05 May 08
Púbico.- Las cifras oficiales de muertos tras el paso del ciclón Nargis por Birmania asciende a 22.464. Ésa es la información que daba esta mañana la radio estatal, aunque como ayer, llegan noticias del exterior de un número muy superior. Hoy ha sido el ministro de Asuntos Exteriores de tailandia, Noppadol Pattama, quien dijo que la Junta manejaba otras cifras ya que calcula que hay cerca de 30.000 personas desaparecidas. Mientras empieza a llegar la ayuda humanitaria a la que se comprometieron tanto la ONU como la Casa Blanca este lunes, no parece que los militares birmanos estén en condiciones de iniciar las labores de rescate de esos 30.000 desaparecidos.
No obstante, la voluntad de recibir ayuda no es suficiente si el férreo control de la Junta hubiera empezado a acelerar los procesos de los visados a las organizaciones internacionales. Por ejemplo, Médicos Sin Fronteras tuvo que abandonar sus proyectos en el país en 2006 por las trabas que pusieron los militares a que se atendiera a las poblaciones de Karen y Mon, en la frontera con Tailandia, y relacionarlos con los grupos rebeldes contrarios al régimen. Tras la represión de las manifestaciones pacíficas de monjes en septiembre, quedó patente el nivel de tiranía del Gobierno del primer ministro Than Swae.
Referéndum aplazado
Los sueños de democracia en Birmania tendrán que esperar una vez más. La Junta se comprometió, tras las críticas que recibió de la Comunidad internacional por la constante violación de los derechos humanos y la forma en que reprimió las manifestaciones anteriormente citadas, a dar los primeros pasos hacia la democracia. Para ello se había programado la celebración de un referendo el próximo sábado que según informaban hoy medios locales no tendrá lugar al menos hasta finales de mayo.
No se avisó a la población
Las obsoletas infraestructuras birmanas no fueron capaces de detectar la llegada del ciclón. Ésa es la conclusión a la que ha llegado Naciones Unidas. Brigitte Leoni, portavoz de la Oficina de la ONU para la Estrategia Internacional de Reducción de Desastres (ISDR), dijo esta mañana que un sistema de alerta precoz es importante porque es capaz de anticipar la legada de este tipo de fenómenos naturales “hasta 48 horas antes de que lleguen”. Aunque quizá el problema no fuera la inexistencia de dicho sistema.
Leoni fue más allá explicando que la Junta Militar había recibido los datos de los satélites meteorológicos con antelación, lo que según ella indica que “la población no fue avisada de lo que iba a ocurrir”. En ese punto puso el ejemplo de Bangladesh, donde en noviembre se salvaron cientos de miles de vidas gracias a la existencia de un efectivo sistema de alerta y evacuación.
Mientras tanto, la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA), Unicef (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia), la Cruz Roja y otras organizaciones internacionales, anunciaron que en las próximas horas se hará un llamamiento urgente a los donantes para financiar las operaciones de ayuda. Pero esto no va a ser tarea fácil ya que tal y como dijo esta mañana la portavoz de la OCHA, Elisabeth Byrs, el primer obstáculo con el que pueden encontrarse los operarios de la ONU es con el penoso estado de las comunicaciones.
Según la propia Byrs, sólo el PNUD tiene abierto un sistema de transporte por tierra entre Rangún y la región del Delta, la zona más afectada.
La UE, EEUU y Asia ofrecen su ayuda
La Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros países han ofrecido su ayuda a Birmania para las víctimas del ciclón. EEUU ha abierto un fondo de ayuda a través del Programa Mundial de Alimentos, mientras que la UE espera conocer las necesidades de Birmania, en estado de emergencia desde el sábado, para empezar a entregar asistencia. Singapur, Tailandia, la India y otros países asiáticos también han ofrecido ayuda. La Federación Internacional de la Cruz Roja ha establecido un fondo de emergencia de 123.000 euros para los damnificados y ya distribuye auxilios básicos entre los afectados.
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En el contexto de preocupación mundial por la subida de los precios de los alimentos, el paso del ciclón Nargis puede empeorar aún más la situación de uno de los mercados más afectados: el del arroz.
Birmania señaló el pasado abril que había exportado 400.000 toneladas de arroz en 2007, ya que tenía suficiente producto como para abastecer a su población de 53 millones, según Reuters.
Esta situación podría cambiar si, como consecuencia del ciclón, el Gobierno necesitara importar suministros de emergencia. En ese caso, es probable que contribuya a aumentar más los precios del arroz, que ya se han triplicado en Asia desde comienzos de año.
Los mayores aumentos se han producido a raíz de la decisión de varios países de restringir las exportaciones de arroz, desatando los temores a que se llegue a una situación de escasez mundial de suministro.
Mientras la Federación de Comercio e Industria birmana evalúa los daños que el ciclón ha causado en las reservas almacenadas de arroz, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU apuntaba que se desconoce si el país podrá cumplir sus compromisos de abastecer con miles de toneladas de arroz a Sri Lanka y Bangladesh.
Los daños a los arrozales del delta del Irrawaddy, el afectado por el ciclón, podrían afectar a largo plazo a la producción y por tanto a la capacidad de Birmania de exportar.
El ciclón ha golpeado al país cuando la preocupación mundial por la crisis alimentaria no cesa de aumentar. Las agencias de la ONU dan la voz de alarma sobre la posibilidad de que millones de personas ingresen en las filas de los pobres. Líderes como el presidente senegalés, Abdoulaye Wade, han lanzado sus críticas contra algunas de esas agencias.
“Hay que poner en cuestión a la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La situación actual es en gran parte culpa suya y gritar mucho no va a solucionar las cosas”, dijo Wade a la televisión pública.
Según el mandatario senegalés, la FAO duplica actividades de otras agencias y supone “una pérdida de dinero”. “Habría que eliminar la FAO”, concluyó Wade, que preside uno de los países donde ha habido disturbios por la subida de los alimentos.