Antonio Montalbán asume el reto de ser el cartel electoral de EU en uno de los momentos más difíciles para la formación de izquierdas. Sin embargo no es fácil arrugar a este sindicalista de corazón, cuya vida ha estado marcada por el trabajo y la lucha por los demás. Promete dar guerra si llega al Congreso.
Cuando Antonio Montalbán escuchó decir al ex presidente de Endesa y número dos del PP por Madrid, Manuel Pizarro, que su partido representaba a los currantes, a aquellos que se levantan a las 7 de la mañana para ir a trabajar, seguramente no pudo evitar una sonrisa. Está de más decir que el partido de la gaviota está en las antípodas ideológicas de este sindicalista de alma y corazón que, a sus 61 años, y tras culminar una etapa de ocho años como portavoz de EU en el ayuntamiento, trata de dar el salto a la política nacional. No es ambición personal lo que loha movido a aceptar ser el nuevo cártel electoral de EU por Valencia para el Congreso de los Diputados (cualquiera con cinco minutos de conversación se daría cuenta de ello) sino su firme determinación por seguir luchando por los derechos de los más desfavorecidos y, en particular, por los de la clase obrera, aquella a la que Montalbán representa y que poco tiene que ver con los currantes con los que el PP quiere conectar.
Aunque hace ya muchos años que Montalbán dejó de echar horas en una fábrica, ningún despacho -ni el de la secretaría general de Comisiones Obreras, que ocupó casi tres décadas, ni el de EU en el Ayuntamiento de Valencia- lo ha cambiado. Ni en el terreno material (sigue viviendo en el barrio obrero de Malilla) ni, sobre todo, en el ideológico. Como la mítica canción El Necio de Silvio Rodríguez, el candidato podría hacer suyo aquello de “Yo me muero como viví”.
Bien es cierto que, vistos sus antecedentes familiares, Montalbán tenía complicado haberse convertido en un banquero con gomina. Casi puede decirse que estaba condenado genéticamente a ser un hombre de izquierdas, de la izquierda más clásica, la del Partido Comunista, a cuyo ideario Montalbán sigue fiel desde que se afilió hace 42 años. Nacido en un pedanía de Córdoba (Alcolea) en el seno de una humilde familia de agricultores, Montalbán, sintió muy pronto la llamada a la rebeldía contra la dictadura franquista; en parte por sus lecturas clandestinas de Mundo Obrero, y sobre todo por la influencia que debió ejercer en él su progenitor, un hombre cuyo compromiso político y social fue tan lejos que lo llevó a prisión cuando él apenas contaba 13 años.
La represión política obligó a la familia Montalbán a emigrar a Valencia. Instalados en una alquería entre La Punta y Nazaret, Antonio siguió levantándose de madrugada -cambió la azada por el trabajo de fábrica- para currar. El trabajo físico no le impidió entrar en contacto con las organizaciones como el PCE y CC OO, que en aquel momento y desde la clandestinad luchaban contra la dictadura. En un periplo que da para más de un guión de cine, el candidato llegó a sufrir en sus carnes la cárcel y las descargas eléctricas que entonces se suministraban a modo de tortura. En prisión coincidió con otros rebeldes, disconformes con el régimen, pero que, en algún caso, evolucionaron desde la izquierda rádical hasta el calor del partido que hoy reivindica el voto a los currantes.
Como responsable máximo de Comisiones Obreras del País Valenciano entre 1978 y 1996, Montalbán organizó toda la estructura confederal. Entre otras cuestiones, le tocó lidiar con el cierre de Altos Hornos del Mediterráneo, una conflictiva negociación de la que se siente satisfecho. Como responsable de EU en el Ayuntamiento, se alineó desde el principio con los movimientos ciudadanos y las plataformas contra las políticas urbanísticas y sociales de Rita Barbera. Su alto sentido de la honradez en la política le hace asegurar que, en caso de haber seguido de concejal (EU se ha quedado fuera del consistorio, aunque con otro candidato) PP y PSPV habrían tenido difícil sacar adelante la subida de sueldo con la que arrancó la legislatura. “Lo intentaron cuando estaba allí y nunca obtuvieron mi permiso”, señala.
Como defensor de las causas difíciles, Montalbán asumió ser el cartel electoral de EU en un momento muy complicado para la formación. Ello no ha impedido que su motivación esté intacta y que se muestre optimista en consolidar el escaño que hace cuatro años logró Isaura Navarro, hoy su principal contrincante en la izquierda.
Julia Ruiz, Valencia. Levante – emv
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