Zapatero: “El trasvase ha sido la mayor estafa a los valencianos”
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El presidente del Gobierno protagonizó ayer el acto central de la campaña socialista en Valencia con un discurso muy crítico con Francisco Camps, al que acusó de boicotear los proyectos estatales en la Comunitat. Más de 22.000 socialistas lograron un histórico reventón de público en la plaza de toros y unos 2.000 que no pudieron entrar.
La jornada histórica que vivió ayer el socialismo valenciano en la Plaza de Toros del Cap i Casal, con un reventón de público como los que no se veían desde los tiempos de Felipe González, estuvo acompañada por un discurso del presidente del Gobierno demoledor contra el PP y el Consell, acusando directamente al presidente Camps de boicotear los proyectos del Estado en la Comunitat Valenciana. Si en el mitin de hace un mes en la Fonteta los socialistas valencianos se quedaron huérfanos de referencias valencianas ante las críticas del PP, ayer Zapatero, en el acto central de campaña junto a los candidatos De la Vega, Bernat Soria, Jordi Sevilla y al líder del PSPV, Joan Lerma, no se dejó nada en el tintero.![]()
“El trasvase del Ebro es la mayor estafa cometida en esta tierra”, proclamó el presidente, como ya hizo hace unos días en Alicante. “Era mentira y se les ha visto el plumero”, añadió, tras comparar la postura del PP ante el trasvase con las “mentiras” y “miedo” ante temas como el 11-M, la unidad de España o la familia. La del agua fue la primera andanada, pero Zapatero venía con toda la batería.
“Quiero que todos los valencianos extraigan una conclusión: hay que confiar en los partidos que pueden decir lo mismo aquí y en Aragón, porque son los que tienen un proyecto. Como tenemos aquí, a pesar de las trabas de Camps a las desaladoras”, dijo. “Nadie se puede fiar de quien dice una cosa aquí y otra en Aragón. Camps y Rajoy han engañado a todos los ciudadanos de Valencia”, concluyó en materia hídrica.
“Se les ha visto el plumero”
Pero el presidente, en su versión más combativa durante toda su alocución, no había terminado con Francisco Camps. Zapatero hizo un recorrido por todos los logros de la legislatura con especial atención a la materia de derechos sociales: “Sabéis que reconozco los errores, pero no voy a pedir perdón por promover que cada cual se case con quien quiera, por promover la igualdad”. La plaza se puso en pie.
Y en esta línea subrayó que no se arrepiente de haber negociado con ETA. Sin mencionar a la banda terrorista manifestó: “No voy a pedir disculpas por haber intentado la paz y el fin de la violencia, porque era mi obligación”.
Especial mención hubo, tras recordar la creación de tres millones de empleos y la subida de pensiones, para la ley de la Dependencia, eje central de la legislatura en materia social: “Pido el voto para que la ley llegue a todas las familias y no voy a permitir que nadie la boicotee, ni Camps ni nadie”, espetó, en un acto que contó con la presencia de muchos dependientes.
Ni una palabra de los obispos
Tras las críticas, el presidente dio paso a la defensa de los proyectos del Gobierno de España en la Comunitat Valenciana, precisamente de lo que adoleció su discurso en la Fonteta: “Pido el voto a la mayoría de ciudadanos de esta ciudad, porque aquí hemos empeñado nuestra palabra de compromiso con esta tierra, y por ello el AVE va a llegar con nosotros y hemos ampliado los aeropuertos y el programa AGUA y apostamos por la industria: Nosotros hablamos con hechos, y el PP con mentiras como el trasvase del Ebro y la demagogia”.
Zapatero, enterrada definitivamente el hacha de guerra con los obispos, no dedicó ni una palabra a la jerarquía católica. Sí hizo, en cambio, varias alusiones a las figuras del socialismo valenciano, reivindicando especialmente a la vicepresidenta De la Vega y al ministro de Economía, Pedro Solbes, los más valorados del gabinete de Zapatero por los españoles. “Os podéis imaginar la confianza que tengo sabiendo que tengo a Pedro Solbes y a María Teresa apoyándome”, dijo, lo que fue entendido como un claro ofrecimiento para que ambos continuen en el cargo si el 10-M España se levanta socialista.
Y no se olvidó del fichaje del PP, Manuel Pizarro. “Solbes ya ha demostrado en el debate que, en fin… Pizarro habrá tenido buenos sueldos e indemnizaciones, pero de economía, nada de nada”. Lo dicho por el PP respecto a la situación económica del país, según Zapatero, “no ha sido más que una sarta de falsedades para meter miedo, y como era mentira les ha durado lo que duró el debate”.
A la caza del voto de los currantes
Sobre su rival, Zapatero criticó su política “obstruccionista” en materia antiterrorista y también rescató argumentos de anteriores campañas, cuando dijo que la “firmeza” que pide Rajoy es decirle al presidente de la primera potencia del mundo (EE UU): “Me voy de Iraq porque es lo que quiere mi pueblo”. Otra ovación cerrada.
Además, Zapatero, en plena disputa con Rajoy por el voto de los “currantes”, reivindicó la del PSOE. “La firmeza es ser siempre fuerte y frenar a los poderosos. La derecha, al revés: fuertes con los débiles y sumisos con los poderosos”. Y añadió: “A Cañete le gustan los camareros de antes, porque piensa en aquellos camareros que no tenían otro remedio que ser serviles. Sí que hay señoritos como los de antes, les gusta la España del ordeno y mando, la que solo mira a los poderosos; a mí me gusta la de la igualdad, la solidaridad, la paz”.
Fuente: Levante-emv
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