El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, ha declarado a Cadena SER que el Gobierno español tiene la esperanza de que la renuncia de Castro “abra una vía reformista” y que la noticia sea “l comienzo del cambio”. Por su parte, la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, ha comentado hoy que la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba “podría ser” el comienzo del cambio en Cuba. En declaraciones a Radio Nacional Jiménez ha dicho que la renuncia es una “noticia importante que hay que medir con cautela”. En su opinión, el cambio real puede “comenzar a implementarse”, después de que Castro delegara temporalmente en su hermano Raúl en julio de 2006.
Por su parte, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, se ha sumado a las declaraciones sobre la renuncia de Fidel diciendo a RNE que espera que la renuncia vaya “acompañada de apertura democrática”. Blanco ha añadido que “desde España vamos a trabajar para que esto sea así”.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, se ha mostrado esperanzado en que la renuncia sea “el principio de la llegada de la democracia a Cuba” en una entrevista en Punto Radio. Para Rajoy, la noticia es “buena”, aunque sería “mucho mejor si cambiaran las cosas en Cuba”. El líder popular ha dicho también que “lo que todos queremos es que Cuba se convierta en una democracia”.
Por su parte, el portavoz de Exteriores en el Congreso del PP, Gustavo de Arístegui, ha declarado que la renuncia es “un dato positivo”, aunque ha pedido a las autoridades de la isla que se pongan “manos a la obra para negociar con la oposición, la disidencia y los presos políticos” la transición a la democracia. Arístegui ha añadido que “tampoco está especialmente contento” por la noticia, ya que se puede producir “una sucesión en la dictadura y no una transición democrática”.
Desde Izquierda Unida, su coordinador general, Gaspar Llamazares, ha tildado de “esperada” la renuncia de Fidel Castro a la Jefatura del Estado Cubano, y considera que se trata de una decisión “tomada por los cubanos de manera soberana”. Llamazares, en declaraciones a medios de la localidad cacereña de Miajadas, ha añadido que los cambios políticos, que se avecinan en Cuba a partir de la decisión tomada por Fidel Castro, deben decidirlos “los propios cubanos” sin que “interfieran” otras naciones. “Lo mejor” que pueda hacer España es, según ha señalado, “respetar” a los cubanos y “sus instrumentos soberanos”.
“Tengo un buen concepto de Raúl como hombre realista”
El expresidente de la Xunta y senador del PP, Manuel Fraga, ha dicho sentirse confiado en la etapa de transición que se abre ahora con la renuncia de Fidel. Para Fraga, Raúl Castro es un hombre capaz de liderar la apertura en el país. “Tengo un buen concepto de Raúl como hombre realista”, ha dicho, “que si se le presenta una fórmula razonable de acuerdo con la disidencia, la buscará”.
El embajador en Cuba, Carlos Alonso Zaldívar, también ha comentado la renuncia de Castro. Para el diplomático, el papel que España tendrá que desempeñar ahora es el de acompañamiento en este momento “de cambios”, al igual que se ha venido haciendo desde que Castro delegó en su hermano Raúl la jefatura del Gobierno.
Para Alonso, la renuncia es “la noticia más importante” para la isla desde 1959 y va a obligar al país a “resituarse”. En su opinión, la nueva etapa que hoy se abre con el anuncio de cambio debe contener elementos de “continuidad”, pero también otros “novedosos”, aunque no cree que el cambio de hoy traiga “inestabilidad” ni una “sacudida en la calle”.
Todos estábamos pendientes del 24 de febrero, fecha en la que el Parlamento cubano, recientemente renovado, se dispone a elegir al presidente de Cuba. Era la fecha tope para aclarar la situación de Fidel Castro que se mantenía en la incertidumbre. Las especulaciones apuntaban en todas direcciones pero el propio líder ha puesto punto final a todas ellas al anunciar en un discurso publicado por el diario Granma su renuncia inapelable al cargo. Como era de esperar, el omnipresente e hiperactivo líder se ofrece de “consejero” a sus sucesores. “No digo adiós – ha dicho- seguiré como soldado de las ideas”.
Es el fin oficial de una época que oficiosamente terminó en junio del 2006 cuando Fidel estuvo a punto de morir y cedió el cargo y el poder a su hermano Raúl.
Los sucesores y sus matices
Castro no ha mencionado explícitamente en su mensaje los nombres de sus sucesores, tal vez porque no hace falta. Está más que asumido que Raúl Castro se hará cargo de la presidencia y tal vez reparta otras responsabilidades con destacadas personalidades del régimen: Carlos Lage, vicepresidente actual, de 56 años o la promesa “juvenil” del régimen, el canciller Felipe Pérez Roque.
El “duro” del régimen
A Raúl, que por su dedicación exclusiva durante décadas a las Fuerzas Armadas y al Partido Comunista se le tenía por el “duro” del régimen, se le han descubierto en estos meses de “interinato” una cierta tendencia a la reforma, un sentido pragmático ausente en su hermano mayor. Raúl durante este año y medio no ha dudado en hablar de ineficacia de los métodos de producción, de descontento de la población, de mejora del nivel de vida, y ha permitido un cierto debate social como el protagonizado por Lage y los estudiantes en la Universidad, hace solo una semana.
Modelo chino, modelo vietnamita
Muchos cubanos y algunos observadores occidentales creen que el próximo presidente está convencido de la inevitabilidad de ciertos cambios en el sistema. Falto del carisma y el hiperliderazgo de Fidel Raúl cree necesario introducir reformas que mejoren el funcionamiento de la economía. Los éxitos en este campo del régimen chino y su estricto control político pueden parecer los más atractivos para la transición cubana, pero otros teóricos estiman que el modelo vietnamita –con menos éxito económico, pero mayor flexibilidad social y política- se adaptaría mejor al espíritu cubano.
50 años de desafío
Fidel a sus 81se retira de la primera fila. El joven guerrillero que se atrevió a desafiar al poder norteamericano en plena guerra fría se ve obligado ahora por falta de salud a ceder el testigo a otros “compañeros”. Atrás quedan casi cinco décadas de combate revolucionario plagado de sombras.
La supervivencia de la revolución cubana a las puertas de los Estados Unidos ha sido un auténtico milagro que puede explicarse en parte por la existencia de una base social que apoya a los guerrilleros de Sierra Maestra, además y fundamentalmente por el desarrollo de una máquina de seguridad muy eficaz, por el control feroz de la opinión pública y de los movimientos sociales disidentes y, finalmente, por el embargo estricto que mantienen los Estados Unidos contra la isla que ha logrado unir a gran parte de los cubanos con su gobierno frente a esta agresión.
La transición y el “Gran Hermano”
La retirada por etapas de Fidel ha sido sin duda planificada y madurada por él mismo y su entorno. En su mensaje de despedida señala que ha querido preparar sicológicamente al pueblo para su ausencia, si bien no había dejado de enviar directrices e ideas desde sus artículos en Granma.
Su influencia es enorme todavía y muchos creen que nada podrá hacerse en contra de su voluntad. No obstante el alejamiento del poder fáctico y la aparente y, probablemente, real unidad del régimen dan al sucesor la oportunidad de construir una política propia.
Hace sólo unos días cuatro disidentes fueron liberados en la Habana y llegaron a España para ser tratados clínicamente. Es un indicio de los nuevos aires que se respiran y que fomentan las expectativas de una posible liberalización.
El proceso de transición no va a ser ni rápido ni fácil pero algo se moverá en Cuba a partir de este momento.
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