Isabel-Clara Simó (Alcoi, 1943) es posiblemente la escritora valenciana más consolidada en el mercado de las letras en lengua propia.
Alfons Garcia, Valencia. Levante-emv
Afincada en Barcelona desde los años setenta, presentó ayer en Valencia su última novela, El meu germà Pol (Bromera), con la que ha ganado el XIX premio Ciutat d’Alzira. Simó rechaza que se haya de estar en la capital catalana para triunfar en esta literatura. “Para ser alguien en las letras catalanas hay que escribir en español”, replica. “Para que los editores te animen y la prensa te dedique páginas has de escribir en español, no lo dude”, abunda. Frente a visiones idílicas sobre la realidad del norte, la escritora sostiene que “eres un autor de segunda si publicas en catalán”. Eso sí, Simó, que fue delegada del Libro de la Generalitat catalana entre 1996 y 1998 -durante la etapa de Jordi Pujol (CiU)-, reconoce que hay “algo más” de ayuda institucional y de sensibilidad en la televisión pública.
Pero, por ahora, la autora de Júlia no tiene previsto cambiar de idioma. “Me cuesta escribir en castellano”, afirma. Así que prefiere seguir haciéndolo en la lengua con la que piensa, añade.
El meu germà Pol aborda una circunstancia poco habitual en la literatura: la vida de un joven con discapacidad (síndrome de Down, en concreto). Esta experiencia está vista, no obstante, desde los ojos de una nina de doce años (la hermana que lo atiende), que es “la auténtica protagonista”, recalca la novelista.
Una mirada femenina más en la larga trayectoria literaria de Isabel-Clara Simó, a quien no le molesta que cataloguen su obra en el epígrafe de literatura femenina, pero considera que no hay temas ni tratamientos narrativos específicamente de mujeres. Cita al respecto a “Santa Virginia Woolf”, quien recomendaba abordar todos los temas. Y es “un consejo muy bien dado”, precisa. “Para el feminismo, mejor el ensayo”, sugiere.
Necesaria ayuda institucional
“La cultura es cara”, aseguró ayer la escritora a Levante-EMV. Por ello, “no es posible ninguna literatura en el mundo sin apoyo institucional”. Tal vez en EE UU, precisa, pero en Europa o España “sólo habría cuatro “best sellers”". Más cuesta la ayuda a las artes plásticas o al teatro, se defiende.
¿Y la situación de la literatura en las tierras valencianas? Es la escenificación de lo que pasa cuando hay poco apoyo de las instituciones, opina. Por suerte, “hay editores con coraje” y un grupo reducido de lectores “militantes”, fieles a las publicaciones en valenciano. “Pero no podemos estar toda la vida con la anomalía de la militancia -reflexiona-. Necesitamos un lector normal, que lea en valenciano y compre los libros con naturalidad”. Alguno habrá de todas maneras, apostilla, porque las novedades llegan a las grandes áreas de ventas. Aporta otro dato para la esperanza: “Muchos escritores eligen espontáneamente, sin patriotismos, el catalán. Mientras así sea, tendremos literatura”.
Afincada en Barcelona desde los años setenta, presentó ayer en Valencia su última novela, El meu germà Pol (Bromera), con la que ha ganado el XIX premio Ciutat d’Alzira. Simó rechaza que se haya de estar en la capital catalana para triunfar en esta literatura. “Para ser alguien en las letras catalanas hay que escribir en español”, replica. “Para que los editores te animen y la prensa te dedique páginas has de escribir en español, no lo dude”, abunda. Frente a visiones idílicas sobre la realidad del norte, la escritora sostiene que “eres un autor de segunda si publicas en catalán”. Eso sí, Simó, que fue delegada del Libro de la Generalitat catalana entre 1996 y 1998 -durante la etapa de Jordi Pujol (CiU)-, reconoce que hay “algo más” de ayuda institucional y de sensibilidad en la televisión pública.
Pero, por ahora, la autora de Júlia no tiene previsto cambiar de idioma. “Me cuesta escribir en castellano”, afirma. Así que prefiere seguir haciéndolo en la lengua con la que piensa, añade.
El meu germà Pol aborda una circunstancia poco habitual en la literatura: la vida de un joven con discapacidad (síndrome de Down, en concreto). Esta experiencia está vista, no obstante, desde los ojos de una nina de doce años (la hermana que lo atiende), que es “la auténtica protagonista”, recalca la novelista.
Una mirada femenina más en la larga trayectoria literaria de Isabel-Clara Simó, a quien no le molesta que cataloguen su obra en el epígrafe de literatura femenina, pero considera que no hay temas ni tratamientos narrativos específicamente de mujeres. Cita al respecto a “Santa Virginia Woolf”, quien recomendaba abordar todos los temas. Y es “un consejo muy bien dado”, precisa. “Para el feminismo, mejor el ensayo”, sugiere.
Necesaria ayuda institucional
“La cultura es cara”, aseguró ayer la escritora a Levante-EMV. Por ello, “no es posible ninguna literatura en el mundo sin apoyo institucional”. Tal vez en EE UU, precisa, pero en Europa o España “sólo habría cuatro “best sellers”". Más cuesta la ayuda a las artes plásticas o al teatro, se defiende.
¿Y la situación de la literatura en las tierras valencianas? Es la escenificación de lo que pasa cuando hay poco apoyo de las instituciones, opina. Por suerte, “hay editores con coraje” y un grupo reducido de lectores “militantes”, fieles a las publicaciones en valenciano. “Pero no podemos estar toda la vida con la anomalía de la militancia -reflexiona-. Necesitamos un lector normal, que lea en valenciano y compre los libros con naturalidad”. Alguno habrá de todas maneras, apostilla, porque las novedades llegan a las grandes áreas de ventas. Aporta otro dato para la esperanza: “Muchos escritores eligen espontáneamente, sin patriotismos, el catalán. Mientras así sea, tendremos literatura”.
Archivado bajo: Cultura, Lenguas del mundo































Premio recibido desde
Premio que me han otorgado desde
[...] Seguir el resto del relato aquí. [...]