Recreación artística del árbol artificial que ha desarrollado una empresa de Castellón y que, mediante un proceso químico de purificación fotosintética, permite “de día y de noche” eliminar el dióxido de carbono, principal responsable del cambio climático.
Una empresa de Castelló ha desarrollado un “árbol artificial” que, con un proceso químico de purificación fotosintética, permite “de día y de noche” eliminar el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, principal responsable del cambio climático, informó el investigador Eusebio Moro.
Moro aseguró que el sistema ideado por la empresa Movigi Spain Air Filter es pionero en el control de este gas contaminante que se concentra en entornos urbanos”.
Los primeros se han instalado en la ciudad de Lima (Perú)
“Su instalación- indicó el investigador- puede ser de gran utilidad a las instituciones públicas en la lucha contra la polución de las ciudades y zonas industriales mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos y de nuestro planeta.
Este sistema de catalizador, que se puede instalar en cualquier calle o plaza publica sin interferir en el paisaje, puede contribuir a solucionar el cambio climático y permitir un desarrollo sostenible, sentenció Moro.
Inspirado en el proceso de absorción del dióxido de carbono que llevan a cabo las plantas y los árboles, la citada empresa, bajo la supervisión del investigador en procesos de filtración y depuración del aire, Eusebio Moro, está construyendo un árbol artificial para aspirar y fijar el dióxido de carbono de la atmósfera.
Eusebio Moro explicó que “los efectos de la combustión de materia orgánica para la obtención de energía, tienen consecuencias muy graves sobre nuestro clima, su ecosistema y, fundamentalmente, sobre la salud de las personas”.
“Desde hace años la comunidad científica está investigando procesos para combatir la mayor amenaza que se cierne sobre nuestro planeta: el cambio climático”, señaló Moro.
El propietario de la empresa e investigador recordó que “hasta ahora, todas las recomendaciones sugeridas para reducir las emisiones de C02 son poco operativas”.
“La única solución posible, para detener el impacto del cambio climático sobre el planeta, sólo podría realizarse mediante un giro en las políticas energéticas de los gobiernos en favor del ahorro energético o la creación de energías alternativas y renovables con el objetivo de permitir un desarrollo sostenible en el mundo”, aseveró.
En el diseño de este proyecto están colaborando el grupo de investigación de Química Inorgánica Medioambiental y Materiales Cerámicos de la Universitat Jaume I, de Castellón, dirigido por el catedrático Guillermo Monrós.
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Nos lo advirtieron hace años los chicos de Radio Futura, “el futuro ya está aquí”, quienes quizá por estar enamorados de la moda juvenil no advirtieron lo complicado que llegaba este huxleiano Mundo feliz.
Ciudades saturadas, contaminación, aire irrespirable,… y árboles artificiales.
Los primeros se han instalado en la ciudad de Lima (Perú) con el único propósito de ayudar a purificar su atmósfera, donde está previsto instalar unos 400 aparatos de este tipo en los próximos cuatro años, de los que se beneficiarán ocho millones de personas cada día.
Los periodistas los llaman árboles pues, a pesar de ser estructuras metálicas sin ramas ni hojas, son capaces de imitar artificialmente la fotosíntesis y convertir las partículas de dióxido de carbono en oxígeno.
No son los primeros. Chile y México ya los tuvieron antes, aunque su elevado consumo eléctrico y caro mantenimiento convirtieron los proyectos en inviables.
Estos nuevos gastan 2,5 kilovatios, el equivalente a 25 bombillas de 100 vatios, y alrededor de 60 litros de agua cada cinco horas”. Parece mucho, pero a la vista de sus beneficios no lo es tanto. Según informa la Agencia EFE, se trata de una gigantesca máquina de más de cuatro metros de altura, diseñada para recoger el aire contaminado y liberarlo de polvo, gérmenes, bacterias y gases procedentes de los motores de los automóviles. Un gran purificador capaz de emitir 200.000 metros cúbicos de aire limpio diarios.
Otros proyectos de árboles sintéticos pretenden funcionar como las hojas de los árboles reales, capaces de absorber dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y almacenarlo posteriormente bajo tierra de manera segura y permanente.
Parece claro que nos estamos preparando para algo inevitable, construir máquinas artificiales que copian lo que la naturaleza nos ofrece gratis y a raudales. Resulta raro, cuando lo lógico sería mantener y acrecentar nuestros bosques.
¿Hacia donde vamos? ¿Un mundo sin árboles? Aún con estas máquinas, sin ellos será sin duda un mundo infeliz.