Fue precisamente Ñico quien le puso el mote de “Che”, a raíz del uso permanente que Ernesto hacía de esa palabra típica del dialecto rioplatense, utilizada para llamar al otro.
Las ideas de Guevara habían evolucionado, volviéndose mucho más comprometidas políticamente, con una clara simpatía por el comunismo. Pese a ello se mantendría apartado de cualquier organización política y cuando poco después, el Partido Guatemalteco de los Trabajadores (PGT), de tendencia comunista, le comunicara que debía afiliarse al partido para poder trabajar de médico en el Estado, rechazó indignado la petición. Su incipiente pensamiento político se manifestó abiertamente por primera vez en una carta enviada a su tía Beatriz el 10 de diciembre de 1953, poco antes de llegar a Guatemala donde dice, entre otras cosas: “En el paso tuve la oportunidad de pasar por los dominios de la United Fruit, convenciéndome una vez más de lo terrible que son estos pulpos. He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin no descansar hasta ver aniquilados estos pulpos capitalistas. En Guatemala me perfeccionaré y lograré lo que me falta para ser un revolucionario auténtico… Tu sobrino, el de la salud de hierro, el estómago vacío y la luciente fe en el porvenir socialista. Chau. Chancho.”
En Guatemala comenzó a diseñar un libro titulado “La función del médico en América Latina” en el que consideraba que la “medicina social preventiva” y el médico constituían un eje central para una transformación revolucionaria orientada a establecer una sociedad socialista.
A fines de mayo de 1954, Guevara salió de Guatemala hacia El Salvador para renovar la visa, aprovechando para visitar San Salvador y las ruinas mayas de Chalchuapa y Quiriguá, estas últimas nuevamente en Guatemala.
Al regresar a Guatemala la situación del gobierno era desesperada y el ataque inminente. El 16 de junio aviones de mercenarios militares comenzaron a bombardear la ciudad de Guatemala y dos días después un ejército al mando de Castillo Armas ingresó al país desde Honduras. Ernesto se inscribió en las brigadas de sanidad y en las brigadas juveniles comunistas que patrullaban las calles por la noche. Su brigada llevaba el nombre de Augusto César Sandino y estaba liderada por el voluntario nicaragüense Rodolfo Romero, al que varios años después el Che recurriría para organizar la guerrilla en Nicaragua. Las milicias comunistas reclamaron infructuosamente al gobierno la entrega de armas.
El 27 de junio de 1954 los jefes del Ejército de Guatemala decidieron desconocer la autoridad de Arbenz y exigir su renuncia. Seis días después Castillo Armas entraba a la capital para establecer una dictadura y derogar las medidas sociales adoptadas por el gobierno democrático.
De la caída del gobierno de Arbenz el Che Guevara sacaría conclusiones fundamentales que luego incidirían directamente en su actos durante la Revolución Cubana. En particular Guevara concluyó que era indispensable depurar al ejército de potenciales golpistas, pues en los momentos cruciales estos desconocían la cadena de mando y se volvían contra el gobierno. Pocos días después en una carta a su madre concluía: “La traición sigue siendo patriotismo del ejército, y una vez más se prueba el aforismo que indica la liquidación del ejército como el verdadero principio de la democracia.”
También le escribiría a su amiga Tita Infante: “Los periódicos de Las Américas publicaban mentiras. Ante todo, no hubo asesinato ni nada que se le parezca. Debería haber habido unos cuantos fusilamientos al comienzo pero es otra cosa. Si se hubieran producido esos fusilamientos, el gobierno hubiera conservado la posibilidad de devolver el golpe.”
Hilda fue detenida y Ernesto se refugió en la embajada argentina donde fue incluido entre los refugiados comunistas. A fines de agosto llegó el salvoconducto para él, yendo de inmediato a buscar a Hilda, quien había sido liberada poco antes. Sin embargo la relación entre ambos parecía terminada y a mediados de septiembre Ernesto se fue solo a México.
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Mañana, acto central por el aniversario 40 de la caída del Che.
Como parte de las actividades principales de homenaje al Guerrillero Heroico y sus compañeros de lucha, también tedrá lugar una velada cultural en el teatro de la Universidad Central de Villa Clara, hoy a las 8:30 p.m.
07 de octubre de 2007 01:33:08 GMT
El acto central por el cuadragésimo aniversario de la caída en combate del Guerrillero Heroico, Comandante Ernesto «Che» Guevara, tendrá lugar mañana 8 de octubre a las 8:00 a.m., en la Plaza de la Revolución que lleva su nombre, y en cuyo complejo escultórico reposan sus restos y los de los combatientes internacionalistas que lo acompañaron en la inolvidable gesta altruista.
En este sentido homenaje estará presente una amplia representación de villaclareños, en nombre del pueblo de Cuba, integrantes de la Columna 8 «Ciro Redondo» y miembros del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina, familiares del Che y de los combatientes que formaron parte del glorioso destacamento internacionalista comandado por él, familiares de los Cinco Héroes prisioneros en cárceles del imperio, y otros invitados.
Este acto nacional, que será resumido por un dirigente de la Revolución, se transmitirá de manera diferida a las 6:30 p.m. por Cubavisión, el Canal Educativo, Cubavisión Internacional, Radio Rebelde y Radio Habana Cuba.
Como parte de las actividades principales de homenaje al Guerrillero Heroico y sus compañeros de lucha, hoy a las 8:30 p.m. tendrá lugar una velada cultural en el teatro de la Universidad Central de Villa Clara otrora comandancia del Che durante la batalla de Santa Clara en la que intervendrán importantes figuras de la cultura cubana y latinoamericana.
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-10-07/manana-acto-central-por-el-aniversario-40-de-la-caida-del-che/
Hasta siempre Comandante
Carlos Puebla
Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el sol de tu bravura
le puso un cerco a la muerte.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Tu mano gloriosa y fuerte
sobre la historia dispara
cuando todo Santa Clara
se despierta para verte.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Vienes quemando la brisa
con soles de primavera
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Tu amor revolucionario
te conduce a nueva empresa
donde esperan la firmeza
de tu brazo libertario.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
Seguiremos adelante
como junto a ti seguimos
y con Fidel te decimos:
hasta siempre Comandante.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia
Comandante Che Guevara.
(1965)
Esta canción fue compuesta poco de después de conocerse la carta de despedida del Che.
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Habana
“Año de la Agricultura”
Fidel:
Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo, que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios. Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como su hijo: eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento, será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo y que trataré de ser fiel hasta la últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena; me alegro que así sea. Que no pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas. Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario
Che
“Díganle a Fidel que él verá una revolución triunfante en América Latina y díganle a mi mujer que se case de nuevo y que intente ser felíz.”
Esta frase fue el último mensaje de Ernesto Che Guevara el 9 de octubre de 1967 cuando fue interrogado por el miembro de la CIA de EE.UU. Felix Rodriguez, si quería decir algo antes de ser ultimado por una ráfaga de ametralladora.
Después, conteniendo apenas su cuerpo sufriente, sin poder pararse bien por sus heridas en la pierna y con el asma que le asfixiaba, el Comandante Che Guevara dió la última orden, esta vez a su verdugo: “Apunte y sostenga firme el arma: va a matar a un hombre”. La balas de la ráfaga de la ametralladora lo atravesaron y se derrumbó de costado mal herido, para ser rematado finalmente por otros disparos.
Fue el final.
Desde entonces se escribió mucho para contar su vida. Sin embargo, sólo él conocería y llevaría hasta la tumba la verdadera razón que lo motivó permanentemente, mas allá de la lucha, los éxitos y los fracasos. Más allá de ideologías y posiciones. Incluso, mas allá del amor que dió y recibió. Mas cerca del hombre íntimo y cabal: del hombre con el que todos nos encontraremos alguna vez, tarde o temprano. Muy cerca de la verdad de saber quién se es realmente.
Sabía, tenía la seguridad absoluta que iba camino hacia su muerte: “Esta es la última vez que veo la caída del sol”, le dijo al compañero que le ayudaba a caminar la tarde anterior. Era la misma certeza del sacrificio final y de un destino marcado, que lo impulsó desde su Argentina hasta Sierra Maestra – luego en La Habana, Naciones Unidas, en la selva del Africa – y que encontró su punto final en un pueblo de Bolivia.
Fue en La Higuera, tenía 39 años;se llamó Ernesto Guevara. Figura entre los inmortales como CHE.
http://www.cheguevara.com.ar/cheguevara-article535.html
El 8 de octubre es herido en combate en la Quebrada del Yuro. El 9 de octubre es asesinado en el pueblo de Higuera.
El 28 de junio de 1967 un grupo de expertos Cubanos y argentinos descubre una fosa común en Vallegrande con los restos del Che y de otros 6 guerrilleros.
El 12 de julio de 1967 es recibido en el aeropuerto de San Antonio de los Baños por su familia y compañeros. Los restos del Che descansarán en un mausoleo en la Plaza Ernesto Che Guevara en Santa Clara.