Soraya Sáenz de Santamaría

foto_31500_cas.jpgA la portavoz parlamentaria del PP, la flamante Soraya Sáenz de Santamaría, le preguntaron ayer -metida durante casi una hora en la boca del lobo episcopal- cuál iba a ser su actitud ante la autoría del 11-M, que es test imprescindible para ciertos fundamentalistas mediáticos. Le hicieron ver los integrantes de tan peculiar Tribunal del Santo Oficio -que vela por la pureza de la sangre de los/as dirigentes de la derecha- que las recientes declaraciones de la viuda del Chino, publicadas a bombo y platillo por el diario mundial, podían dar un sesgo inesperado a las investigaciones judiciales y a la sentencia del juez Gómez Bermúdez.

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Del mismo modo que el ácido bórico o la célebre Renault Kangoo estuvieron a punto de desvelar definitivamente, hace algún tiempo, la verdad oculta por este ominoso Gobierno sobre los atentados del 11-M, las confesiones de la citada viuda -transformada de pronto en víctima más de aquel infausto día- son, a criterio de ese Tribunal, un precioso material, digno de tenerse en cuenta. Rehuyó Soraya la embestida –fue preguntada incluso acerca de si era del Opus, si estaba casada o si había conocido o no varón- y soltó una teoría escasamente comprometida sobre el 11-M desde la lógica de sus interrogadores.

Pero Sáenz de Santamaría no negó la mayor en momento alguno. No les plantó cara. Simplemente, trató de pasar de puntillas por encima de cuestión tan evidentemente crucial. El arte de escabullirse lo ha aprendido la portavoz de su amigo y maestro Mariano Rajoy, experto en lavarse las manos y en el ejercicio de la ambigüedad. Nunca se acaba de saber con precisión si Rajoy está con digo o con Diego. Lo cual –según se mire- es una habilidad o tal vez un engañabobos.

¿Opina lo mismo que ella –a propósito del 11-M- su adjunta a la portavocía Cayetana Álvarez de Toledo? Seguro que no. Cayetana hace algún tiempo, cuando despuntaba en el periodismo conservador, hacía las delicias de la hinchada popular hablando por la radio divina o escribiendo en el periódico antes aludido. Iba al grano y utilizaba –todo hay que decirlo- una prosa cuidada y exhibía una sólida cultura combinada con un perfil singularmente postmoderno. Se difuminó cuando fue fichada por el secretario general del PP, Ángel Acebes, como jefa de su gabinete. De ahí saltó a la candidatura de Rajoy y hete aquí que hoy en día forma parte del grupo de portavoces adjuntos que lidera Soraya.

Álvarez de Toledo comulga plenamente con la doctrina de los gurús mediáticos que han conducido el PP por la senda neocon, mientras anhelan otro final de la tragedia del 11-M más atractivo, más espectacular y más favorable a los intereses de la derecha. ¿Alguien cree de verdad que puede centrarse el PP si Soraya, la preferida de Rajoy, a lo sumo se encoge de hombros y mira hacia otro lado y, entretanto, Cayetana, la preferida de Acebes, continúa cultivando ensoñaciones peligrosas? Al fin y al cabo, una y otra son las dos caras juveniles de una misma moneda. El PP de siempre: el del trío Fraga-Aznar-Rajoy. Esto es lo que hay, que diría Mariano.

Enric Sopena es director de El Plural

–> Del mismo modo que el ácido bórico o la célebre Renault Kangoo estuvieron a punto de desvelar definitivamente, hace algún tiempo, la verdad oculta por este ominoso Gobierno sobre los atentados del 11-M, las confesiones de la citada viuda -transformada de pronto en víctima más de aquel infausto día- son, a criterio de ese Tribunal, un precioso material, digno de tenerse en cuenta. Rehuyó Soraya la embestida –fue preguntada incluso acerca de si era del Opus, si estaba casada o si había conocido o no varón- y soltó una teoría escasamente comprometida sobre el 11-M desde la lógica de sus interrogadores.

Pero Sáenz de Santamaría no negó la mayor en momento alguno. No les plantó cara. Simplemente, trató de pasar de puntillas por encima de cuestión tan evidentemente crucial. El arte de escabullirse lo ha aprendido la portavoz de su amigo y maestro Mariano Rajoy, experto en lavarse las manos y en el ejercicio de la ambigüedad. Nunca se acaba de saber con precisión si Rajoy está con digo o con Diego. Lo cual –según se mire- es una habilidad o tal vez un engañabobos.

¿Opina lo mismo que ella –a propósito del 11-M- su adjunta a la portavocía Cayetana Álvarez de Toledo? Seguro que no. Cayetana hace algún tiempo, cuando despuntaba en el periodismo conservador, hacía las delicias de la hinchada popular hablando por la radio divina o escribiendo en el periódico antes aludido. Iba al grano y utilizaba –todo hay que decirlo- una prosa cuidada y exhibía una sólida cultura combinada con un perfil singularmente postmoderno. Se difuminó cuando fue fichada por el secretario general del PP, Ángel Acebes, como jefa de su gabinete. De ahí saltó a la candidatura de Rajoy y hete aquí que hoy en día forma parte del grupo de portavoces adjuntos que lidera Soraya.

Álvarez de Toledo comulga plenamente con la doctrina de los gurús mediáticos que han conducido el PP por la senda neocon, mientras anhelan otro final de la tragedia del 11-M más atractivo, más espectacular y más favorable a los intereses de la derecha. ¿Alguien cree de verdad que puede centrarse el PP si Soraya, la preferida de Rajoy, a lo sumo se encoge de hombros y mira hacia otro lado y, entretanto, Cayetana, la preferida de Acebes, continúa cultivando ensoñaciones peligrosas? Al fin y al cabo, una y otra son las dos caras juveniles de una misma moneda. El PP de siempre: el del trío Fraga-Aznar-Rajoy. Esto es lo que hay, que diría Mariano.

Enric Sopena en El Plural

Reacciones:

Losantos abrió su programa con críticas a la nueva portavoz parlamentaria del PP, desde que su “exceso de maquillaje” ayer denotaba nerviosismo hasta que tras conocerse su elección “el PP parecía la morgue” o que en su intervención habló “peor que Chacón”. También mostró como prueba de que no era una buena elección que hoy “toda la prensa que pone verde al PP se felicita por su nombramiento y los que lo apoyan están divididos” y que Gallardón estaba “tan contento” mientras que “los liberales, especialmente los de la órbita de Aguirre, deprimidos”.
Losantos le reprochó a Soraya que era demasiado “joven” como para haber sido “antifranquista”, e indicando que su biografía estaba “llena de vacíos” y desconocía desde “su estatus familiar” hasta si era del Opus, o si era “casada o no conoce varón”, apuntando que había indicios de todo ello. “Estoy casada desde hace 3 años, soy abogada del Estado por oposición, (…) mi marido también es abogado del Estado, sin hijos, no es verdad que sea del Opus”, aclaró la popular.
 El nombramiento de Soraya Sáenz de Santamaría como nueva portavoz del Grupo Parlamentario del PP en el Congreso de los Diputados no ha sentado bien en la COPE. El director y locutor de La Linterna, César Vidal, ha sido uno de los periodistas que con más saña ha criticado a Santamaría.
“Para ser portavoz hay que ser un sujeto bragado, agresivo, y duro. Es decir, lo que era en su día Zaplana, que lo hizo muy bien”, manifestó en el día de ayer César Vidal, para quien la portavocía del PP no es una cuestión de ganas, sino “una cuestión de valer para el cargo”.
Aunque aseguró en reiteradas ocasiones que desearía equivocarse, el locutor de la emisora propiedad de la Conferencia Episcopal auguró que a Soraya Sáenz de Santamaría los socialistas “le van a partir la bonita cara que tiene a las primeras de cambio”.
A pesar de que Esperanza Aguirre se ha deshecho en elogios hacia Soraya Sáenz de Santamaría, una cadena tan afín a la lideresa como la COPE ha recibido a la nueva portavoz del Grupo Popular de manera crítica: el programa La Tarde ha realizado una encuesta en la que sus oyentes critican mayoritariamente esta designación; los tertulianos de este programa han puesto en duda la capacidad de la popular para el puesto asignado y han tratado de vincularla al alcalde Ruiz-Gallardón como un elemento negativo.
La COPE ha recibido mal la designación de Sáenz de Santamaría. La presentadora de La Tarde, Cristina López Schlichting ha elogiado su formación académica pero preguntándose si tendría “la fuerza suficiente” para afrontar “un toro grande y muy difícil”, asegurando que de ella “va a depender muy directamente el futuro de su jefe [Rajoy]”, insistiendo en que tendrá que enfrentarse a gente “de más edad y más experiencia”.


También durante el programa vespertino de la cadena de los obispos difundieron una encuesta interna de la cadena según la cual el 53% de los oyentes no aprobaba la designación de Soraya como portavoz y el 23% consideraban el de portavoz un cargo irrelevante. Un resultado que habla por sí solo.


La periodista Isabel San Sebastián también habló del malestar de Pizarro por no ser el elegido y señaló que éste se estaría pensando si asumir la dirección del grupo económico en el Congreso. San Sebastián añadió que Pizarro había criticado a Rajoy por la elección de los cargos porque no era “una renovación” sino un “blindaje” con una “guardia pretoriana”de “incondicionales”. Los tertulianos del programa valoraron los elogios de Gallardón a la elección de Sáenz de Santamaría como un hecho “negativo”.


Por otro lado, y en su primera comparecencia ante los medios, Soraya Sáenz de Santamaría anunció que realizarán una “oposición firme y constructiva, responsable y sólida, pegada a la calle, a la gente, a sus problemas y necesidades”, apuntando también la posibilidad de alcanzar acuerdos puntuales con el PSOE. Sáenz de Santamaría no aclaró qué votará su partido ni en la investidura del nuevo presidente del Gobierno ni en la elección del presidente del Congreso y comunicó que la decisión se conocerá tras la reunión mañana del Grupo Parlamentario, previa a la sesión de constitución de la Cámara Baja.

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