Foto.Miquel Iceta, viceprimer secretario y portavoz del PSC en el Parlamento catalán, ha sido muy contundente al respecto: “Estamos defendiendo el derecho de todos los ciudadanos del país a tener agua de boca, una prioridad que pasa por encima de cualquier otra. Mientras nosotros gobernemos, cinco millones de habitantes no se quedarán sin agua de boca”. La vicepresidenta Fernández de la Vega parece actuar mucho más como diputada por Valencia que como miembro del Gobierno español cuando niega rotundamente la posibilidad del travase temporal de agua del Segre para abastecer al área metropolitana de Barcelona en esta situación de emergencia. La ministra Cristina Carbona también se niega a aceptar esta posibilidad, negada también por los regantes del Segre y buena parte de los representantes políticos leridanos. También CiU y PP se niegan a este trasvase temporal. Mientras, el Gobierno de la Generalitat exige una solución a este gravísimo problema. Lo ha dicho con claridad el president Montilla, que ha exigido al presidente Rodríguez Zapatero que tenga en cuenta que “Cataluña también es España”. No se puede pedir solidaridad económica y financiera a alguien a quien se le niega una mínima solidaridad temporal en materia de agua. Y esto no vale sólo respecto al resto de España sino también al resto de Cataluña. Si se actúa autárquica y cicateramente con el agua, se debe aceptar que otros actúen también del mismo modo con sus impuestos. Si el agua no se puede trasvasar ni tan siquiera en una situación de emergencia, ¿cómo se van a poder trasvasar los impuestos? ¿Cómo se puede exigir solidaridad fiscal a quienes se les niega la solidaridad en materia de agua?
El trasvase permanente del Ebro establecido en el Plan Hidrológico Nacional del PP era un disparate. Lo era no sólo porque tanto Aragón como Cataluña son deficitarias en agua sino porque el caudal de agua que se deseaba trasvasar hubiese sido destinado a macrourbanizaciones nada sostenibles. Lo que ahora se exige desde el Gobierno de la Generalitat de Cataluña es muy distinto: se trata de un trasvase temporal y urgente para remediar una situación de emergencia. Negar esta posibilidad es una invitación no ya a la desafección sino a la pura y simple insolidaridad de Cataluña con España y de los barceloneses con el resto de los catalanes.
Jordi García-Soler, periodista y analista político en El Plural
NOTA: Valencia lleva mucho tiempo pidiendo agua, algunos pueblos tienen restricciones y son abastecidos en camiones.
En cuanto al tema fiscal el gobierno valenciano reclama al nacional una financiación acorde con el número real de habitantes que ronda los 5 millones.
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