Viñeta de Los Calvitos. La Comunidad de la cadena SER
La reunión clave de la historia reciente del PP fue algo parecido a un careo judicial. En un lado de la mesa, el juez, Mariano Rajoy, y el secretario judicial, Ángel Acebes. Y al otro, los careados, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, defendiendo sus versiones y reclamando sus derechos.
Según una reconstrucción de la escena, contrastada con los dos sectores en discordia, Rajoy suelta el bombazo nada más empezar. Ha preparado a conciencia la reunión, y lleva escrito todo en un papel. “Aquí hay un ofrecimiento público para ir en las listas al Congreso por Madrid [el de Gallardón] y otro privado [el de Aguirre]“, señala.
El alcalde de Madrid se queda blanco. Es el único que no sabe que en Navidades, Aguirre había hecho llegar a Acebes, persona de su total confianza, su órdago. Si Gallardón quiere ir en las listas para ayudar al líder, ella también. Quiere estar allí, y por delante, claro. Pero la diferencia es enorme. El alcalde no tiene que dejar su puesto para llegar al Congreso. Ella debe dimitir inmediatamente (antes de que se registren las listas) y perder todo su poder para dárselo a su mano derecha, Ignacio González. Aguirre comunica que está dispuesta a hacer ese sacrificio. No habla con Rajoy, pero le deja claro a Acebes que quiere que el líder lo sepa.
Gallardón había llegado tranquilo a la reunión. Cuando le dicen, por la mañana, que la cita clave será en Génova y estará Aguirre, se relaja. Sólo puede ser un sí, comenta a su entorno. Lo contrario sería demasiado humillante. A su esposa le pide que esté tranquila, que vaya al estreno en el Teatro Real de Tristán e Isolda, de Wagner. “Llegaré en el intermedio”, le dice. Pero no es así. Es ella quien abandona, junto a sus hijos, el teatro a media función cuando conoce el varapalo que se ha llevado su marido.
Después del bombazo, Rajoy les echa a los dos una filípica:
-Estoy harto de vuestros enfrentamientos. A dos meses de las elecciones esto no se puede tolerar, tenemos que arreglarlo.
El líder quiere escuchar, darles una última oportunidad para que solucionen el problema allí mismo. La tensión crece después de la regañina, y es Gallardón quien rompe el hielo:
-Presidente, yo he obtenido un resultado extraordinario en Madrid. Llevo 16 años de mayorías absolutas ininterrumpidas. Creo que puedo aportarle mucho al partido y a ti si te acompaño en las listas. Creo que es bueno para todos y por eso te lo he pedido.
La competición comienza. Aguirre toma la palabra:
-Si es por resultados, yo he sacado los mejores de toda la historia del PP de Madrid en las últimas elecciones. Como sabéis, hemos ganado hasta en Pinto, y en otros pueblos donde la izquierda siempre había sido mayoritaria. Si se trata de ir en la lista para ayudarte a ti y al partido a arrastrar votos, yo me apunto. Creo que deberíamos quedarnos los dos en nuestros puestos, pero si creéis que es bueno que vayamos en las listas, estoy dispuesta.
Gallardón contrataca:
-Esto es una trampa, una encerrona.
Rajoy y Acebes tratan de mantener la compostura. La pelota está en el tejado del líder, que, al fin, y por primera vez desde el verano, se moja:
-Muy bien, habéis explicado vuestra posición. Yo creo que, como dice Esperanza, lo mejor que podéis hacer los dos es quedaros en vuestros puestos. Es lo mejor para el partido.
Gallardón explota. Lleva casi 15 meses convencido de que irá en las listas. Ha hablado con Rajoy en decenas de ocasiones, y aunque nunca le ha confirmado que irá -el estilo gallego le impide ofrecer garantías de ese tipo, según cuentan siempre quienes le conocen- tampoco se lo ha desmentido, lo que ha alentado sus sueños. Es algo que ya está asumido dentro del PP, prácticamente todos los dirigentes consultados en las últimas semanas -entre ellos la mayoría de los miembros de maitines, la cúpula que se reúne cada lunes- lo daban por hecho. La prensa lo ha publicado así, y nada hace pensar que en el último minuto todo se irá al garete. Gallardón pierde hasta las formas, y sube la voz:
-No puede ser. No me podéis hacer esto. Llevo 30 años en este partido, ayudé a fundarlo, me he dejado la vida y nunca he pedido nada. Es la primera vez que lo hago, era mi ilusión.
Después se calma un poco, respira hondo, y lanza su órdago, el que responde al de su rival.
-Mariano, tú has tomado tu decisión. Y yo la mía. Después del 9 de marzo dejaré la política. No quiero hacer daño al partido, pero no puedo seguir así. Sólo te prometo una cosa. Para evitar hacer daño a tu campaña, no haré pública mi decisión hasta después de las elecciones.
Rajoy no da crédito a lo que está escuchando. Se mantiene en silencio, y es Acebes, que hasta ese momento no ha abierto la boca, quien interviene para tratar de mediar.
-Vamos a tranquilizarnos. Tenemos que pactar una explicación de lo que está pasando aquí, hay que contárselo a la gente para que lo entienda. Tenemos que decir que estamos todos de acuerdo en esta solución de que nadie vaya en las listas [es lo que después diría el comunicado oficial].
-A mí me parece bien la decisión que has tomado, y quiero decirlo, Mariano -interrumpe Aguirre.
-Yo no estoy de acuerdo, es evidente. No se puede pactar nada. Mejor lo dejamos -sentencia el alcalde.
La reunión concluye en un clima de tensión tremendo. Aguirre y Gallardón bajan juntos en el ascensor hasta el garaje, donde están sus coches oficiales. La presidenta, con su desparpajo habitual, trata de consolar al alcalde:
-Alberto, no sé por qué te pones así. El día 9 vas a estar igual que hoy. Si se gana, podrás ser vicepresidente si Mariano te lo pide. Y si Mariano pierde, tú y yo estaremos en iguales condiciones, como los demás.
El alcalde apenas la escucha. Va mascando su derrota, y prefiere no contestar. Ha sido humillado, ha anunciado que lo deja delante de su gran rival y del que creía su gran apoyo, Rajoy. Poco más puede decir ya.
Carlos E. Cué en El País.
Archivado bajo: Política nacional | Etiquetado: Acebes, Esperanza Aguirre, Gallardón, PP, Rajoy































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Manuel Fraga: “Hará perder muchos votos”
La exclusión de Alberto Ruiz-Gallardón de las listas electorales del PP suscitó ayer una cascada de reacciones:
- Manuel Fraga. El presidente fundador del PP hizo una lectura crítica de la situación y alertó de sus consecuencias electorales. “Hará perder muchos votos” al PP, afirmó Fraga, el dirigente popular que con más firmeza había defendido la presencia del alcalde de Madrid en el Congreso.
- Pío García-Escudero. El coordinador de campaña del PP pidió a Gallardón que “se sobreponga y continúe siendo lo que es, es decir, un magnífico alcalde de Madrid”. Aseguró que entendía que Gallardón quisiera ir en las listas, pero añadió que estas decisiones se toman pensando “en el bien común” del partido y no en “intereses o ilusiones personales”.
- Eduardo Zaplana. El portavoz del PP en el Congreso consideró ayer dentro de la “normalidad” lo sucedido. Según Zaplana, la elaboración de listas en los partidos es un proceso “temendamente tenso”. “Esas cosas pasan. Todos somos humanos, todos tenemos legítimas ambiciones”.
- Mariano Fernández Bermejo. El ministro de Justicia dijo que el partido que preside Mariano Rajoy es “tan ultraderecha que no deja sitio ni siquiera para un hombre de centro-derecha” como Gallardón.
- Gaspar Llamazares. El líder de IU afirmó que “la derecha extrema no sólo gobierna el PP del presente, sino que se prepara” para dirigirlo también en el futuro. Añadió que en el PP están tan preocupados de las elecciones como de disputarse “los despojos” de Rajoy tras el 9 de marzo.
- Gabriel Elorriaga. El secretario de Comunicación del PP consideró que la decisión de excluir a Gallardón ha sido una “opción razonable” y confió en que éste siga como alcalde.
- José Montilla. El presidente de la Generalitat catalana sostuvo que la situación del PP pone de manifiesto que Rajoy “no manda en su partido y ha sido incapaz de incorporar elementos moderados”.
- Jorge Fernández Díaz. El diputado catalán del PP se mostró crítico con Gallardón y afirmó que no entendía “la dialéctica de ’si no voy en las listas dejo la política”, en referencia a la posibilidad de que el alcalde de Madrid la abandone tras las elecciones de marzo.
- José María Fidalgo. El secretario general del sindicato Comisiones Obreras sostuvo que la crisis del PP por las listas es una “polémica muy secundaria”.
CRISIS EN EL PP A DOS MESES DE LAS ELECCIONES
El PP de Vizcaya alerta de que la crisis de Gallardón puede “costar el Gobierno”
El presidente del PP de Vizcaya, Antonio Basagoiti, ha afirmado hoy, en relación al debate surgido por la exclusión del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, de las listas al Congreso, que se está dando “algo de irresponsabilidad en algunos responsables políticos” de su partido. En este sentido, ha afirmado que les “puede costar el Gobierno” que “todo el mundo estuviese pensando en sus cuestiones de colocarse aquí o allí”.
En una entrevista a Radio Nacional, recogida por, ha afirmado que lo que se está jugando es ganar unas elecciones para diseñar “otro modelo de España, una lucha antiterrorista eficaz y que los ciudadanos puedan llegar a fin de mes”. “Me parece que hay alguno que no solamente es alcalde de Madrid que está pensando más en el 10-M y en si yo soy ministro, si yo me coloco aquí o acá en función de lo que pase en las elecciones y no está pensando sólo en lo que hay que pensar, que Mariano Rajoy sea presidente para que España vaya mejor”, ha añadido.
Debates de “72 horas”
Por otra parte, Eduardo Zaplana, portavoz del PP en el Congreso, no ha querido dar importancia a la decisión tomada por el líder del partido, Mariano Rajoy, de no incluir a Gallardón en las listas electorales por Madrid. En una entrevista para el programa Hoy por hoy de la Cadena SER, ha comentado: “Este tipo de debates sólo tienen una vigencia de 48 ó 72 horas”. El ex ministro ‘popular’ ha reconocido, sin embargo, que “las cosas se podrían haber hecho mejor”.
Zaplana ha explicado que él sí irá en las listas por Madrid, aunque no sabe todavía en qué puesto. Acatará, ha dicho, la decisión del presidente. “Estos procesos son lentos y difíciles”, ha declarado. Además, ha recordado que en los inicios de la democracia muchos candidatos se enteraban de su inclusión en las listas después de que éstas estuvieran elaboradas, por lo que, dice, no entiende tanta polémica.
A pesar de la polémica generada en el seno del principal partido de oposición, el ex presidente de la Comunidad Valenciana se ha mostrado confiado en las opciones de su partido para ganar las elecciones. “Los pronósticos dicen que el PP tiene todas las opciones”. En cualquier caso, gane quien gane, Zaplana espera que la próxima legislatura sea mejor. “Espero que esta legislatura no se repita”.
Las “razones objetivas” de Rajoy
Al otro lado, en el bando del “derrotado” Gallardón, el vicealcalde del Ayuntamiento de Madrid, Manuel Cobo, se ha preguntado en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno por las “razones objetivas” por las que Rajoy ha decidido no incluir al alcalde de la capital en las listas con las que el partido se presentará a las próximas elecciones generales del 9 de marzo, aunque ha aclarado que no pide explicaciones ni tienen por qué dárselas.
Además, cobo ha explicado que respeta y acata la decisión tomada por el líder del PP porque “era él quien podía y debía tomarla”, y ha negado pensar que si Rajoy ha optado por prescindir de Gallardón en las listas por Madrid al Congreso de los Diputados sea porque ésa era la propuesta de la presidenta regional, Esperanza Aguirre.
Una presidenta sin palabras.
La estrategia de Esperanza Aguirre, la idea del gabinete de presidencia de la Comunidad de Madrid, se resume en los cientos de imágenes mudas que proporcionó su extensa agenda de ayer. Muchas sonrisas, ninguna palabra. A las nueve y media de la mañana comenzaba la jornada pública de la presidenta de la Comunidad en el Comité de Dirección Regional del PP. Silencio. Tras una hora y media de debate, algo más de lo habitual, en el que cayó sobre la mesa más de una vez el nombre de Alberto Ruiz-Gallardón, Aguirre desapareció tras los cristales tintados de su coche oficial. Antes le había dado tiempo para ser aclamada por los 10 miembros del Comité y de “ponderar” las listas electorales del PP en Madrid, el primer punto del orden del día. “Se habló de Gallardón, claro, pero es que ayer todo el mundo habló de Gallardón”, reveló uno de sus colaboradores.
Francisco Granados, secretario general del PP madrileño y uno de los que hablaron de Gallardón en esa reducida mesa, fue el único miembro de los populares en la Comunidad que valoró la decisión de Mariano Rajoy de prescindir en sus listas del alcalde de Madrid. Lo hizo para negar que Aguirre hubiese presentado “un órdago o un ultimátum” a Rajoy para evitar la inclusión de Gallardón. “Granados ha hablado porque es de mala educación no responder si te preguntan y ya tenía la rueda de prensa programada”, revelan desde su entorno. Sin embargo, tampoco fue muy locuaz. No quiso valorar ni la decisión de su líder nacional, Rajoy, “ni los sentimientos” del alcalde de la capital y su decisión de abandonar la política, quisieron matizar estas fuentes.
Aguirre, tras el comité, emergió a las doce de la mañana en el Teatro Real. Sentada a la derecha del Rey, siguió sonriendo en los premios de ingeniería civil y cooperación al desarrollo. Pero tampoco hizo ninguna declaración. Después la engulló de nuevo su coche y resurgió en la Embajada de Italia. Otra tanda de premios. Esta vez los Tiepolo. Gallardón también estaba invitado. De hecho, las pantallas del evento le mostraban una y otra vez entregando los galardones de años pasados. Ayer no asistió. Aguirre, sí. Pero mantuvo su sonrisa y su silencio.
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