Zaplana, el desestabilizador
Eduardo Zaplana que puso en dificultades a las cajas de ahorros valencianas con el asunto Terra Mítica está empeñado ahora en desestabilizar al resto de las entidades financieras españolas pues, según el portavoz parlamentario del PP todas, “unas más que otras” están en dificultades.
Se comprende que determinados chiringuitos financieros británicos o norteamericanos lancen malvadas insinuaciones contra la banca española para justificar a las entidades que en dichos países sufren apuros, bancos amigos y clientes, por los conocidos sistemas del calamar o del ventilador que son tan viejos como el mundo. El procedimiento es de libro entre los expertos de la comunicación: “Si quieres disimular tus dolencias insinúa que el vecino tiene cáncer y que en todas partes cuecen habas”.
Sin embargo no se entiende que un responsable político sea tan irresponsable como el valenciano. El pasado lunes, Eduardo Zaplana acusaba al Banco de España de “ocultar la mala situación financiera de las entidades españolas”. El martes, el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy agravaba la imprudencia de su portavoz parlamentario exigiendo al Gobierno que defendiera “y asegure a los españoles que no hay problemas ni en los bancos ni en las cajas. En definitiva pedía que el Banco de España calmara la inquietud generada por su compañero en la cúpula del partido. Obviamente los banqueros rechazaron indignados un apoyo tan envenenado. Con amigos tan insidiosos uno no necesita enemigos. Es evidente que la banca española que ha demostrado ser una de las más eficaces del mundo goza de buena salud, algo que irrita a la competencia americana, británica o francesa pero que debería satisfacer a un partido que pretende monopolizar el patriotismo.
La secuencia descrita demuestra que no estamos ante una metedura de pata propia de la tensión electoral sino una estrategia del partido, la del pim, pam, pum contra todas las instituciones, con razón o sin ella, funcionen o no funcionen. Cuando ayer, miércoles, escuché a Zaplana reiterando lo dicho no tuve duda al respecto. El portavoz popular insistió en los Desayunos de TVE en las dificultades por las que atraviesan cajas y bancos pero ante la insistencia del periodista Joaquín Estefanía de que concretara a que entidades se refería, el portavoz se negó a ello apelando a virtuosas razones de prudencia. Tiró la piedra y escondió la mano.
Las fuentes en las que se apoyaba el dirigente del Partido Popular muestran de forma inquietante la frivolidad de una persona que puede gobernar y que aunque no gobierne, desde su puesto relevante en la oposición, forma parte del sistema de referencias de autoridad del sistema democrático. Zaplana invocó el informe de sociedades de rating que están en cuestión como responsables del escándalo de las hipotecas basura al dar certificados de buena conducta a troche y moche, incluso a los más desaprensivos. También se apoyó en “fuentes periodísticas” como cuando el PP argumentó la solicitud de impugnación de jueces progresistas en el Tribunal Constitucional. Con tan escasa base documental un alto responsable público se permite generar la desconfianza en el sistema financiero que es al mundo económico como el de la circulación de la sangre en el cuerpo humano.
Tanto Rajoy como Zaplana han arremetido injustamente contra el Banco de España una entidad que vela precisamente por la solidez del sistema financiero y que debería estar al margen del sectarismo político. De hecho nuestro banco central ha demostrado siempre una gran independencia lo gobernara gente de UCD, del PSOE o del PP. Incluso con Mariano Rubio que fue condenado por sus inversiones personales en Ibercorp por asuntos fiscales que no afectaban a la gestión del banco actuó con la independencia y profesionalidad requerida que ha prestigiado esta institución desde su fundación como “Banco de San Carlos” por Carlos III en el siglo XVIII. No puede decirse lo mismo de los bancos centrales del Reino Unido y sobre todo de las autoridades financieras de Estados Unidos que no lograron detectar irregularidades prácticamente generalizadas en lo que a las “subprime” se refiere.
No todo debería valer en la lucha electoral pero el PP no quiere dejar institución libre de toda sospecha. Las insidias contra el Banco de España las ha lanzado antes contra el Instituto Nacional de Estadística al que acusaba de manipular datos algo que este Instituto no ha hecho ni podía hacer ni siquiera en tiempos del franquismo. No hay que olvidar que Carmen Alcalde la actual presidenta fue nombrada por Aznar y mantenida por Zapatero en reconocimiento de su profesionalidad y con el justo propósito de mantener a este organismo al margen de las alternancias en el poder.
José García Abad dirige la revista El Siglo. Es periodista, escritor y analista político
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