Damià Vidagany | As
Vicente Soriano no está feliz. Observa con preocupación el estado de salud deportivo social y económico del Valencia. El segundo máximo accionista del Valencia sigue con su profundo desacuerdo con la gestión de Juan Soler. “Es la peor de la historia. Cada euro que se despilfarra me duele como aficionado y me afecta económicamente, porque el 10% del capital es mío”.
Soriano relata cómo dos pactos que estaban ultimados para la sucesión de poder valencianista han quedado en agua de borrajas. “En febrero, cuando nos reunimos con Juan Villalonga, fuimos allí a comprar. Juan Soler le puso precio a sus acciones y, si no se completó la operación, es porque alguien (no quiere desvelarlo, pero todo a punta al ex presidente de Telefónica) cambió los planes a última hora. Me decepcionó en ese momento. Luego, hace un mes se llegó a un acuerdo al 80 % para que él me cediera la gestión del club, pero ya se sabe que es una persona muy cambiante de ideas, es una realidad, no es que quiera atacarle personalmente. Luego, ni me ha cogido el teléfono”. A la vez, confirma que él tiene la solución económica para sacar al Valencia de la crisis económica que le azota: “No soy ningún suicida, si quiero entrar en el club es porque me considero capaz de reflotar la economía. Y porque soy muy ‘choto’ de toda la vida. Tengo soluciones financieras para evitar que nos quedemos sin Villa, Silva, Joaquín o Vicente”.
Si Juan Soler, como defiende Soriano, tiene en venta sus acciones, ¿por qué no las compra él mismo? “No voy a comprar nunca el Valencia en solitario porque no soy partidario de que una sola persona, incluido yo, tenga el dominio de la sociedad. Lo ideal es que haya seis o siete accionistas que controlen la sociedad y que las decisiones se tomen teniendo en cuenta todas las opiniones, así se evitan barbaridades. Es la forma en la que se funcionaba en la etapa de Llorente y no era ningún gallinero, sino más bien se pensaban mejor las cosas antes de hacerlas. Ahora el club no tiene dueño, pero sí un controlador. Es la peor situación que puede haber”.
Una mala realidad en la que ahonda y que, según su versión, es mucho más grave de lo que se sabe. “El Valencia, si sigue con Soler al mando, no lleva rumbo a ninguna buena situación. Yo, si fuera él, me iría. No tiene otra solución. Le ha dedicado mucho tiempo al club, pero sin resultados satisfactorios. La sociedad está mal deportivamente y socialmente, pero muy mal en su economía. Calculo que el próximo ejercicio se va a cerrar con 400 millones de euros de deuda, más lo que falte por pagar del nuevo estadio. Alguno me puede llamar agorero, pero yo amo al Valencia y me preocupa el futuro. Estoy muy asustado, la verdad”.
Unas palabras duras que puedan provocar una nueva reacción agresiva de Juan Soler. Hace unas semanas, en varias entrevistas, el máximo accionista acusó a Soriano de “querer ser presidente sin dinero” y aseguró que “Dios le coja confesado si promovía una acción social de responsabilidad”. Unas acusaciones que no hacen mella en el opositor. “No voy a entrar en amenazas personales, como él hizo. Si tiene algo que decir o que acusar que lo haga ya o que se calle. Nunca le he dicho a Soler que quiera ser presidente y no sé cómo dice que no tengo dinero, que yo sepa mis cuentas las conozco yo y mi banco. Por cierto, yo nunca le he dicho que yo vaya a ser presidente y me gustaría recordar que él tampoco ha puesto ni un euro en el Valencia”.
En una conversación animada, tensa por momentos, Soriano confirma que ofreció a Soler mediar para que una empresa – “la holandesa ING”- que se quedaba todos los terrenos del viejo Mestalla. “Yo no miento, es así. Una operación semejante no se hace en 48 horas, pero cuando esa solución cristalice se la ofreceré a Juan Soler para que disponga de ella, porque pienso por el bien del Valencia. Sin embargo, la gestión es intransferible y con Soler gestionando todo va a seguir igual. Mucho me temo que sería dilatar los problemas, no solucionarlos”.
Al empresario valenciano le indigna que se haga circular que él esta en el fútbol por negocio o para ganar dinero. “En primer lugar, el verano pasado dejé de ganar mucho dinero porque rechacé una oferta de Soler por mis acciones. Estuve tentado, sí. Pero consideré que para la sociedad no era lo adecuado. Además, que yo sepa he sido el único que ha hecho ganar al Valencia una gran cantidad con mi gestión en Porxinos. Creo que conseguir un comprador por 120 millones de euros no lo ha hecho nadie todavía”.
Según la versión del de Puzol, el club no tendría por qué estar pasando apuros por la crisis inmobiliaria que sacude al país: “El problema no es ése, es que se ha gastado muchísimo dinero y ahora pagamos las consecuencias. Además, cuando yo todavía estaba en el club, ofrecí una propuesta de un comprador para los terrenos de Mestalla que pagaba 6.000 euros por metro cuadrado, lo que significaban 484 millones de euros para la entidad. Me dijeron que no, que aun faltaba mucho tiempo y valdrían más… Hoy no valen ni 300 millones en el mercado. El Valencia firmó su ruina el día que optó por sufragar la construcción del estadio, yo tenía empresas”.
Otro de los asuntos que le tienen preocupado, como buen valencianista, es la situación de los tres jugadores apartados en su día por Koeman. “Lo ocurrido en la salida de Cañizares es horrible, se merecía salir por la puerta grande y cuando acabara su contrato. No entiendo por qué le han rescindido pagándole, ¿por qué no juega? Con David (Albelda) tengo muy buena relación y tal vez no le guste lo que voy a decir, pero no puede irse del Valencia y, mucho menos, costándole dinero al club. Hace un año valía 15 millones de euros y ahora no puede irse gratis. Mi opinión es que debe jugar en el Valencia, es muy importante para nosotros. Pero, en caso de irse, debe aportar dinero a las arcas”.
Pese a las palabras de Agustín Morera, en las que se ‘mojó’ asegurando que el club no venderá a ninguna estrella, Soriano considera que es un brindis al sol: “Desconozco qué tipo de información maneja Morera, igual no es la mejor, por lo que yo sé. Por lo que conozco de los números, el Valencia está obligado a vender a dos o tres de sus estrellas para evitar entrar en causa de disolución. Una solución alternativa sería que Soler pagara de una vez la torre del estadio que debe”.
En el aspecto deportivo, una de las fórmulas que quiere implantar el accionista ché es tener contentos a los jugadores claves: “Villa, sé de primera mano que el club le está buscando acomodo y pretendientes. Es el mejor delantero del mundo y, sin querer infravalorar a nadie de la plantilla, pienso que se le debería haber equiparado el sueldo respecto a su calidad y a su rendimiento de estas temporadas. No creo en el tope salarial, sino en cumplir un presupuesto. No puede ser que, de 38 jugadores, 30 cobren lo mismo”.
Sobre la parcela deportiva, por último, se muestra cauto: “De Koeman dije que me duraría diez segundos. Y está claro que tenía razón en el fondo. Si me tocara entrar ahora no tocaría nada porque Emery parece muy buena persona y es un entrenador que lo ha hecho muy bien, a la perfección, con una plantilla, y lo digo con respeto, de Segunda. No dudo de él ni de Sánchez, pero tampoco puedo ensalzarles sin que hayan comenzado”.
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[...] que se rerrite! no ves? Escribio un articulo buenisimo hoyAqui hay un pedazo del articuloCalculo que el próximo ejercicio se va a cerrar con 400 millones de euros de deuda, más lo que falte por pagar del nuevo estadio. Alguno me puede llamar agorero, pero yo amo al Valencia y me preocupa el futuro. … Lea el resto de este fabuloso articulo here Posted in Uncategorized Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL. [...]
[...] Vicente Soriano se convertirá hoy en nuevo presidente del Valencia después de que ayer alcanzara un principio de acuerdo para la compraventa del 37% del paquete accionarial del club en poder de Juan Soler, lo que, unidos a sus 18.724 títulos, le permiten controlar el 52% del gobierno de la entidad de Mestalla. Para llegar a ese pacto fue necesario que Soler rompiera previamente el acuerdo de gestión del club firmado hace dos semanas con el empresario Juan Villalonga, lo que supondrá el pago de una indemnización de diez millones de euros por parte del Valencia al ex presidente de Telefónica. Mientras que Villalonga defendió que una ampliación de capital permitiría subsanar una deuda que asciende a 439 millones, más el coste del estadio, que amenazan “con una causa de disolución” del club, Soler y Soriano contraatacaron negando las cifras y poniendo en duda las verdaderas intenciones de Villalonga, al que acusaron de “demagogo”. “No se ha ido, yo lo he tirado”, señaló Soler, que afirma que cuenta con “una oferta en firme” para comprar los terrenos del actual Mestalla “por 300 millones”. Soler y Soriano, de nuevo aliados tras un tiempo enfrentados -Soler padre llegó a calificar este mismo año a Soriano de “sinvergüenza” -, contactaron hace cinco meses con Villalonga para buscar una solución que ahora aseguran que sí son capaces de aplicar para revertir la crisis económica que azota el club valencianista. El punto de desencuentro que ha dinamitado la corta regencia de Villalonga en el Valencia CF llegó con la ampliación de capital pretendida por el financiero madrileño, que contó con la negativa frontal de Soler y Soriano. Una ampliación que, en caso de haberse ejecutado, habría devaluado el porcentaje de títulos y la cuota de poder del primer y segundo accionista. La compraventa del 37% de las acciones supondrá la despedida del panorama valencianista de Soler, tras tres temporadas y media como presidente y seis meses como máximo accionista. Choque de ideas y estilos Las intervenciones de Villalonga y Soler supusieron un choque antagónico de ideas para resolver la crisis, pero también de estilos en la exposición de sus proyectos. Por un lado, dominando todas las artes de la oratoria y la escena, administrando a su antojo los silencios, las ironías, los gestos, las cifras y las metáforas, Villalonga describió que la situación económica del club era delicadísima – “el Valencia es un enfermo que está en la UVI y yo tengo las medicinas apropiadas”, repitió con insistencia- y que la solución urgente pasaba por una ampliación de capital. Recordó sus raíces valencianas, tuteó amistosamente a los periodistas, enseñó un carnet de abonado valencianista de los años 60 de su tío, negó tensiones – “me he encariñado con Juan Soler”, al que se refirió constantemente como “el accionista de referencia”-, dijo que ha rechazado una oferta de compra del Milan y no cerró las puertas a un posible pacto. Soler y Soriano esquivaron el verso y optaron por una contundencia más prosaica y agresiva. Acusaron a Villalonga de comportarse como un “demagogo” y de “llevárselos del Valencia”. Soriano, que calificó a Villalonga de “inelegante”, quiso tranquilizar a la hinchada asegurando que “tanto económicamente, como social y deportivamente, el Valencia saldrá adelante, con o sin dificultades, pero para eso estamos las personas del fútbol. Habrá un consejo lo suficientemente competente como para sacar adelante el proyecto”. [...]