En una granja fuertemente resguardada cerca del poblado de Buhriz, al sur de la capital provincial de Baquba, se cultivan amapolas entre los naranjos para ocultarlas, de acuerdo con una fuente local.
El hecho de que los agricultores iraquíes estén produciendo opio fue revelado por primera vez por The Independent en mayo pasado. Los primeros campos de amapola, sembrados por narcotraficantes que antes proveían a Arabia Saudita y a la región del Golfo con heroína proveniente de Afganistán, tenían su base cerca de la ciudad de Diwaniya, en el sur de Irak.
El cultivo de amapola ahora se ha extendido a Diyala, uno de los bastiones de Al Qaeda, donde el grupo resiste los embates de las fuerzas estadunidenses y del gobierno iraquí. En su población hay profundas divisiones entre sunitas, chiítas y kurdos, y la violencia extrema implica que las autoridades de seguridad locales tienen poco tiempo para combatir el narcotráfico.
La velocidad a la que los granjeros están recurriendo a la amapola es confirmada por la agencia iraquí de noticias Al Malaf Press, que informa que el opio se produce en torno a los poblados de Khalis, Saadiya, Dainya y el sur de Baladruz, y enfatiza que Al Qaeda tiene fuerte presencia en todas esas localidades.
La agencia cita a un ingeniero agrónomo local identificado como M. Z. Azawi, quien afirma que los granjeros de la región no recibieron del gobierno ningún apoyo y que no podían competir con los bajos precios de la fruta y la verdura importadas.
El precio de los fertilizantes y el combustible también se ha incrementado en gran medida y muy rápidamente. Azawi afirma: “el cultivo de opiáceas se presenta como una solución viable (a esta problemática)”.
Al Qaeda controla muchos de los plantíos de opio recién establecidos y en ocasiones se ha apropiado de tierras agrícolas tras asesinar a sus legítimos propietarios, sostuvo una fuente local.
En Buhriz las fuerzas estadunidenses destruyeron una granja de opio y ahuyentaron a todos los miembros de Al Qaeda el año pasado, pero éstos regresaron poco después. “Nadie puede entrar a la propiedad porque está muy resguardada”, aseguró la fuente, que agregó que el área dedicada a la siembra de opio en Diyala sigue siendo más pequeña que la que existe en el sur de Irak, en la región aledaña a Amara y Majar al Kabir.
Tras ser cosechado, el opio de Diyala es llevado a Ramadi, en el occidente de Irak. Aún no hay reportes de que existan laboratorios de producción de heroína en el país como los hay en Afganistán.
Irak nunca ha sido un consumidor importante de drogas, pero la heroína de Afganistán ha sido trasladada desde Irán para luego cruzar por la ciudad iraquí de Basora y se cree que el cerebro del narcotráfico de la zona está en dicha localidad.
El aumento en la producción de opio y el contrabando de la sustancia será muy difícil de detener en Irak porque gran parte del país está controlada por milicias consideradas criminales.
Los éxitos estadunidenses del año pasado en Irak se deben en gran medida a que se alentó el desarrollo de una milicia sunita árabe de 70 mil hombres, de la cual muchos miembros son antiguos rebeldes ligados a la venta de protección, el secuestro y el crimen.
Moqtada Sadr, el líder de la poderosa milicia chiíta, el Ejército del Mehdi, dice que los criminales se han infiltrado a sus filas. El hecho de que caciques tribales, tanto sunitas como chiítas se hayan involucrado en la siembra de opio es un peligroso acontecimiento en Irak, donde los líderes políticos locales con frecuencia están aliados con mafias.
El robo de combustible, el contrabando y el control de instalaciones gubernamentales como son los puertos, implica que esas bandas criminales con frecuencia son muy ricas. Son ellos, más que los empobrecidos granjeros, los que han tomado la delantera en el financiamiento y la organización de la producción de opio en Irak.
Cuando en un principio se empezó a sembrar en las tierras fértiles en el oeste y sur de Diwaniya, en las inmediaciones de los poblados de Ash Shamiyah, Al Ghammas y Shinafiyah, al parecer hubo problemas debido al clima en extremo cálido y húmedo.
Al Malaf Press informó haber descubierto que ya se llevaron a cabo experimentos exitosos para el cultivo de opio en dicha zona.
Aunque el opio no se ha cultivado en muchas de estas zonas iraquíes en la historia reciente, existen referencias escritas sobre la producción de opio en el Irak antiguo. Se sabe que los sumerios, en el año 3400 antes de Cristo consumían hul gil, que se traduce como “planta de la alegría”, según menciones halladas en tabletas de barro encontradas en excavaciones en la ciudad de Nippur, al este de Diwaniyah.
Traducción para La Jornada: Gabriela Fonseca y copiado de Rebelión.































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La mayor fábrica de opio del mundo: entre el pasado colonial y el presente farmaceútico
20MINUTOS.ES. 27.07.2008 – 13:12h
* Está en la India, y da trabajo a más de 900 personas.
* Su historia ha sido novelada recientemente por Amitav Ghosh.
* Vestigio colonial, ha sobrevivido gracias al comercio medicinal.
El paraíso para los “paraísos artificiales” de Baudelaire. La fábrica de opio más grande del mundo, herencia decimonónica -de cuando el opio era una droga literaria, elitista y respetable (ver De Quincy)-, funciona aún en Ghazipur, una ciudad al norte de la India, como informa BBC.
La vetusta instalación conserva aún sus trazas coloniales: la construcción de ladrillo rojo, las fuentes de agua y un reloj de sol donado en su día por un comerciante de opio inglés. El lugar fue remozado tan sólo hace dos años.
Ahora vive una segunda época de bonanza, no tanto gracias a los partidarios de la sobria ebrietas al estilo del sabio Escohotado, sino debido a las empresas farmaceúticas… y de paso a los seguidores de la novela histórica. El libro Mar de amapolas, del escritor indio Amitav Ghosh, ha renovado el interés por este vestigio del imperio británico que dura ya más de 180 años.
Novecientos trabajadores
Dentro de los muros rojos de la fábrica trabajan 900 personas que contribuyen a generar una ganancia anual de 45 millones de dólares. El 90% de las exportaciones se dirigen a Estados Unidos, Japón, Francia y Sri Lanka para usos farmacéuticos.
EE UU y Japón, por ejemplo, importan entre 200 y 250 toneladas métricas de opio de esta fábrica por año. Tomar fotografías dentro de las instalaciones está prohibido y la vigilancia es estricta. Según Manik Mukherjee, una de las autoridades de la fábrica, el opio indio es “puro” y tiene un inmenso valor farmacéutico.
Tomar fotografías dentro de las instalaciones está prohibido y la vigilancia es estricta. Según Manik Mukherjee, una de las autoridades de la fábrica, el opio indio es “puro” y tiene un inmenso valor farmacéutico. La fábrica estaba emplazada en un paisaje idílico, nada que ver con lo que es ahora la bulliciosa ciudad de Ghazipur.
Durante la Segunda Guerra Mundial la fábrica comenzó a diversificarse. A finales del siglo XX el cultivo de amapolas comenzó a declinar en la zona y en el resto de la región (Uttar Pradesh).
Monos colocados
En la actualidad, se cultivan amapolas en los estados de Rajasthan y Madhya Pradesh. Pero algunas cosas, al igual que este gran edificio colonial, no han cambiado. Empleado de la fábrica Ghosh escribió sobre la “apatía” que parece rondar en las inmediaciones de la fábrica, citando el ejemplo de unos monos que bebían el agua de las alcantarillas, intoxicadas con los desechos de la fábrica.
Ahora, los monos siguen siendo los “señores” por aquí, nutriéndose de los desechos del opio y durmiendo todo el día. “Se han vuelto adictos al opio. Muchas veces tenemos que arrastrar a los monos dormidos que andan por aquí”, comenta uno de los trabajadores de la fábrica.
http://www.20minutos.es/noticia/402390/0/fabrica/opio/india/