Paquito el Chocolatero
Ayer nos enterábamos que esta pieza musical es la más escuchada en todos los ámbitos. Vaya pues mi homenaje a ella.
Paquito el chocolatero
Pasodoble compuesto en 1937. Se estrena por primera vez en 1941. El autor se lo dedica a su cuñado Francisco Pérez Molina, “Paquito el Chocolatero”. Sin lugar a dudas es la composición más conocida a nivel internacional del músico contestano. Pieza sencilla pero a la vez con una fuerza arrolladora. Tal vez ahí este el secreto de este pasodoble que se hace indispensable en cualquier acontecimiento social.
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Su autor es, según nos cuenta la web de la pieza,Gustavo Pascual Falcó nació en Cocentaina (Alicante) el 15 de mayo de 1909.
Sus padres fueron José Pascual Martí y Patrocinio Falcó Ferrer, fue el último hijo del matrimonio y el tercero por orden cronológico, después de Patrocinio y de José.
A los 10 años ya tocaba en la banda municipal de su pueblo y a los 14 años dominaba hasta tal punto este instrumento que era ya solista de clarinete. Resultaba gracioso ver a un niño tan pequeño tocar tan bien. Parecía que el instrumento le pudiera a él, cuando en realidad era todo lo contrario. Para él no existían secretos mecánicos, poseía una gran facilidad digitativa, sonoridad y limpio de ejecución.
Al ser persona de salud endeble y enfermiza, sus padres no le permitieron salir fuera de Cocentaina para cursar estudios musicales. Esta es una de las cosas que más marca la vida de Gustavo, pues si al ingenio que ya poseía, se le hubiera dado una educación musical adecuada, podemos afirmar con seguridad que sus composiciones hubiesen aumentado de número, hubiese comenzado a una edad más temprana a componer y su técnica hubiese sido más depurada.
En el verano de 1937 Gustavo veranea junto a la familia de su mujer en una casita a los pies de la sierra Mariola. Una tarde, Gustavo le enseña a su cuñado Paquito tres composiciones musicales. Le pide que elija una de entre las tres para que lleve su nombre. Paquito las escucha con atención y sin dudarlo elige un pasodoble, alegre y dianero, que rima bien con su carácter festero. Este pasodoble, es el que hoy conocemos como “PAQUITO EL CHOCOLATERO”. Gustavo, gran observador, supo captar la personalidad de su cuñado y amigo.
El pasodoble guarda en su interior la sensibilidad festera, la alegría de ese mundo fantástico en el que año tras año nos sumergimos.
Como Paquito, ese festero que añorando la magia de esos días, era capaz de hacerles sentir a los demás la ilusión de esos momentos con una simple charanga familiar y una escuadra de niños, en unos momentos en que la guerra parecía destruirlo todo.
El pasodoble es una pieza sencilla, pero indispensable en las fiestas de Moros y Cristianos. Su originalidad emana de esa fuerza interior que el público descubre al momento. No importa que ese público desconozca nuestras fiestas, que sea de una nacionalidad distinta de la nuestra, su melodía hace vibrar las fibras más sensibles de nuestro interior, arrastrando a su paso la alegría y el hermanamiento. “Paquito el Chocolatero” es ya un pasodoble universal, ha rebasado las fronteras de nuestra cultura y seguirá abriéndose camino en todos aquellos lugares donde pueda hacer sonar sus notas.
Seguro que saldrá algún iluminado al que se le ocurra inscribir a este músico y a su obra como un producto de la cultura catalana, tiempo al tiempo.
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