Es posible que, a la larga, no quede más alternativa que reconquistar la Franja de Gaza, o buena parte de ella. Pero la cruel verdad sobre la solución a la crisis en el sur, es bien otra.
Por Eitan Haber – Yediot Ajaronot. 29/2/2008 – 09:11.
Es la gran hora de los sabelotodos y los hechiceros.
Políticos, militares, en especial retirados, se desplegarán en los próximos días en todas las pantallas de televisión y emisoras radiales e intentarán aportar la fórmula para la “Salvación de Sión”: conquistar Gaza, borrar un barrio, matar a líderes de Hamás. Los despachos del primer ministro y del ministro de Defensa se llenarán en estos días de consejos de cerca y de lejos, de buenos e ingenuos ciudadanos que quieren el bien del Estado de Israel y de Tzahal. Dichos ciudadanos elevarán diferentes ideas, en parte también estrafalarias, y estarán persuadidos de que son las mismas son imprescindibles.
¿Qué se debe hacer, entonces? Pues está claro que no se puede callar y no responder en la actual situación. Todo tiene un límite. Habrá entre nosotros, y no precisamente los más ardorosos, los que dirán: conquistar Gaza, borrarla. Para una solución semejante no hace falta terminar con calificaciones sobresalientes la escuela de guerra. Ésa es, exactamente, la solución que quiere el Hamás: una trampa para las fuerzas de Tzahal, que lograrán, quizás, conquistar esa maldita Franja, pero a un insoportable precio en vidas humanas. No sólo Tzahal aprendió las lecciones de las guerras, también el Hamás.
Y luego que conquistemos Gaza, ¿no habrá más misiles Kassam contra Sderot? Gaza es lo suficientemente grande como para posibilitar a los hombres del Hamás actuar lejos de los ojos vigilantes de Tzahal. (Para quien haya olvidado: al “Ingeniero” Aiash, el ejército lo buscó por cinco años seguidos, la mayoría de los cuales Israel todavía controlaba la Franja).
¿Y si sometemos a Gaza a un bloqueo, les cortamos la electricidad y los alimentos? Bueno, ¿no es lo que ya estamos haciendo ahora? Cierto, no es exactamente un bloqueo hermético, pero ya se nos vienen encima las naciones del mundo para lincharnos por ello. ¿Ignorar al mundo por completo? Muy mala idea, y poco inteligente.
Pero la verdad es cruel, punzante, difícil de digerir: no hay, en esta estapa, ninguna solución apropiada al problema de los Kassam, ni para Sderot y los poblados en torno a Gaza, ni para Ashkelon. Ni siquiera mil magos como Ehud Barak, Biniamín Netanyahu o Avigdor Liberman lograrán resolver este problema. Todas las palabrerías sobre soluciones tecnológicas son como mucho inexactas. Y aun si llegan a ser alguna vez exactas, se trata de soluciones que estarán a disposición de Tzahal dentro de un año y medio, dos años, cinco.
Pero la verdad más dura es que no habrá alternativa: a la larga Tzahal deberá, al parecer, reconquistar Gaza, o buena parte de ella.
Durante muchos años, hasta el último tiempo, Tzahal mimó a los habitantes de Israel con victorias más grandes o más pequeñas. Ahora tiene que pagar el precio de sus éxitos. El Estado de Israel exige una solución y una victoria.
PD: Me hubiera gustado traer aquí buenas noticias, salvaciones y consuelos para el Shabat, al término de semanas y meses insoportables en el sur del país. Pero estas líneas escritas aquí con gran dolor son la más pura verdad, al menos para quien las ha escrito.
Fuente: Povesham































Premio recibido desde
Premio que me han otorgado desde