Historia de las religiones (algunas)
Historia de los Judíos
Según las creencias judías, Dios creó el mundo hace unos seis mil años y lo pobló de personas que a lo largo de la historia se han multiplicado hasta habitar todos los confines de la tierra.
Con el tiempo muchos de los descendientes de Adán se apartaron de Dios y en numerosas ocasiones éste tuvo que enviar a profetas para advertir a su pueblo que volvieran a sus enseñanzas. Y cuando los profetas no eran escuchados, Dios enviaba serafines, querubines y otros tipos de ángeles para ejecutar los castigos a los que los idólatras y herejes se hacían acreedores.
Durante siglos sólo unos pocos de los descendientes de Adán fueron fieles a Dios y éste hizo un pacto con ellos, entregarles una tierra en la que vivirían por siempre libres de toda opresión e injusticia.
La promesa se hizo realidad con Moisés que sacó a los judíos de Egipto, donde eran esclavos, y los llevó a las mismas puertas de Canaán para que la habitaran para siempre.
Los judíos se enfrentaron en diversas luchas con los pueblos vecinos que deseaban su tierra pero con la ayuda de Dios consiguieron mantener su reino libre de la tiranía de otras naciones.
Sin embargo el pueblo judío era sumamente díscolo en ocasiones y caía de vez en cuando en la idolatría, es por eso que Dios tenía que castigarlos, a veces muy duramente, para que volvieran a sus creencias originales. En varias ocasiones Judea fue arrasada, conquistada y sus habitantes esclavizados y deportados como castigo por su infidelidad, y aunque Dios siempre volvía a llevarles de regreso a su tierra, nunca volvieron a gozar de la libertad que sólo disfrutaron apenas un siglo en tiempos de David y Salomón.
El castigo definitivo acaeció en el año 70dC cuando los romanos destruyeron por completo el reino de Judea. Durante casi dos milenios los judíos fueron proscritos, extranjeros allá donde viviesen, siempre perseguidos y odiados por los cristianos quienes les acusaban de la muerte de Jesucristo.
Tras siglos de persecuciones, éstas llegaron a su máximo exponente en tiempos de Hitler, quien los persiguió hasta el punto de exterminar a millones de ellos en un holocausto que removió las conciencias de toda la humanidad.
Al terminar la guerra muchos judíos comenzaron a regresar a Palestina, entonces bajo el gobierno del imperio británico. Presionado por la opinión pública de muchos países y la influencia económica que muchos judíos millonarios ejercían en numerosos países, especialmente en USA, Inglaterra aceptó la creación de un estado independiente llamado Israel donde los judíos pudieran volver a vivir en paz.
Cientos de miles de judíos de todo el mundo volvieron a la tierra prometida pero la paz no fue duradera.
Mientras los judíos habían estado fuera de Palestina aquellas tierras no habían estado abandonadas, sino que habían sido habitadas y trabajadas por muchas generaciones de palestinos, unos descendientes de los mismos judíos de dos mil años atrás, otros llegados en los siglos posteriores. Tanto unos como otros creían tener el mismo derecho a la posesión de la tierra de sus antepasados, pero la llegada masiva de judíos al comenzar el nuevo éxodo provocó una serie de conflictos que convirtieron el oriente próximo en un polvorín dispuesto a estallar. Desde entonces se han producido numerosas guerras, muertes y sufrimientos y no parece que el fin de esta conflictiva situación esté cerca.
Creencias y Costumbres
Dios ha creado el universo y todo lo que contiene
El Hombre es la obra suprema de la creación, y la Mujer es su compañera.
Dios estableció un pacto con Adán. Más adelante, cuando muchos de los descendientes de Adán se apartaron del camino del Señor, hizo un nuevo pacto con Noé. Según cambiaban las circunstancias históricas el pacto se iba ampliando, así el pacto que hizo Dios con Abraham era mucho más completo pero la versión definitiva del pacto divino se estableció con Moisés quien dejó escrita la Toráh, los libros sagrados donde se narra la historia del pueblo judío desde la creación hasta la entrada en la Tierra Prometida.
En la Toráh se encuentran todas las leyes que los judíos deben obedecer en su vida cotidiana para mantenerse fieles al señor.
Muchas de estas normas sirven para mantener un comportamiento ético que permita a los judíos estar más cerca de Dios. Otras normas son simples instrucciones higiénicas o alimenticias incluidas por Moisés en la Toráh para evitar infecciones y enfermedades durante los años de peregrinación por el desierto tras la huida de Egipto. El judío, sin embargo, no debe cuestionar las normas sino acatarlas sin dudas de ningún tipo, no por pensar que al quebrantarlas se pueda faltar a Dios, sino por la autodisciplina que se exigen de ellos mismos. Esta autodisciplina hace del judío un hombre de fuerte carácter, capaz de defender de forma casi fanática todas sus creencias.
Al mismo tiempo el judío es un erudito, desde pequeño se le ha enseñado a estudiar la Toráh, está mucho más acostumbrado que los miembros de otras culturas al estudio, la oratoria, la argumentación, y aventaja a muchos de ellos en el ejercicio de profesiones de carácter científico.
A pesar de esa ventaja, sin embargo, los judíos intentan no considerarse superiores a los demás, pues todas las criaturas han sido creadas por Dios y son necesarias para la creación, cada una a su manera y de un modo insustituible, por lo que sería estúpido, y pecado, pensar que uno es mejor o más querido por Dios que cualquier otra criatura.
Los judíos no creen en la predestinación, Dios ha creado al hombre libre de elegir su propio destino. Así, el hombre es la única criatura del universo que goza del libre albedrío, ya que puede elegir sin ningún tipo de coacción seguir el camino de Dios y la vida o del pecado y la muerte.
Una de las principales leyes divinas es que los judíos no deben pronunciar el nombre de Dios en vano. Para evitar el más minimo riesgo de cometer ese pecado los judíos no pronuncian jamás Su nombre. Aunque el nombre original de Dios debió ser un mantra similar al OM de los hindúes, probablemente incorporando las cinco vocales IEOUA en un cántico cuya entonación se ha perdido con el paso de los milenios, el idioma arameo no contenía vocales escritas por lo que era imposible representar correctamente el nombre de Dios. En su lugar se usaban cuatro consonantes débiles YHVH. La evolución de ambas formas verbales dió lugar a los dos modos en que Dios es conocido en la actualidad, Yavé y Jehová. Sin embargo, tanto en sus escritos como en su conversación diaria, los judíos se refieren a Dios con circunloquios o abreviaturas como Tetragramatón (Tetra=4, grama=letras), D-s, el Señor, etc.
Historia del Cristianismo
Jesús nació en Palestina y, tras largos años de aprendizaje y anonimato, comenzó a predicar a los judíos. Sus ideas chocaron radicalmente con las de los sacerdotes judíos de la época que, molestos por unas enseñanzas que socavaban el fundamento de su autoridad, conspiraron para acabar con Jesús. Usando a los romanos para ejecutar una sentencia de muerte que los judíos no podían llevar a cabo, Jesús fue crucificado, muerto y sepultado.
Sus discípulos, sin embargo, no cejaron en su empeño, sino que siguieron predicando las enseñanzas de Jesús, no solo a los demás judíos sino también a los romanos, griegos, egipcios y demás gentiles de la época. El cristianismo fue bien recibido por las clases más bajas del imperio, esclavos, artesanos y comerciantes que veían en Jesús un símbolo de la opresión y el sufrimiento que ellos mismos experimentaban. Con el tiempo también llegó a las más altas jerarquías del imperio, hasta el punto en que durante siglos la iglesia sirvió de apoyo a muchos reinos e imperios de la civilización occidental.
Durante mil años los cristianos formaron un frente común y aunque en su seno surgieron teólogos que discrepaban en algunos dogmas como la virginidad de María, la Trinidad, etc. estos teólogos fueron silenciados o excomulgados por el papado.
Sin embargo, a partir del siglo XI, las discrepancias ocasionadas por la duda de si se podían usar imágenes en las iglesias (en contra del segundo mandamiento) provocó la separación de la iglesia de Roma y la de Constantinopla, haciendo que ambas se excomulgaran entre sí.
Aunque la iglesia de oriente conservaba mejor las tradiciones del cristianismo primitivo, fue la iglesia de occidente, asentada en Roma, la que demostró mayor dinamismo a la hora de evangelizar a los diversos pueblos que integraba en su seno, sin embargo no pudo evitar varios cismas en los siguientes siglos durante los cuales hubo varios papas y antipapas luchando por el control de la iglesia.
Creencias y Costumbres
El libro fundamental de los cristianos es La Biblia, una recopilación de libros escritos supuestamente por Moisés, David, Salomón, Esdras, y varios otros escritores que narraron la historia de las relaciones de Dios con el pueblo Judío. A estos libros se les añaden los Evangelios y varias Epístolas escritas por apóstoles y discípulos de Jesús.
Al coincidir los primeros libros de la Biblia con la Torah judía, muchas costumbres y creencias judías son compartidas por los cristianos, pero mientras los judíos pensaban en Dios como algo exclusivo de ellos mismos, los cristianos predicaban un Dios de toda la humanidad, tanto de ellos como de aquellos que no creían en Dios, o creían en otros dioses.
Los cristianos también piensan que la humanidad ha sido colocada por Dios en la Tierra para dar gloria a su nombre y que algún día Dios hará que finalice el mundo que conocemos, separará a los justos de los malvados, éstos serán destruidos o sufrirán un infierno eterno mientras que los justos gozarán de la Gloria de Dios para siempre.
El sistema de creencias cristiano sin embargo ha sufrido varias crisis en los últimos siglos, desde la escisión de la iglesia ortodoxa, pasando por las herejías valdenses y husitas y acabando con la reforma protestante que en los últimos cuatrocientos años ha dividido el cristianismo en varias decenas de religiones y sectas con muy diversas interpretaciones de las Sagradas Escrituras.
Historia del Catolicismo
La Iglesia católica siempre se ha considerado la heredera espiritual de Cristo y a pesar de las disidencias y herejías ha intentado mantener siempre una linea contínua desde Jesús hasta nuestros días: El Papa, heredero directo de Pedro quien fue nombrado cabeza rectora de la Iglesia hasta el regreso de Jesús.
No obstante, los últimos mil años han resultado ser agónicos para el catolicismo que ha visto mermado su poder e influencia debido a los cismas y disidencias que han apartado de su influencia a un número cada vez mayor de cristianos.
Esto y el hecho de que durante siglos haya defendido posturas políticas y sociales que posteriormente han demostrado ser erróneas (acumulación de riquezas, venta de indulgencias, cruzadas, inquisición, apoyo a dictadores) hizo que la iglesia católica perdiese bastante prestigio en la mayor parte del planeta.
El prestigio perdido propició el surgimiento de la Reforma, el nacimiento de las iglesias protestantes y varias guerras religiosas.
Incapaz de reaccionar a tiempo la Iglesia Católica perdió millones de fieles en Europa y América. Para recuperar el terreno perdido, llegado ya el siglo XX, hizo un examen de conciencia y en el Concilio Vaticano II intentó un acercamiento a la realidad de los nuevos tiempos.
También inició un decidido acercamiento a otras religiones, protestantes y judía, reconociendo por primera vez en la historia que algunas de ellas podían tener parte de La Verdad.
En la actualidad la Iglesia Católica ha recuperado bastante prestigio del que había perdido durante los últimos siglos y eso se ha traducido de nuevo en un aumento de fieles que la han llevado de nuevo a ser la religión más extendida del mundo con más de mil millones de seguidores, principalmente en Europa y America Latina.
Creencias y Costumbres
Como todas las religiones cristianas, las creencias católicas se basan en la Biblia, aunque a ella añaden un alto grado de tradición. Por ejemplo, aunque la Biblia no menciona en ningún sitio el bautismo infantil, sólo el de adultos que van voluntariamente al bautismo, la iglesia considera que la tradición ha legitimado esa práctica dándole el mismo valor que si lo hubiera instaurado el mismo Jesucristo.
En cuanto a la ética, las enseñanzas de la Iglesia Católica son bastante correctas, haciendo hincapié en el amor al prójimo, la obediencia de los mandamientos y la celebración de los sacramentos.
Las creencias fundamentales de los católicos se encuentran resumidas en el Credo:
- Creo en Dios Padre, Todopoderoso Creador del Cielo y de la Tierra,
- y en Jesucristo, su Unico Hijo, nuestro Señor,
- que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo:
- Nació de Santa María Virgen,
- padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
- fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos
- y al tercer día resucitó de entre los muertos,
- subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso.
- De allí vendrá con gloria a juzgar a vivos y muertos.
- Creo en el Espíritu Santo,
- en la Santa Iglesia Católica,
- en la Comunión de los Santos,
- el perdón de los pecados,
- la resurrección de los muertos
- y la vida eterna. Amén
Esta es una versión antigua del credo pero permite, mejor que la versión actual, desglosar las diversas creencias de los católicos.
También se le da una gran importancia a la celebración de los sacramentos, formando muchos de ellos parte de nuestra vida social: Bautismo, Matrimonio, Eucaristía, etc.
Historia de las Iglesias Protestantes
Debido a los errores de la Iglesia Católica, que durante mucho tiempo había estado atesorando bienes materiales y se había empeñado en una lucha por el poder terrenal, las capas sociales más bajas, campesinos, artesanos y comerciantes estaban descontentos con las jerarquías eclesiásticas, que se llevaban el diezmo de sus bienes y de los que prácticamente no recibían nada a cambio.
La vida de lujo y pecado de los cardenales y obispos en Roma era bien conocida por toda la población de Europa e incluso reyes y emperadores sentían rencor al Papado que interfería frecuentemente en el gobierno.
Ya desde el siglo XIII, con San Francisco de Asís, se planteaba la cuestión de si la Iglesia debería acumular riquezas o debería repartirlas entre los pobres.
En el XIV John Wycliffe, en Inglaterra, defendió varias opiniones que atentaban contra la autoridad de la Iglesia, criticando las riquezas del papado y las indulgencias mediante las que los ricos podían comprar el perdón para determinados pecados, incluso por anticipado.
También hizo que la Biblia se tradujera al inglés y encomendó a discípulos suyos, conocidos como Los Predicadores de los Pobres, para que predicaran en inglés, cuando el Vaticano imponía el latín en todas las predicaciones.
Después de muerto, la Iglesia lo consideró hereje e hizo que, 44 años después de su muerte, su cuerpo fuera desenterrado y quemado en la hoguera, pero sus ideas calaron hondo en el ánimo de Jan Hus, un reformista bohemio que inició una campaña contra la Iglesia. Su ejecución por hereje en 1415 provocó una guerra civil en Bohemia que fue sofocada por el emperador y el Papa.
El desarrollo de la imprenta a mediados del siglo XV hizo que las ideas anticlericales tuvieran una mayor difusión y cuando Lutero, en 1517, publicó sus 95 tesis contra las indulgencias papales, pudo difundir sus ideas mucho más que sus predecesores.
Excomulgado por el Papa, condenado por el emperador, perseguido por ejércitos y sacerdotes, Lutero se mantuvo oculto durante más de un año traduciendo la Biblia al alemán y escribiendo panfletos que eran publicados y distribuidos masivamente. El resultado fue una revuelta de los campesinos que pensaron encontrar una liberación de la tiranía eclesiástica. Lutero, sin embargo, no pretendía causar una guerra por lo que publicó un panfleto en el que exortaba a los campesinos a abandonar las armas.
Ante esta actitud de Lutero, muchos nobles se volvieron partidarios suyos.
Tras el fin de la revuelta, Carlos V concedió que cada estado pudiera decidir, dentro de su propio territorio, sobre cuestiones religiosas, pero en 1529 la mayoría católica hizo que se derogase esta norma. Los luteranos elevaron su más enérgica protesta, lo que les hizo ganar el apodo de “protestantes”.
Carlos V estaba empeñado en acabar con los luteranos, pero distraída su atención con varias guerras contra Francia y los turcos, no pudo enviar tropas hasta quince años más tarde.
Para entonces ya era tarde: El luteranismo se había convertido en la fé de más de la mitad de la población de Alemania y aunque se perdieron batallas al principio los luteranos consiguieron ganar la libertad religiosa.
De una forma algo más pacífica las ideas protestantes se infiltraron en muchos países europeos, unas veces apoyadas por la burguesía, otras por la nobleza, en ocasiones directamente por la monarquía.
Apenas cincuenta años después de morir Lutero, el Protestantismo había cambiado por completo el mapa de la sociedad.
La idea fundamental del protestantismo es que la Biblia es la Palabra de Dios pero al contrario de lo que siempre afirmaron los católicos, cualquiera puede interpretarla y comprenderla.
Así, libres de la autoridad eclesiástica, los protestantes pueden leer la Biblia y tras meditar en lo que han leído pueden sacar sus propias conclusiones, conclusiones que posteriormente podrán ser discutidas con otras personas.
Esto ha hecho que a lo largo de los años hayan surgido numerosas sectas, cada una con una interpretación distinta de diversos pasajes de la Biblia, pero también ha contribuido a darle un valor al pueblo, libre por fin de la autoridad religiosa, que fue el primer paso para la democracia.
La traducción de la Biblia a los diversos idiomas europeos, favorecida también por el auge de la imprenta, ha contribuido a la difusión de la cultura, haciendo que en los países protestantes el analfabetismo descendiera de forma impresionante.
Creencias y Costumbres
Es difícil determinar todas las creencias protestantes pues al formar decenas de sectas siempre habrá alguna que no comparta ciertas ideas con las demás.
No obstante sí puede afirmarse que todas, sin excepción, creen en la Biblia como Palabra de Dios.
Casi todas consideran a Jesús el hijo de Dios y muchas, aunque no todas, creen en la virginidad de María.
También el sacrificio de Jesús es considerado por casi todos como un medio de expiar el pecado original.
Sin embargo, a partir de ahí podemos decir que no hay unanimidad en casi ningún otro aspecto aunque hay ideas que se pueden encontrar en varias sectas protestantes.
La mayoría de los protestantes suelen reunirse para el culto en común los domingos, aunque hay algunas sectas que se reunen los sábados o incluso los lunes.
Estas reuniones se llevan a cabo en templos que han sido financiados por los feligreses, aunque algunas sectas prefieren reunirse en la intimidad de sus hogares formando grupos de unas pocas familias.
El eje de las reuniones protestantes es el sermón del ministro de la iglesia, aunque hay sectas donde no hay ministros y son los feligreses los que se turnan para pronunciar varios sermones.
El sermón suele ir acompañado de himnos cantados por todos los feligreses aunque hay sectas que prohiben la música pues la consideran una afrenta al Señor.
Toda esta diversidad ha hecho del protestantismo una filosofía muy versátil y dinámica que puede cumplir las aspiraciones de muchos creyentes, pues después de investigar durante algún tiempo todos los fieles pueden encontrar una secta en la que le resulte más fácil creer.
Historia de los Mormones
La Iglesia de Jesucristo de los Santos del Último Día comenzó su andadura en 1819, cuando José Smith, un joven de catorce años de Nueva York tuvo la visión de un angel que le conminó a ser una persona justa y honrada avisándole que más adelante volvería a verle para entregarle, si se mostraba digno de ello, unos evangelios de los que nadie hasta entonces había tenido ninguna noticia.
En 1827, José Smith recibió unos libros, escritos en páginas de oro, donde se narraba la historia de unos descendientes de Abraham que, ante la maldad que imperaba en su tierra, decidieron abandonar Palestina. Obedeciendo las órdenes de Dios, Nefi y su familia viajó hasta el mar Rojo donde hizo construir un barco que los llevó, a través de mares y océanos hasta las costas americanas.
Allí vivieron durante siglos y entre ellos también hubo malvados a los que Dios castigó oscureciéndoles la piel. Son los antepasados de los actuales pieles rojas.
Cuando Jesús resucitó de su muerte en la cruz, se trasladó a América y allí permaneció durante cuarenta días predicándoles hasta que los dejó para aparecerse a los apóstoles en Palestina antes de ascender a los cielos.
Los pecados de los nefitas, sin embargo, fueron muy grandes y no se libraron del exterminio a manos de los lamanitas (los pieles rojas) varios siglos más tarde.
José Smith tradujo aquellos libros al inglés antes de devolver los originales al angel Moroni y en 1830 los publicó y comenzó a predicar una nueva doctrina.
La iglesia por él fundada se encontró con la oposición radical de sus contemporáneos, fueron perseguidos, vilipendiados e incluso encarcelados. José Smith murió en un linchamiento popular y sus fieles, al mando de Brigham Young, abandonaron las ciudades del este para dirigirse al oeste.
En una de las mayores caravanas que jamás en la historia se han realizado, miles de mormones, ocupando centenares de carromatos atravesaron desiertos, praderas y cordilleras hasta llegar a asentarse en Utah, donde fundaron la ciudad de Salt Lake. Allí permanecieron a salvo de sus enemigos religiosos y desde allí, años más tarde, enviaron sus predicadores a todas las naciones del mundo.
Creencias y Costumbres
Según los mormones existe una Trinidad formada por Dios, Padre e Hijo. En el momento de la creación se formaron las almas de todas las personas nacidas y por nacer, esas almas ocupan los cuerpos en el momento de la concepción y después de la muerte esperarán el día del juicio, momento en que todas las almas serán juzgadas.
Mientras tanto los mormones actuales pueden investigar a sus antepasados reconstruyendo su árbol genealógico y recibir el bautismo en nombre de sus antepasados muertos que no tuvieron la oportunidad de conocer la verdadera doctrina de Dios.
Aunque los primeros mormones practicaron y defendieron la poligamia como una costumbre de los patriarcas que no sólo debía ser respetada, sino también imitada, el gobierno USA intervino y los mormones abandonaron esa práctica desde 1890 hasta la actualidad, si bien algunas sectas mormonas han seguido practicándola hasta hoy.
Aparte de esto podemos decir que las creencias de los mormones son muy similares a las de la mayoría de las religiones cristianas, aunque son más tolerantes pues no se atribuyen la única posesión de la verdad, al contrario piensan que cada religión tiene una parte de La Verdad y es bueno que existan varias religiones pues así se pueden ver más retazos del paisaje divino.
Los mormones dan un diezmo de sus ingresos a la iglesia, participan en actividades relacionadas con el culto y organizan actos sociales para ayudar a los necesitados. Muchos de ellos también dedican un período de uno o más años al apostolado, bien sea en su propio país y ciudad o en misiones que abren en todo el mundo para difundir sus creencias.
A los misioneros mormones se les reconoce con facilidad por su indumentaria, camisas blancas y pantalones oscuros, y una chapa en la pechera que los identifica por su nombre, que siempre es precedido por la palabra ELDER, cuya traducción podría ser Hermano.
A las mujeres mormonas se las llama SOROR, sin embargo su actividad en la iglesia suele circunscribirse a las tareas sociales, siendo relegadas de las actividades eclesiásticas. Hoy en día hay un movimiento que intenta dar a la mujer un mayor protagonismo en la iglesia pero aún está lejano el día en que la mujer pueda participar en el sacerdocio.
Algo parecido ocurre con la raza negra, hasta 1978 los mormones negros quedaban excluidos del sacerdocio, de hecho eran muy pocos los mormones negros. Hoy en día se intenta renovar el espíritu de la iglesia dándole un aire nuevo que pueda adaptarse a los tiempos actuales.
Historia de los Testigos de Jehová
Puede decirse que la iglesia de los Testigos de Jehová fue fundada en 1870 por Charles Taze Russell.
Charles Taze Russell nació en 1852 en Pensilvania, USA. Ya desde niño tenía grandes inquietudes religiosas pues no aceptaba algunas de las creencias de las iglesias que le rodeaban.
Después de estudiar diversos sistemas de creencias llegó a la conclusión de que la Verdad sólo podría encontrarse en la Biblia y, para descubrirla, en 1870 comenzó a reunirse con otras personas inquietas como él para estudiar las Escrituras.
Conocidos al principio como los Estudiantes de la Biblia, sus actividades se extendieron en muchas direcciones comenzando a predicar en Europa en 1900.
En 1916 murió Charles T. Russell a la edad de 64 años y fue llorado por muchos miles de seguidores.
Sus sucesores continuaron su labor y en 1931 se cambió la denominación de los Estudiantes de la Biblia, siendo conocidos desde entonces como Testigos de Jehová.
Durante varias épocas y en muchos paises, los miembros de esta religión han sido perseguidos por sus gobiernos por su negativa tajante al uso de armas y a intervenir en asuntos políticos.
En la alemania nazi fueron enviados a campos de exterminio por negarse a ejecutar el saludo nazi, pero no corrieron mejor suerte en USA ni otros países donde fueron encarcelados por su negativa a ingresar en el ejército como combatientes.
Actuando como verdaderos mártires de la fé, los testigos de Jehová arrostraron todas las calamidades superándose a sí mismos en cada nueva dificultad que superaban.
Su comportamiento ético y la fortaleza de sus convicciones hizo que fueran admirados y seguidos por muchas personas aún cuando discreparan en sus ideas religiosas.
Superadas las prohibiciones de muchos países a su entrada, hoy en día es una de las religiones más seguidas del mundo.
Creencias y Costumbres
La creencia fundamental de los Testigos de Jehová es que la Biblia ha sido escrita por completo bajo la inspiración divina, de ahí que no pueda contener falsedad ninguna.
Partiendo de este supuesto, los TdJ estudian las escrituras, algunas en sus versiones e idiomas originales para descubrir el significado real de muchos dichos de la Biblia que durante siglos han podido ser mal traducidos.
Las conclusiones a las que han llegado son las siguientes:
- Jehová es el único Dios verdadero, creador de todo y el único al que se debe adorar.
- Jesús es el Hijo de Dios, creado al principio de los tiempos, antes de la creación.
- Satanás también es un Hijo de Dios, pero pecó de soberbia y fue castigado.
- Dios creó el mundo y a la humanidad, pero Satanás corrompió al hombre haciéndole pecador.
- Para rescatar a la humanidad, Jehová envió a su Hijo, Jesús, que se encarnó en la Tierra. Su muerte y resurrección sirvió para pagar el precio del rescate de la humanidad.
- Jesús volverá al final de los tiempos para reinar sobre la humanidad.
144.000 santos ascenderán al Cielo para gozar de la presencia divina.
Los demás justos vivirán por siempre en la Tierra, que habrá sido convertida en un paraíso.
Aparte de sus creencias, los TdJ observan unas normas de conducta sumamente éticas, intentando en todo momento ser fieles a la moral cristiana.
Entregan el diezmo de sus ganancias a la congregación para que ésta lo administre para su sostenimiento o ayudas a los necesitados.
Mantienen siempre su aspecto limpio y aseado aunque no tienen normas estrictas en su forma de vestir.
Se muestran respetuosos y educados con todas las personas, sean o no de su religión.
No son racistas, ni sexistas, y cuando un miembro de su congregación tiene problemas se vuelcan para ayudarle.
Historia del Islam
Aunque el Islam nació como religión en el año 622, convendría remontarse mucho más al pasado para comprender algunas de sus tradiciones.
Los árabes se consideran a sí mismos descendientes de Ismael, el único hijo legítimo de Abraham que, a punto de ser sacrificado en un holocausto fue salvado en el último momento por la mano de Dios. Esto es justo lo contrario de lo que dicen los judeocristianos, que consideran a Isaac el legítimo heredero de Abraham.
Más adelante, siempre según los musulmanes, Isaac fue expulsado por Abraham y tras numerosas vicisitudes y quedar en la miseria, sus descendientes tuvieron que emigrar a Egipto donde fueron esclavizados hasta su rescate por Moisés.
Ismael, mientras tanto, se convirtió en patriarca a la muerte de su padre, Abraham, e hizo que se cumpliera la promesa que Dios le hizo a su padre al convertirse en el padre de una gran nación.
Durante miles de años los árabes conservaron sus costumbres a salvo en un desierto en el que pocas fuerzas invasoras podían entrar.
Las ciudades árabes se convirtieron en centros económicos y culturales, encrucijadas de todas las caravanas que recorrían el mundo y cuna de las primeras universidades de la historia.
Allí nació, en el año 570dC, Muhammad, mal nombrado por los occidentales como Mahoma. Tuvo una infancia bastante desventurada pues su padre murió antes de nacer él y su madre lo hizo a los pocos años.
Criado por una nodriza beduina, a los diez años apacentaba el ganado de unos vecinos cuando un tío suyo lo llevó a una caravana. Desde entonces recorrió muchos países en numerosas expediciones comerciales destacando como un negociante hábil, excelente conductor de caravanas y el más honrado de cuantos comerciantes se pudieran encontrar en Medina o La Meca.
El año 605dC un incendio quemó las cortinas del pabellón donde se guardaba la Kaaba, en La Meca.
La Kaaba era una roca meteórica que, según la tradición, había sido erigida por Adán y, siglos más tarde, restaurada por Abraham e Ismael para consagrarla como Casa de Dios. Muhammad participó en su reconstrucción y se dice que ya por entonces era conocido por al-Amin, el honesto.
Desde aquél año Muhammad tomó la costumbre de ayunar una vez al año retirándose a vivir en unas cuevas. En su quinto retiro, teniendo 40 años, se le apareció el Arcángel Gabriel que le conminó a mantenerse fiel a unos nuevos principios religiosos.
Durante varios años Muhammad mantuvo su visión en secreto pero años más tarde nuevas visiones le encomendaron que predicara a sus familiares y amigos y por fin a todo el mundo.
Condenando la idolatría, el politeísmo y el ateismo, Muhammad se ganó muchos enemigos en La Meca, por lo que el año 622dC tuvo que huir con un centenar de seguidores para refugiarse en Medina.
En Medina su situación cambió radicalmente, fue bien recibido por la mayor parte de la población, sus ideas eran adoptadas casi de inmediato.
Reuniendo a los líderes de diversas religiones, judíos, árabes y cristianos, les propuso convertir Medina en una nueva ciudad estado, escribió la primera constitución de la historia, unificó la política con la religión para simplificar el control de la ciudad.
Enfrentado en una serie de guerras contra los mekíes consiguió varias victorias hasta que por fin logró imponer el Islam en toda Arabia.
Diez años después de huir de La Meca murió dejando una Arabia unida bajo la bandera del Islam.
En los años sucesivos la expansión del Islam fue meteórica, llegando apenas cien años más tarde a dominar todo el norte de África, la península ibérica, y hasta parte de Turquía en el Mediterráneo mientras por el Este sus conquistas llegaron hasta la India y parte de China.
Hoy en día hay musulmanes en todo el mundo aunque su influencia política está centrada sólo en los países del medio y cercano oriente y el norte de África.
Creencias y Costumbres
Aunque Muhammad no lo hizo personalmente, sus seguidores fueron durante toda su vida recopilando las frases y sentencias por él pronunciadas cuando estaba en comunicación con Alá. De esta recopilación, ordenada y publicada por él mismo, salió el Corán, el libro sagrado de los musulmanes.
La religión musulmana se apoya en cinco pilares fundamentales:
- La profesión de Fé: No hay más dios que Alá y Muhammad es su profeta.
- La oración: celebrada en comunidad, cinco veces al día en dirección a La Meca
- La limosna: Recaudada como un impuesto por el gobierno para que éste lo use en beneficio del Islam.
- El ayuno: Durante el mes de Ramadán no se debe ingerir nada durante el día.
- La peregrinación a La Meca: Al menos una vez en la vida.
Aparte de estos “pilares del Islam”, existen una serie de normas que regulan la vida de los musulmanes.
- El gobierno es teocrático, todas las leyes están supeditadas al Corán, que hace las veces de constitución.
- Está prohibido el alcohol y la carne de cerdo.
- Hombres y mujeres son iguales, pero al tener los hombres más responsabilidades, ya que tienen que mantener la casa, también tienen más derechos, un hijo, por ejemplo hereda el doble que una hija.
- Un hombre tiene derecho a tener hasta cuatro esposas, pero siempre con el consentimiento de las anteriores. Si una esposa le niega ese consentimiento, el marido puede repudiarla.
- El hombre es débil en la carne y para evitar el pecado de la lujuria las mujeres deben vestir de forma que no inciten en el hombre pensamientos pecaminosos.
- Si una mujer no atiende debidamente sus deberes, el marido tiene derecho a reprenderla y, si ésto no surte efecto, a castigarla físicamente, pero sin usar una fuerza excesiva.
- Los delitos son juzgados según la ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente.
- El musulmán intentará siempre que pueda ejercer la Jihad, mal traducida en occidente como “guerra santa”. En realidad significa “afán de reformar la Tierra”, y para ello el musulmán intentará influir en la política de los países extranjeros para que las leyes se asemejen al ideal islámico.
Por último hay que indicar que el Corán recomienda ser tolerantes con otras religiones monoteístas y no tener prejuicios raciales, cosa que ha influido muy positivamente para ser aceptada por pueblos oprimidos por causa de su raza como los negros americanos.
Historia del Ateismo
No parece tener mucho sentido hablar de la historia del ateismo ya que nunca ha existido un movimiento organizado que sustente estas ideas tal como las demás doctrinas religiosas han formado iglesias con el fin de difundir y mantener sus creencias.
Pero aunque no ha existido ninguna “iglesia atea”, siempre han habido ateos, personas que por una u otra razón creen que no existen los dioses.
Tampoco hay que confundir a los ateos con los agnósticos. Esto últimos consideran que la existencia de Dios es algo que no se puede demostrar ni refutar. Los ateos en cambio creen que no existe Dios.
A pesar de que los ateos han existido desde el principio de la historia, nunca ha sido posible demostrar que Dios no existe. Esto no significa precisamente que sí exista, ya que a pesar de que los creyentes han sido mayoría durante todo el transcurso de la historia, tampoco ninguno de ellos ha podido demostrar jamás que Dios exista.
Todo esto parece apoyar la postura de los agnósticos, pero muchos ateos asumen y defienden sus creencias con un rigor y una “fé” tan fuertes e inquebrantables como un creyente las suyas, por lo que las polémicas entre ambas ideologías han sido siempre bastante fuertes.
Durante siglos los ateos han tenido que ocultar sus ideas antes de enfrentarse a una religión demasiado autoritaria como ha sido el cristianismo, pero en el último par de siglos las ideas ateas se han ido difundiendo cada vez con más fuerza. Aún hoy en día el ateo está mal visto por la mayoría de la sociedad pero ya no está tan perseguido ni se expone a las represalias que hubiera sufrido en siglos anteriores.
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En todas las religiones descritas hasta ahora se ha mencionado a alguna persona que ha dado origen a una idea o a una creencia religiosa, llamesé Abraham, Moisés, Jesús, Muhammad, Lutero, José Smith o Charles Taze Russell.
Y si en el ateismo tuviésemos que nombrar a alguien similar, sólo se me ocurre una persona:
Bertrand Russell.
Nacido en 1872, en Gran Bretaña, estudió matemáticas y filosofía. Después de graduarse en Cambridge viajó por varios países y en 1902 publicó Principios de Matemáticas, obra en la que usaba la lógica matemática para asentar los principios de la filosofía y la lógica filosófica para redefinir varios conceptos matemáticos. Esta obra le hizo ganar fama mundial en los círculos matemáticos y filosóficos.
Su interés por temas sociales le llevó a participar en manifestaciones de protesta contra la Primera Guerra Mundial condenando a ambos bandos. Esto hizo que fuera encarcelado por las autoridades. Al terminar la guerra viajó a Pekín, donde fue profesor en la universidad regresando en 1928 para dirigir una escuela privada en la que se impartía un sistema de enseñanza muy innovador.
Desde el año 1938 fue profesor en varias instituciones estadounidenses y en el 41 fue contratado por la universidad de NewYork para ocuparse de tres cursos.
Siendo ya conocido por mucha gente, algunas de sus ideas (socialista, ateo, pacifista, liberal) ofendieron a ciertos ministros de la iglesia que le atacaron a través de los periódicos llegando a denunciarle como corruptor de menores. Durante mucho tiempo Russel sufrió los ataques de numerosas personas que querían salvaguardar la pureza virginal de los niños y las jovencitas neoyorquinas (en la universidad de NewYork, en aquella época, no había ni unos ni otras) y tras numerosas calumnias en los periódicos, la Corte Suprema de la ciudad de NewYork dictaminó que Bertrand Russell no podría dar los tres cursos ¡de matemáticas! para los que le habían contratado.
En 1944 volvió a Inglaterra donde, a pesar de sus ideas pacifistas apoyó al bando aliado contra Hitler. En 1949 el rey Jorge VI le otorgó la medalla del Mérito y un año después recibió el Premio Nobel de Literatura.
Durante muchos años dio conferencias, escribió libros y participó en debates sobre muy diversos temas, y en lo referente a la religión se declaró siempre un ateo convencido apoyando sus razonamientos con todos los argumentos que le daba su extraordinario dominio de la filosofía y la lógica.
Teniendo ya 89 años fue detenido de nuevo por participar en una manifestación antinuclear.
Murió en 1970, a punto de cumplir los 98 años de edad.
Creencias y Costumbres
Se puede decir que los ateos tienen una creencia fundamental: Dios no existe.
Esto es algo que nunca se ha podido demostrar “matemáticamente” aunque muchos ateos, Bertrand Russell entre ellos, opinan que la lógica parece confirmar ese aserto.
A partir de ese supuesto y de la observación del universo se puede llegar a las siguientes conclusiones:
- El Universo existe por causas naturales, no ha sido creado ni hay un Ser Supremo que dicte sus leyes.
- La humanidad ha llegado a existir por causas naturales, evolucionando desde formas de vida inferiores hasta que, merced a las leyes naturales, han dado lugar a la inteligencia humana.
- La pregunta “¿Cuál es el sentido de la vida?” no tiene sentido en este contexto. Si el hombre no ha sido creado, el hombre tampoco tiene porqué dar cuenta de sus actos a ningún ser superior, así que cada persona es libre de darle el sentido que prefiera a su propia vida.
Sin embargo, a pesar de lo que piensan muchos creyentes, el ser ateo no implica carecer de moral, al contrario, muchos ateos opinan que lo que diferencia al Hombre de los animales no es sólo la inteligencia, sino también su sentido de la ética.
Y una persona con una ética elevada es tan válida como lo que un cristiano llamaría “un buen cristiano” o un judío llamaría “un buen judío” o un loquesea llamaría “un buen loquesea“.
En resumen, lo que cualquier persona llamaría “una buena persona”
Origen de los dioses
¿Por qué los árboles dan fruto en verano pero en invierno se le caen las hojas?. ¿Por qué a veces cae agua del cielo?. ¿Por qué mueren los peces al sacarlos del agua?.
En su afán por explicar todas las cosas, el hombre descubrió algunas de las primeras leyes naturales. Pero otros fenómenos estaban tan por encima de su capacidad que jamás podría aspirar a descubrirlas.
Así, el hombre empezó a inventar historias para explicar las cosas a las que no encontraba explicación.
Más allá del océano debía haber “alguien” que lanzaba las olas que batían la costa.
Desde lo alto de las montañas “alguien” debía estar soplando con tanta fuerza que inclinaba los más recios árboles.
Y “alguien”, de vez en cuando, traía las nubes desde lejos llenas de agua y las volcaba sobre las laderas de las montañas.
Poco a poco el hombre imaginó decenas de seres poderosos, tanto que para ellos el hombre era un ser insignificante. Los llamó dioses y los hizo habitar lugares lejanos, inaccesibles, donde el hombre jamás podría llegar para verificar o negar su existencia.
Así nació la mitología.
Pero un día al hombre se le ocurrió que tal vez fuera posible comunicarse con los dioses para pedirles lluvia, o una buena caza, o una buena cosecha.
Claro que si quieres algo hay que dar algo a cambio, tal vez un cordero o una cabra.
Y para que el cordero pudiera llegar hasta el dios debería ascender entre las llamas y las volutas de humo de una hoguera.
Y para que el dios estuviera pendiente y viera el sacrificio que se le hacía sería mejor hacer que los asistentes gritasen o, mejor, cantasen durante la ceremonia.
Así nació la religión, entre los chillidos, el dolor y el olor a carne chamuscada de un sacrificio cruento e inútil.
A veces el período de sequía, la epidemia, el hambre padecida por el pueblo era tan grande que no bastaba un cordero. Había que sacrificar un bebé, o varios niños, o una virgen, había que intentar cualquier cosa y esperar que diera resultado, que los dioses quedaran satisfechos.
Al formarse las primeras ciudades aparecieron los sacerdotes que asumieron la responsabilidad de comunicarse con los dioses y satisfacer sus demandas de sacrificios.
Pero, una vez institucionalizado el sacerdocio, los sacerdotes, con el fin de mantener y aumentar su poder e influencia, se convirtieron a sí mismos en los únicos representantes legítimos de su dios sobre la tierra.
A partir de entonces los creyentes ya no podían realizar sacrificios directamente a su dios, tenían que acudir al templo, entregar al sacerdote el cabrito, el cordero, el hijo primogénito o el dinero necesario para adquirir el chivo expiatorio destinado al sacrificio.
Así fue como la religión fue creada por el hombre para, posteriormente, ser robada por los sacerdotes que la convirtieron en un negocio.
Testigos de este proceso fueron los reyes de aquella época. En un tiempo en el que la supervivencia de un pueblo dependía de la fuerza hacía falta tener un ejército que debía ser alimentado por el pueblo. Y para dirigir a ambos hacía falta un rey.
Algunos reyes descubrieron que colaborar con los sacerdotes podía resultarles beneficioso, pues les confería más autoridad el hecho de que sus actos estuviesen refrendados por su dios. Para aquellos pueblos primitivos era inevitable que política y religión acabaran colaborando en el control del pueblo.
Como así ocurrió.
De cualquier forma, todo esto ocurrió hace más de cinco mil años, tres mil antes de Cristo, dos mil antes de Salomón, mil antes de Abraham.
Nadie había oído hablar nunca de Dios, ni Alá, ni Yavé, ni Jeovah, ni siquiera de Elohim.
Los dioses de hace cinco mil años eran Marduk, Anubis, Ishtar, Moloch y otros muchos dioses que gobernaban diversos pueblos en la zona conocida como el Creciente Fértil, Egipto, Palestina y Mesopotamia. Los dioses adorados en otras partes de la Tierra apenas tuvieron influencia sobre la cultura occidental, por lo que no voy a hablar de ellos en estas páginas.
La mayoría de estos dioses eran dioses creadores que habían creado el mundo y habían elegido un pueblo, su pueblo, para protegerlo y hacerlo más fuerte que sus vecinos para, algún día, dominar y sojuzgar a todos los pueblos de la Tierra.
A cambio de su protección y guía los dioses, a través de sus sacerdotes, pedían sacrificios casi siempre animales, algunas veces humanos, y los sacrificados casi siempre iban con alegría al holocausto pues ¿qué alegría podía ser mayor que la de dar la vida por su dios sabiendo que a cambio se ganaría el paraíso?.
En aquellos tiempos la vida era cruel, dura y llena de penalidades. Sólo unos pocos disfrutaban realmente de la vida, la mayor parte de la gente estaban condenados desde el nacimiento a una vida de duro trabajo como esclavos, campesinos u obreros, que debían trabajar día a día, año tras año, con el único fin de sobrevivir para seguir atendiendo a sus amos.
No existía la justicia en la tierra, por eso aquellos hombres sólo albergaban una esperanza, la de que algún día su dios los llevaría al paraíso, un paraíso donde serían ellos los amos servidos por esclavos en sus más insignificantes deseos y donde podrían disfrutar de toda suerte de placeres imaginables.
Con esa única esperanza, alentada por los sacerdotes, aquellos hombres eran capaces de soportar las más duras penalidades, las más crueles injusticias y hasta el sacrificio de la vida misma a cambio de un sueño, una mentira.
De Abraham a la Esclavitud
Unos dos mil años antes de Jesús existían en el oriente medio varios reinos importantes. Estos reinos estaban organizados en ciudades que controlaban vastas extensiones de tierra en un régimen bastante parecido al feudal de la edad media pero con pretensiones imperiales. Las guerras entre los distintos reinos eran frecuentes y a pesar de que los tiempos eran bastante primitivos se inventaron y desarrollaron armas de lo más sofisticado.
Allí, en el siglo XIX AC, vivió Abraham, un pastor babilónico en un país agrícola. A lo largo de los siglos, la agricultura había ido tomando más y más importancia, y cada vez eran mayores los terrenos destinados al cultivo.
El pastoreo requería tierras vírgenes y es por eso, y quizás para huir de un estado cuyos impuestos eran cada vez más abusivos, por lo que Abraham decidió buscar nuevas tierras para sus rebaños.
Él y sus descendientes, a lo largo de varias generaciones, fueron alejándose de Babilonia y viajando hacia tierras de Canaán.
De Babilonia se llevaron su religión, pero un pueblo nómada dedicado al pastoreo no necesita ni tiene tiempo para muchos dioses así que la religión de los descendientes de Abraham se fue simplificando hasta convertirse en una monolatría reglamentada.
Monolatría porque aunque Abraham y sus descendientes creían en varios dioses sólo adoraban a uno, Yavé, que era un dios poderoso y que les ayudaba contra los enemigos.
Reglamentada, porque había una serie de reglas, aún no escritas, que había que obedecer para no ser castigados por su dios, y si el pueblo de Yavé desobedecía esas reglas las calamidades que les sobrevendrían serían terribles.
Y para transmitir la religión, oficiar los ritos y velar por el cumplimiento de las leyes de dios, el patriarca familiar era también el sacerdote de la religión.
Años más tarde, allá por el 1.650 AC, los hicsos conquistaron el alto Egipto y una gran cantidad de emigrantes se dirigió a repoblar el delta del Nilo. Los descendientes de Abraham se unieron a esta migración, abandonaron el pastoreo y se establecieron como agricultores y artesanos.
Egipto recuperó sus tierras ochenta años más tarde. Muchos hicsos fueron expulsados de Egipto, otros muchos murieron. Los demás, los hebreos entre ellos, fueron convertidos en esclavos.
Soportaron la esclavitud durante mucho tiempo, impotentes para hacer otra cosa que no fuera lamentarse y esperar el día en que su dios les liberaría. Pero no había salvación posible, los varios miles de judíos, hicsos y otras razas que trabajaban como esclavos en Egipto no tenían medios, ni armas, ni fuerzas para intentar una rebelión, así que no les quedó otro recurso que alimentar durante mucho tiempo su odio a los egipcios.
Durante aquellos años su religión se hizo más cerrada, su dios más celoso, cruel y vengativo y su ira más terrible.
El Éxodo
Aproximadamente por el año 1.450 AC, a ochocientos kilómetros al noroeste de Egipto, en el mar Egeo, un volcán en la isla de Santorín entró en erupción enviando una columna de humo y cenizas hacia el cielo.
El volcán apenas hubiera sido visible desde las islas vecinas, pero la fuerza de la lava hizo que se formase una nueva chimenea que atravesó la montaña abriendo una grieta en ella. Por esa grieta penetraron miles de toneladas de agua, millones de litros que entraron con ciclópea fuerza y que al entrar en contacto con la hirviente lava del volcán entró en ebullición. El vapor de agua en expansión provocó tal presión que la isla de Santorín, literalmente, estalló en pedazos.
Se calcula que la explosión debió ser unas quince veces mayor que la del volcán Krakatoa, que estalló en muy parecidas circunstancias en el océano Pacífico a finales del siglo XIX. En aquella ocasión llegaron a romperse los cristales de las ventanas en muchas ciudades europeas, a pesar de que estaban a más de diez mil kilómetros de distancia, y el polvo suspendido en la atmósfera alteró las temperaturas de la Tierra durante varias decenas de años.
La explosión quince veces mayor de Santorín, a sólo ochocientos kilómetros de distancia causó efectos terroríficos en Egipto.
Primero vendría una sacudida de la tierra, seguida, una media hora más tarde, por una explosión atronadora.
Una gigantesca ola de casi un centenar de metros de altura se extendió en todas direcciones a más de trescientos kilómetros por hora. Tras ella aún se produjeron varias olas de unos treinta metros de alto que asolaron por completo la isla de Creta. Estas olas llegaron un par de horas más tarde a las costas de Egipto provocando unas inundaciones que destruyeron numerosas ciudades costeras sepultando también al faraón Tutmosis III y sus ejércitos que estaban en una de sus frecuentes expediciones guerreras.
Las cenizas volcánicas y los restos de polvo de la isla oscurecieron el sol durante varios días, y aún varias semanas más tarde quedaría en la atmósfera suficiente polvo como para que al posarse en las aguas del Nilo este apareciese teñido de sangre.
Los animales que habitaban en las charcas y el río, incapaces de sobrevivir en las insalubres aguas invadieron los campos y ciudades muriendo por doquier y aumentando el terror de egipcios y judíos. Las aguas contaminadas, los animales muertos, las plagas de ranas, mosquitos, tábanos y langostas hicieron que los egipcios se encerraran en sus casas y los esclavos hicsos, judíos y otros vieron su oportunidad de escapar.
Un par de semanas después de la explosión de Santorín, los esclavos huyeron a través del desierto intentando regresar a Canaán. Antes de irse se vengaron de sus opresores incendiando numerosas casas y matando a muchos de sus antiguos amos. También se llevaron consigo todos los animales de tiro que pudieron conseguir y todas las joyas de oro, plata o piedras preciosas que pudieron robar. Atravesaron el desierto lejos de las rutas habituales hasta llegar al Mar de Juncos, lo que hoy es el lago Sibornis, que atravesaron por un brazo de tierra que separaba este mar del Mediterráneo y se adentraron en tierras cananitas.
Siglos más tarde, al recordar la forma en que huyeron de Egipto, los judíos embellecieron la historia dándole un baño de heroicidad y aumentando el protagonismo de los que organizaron la fuga. Los mitos se fundieron con las leyendas y Moisés, que seguramente fue un escriba judío que vio la oportunidad de que su pueblo se liberase, se convirtió en la mano ejecutora de la venganza del terrible dios de los judíos.
El robo de los tesoros egipcios se convirtió en un regalo que los egipcios les dieron alegremente a los judíos para que se fueran de su tierra, los asesinatos producidos en su fuga fueron obra del Angel Exterminador de Yavé y el paso del mar de Juncos se convirtió en el escenario final en el que perecieron el faraón y todos sus ejércitos.
Otra consecuencia que tuvo la explosión de Santorín fue la destrucción de la civilización minoica, una civilización que durante siglos había dominado Creta y muchas islas del Egeo y cuyos barcos habían abierto rutas de comercio que llegaban a lugares tan alejados como Tartesos y aún más lejos. La densa lluvia de cenizas volcánicas cubrió los fértiles valles de Creta, destruyó las cosechas e imposibilitó la agricultura durante varias décadas.
Los supervivientes tuvieron que desperdigarse en todas direcciones estableciéndose en las costas mediterráneas para dar nacimiento a muchos pueblos como los griegos, filisteos, fenicios y cartagineses que más adelante cambiarían el destino de Europa.
Al asentarse en la costa de Canaán fueron conocidos como los filisteos y la franja costera que invadieron se conoció al principio como Pilistia y más tarde como Palestina.
La conquista de Palestina
Durante varios años, hicsos y judíos vagaron de tierra en tierra buscando un lugar en el que establecerse, pero fueran donde fueran no eran bien recibidos por los pueblos que allí vivían.
Ni siquiera en la tierra de la que partieron sus antepasados siglos antes encontraron albergue, al fin y al cabo en tiempos de Jacob formaban una tribu nómada de algo más de un centenar de personas, pero ahora habían regresado con una población de varios miles de personas y no había ningún pueblo que pudiese recibir a una cantidad tan importante de nuevos habitantes.
Los rebaños y tesoros robados a los egipcios les permitieron alimentarse durante algún tiempo pero, cada vez más mermados sus recursos, se vieron obligados a hacer la guerra para conquistar los territorios en los que establecerse.
No podían enfrentarse a los grandes reinos que había al norte y al este, así que se dirigieron a Canaán, una zona habitada por numerosos reyezuelos independientes y allí, con una población superior a la de muchos pueblos de la época, no les costó mucho conquistar varias poblaciones masacrando, esclavizando o deportando a sus anteriores habitantes.
Durante varios siglos los judíos hicieron la guerra con mayor o menor ventura, en numerosos enfrentamientos contra cananeos, filisteos y los diversos pueblos que habitaban la zona.
Aunque desde su llegada a aquellas tierras habían sido considerados por los cananeos con desprecio, como bandas de forajidos que había que exterminar, la falta de unión entre los cananeos permitió que los judíos fueran conquistando diversas poblaciones.
Para justificar el hecho de que estaban robando las tierras a sus legítimos propietarios, los israelitas crearon el mito de que en realidad esas tierras eran suyas, que les habían sido dadas por su dios Yavé en tiempos de Abraham y que al ausentarse durante su permanencia en Egipto los cananeos y filisteos se las habían robado.
Aunque entre ellos se adoraban a varios dioses, los sacerdotes de Yavé consiguieron monopolizar el poder religioso prohibiendo la adoración a otro dios que no fuera Yavé, convirtiendo a éste en un dios todopoderoso que les ayudaría a vencer a los enemigos pero que si era desobedecido provocaría la derrota de sus ejércitos.
Así, cada vez que triunfaban en una batalla daban las gracias a Yavé que les había dado la victoria, pero cuando perdían era un castigo de Yavé porque algunos díscolos seguían adorando a otros dioses o habían quebrantado las leyes sagradas.
Pero a pesar de la represión religiosa, algunos hebreos seguían adorando a otros dioses, aparte de Yavé. No en vano entre ellos habían quedado muchos descendientes de los hicsos durante su esclavitud en Egipto, y los hicsos tenían sus propios dioses.
También los cananitas tenían sus propios dioses antes de ser invadidos por los judíos, uno de ellos llamado Baal-Pteor que gobernaba a los demás dioses cananitas y que era representado como un hombre con cabeza, pene y pies de burro.
Con el tiempo los judíos integraron en su religión parte de las creencias cananitas y cuando siglos más tarde los judíos encontraron relatos y leyendas antiguas, algunas eran legítimamente judías pero otras eran cananitas y los judíos las asumieron como propias.
Al cabo de varios siglos, en tiempos del rey David, los judíos consiguieron acabar con sus enemigos y formaron un reino que gozó de una edad de oro bajo los reinados de David y Salomón.
Esta edad de oro no tuvo apenas influencia entre los reinos de los alrededores, seguían siendo débiles en relación a los países vecinos, Siria, Mesopotamia, Egipto, etc. pero éstos estaban ocupados en otras reyertas e Israel tuvo tiempo de consolidar su poder en la zona.
David adoraba a partes iguales a Yavé y a Baal-Pteor, prueba de ello es que la mitad de sus hijos estaban consagrados a uno y a otro dios. Los sacerdotes judíos, que hasta entonces habían estado por debajo de los jefes militares, asumieron varias parcelas de poder político y durante el reinado de David lucharon contra diversas herejías religiosas.
También intentaron hacer lo mismo durante el reinado de Salomón pero éste, que había establecido alianzas mediante matrimonios con diversos países vecinos, nunca consintió en prohibir a sus esposas extranjeras que adoraran a sus propios dioses. De hecho, también él hizo sacrificios a los dioses de algunas de sus esposas cosa que le provocó serios conflictos con la jerarquía sacerdotal.
El Ocaso de Israel
Tras la muerte de Salomón en el año 931 AC el reino se dividió en dos, Judá e Israel.
Esta división, y el hecho de que el imperio asirio inició un período de fuerte expansión, propiciaron que en los dos siglos siguientes el poderío militar de Israel y Judá fuera cada vez menor, perdiendo muchos de sus territorios a manos del rey asirio Senaquerib que ordenó la deportación de más de doscientos mil judíos y llegando a asediar la misma Jerusalén, asedio del que los judíos se libraron pagando un fuerte tributo.
Ni siquiera así consiguieron librarse de la conquista un siglo más tarde, en el año 597 AC, por las tropas de Nabucodonosor que deportaron a otro numeroso grupo de judíos. A pesar de la derrota los judíos se rebelaron años después y Nabucodonosor tuvo que volver a conquistar Jerusalén incendiándola en el año 586 AC, destruyendo el reino de Judá y deportando a todos los judíos que sobrevivieron a la matanza.
En Babilonia vivieron de nuevo como esclavos y como muchas veces ocurre en los pueblos esclavizados, su religión y sus tradiciones se convirtieron en su más importante signo de identidad y sus ideas se hicieron más fanáticas y fundamentalistas con el paso de los años. Asimismo entre ellos surgió la idea de que un día Yavé enviaría un libertador que, tal como Moisés (Mesías=Moisés), les rescataría de la esclavitud y haría morder el polvo al reino que les había conquistado.
La Dominación Persa
Tras cincuenta años de exilio, Babilonia fue conquistada por Ciro, rey de Persia, quien respetuoso con las costumbres y creencias religiosas de todos los pueblos que había conquistado, en el año 538 AC publicó un edicto permitiendo a los judíos de todo el mundo regresar a Palestina.
Los primeros judíos en regresar, dirigidos por el profeta Esdras, reanudaron el culto y comenzaron la reconstrucción del templo. Entre los judíos que regresaron de lejanas tierras había muchos que habían tomado esposas de otros pueblos. El fundamentalismo de algunos sectores de la casta sacerdotal había llegado a tal extremo que los judíos que se encontraban en semejante situación fueron obligados a repudiar y despedir a sus esposas y a los hijos que hubieran tenido con ellas so pena de sufrir el embargo de todos sus bienes y la expulsión de la comunidad.
En este período de reconstrucción se descubrieron varios depósitos de escritos antiguos entre los que se encontraron la mayor parte de los materiales del Pentateuco así como los libros de los reyes, jueces etc. Esdras designó a varios eruditos que recopilaran, estudiaran, y recompusieran los escritos hallados, y de ahí salieron las versiones hoy conocidas de la mayor parte del Antiguo Testamento.
Gracias al laborioso análisis de historiadores y filólogos, ha sido posible determinar, hasta cierto punto, el origen de los diversos libros recopilados por Esdras.
Aproximadamente en el siglo XII aC, durante la época de los jueces se escribieron partes fundamentales de los libros de Moisés y Josué.
En la época de David y Salomón se escribieron numerosos salmos y relatos sobre los jueces que posteriormente se unieron para formar los cuatro primeros libros del Pentateuco. En la composición de estos libros se contó con dos grupos distintos de documentos, los Yavistas, porque en ellos se usa el nombre de Yavé, y los Elohistas, porque a dios se le nombra como Elohim.
Los documentos elohistas tenían probablemente un origen cananeo, no judío, pero en la época de Esdras, seiscientos o setecientos años más tarde de que fueran escritos, los sacerdotes no supieron diferenciarlos y unieron las tradiciones y leyendas de dos pueblos distintos para formar el núcleo de sus propias creencias.
Por el año 700 aC, en la época de Ezequías e Isaías, se intercalaron en el Pentateuco muchos capítulos de lo que se ha dado en llamar una fuente Sacerdotal ya que el autor de esas interpolaciones, por las exaustivas descripciones que hace de los ritos del templo, las medidas del mismo e incluso el hincapié que hace en las leyes de Yavé, parece haber sido un sacerdote.
Ochenta años más tarde, en tiempos de Jeremías, se compusieron varios libros como los Jueces, Reyes y parte del Deuteronomio. Y aun en la época del exilio se siguieron escribiendo más y más libros como Lamentaciones, Baruc, Jeremías y una segunda edición del Deuteronomio.
Todo esto, y mucho más, es el conjunto de escritos encontrados por Esdras y que él se encargó de unificar en el Pentateuco que con muy pocas modificaciones es el mismo que judíos y cristianos han conservado hasta la actualidad.
La Dominación Helénica
El año 332 AC Palestina fue conquistada por Alejandro Magno.
Esta fue una dominación corta pues Alejandro Magno murió muy joven, pero tras su muerte, Palestina quedó bajo el control de Egipto y comenzó un proceso de helenización.
En el 197 AC Palestina pasó al control sirio y la influencia helenística se impregnó aún más en las capas sociales más pudientes, hasta el punto de que incluso su calendario empezó a contar los años desde el imperio griego.
La sociedad judía se encontró entonces dividida en dos facciones antagónicas. A un lado estaban los judíos helenizados,

