![]() Raimon en mayo del 68
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Julio Castro – laRepúblicaCultural.es
Podría ser mayo y podría ser ’68. Salvo porque no están los grises con sus porras preparadas en ristre para arreglarnos el cuerpo a la salida. Podría ser el mismo Raimon con el pelo algo más claro y unas gafas, porque en décadas no le he visto cambiar apenas.
Podrían decirse multitud de cosas de Raimon, hacer historia, hacer de enciclopedia y recitar lo que ponen muchos libros y páginas web. Lo que no se puede contar es el sentimiento de admiración por él, por su compromiso y por la música que trae algo diferente de esa nostalgia que muchos quieren hacer ver. No es nostalgia, no puede ser eso para muchos que en ese año no teníamos edad de luchar en España por la libertad, pero tampoco creo que lo sea para quienes lo hicieron entonces y lo siguen haciendo hoy.
Hem vist la fam
ser pa
dels treballadors.
Hem vist tancats
a la presó
homes plens de raó.
No,
jo dic no,
diguem no.
nosaltres no som d’eixe mon.
(de “Diguem no”, Raimon)
Se trata de conocer que hay gente que no se torció, que siguió “en la brecha” hasta ahora, que, como dijo en la inauguración de estas jornadas “hoy lo haría otra vez”. Esa honestidad que queda en personas como él, como otros pocos de aquellos es lo que tendríamos que recuperar de esta conmemoración. Por eso quise hacer esta pequeña entrevista a Raimon, porque quería que hablase más del hoy y del futuro como enlace de aquello que generaron muchos, antes que de la “diversión” que otros quieren hacer creer que eran las calles. Raimon lo trata todo con sencillez, y con una sonrisa que esconde la seriedad de los momentos para hacerla más accesible. Otro más de los luchadores, otro más de los represaliados, pero otro más de los que siguen reclamando que esto debe cambiar y mejorar desde la izquierda. Otra porción (grande) de aquella cultura valenciana que hay que recuperar o que mantener.
Tots els colors de la terra y de l’aigua
que són suaus en aquesta hora incerta,
i el sol ponent d’aquest dia que es cansa
i el vent llebeig que ha vingut a la tarda
van dient-me el teu nom
van parlant-me de tu(de “Parlant-me de tu”, Raimon)
Me acerco a Raimon antes de la presentación de las jornadas y la exposición. Está en un reducido grupo, junto a Annalisa, su mujer, y dos o tres personas más. Le pregunto discretamente si no le importa que le haga unas preguntas y rápidamente me dice ¡no claro, que no me importa! Mientras nos apartamos unos metros me pregunta para qué medio laRepúblicaCultural.es, y le explico… antes que acabe me dice “¡con ese nombre no puede salir nada malo!” y se ríe de buena gana. Es su forma de ser, hace un par de años ya tuve ocasión de preguntarle algunas cosas tras un concierto en el teatro Albéniz, de Madrid, sé que no se calla nada de lo que piensa y su cordialidad y buen humor facilita las cosas siempre.
Después de todos estos años cómo ves la figura del estudiante en la universidad y sus planteamientos políticos y sociales
No tengo suficiente información para contestar seriamente a esta pregunta, pero creo que hoy el problema es muy complejo, está la cuestión de Bolonia, la misma función de la Universidad está en causa y en cuanto a los estudiantes, hay mucha más cantidad de gente de la que había cuando yo estudiaba.
No estoy en la universidad, tengo amigos que son profesores, así que mi información es esta, que parece que se mueven, que parece que hay mucha gente que está haciendo las cosas muy bien, pero que también hay una gran cantidad de gente cuya única preocupación es tener salida cuando acaben los estudios o, incluso, trabajar ahora. Todo es distinto a como yo lo viví cuando estudiaba entre el ’58 y el ’63 ¡en plena prehistoria! (rie)
En cierto modo ¿se ha adocenado un poco el pensamiento del estudiante que sólo se plantea, en muchas ocasiones, la salida profesional?
Es que creo que hay una gran cantidad de información (sobre todo a través de Internet), que no siempre es de fiar, pero que, igual que con los libros, si tienes tu propio criterio para fiarte de según qué cosas, porque tienes una práctica en ello… pero también te pueden colar muchas cosas que no son, digamos, de oro de tantos kilates, que no son ninguna ganga. Esto complica mucho la información para la gente joven.
Por otro lado, entrar en el mundo del trabajo para ganarte la vida, es algo que cada vez sucede más tarde. Se está más años con la familia. Eso complica mucho la visión de las cosas. Ahora, aparte de toda esa complejidad, creo que hay gente que está haciendo las cosas bien, que hay un movimiento estudiantil y, evidentemente, con las circunstancias actuales, que no son las de otra época. Querer comparar una cosa con la otra hoy es inútil.
Desde el punto de vista de la cultura, teniendo en cuenta que hoy es más fácil el acceso a la universidad ¿eso significa un mayor acceso de la gente a la cultura o no tiene nada que ver?
Tendría que tener que ver… ¡¡tendría, vaya!! (y ríe de nuevo).
Hay una cosa que pienso que es muy importante: sin ir a la universidad, hoy, comprando los libros que se encuentran en quioscos, o yendo a las bibliotecas, si uno tiene ganas de “saber”, tiene muchas posibilidades. Ahora, tiene al mismo tiempo, una cantidad de distracción, de “no saber”, de pasar el tiempo sin tener ni medio minuto de reflexión ¡como nunca!
Con la cantidad de canales de televisión, con las entradas a Internet, la cantidad de juegos que hay… fíjate las horas de televisión que dan a cualquier cosa: sea de pelota, de rueda… siempre están en ese aspecto “a la esfera”.
Esto te da la posibilidad, por una parte, de no pensar en nada y, a la vez, tienes un acceso como nunca había habido en este país. Porque nunca había habido las posibilidades que tiene al gente de saber cosas, de acceder a la cultura. Ahora eso va a depender de la voluntad de cada cual. Y del ambiente en el cual te mueves, que eso es muy importante también.
A algunos nos pilló muy jóvenes esa época para haberlo conocido, pero sí hay (no sólo en ese momento, sino desde muchos años antes, desde la II República y antes) un movimiento muy fuerte en Valencia entorno a la cultura, sea en música, en artes plásticas…
¡Y muy republicano!
… ¡y muy republicano! ¿Por qué en Valencia? Y sobre todo ¿hay una continuidad hoy día o se ha perdido un poco?
A la salida de la dictadura, que se salió como se salió, porque la transición fue un pacto de debilidades, eso se pagó poco a poco.
Y luego, dentro de la izquierda en Valencia (de todo tipo de izquierda), ha habido puñaladas entre ellos. Esto a la gente la ha asustado, pero a la mayoría socialista y de izquierda en toda Valencia duró hasta los años ’93-’94, pero después, las disensiones, las divisiones internas (que todavía no han acabado) han hecho que la gente les dé la espalda. Porque la gente, ganas de votar sí que tiene, pero no ve una alternativa verdadera que se pueda tomar.
En mi casa, por parte de mi madre socialistas, por parte de mi padre CNT ¡tú imagínate! Unas discusiones terribles, pero ese era el panorama y eso estaba ahí y creo que eso se ha trasladado a una situación, por otra parte con influencias distintas y otro tipo de mentalidad que me parece que es lo que ha dado que haya más de diez años de PP con mayoría absoluta.
¿Crees que los jóvenes ven la pérdida de representatividad en las instituciones por parte de los políticos?
Sí, lo que hay es como un pequeño rechazo, porque también hay una gran cantidad de espectáculo en la política y se llama política al trapicheo éste que hace que a veces parezcan “programas del corazón”, pero con la política: si aquel va con nosécuántos, si iba con aquella que noséqué… si la que es ministra lo ha sido porque el otro…
Todas estas cosas no tienen nada que ver con la política. En cambio, los grandes temas de política no hay manera de que lleguen a la gente a través de los grandes medios de comunicación. Si llegan son muy minoritarios y a veces un poco difíciles de entender, incluso.
La complejidad de la vida que se está viviendo no se le ha encontrado todavía ese lenguaje intermedio entre lo que son los grandes problemas y la comprensión de esos grandes problemas por parte de los que no somos expertos. Porque, además, nos mienten constantemente.
Y claro, eso crea un escepticismo. Se soporta, es decir, ellos están ahí, “que hagan su oficio y que no jodan”, simplemente. Es muy bestia eso como situación, pero mucha gente piensa así.
¿Qué se siente siendo el eje vertebrador musical de estas jornadas que se organizan?
Bueno, mucha responsabilidad. Y además no lo esperaba de ninguna manera.
Yo vengo a cantar. Canté en muchas universidades durante los años de la dictadura, participé en muchas cosas. Ese mismo año ’68 canté en el movimiento obrero en Barcelona, canté en la Facultad de Derecho de Barcelona, pero antes también había cantado en Sevilla, Granada, Málaga, Santiago de Compostela, en Deusto, en Bilbao, Salamanca, Burgos (esto era un instituto preuniversitario)… siempre a través de universidades. Es decir, ha habido toda mi vida un contacto con el movimiento estudiantil.
Y creo que esto se ha organizado un poco como símbolo de toda otra cosa, como punta visible de que aquí se hizo algo que tuvo una gran repercusión, porque reunir a 6.000 personas en un acto público y claramente antifranquista no se había hecho nunca. Ni se hizo después tampoco, porque yo, por ejemplo, tardé ocho años en poder volver a cantar en Madrid, o sea que…
Lo que me siento es halagado desde cierto punto de vista y al mismo tiempo con una gran responsabilidad. Haré un recital con canciones entre las cuales habrá alguna compuestas en el ’59 y alguna compuesta en el 2008. Voy a mostrar mi trabajo que creo que tiene cierta coherencia, pero eso ya lo dirá la gente que venga.
¿Crees que esto es fácil de transmitir a la gente de hoy?
Pues… (sonríe) si los medios de información colaboran sí, si no es muy difícil (y ríe abiertamente sabiendo del nombre medio para el que habla).
Archivado bajo: Cultura, Música/os, Valencia | Etiquetado: Raimon
































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