20 Minutos.-Se llama Nico Marquardt, tiene trece años y le ha bastado un telescopio del instituto de Astrofísica de Potsdam (AIP) y hacer unos cálculos para dejar en ridículo a la NASA, según ha informado el Potsdamer Neuerster Nachrichten.
Para llegar al cálculo correcto, Marquard tuvo en cuenta el riesgo de que Apophis se choque con algunos de los 40.000 satélites que orbitan alrededor de la Tierra antes de llegar a nuestro planeta, en abril de 2029.
Por lo general, los satélites como Apophis recorren unos 3,07 kilómetros por segundo y suelen pasar a una distancia de 35.880 kilómetros del planeta, pero en este caso lo hará a unos 32.500, unos 3.000 menos de lo que es habitual.
Que durante su trayectoria se choque con un satélite podría tener una consecuencia fatal, ya que modificaría su trayectoria y podría provocar que golpeara a la Tierra en su próxima visita, en 2036.
Tanto la Nasa como Marquardt coinciden en que, en caso de colisión con la Tierra, Apophis caería -en forma de gran bola de acero- en el océano Atlántico, causando olas gigantes y destruyendo costas y archipiélago.
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Sr. Jon Kepa parece ser que no es cierto.
Medios de todo el mundo han publicado la noticia de un niño de 13 años que había corregido los cálculos de la NASA relativos al riesgo de que el asteroide Apophis colisione contra la Tierra en 2029. La información original, publicada en el rotativo alemán Bild y distribuida a todo el planeta por AFP, citaba que el escolar de Potsdam Nico Marquardt había presentado a una feria científica un estudio que rectificaba y multiplicaba por 100 el riesgo de impacto. Según AFP, la NASA había reconocido que el niño estaba en lo cierto.
La noticia dio la vuelta al mundo e inspiró incontables mofas en Internet a costa de los científicos de la NASA, además de titulares como “El niño que calculó el fin del mundo”. La NASA ha tardado 24 horas en reaccionar, con un comunicado que reafirma y explica su propia estimación, al tiempo que niega haber tenido conocimiento del trabajo de Marquardt.
Según el blog Cosmos4u, el astrofísico Frank Spahn, citado por Marquardt como respaldo a su teoría, se había sorprendido al leer su nombre en Bild, ya que su labor se había limitado a atender una consulta del niño sobre ciertos conceptos. Cuando Spahn pidió a Marquardt una copia de su trabajo, el chico argumentó que su disco duro tenía un virus y que todos los ejemplares estaban en poder del jurado de la feria.
La noticia, de entrada, fue sorprendente y por eso la colgué.