Seis años después del traslado de los primeros detenidos, Guantánamo sigue siendo el triste símbolo de “la guerra contra el terror” liderada por Estados Unidos. Más de 270 personas siguen aún recluidas en Guantánamo, en condiciones que constituyen tortura o trato cruel, inhumano o degradante, y sin derecho a impugnar la legalidad de su detención.
Mohammed Hassan Odaini, ciudadano Yemení. Ha sido autorizado para ser liberado de Guantánamo. Las autoridades yemeníes dicen que puede volver a su país sin problemas. No le han interrogado desde hace dos años. Sin embargo, sigue en Guantánamo.
Saifullah Paracha, ciudadano paquistaní. Está recluido en Guantánamo desde septiembre de 2004. Sufre dolores en el pecho, desmayos, y dificultades respiratorias como consecuencia de una afección cardiaca. Pese sus problemas médicos, está recluido en régimen de aislamiento en duras condiciones en el campo 5.
Abdul Hamid Al-Ghizzawi, ciudadano libio. Sufre graves problemas de salud pero está recluido en la instalación más dura de Guantánamo. Se teme por su vida.
La mayoría de los detenidos llevan recluidos casi seis años, sin perspectivas de ser juzgados conforme a las normas internacionales, sin acceso directo a sus familias y con un acceso limitado o inexistente a un abogado. Algunos han recibido el visto bueno para su liberación o traslado, pero siguen allí. Estas condiciones tienen un efecto demoledor sobre su salud física y mental.
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George W. Bush.
Presidente de Estados unidos de América
Señor Presidente:
En su “guerra contra el terror”, el gobierno estadounidense ha recurrido a políticas y prácticas contrarias a las obligaciones contraídas por Estados Unidos en virtud de los tratados internacionales. Mantener detenidos en Guantánamo indefinidamente, trasladar en secreto a personas a lugares en los que pueden ser víctimas de tortura y malos tratos, recurrir a la desaparición forzada y establecer un sistema de justicia discriminatorio para quienes están acusados de delitos de terrorismo, son algunas de ellas.
Presidente Bush, cierre el centro de Guantánamo y acuse formalmente a los detenidos aplicándoles las leyes estadounidenses ante los tribunales, o póngales en libertad. Mientras tanto, le pido que se garantice asistencia médica adecuada a los detenidos que lo necesiten.
El cierre de Guantánamo no debe ser excusa para trasladar estas violaciones a otro lugar. Le pido que ponga fin a la detención ilegal respetando plenamente los derechos humanos de las personas detenidas. De la misma manera, le pido que Estados Unidos abandone sus prácticas de desaparición forzada y detención secreta.
La verdadera seguridad frente a los ataques terroristas sólo se logra reforzando el marco de derechos humanos, no socavándolo al recurrir a prácticas ilegítimas.
Atentamente,
Archivado bajo: EE.UU/ USA | Etiquetado: Amnistía Internacional, Guantánamo































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