Medusas

Drifters of the deep, es un video precioso que encontré gracias a los de la Aldea Irreductible.

Estamos en período estival y en las playas nos vamos a encontrar con nuestras amigas las medusas, conozcámoslas un poco mejor.

Texto elaborado por Josep-Maria Gili y Francesc Pagés, investigadores del ICM

Pelagia noctiluca
(Foto: Cristina Linares, ICM)

¿Por qué cada vez hay más medusas en nuestros mares? ¿Tiene la actividad del hombre algo que ver con ello?

Las medusas pertenecen al grupo zoológico de los cnidarios al igual que las actinias, los corales o las gorgonias. El nombre cnidarios procede del latín cnida que significa urticante. La picadura que se produce después de contactar con los tentáculos de las medusas, es causada por unas células muy peculiares que son exclusivas de los cnidarios. Estas células, denominadas cnidocistos poseen una vacuola llena de un veneno que se inocula mediante un filamento enrollado dentro de la vacuola. Al contactar alguna presa u otro organismo con la superficie de los tentáculos, se produce una reacción inmediata de expulsión del filamento, al final o a lo largo del cual, hay toda una serie de púas o ganchos, que introduce el veneno en el cuerpo de la presa al mismo tiempo que la perfora. El veneno de los cnidarios, aunque presenta una composición química común, es específico de cada especie.

Las especies más comunes del Mediterráneo son:

  • Pelagia noctiluca
  • Chrysaora hysoscella
  • Rhizostoma pulmo
  • Cotylorhyza tuberculata

Medusas, “ortigas” del mar

Medusas del Cámbrico
Foto: J.W. Hagadom et al.

Las medusas se sitúan entre los organismos vivos más primitivos conocidos desde la era primaria. En Australia se han encontrado los ejemplares fósiles más antiguos en yacimientos que datan de más de 600 millones de años. Las especies actuales presentan una morfología muy similar a las especies fósiles.

Todos los registros fósiles son medusas con una morfología algo compleja y se corresponden a las grandes medusas actuales conocidas como scifomedusas. Las más abundantes y diversificadas son las hidromedusas, de pequeñas dimensiones y bastante delicadas.

Liriope tetraphylla
Imagen: J. Corbera

Una medusa tiene una organización general bastante simple.

Se trata de una especie de saco en cuyo extremo se sitúa la boca, que también tiene las funciones de orificio excretor, alrededor de la cual se sitúa una corona de tentáculos. En el interior del saco se sitúan las estructuras encargadas de la digestión y reproducción. Carecen de verdaderos tejidos y las dos capas que componen su pared corporal (endodermo y ectodermo), están formadas por cúmulos de células especializadas.

Ambas capas están separadas por una tercera de naturaleza gelatinosa (mesoglea) que confiere la textura turgente de gelatina que tienen la mayoría de medusas. Más del 95 % de su cuerpo está formado por moléculas de agua lo que les confiere una densidad muy similar a la del agua de mar, con lo que presentan una excelente flotabilidad.

Enjambre de medusas

En la actualidad se conocen unas 4000 especies de medusas, de las cuales unas 300 se encuentran en el Mediterráneo. Todas las especies se encuentran en el plancton, suspendidas en las masas de agua gracias a su flotabilidad. Son arrastradas por las corrientes pero muchas presentan movimientos lentos de desplazamiento.

Mediante unas células en forma de fibras musculares se contraen y expanden rítmicamente y, así, recorren poco a poco largos trayectos. De todas maneras, en algunos casos se han observado medusas nadando a una velocidad de más de 55 metros por hora, para huir de la presencia y posible ataque de algún depredador.

Generalmente son solitarias y se hallan dispersas por la columna de agua (desde 5000 metros de profundidad hasta la superficie) aun que tienden a concentrase cerca de la superficie. Una densidad de 1 medusa en 10 metros cúbicos es normal, pero en bastantes ocasiones se llegan a formar enormes enjambres de decenas de medusas por metro cúbico.

Pelagia noctiluca
(Foto: Cristina Linares, ICM)

El espacio vital que ocupa una medusa es el volumen de su cuerpo más el que puedan abarcar con todos sus tentáculos extendidos. Estos, son muy retráctiles y llegan a alargarse a más de 5 metros en medusas que apenas alcanzan un metro de longitud. Los tentáculos constituyen los instrumentos esenciales para la captura de presas.

Estos no se lanzan a la captura sino que se extienden a modo de red que espera el paso de los organismos que quedan atrapados en ellos. Cuando están extendidos son muy finos y apenas pueden ser vistos por sus presas. Una vez la presa ha contactado con una zona del tentáculo, es anestesiada y posteriormente aniquilada por los cnidocistos. Los tentáculos al retraerse trasladan las presas hacia la boca de las medusas.

Con los tentáculos completamente desplegados, las medusas son unas temibles cazadoras. Casi todas las especies son carnívoras y se alimentan sobre todo de pequeños crustáceos, como los copépodos que son los organismos más abundantes del zooplancton. En general son cazadores oportunistas que capturan cualquier tipo de presa que se sitúa al alcance de sus tentáculos. Presentan una enorme capacidad de captura pudiendo ser en determinadas áreas geográficas los principales consumidores en la comunidad zooplanctónica.

Cotylorhyza tuberculata
Foto: J. Franco

Un ejemplo es el observado en la bahía de Chesapeake (Estados Unidos), donde la población de la medusa Chrysaora quinquecirrha llega a consumir diariamente más del 90 % de todo el zooplancton generado en el mismo día. En el Mediterráneo, una pequeña medusa como Neoturris pileata consume más de 200 copépodos diarios durante los dos meses que tienen de vida en el plancton.

Esta elevada capacidad depredadora es de gran importancia para la persistencia de las comunidades zooplanctónicas cuando llegan a formar densos enjambres de más de 100 medusas por metro cúbico.

La incidencia de las medusas sobre el resto de organismos del zooplancton no es sólo como depredadores. Al alimentarse de muchos organismos que a la vez son presas potenciales de otros de mayor tamaño (como son los grandes crustáceos o las larvas de peces) disminuyen la capacidad de supervivencia de otros organismos que se encuentran en la misma comunidad.

Este fenómeno es especialmente importante en el caso de las larvas y juveniles de peces. Además, como se ha podido comprobar en estudios recientes, las medusas se alimentan también de larvas o juveniles de peces. En este sentido, por ejemplo, se ha observado que medusas del género Aurelia de unos 50 centímetros de diámetro cuando encuentran un banco de arenques, llegan a capturar unos 10 juveniles por hora. Este extremado apetito está favorecido por la velocidad con la que digieren las presas una vez se introducen en su cavidad gástrica.

Su ciclo de vida

El ciclo de vida de muchas medusas pasa por dos etapas muy diferentes: una etapa nadadora (medusas) y otra fija en al substrato (polipo)
Dibujo: R. Kikinger

Bastantes medusas poseen un ciclo de vida dividido en dos etapas.

Una etapa libre y nadadora en el plancton que es la medusa propiamente dicha y una etapa en forma de pólipo que se fija al fondo marino.

La forma medusa es sexuada y hay medusas macho y medusas hembras. Durante la época de reproducción los individuos de cada sexo liberan al medio las gámetas, y es allí donde se produce la fecundación. En algunas especies, como Aurelia aurita, una sola medusa llega a producir unos dos millones de huevos.

Del huevo fecundado se origina una larva que se desplaza hacia el fondo donde al cabo de unos pocos días se transforma en un pólipo.

Este pólipo es asexuado y su esperanza de vida varía mucho según las especies. En grandes medusas el pólipo perdura en el lecho marino de uno a tres meses. Cada pólipo es capaz de generar varias medusas que una vez liberadas se parecen muy poco a las medusas adultas.

Estas medusas juveniles van creciendo rápidamente y en un mes o dos alcanzan la madurez sexual. La medusa adulta puede vivir desde seis meses a un año. La especie Aurelia aurita produce varias generaciones de gámetas durante su periodo reproductor que se extiende desde principios de primavera hasta mediados de verano.

Una pequeña éfira de Pelagia
Foto: C. Carré

¿Por qué hay tantas?

Las medusas tienen unos periodos de aparición estacional en el plancton.

Chrysaora hysoscella

En el Mediterráneo, el periodo de máxima abundancia de medusas se sitúa entre inicios de primavera hasta finales de verano. El resto del año hay muy pocos individuos y la mayoría de especies aguardan en forma de pólipos en el fondo del mar o en forma de huevos de resistencia en el plancton. Estos últimos, no se desarrollan, y esperan a que se produzca un aumento de temperatura del agua de mar que acontece a inicios de primavera. Normalmente las medusas viven solitarias pero en determinados momentos del año llegan a formar aglomeraciones de miles de individuos.

Por ejemplo, a lo largo de la plataforma continental catalana, las poblaciones más densas de medusas se producen a unas 10 a 20 millas de la costa, en mar abierto. Las medusas de concentran en una zona especialmente rica en zooplancton situada en el límite de la plataforma continental.

En esta zona acontecen unas peculiares condiciones hidrográficas (lo que se conoce como un frente de densidad) que favorecen que se origine y se mantenga una importante producción biológica. La elevada concentración de fitoplancton y zooplancton de esta zona, favorece que las medusas encuentren suficientes presas como para crecer, reproducirse y generar poblaciones de muchos individuos. De todas maneras, la mencionada producción biológica varia mucho de un año a otro y ello hace que la abundancia de medusas varíe bastante de un año a otro.

Enjambre de medusas
Foto: J. Franco

Los densos enjambres de medusas que se encuentran algo alejados de la costa, pueden ser arrastrados hacia las playas por las corrientes superficiales generadas por los vientos de mar a tierra. Si el agua costera tiene una temperatura (y por tanto una densidad) distinta a la de mar abierto, las corrientes superficiales encuentran grandes dificultades en arrastrar los enjambres de medusas hacia la costa. Pero cuando las aguas presentan una temperatura muy similar, las corrientes las arrastran en pocos días.

Así, los factores climáticos que influyan en que el agua costera sea más cálida a principios de primavera, serán una causa indirecta, pero importante, en la llegada de grandes cantidades de medusas hacia las playas. Uno de los factores climáticos que se pueden mencionar son los inviernos suaves y cortos que darán lugar a una menor emisión al mar de agua dulce y fría. Otro factor que debería considerarse, aunque requiere estudios más detallados, es el progresivo calentamiento climático global que parece podría dar lugar, también, a inviernos más suaves y más cortos.

Las tortugas son unos delos principales depredadores de medusas

Aunque los factores climáticos parece que tienen un papel importante para explicar las legadas de gran cantidad de zooplancton gelatinoso como las medusas hacia las playas mediterráneas, hay que considerar también otras causas.

Una de las más defendidas por algunos científicos es la disminución drástica de los grandes depredadores de medusas. Desde hace tiempo se conoce que las tortugas y algunos peces como los atunes, se alimentan de todo tipo de zooplancton gelatinoso. Las poblaciones de estos organismos se han visto reducidas enormemente en las costas mediterráneas debido a su pesca indiscriminada.

Otros organismos que se alimentan de medusas son las aves marinas, pero su incidencia es menor que la de los mencionados anteriormente y, además, actúan más cerca de la costa. Las medusas ejercen de forma natural un control sobre la densidad de sus poblaciones debido a que no es extraño el canibalismo cuando les falta otro tipo de presas para su alimentación.

Pero, aparentemente, en las zonas de máxima abundancia de medusas en el Mediterráneo, hay suficiente zooplancton como para no limitar, en algunos periodos del año, el desarrollo de densas poblaciones de medusas.

La opinión de los científicos

Las elevadas concentraciones de medusas en las playas mediterráneas llevó a que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, financiase un gran proyecto de investigación para conocer sus causas.

Pesca a bordo de un barco oceanográfico

Durante la década de los 80 se llevaron a cabo una serie de trabajos que si bien aportaron datos interesantes sobre la biología de las medusas, no pudieron descifrar las causas reales de tal fenómeno. De hecho, una de las principales conclusiones fue que los fenómenos de aparición de medusas en las costas respondían a causas climáticas, oceanográficas y biológicas regionales. Esta afirmación pasaba, de forma velada, la responsabilidad de su estudio a las autoridades locales.

En la reunión que hubo en Atenas el mes de octubre de 1983 se apuntaron como causas globales las ya mencionadas: cambios climáticos, reducción drástica de los depredadores y unas mejores condiciones biológicas para el desarrollo de las medusas en las comunidades planctónicas. Entre estas últimas se apuntaba hacia una mayor disponibilidad de presas debido a la posible disminución de otros organismos del zooplancton competidores por el mismo alimento. En estudios llevados a cabo en el ámbito del proyecto mencionado se pudo demostrar que los episodios de llegada de gran número de medusas a las playas, no eran recientes en el Mediterráneo. En trabajos publicados hacia el final de la década de los 80 se constató la existencia de registros de episodios similares desde principios de siglo.

Phyllorhiza punctata
Foto: W.M. Graham

Además, algunos científicos aseguraban que los períodos de afloración de gran número de medusas, se sucedían cada 11 o 12 años y perduraban unos 3-4 años. La conclusión más importante es que se descartaba cualquier relación con un incremento de la contaminación o de la degradación de las aguas y se daba un mayor énfasis a causas climáticas que influyeran en los procesos de producción biológica en el mar.

De todas maneras, el hecho de que en los últimos años la llegada de medusas a las costas se haya producido de forma continua, ha levantado la alarma y el interés de la comunidad científica y de la sociedad en general. En este sentido, cabe esperar que las autoridades civiles se interesen en que se lleven a cabo estudios más pormenorizados a nivel regional, de cara a conocer mejor las causas del fenómeno e intentar prever los acontecimientos de un futuro inmediato.

¿Qué hacer si te pican?

El veneno

Imágen al microscopio electrónico de las células urticantes
Foto: T. Hegger

Aunque los pescadores conocen desde antaño el efecto urticante de las medusas, el contacto más habitual con el hombre se produce cuando estas llegan a nuestras costas. La gran mayoría de medusas que se observan cerca de la playa están prácticamente sin vida y algunas se hallan en un avanzado proceso de descomposición.

Ello no evita que puedan ser igualmente peligrosas para los bañistas ya que los distintos trozos del cuerpo de las medusas, especialmente los tentáculos, aún conservan gran parte de su poder urticante.

Las células urticantes o cnidocistos, permanecen activas largo tiempo hasta que no evacuan su veneno. Las células se pueden activar por contacto con un objeto extraño, como es el cuerpo humano, o por cambios bruscos de temperatura o densidad (por ejemplo, en agua salobre o dulce).

Aunque el veneno que contienen los cnidocistos es uno de los más potentes de los conocidos en la naturaleza, muy pocas picadas de medusas tienen consecuencias fatales para el hombre. Desde un punto de vista técnico, la mayor parte de las medusas tienen un componente común del tipo citolisina pero, que está acompañado de otros componentes que lo hace diferente para cada especie.

Toda la potencia de la picadura se consigue gracias a la actuación conjunta de los distintos componentes del veneno.

¿Cómo actuar?

Consecuencias de una picadura de medusa

Una vez producida la picadura, los síntomas empiezan por un fuerte dolor seguido de un intenso escozor en la piel. Al cabo de poco tiempo puede producirse una serie de perturbaciones que van desde los mareos, vómitos, nauseas, dolor de cabeza hasta fiebre y pequeñas hemorragias.

El tratamiento inmediato más eficaz se ha observado que son las cataplasmas de agua muy fría o hielo. Es importante eliminar, con mucho cuidado, el resto de tejidos de la medusa para evitar que nuevas células urticantes se disparen e incrementen el problema. Si es posible acudir inmediatamente a la ayuda de algún socorrista o algún médico se pueden aplicar una serie de sustancias de fácil acceso, pero que deben ser específicas para cada especie.

¿Qué hacer cuando se divisan medusas en aguas abiertas? Si eres pescador o navegante y avistas un gran número de medusas cerca de la costa, por favor telefonea al Departament de Governació de la Generalitat de Catalunya (93-4840000), Seguretat Ciutadana (092) o Protecció Civil (93-4820325) y da la posición y la dirección que toman las medusas. Esta información permitirá establecer una acción preventiva en las playas afectadas.

La picadura de las medusas del género 'Chrysaora', presentes en el Mediterráneo, pueden ser peligrosas y van acompañadas por un escozor intenso. VERÓNICA FUENTES / DACHA ATIENZA

La picadura de las medusas del género 'Chrysaora', presentes en el Mediterráneo, pueden ser peligrosas y van acompañadas por un escozor intenso. VERÓNICA FUENTES / DACHA ATIENZA

RECOMENDACIONES:

  • No frotar la zona afectada, ni con arena ni con la toalla
  • Nunca limpies la zona afectada con agua dulce, usa siempre agua salada
  • Aplica frío sobre la zona afectada durante 15 minutos usando una bolsa de plástico que contenga hielo. Nunca aplicar hielo directamente a no ser que sea de agua marina. Si el dolor perdura, aplicar de nuevo la bolsa de hielo durante 15 minutos.
  • Extrae cualquier resto de tentáculo que permanezca adherido a tu piel, teniendo cuidado con los dedos. Si el estado de la víctima empeora progresivamente después de aplicar hielo, con el inicio de complicaciones respiratorias, convulsiones o alteraciones cardíacas, ésta ha de ser llevada inmediatamente al hospital más próximo.
  • Para evitar la infección de la herida, es aconsejable aplicar sobre la piel un antiséptico (alcohol yodado) 3-4 veces al día, durante 48-72 horas. Evitar el sol en la zona afectada, limpiar la herida al menos una vez al día durante un semana hasta la cicatrización.

ATENCIÓN: las personas que han sido picadas una vez, estan sensibilizadas y una segunda picadura puede producir una reacción más severa.

SI ES POSIBLE: Intentar identificar la especie de medusa que ha ocasionado la picadura porque si la identificación es satisfactoria los siguientes tratamientos médicos pueden aplicarse para desactivar los cnidocistos.

  • Para Pelagia noctiluca , una solución saturada de sulfato de magnesio en una solución de cloruro sódico en la proporción 3.5 gr/100 ml.
  • Para Chrysaora hysoscella , una solución acuosa concentrada 1:1 de bicarbonato sódico.
  • Para Rhizostoma pulmo y Cotylorhiza tuberculata, una solución saturada de sulfato magnésico en una solución de cloruro sódico en la proporción 3.5 gr/100 ml o una solución acuosa concentrada 1:1 de bicarbonato sódico.
  • Para Physalia physalis, vinagre (ácido acético al 4-6 %).

A TENER EN CUENTA: el mejor remedio cuando se observan medusas, u organismos similares, cerca de la playa, es evitar el baño y procurar no tumbarse en la arena cercana al rompiente de las olas. Aunque las medusas pueden evitarse nadando, hay que pensar que el agua está llena de pequeños trozos de tentáculos desprendidos de las medusas, que son tan dañinos como las medusas y son prácticamente imposibles de ver a simple vista.

Morfología ( de la Wikipedia)

Las medusas tienen forma de campana o sombrilla. La zona aboral (el polo opuesto a la boca, véase simetría radial) es convexa y se denomina exumbrela y la zona oral, cóncava, subumbrela. De ésta cuelga el manubrio, en el extremo del cual se abre la boca. Del borde de la exumbrela cuelgan varios tentáculos provistos de numerosos cnidocitos, las células urticantes típicas de los cnidarios.

En las medusas, a diferencia de los pólipos, la mesoglea es típicamente muy gruesa; suele ser gelatinosa, pero puede alcanzar consistencia cartilaginosa en algunas especies.

La cavidad gastrovascular posee un estómago central del que parten bolsas gástricas o diversos canales radiales, que pueden continuarse dentro de los tentáculos; de este modo, los nutrientes pueden distribuirse con mayor facilidad por todo el cuerpo.

Morfología de una hidromedusa
1.- Ectodermis; 2.- Mesoglea; 3.- Gastrodermis; 4.- Estómago; 5.- Canal radial; 6.- Canal circular; 7.- Tentáculo; 8.- Velo; 9.- Anillo nervioso externo; 10.- Anillo nervioso interno; 11.- Gónada; 12.- Manubrio; 13.- Boca; 14.- Exumbrela; 15.- Subumbrela.

Reproducción y desarrollo.

Del huevo se libera una larva llamada plánula pelágica en forma de pera y completamente ciliada que, cuando encuentra un sustrato apropiado, se fija y se transforma en un pólipo asexual; los pólipos producen medusas sexuadas que cierran el ciclo.

En las clases Hydrozoa y Scyphozoa, los pólipos se reproducen asexualmente formando yemas de las cuales surgirán medusas sexuadas, cosa que no ocurre en Cubozoa:

  • Hydrozoa. Las hidromedusas se forman por gemación a partir de yemas (gonóforos) sobre los pólipos, ya sea a partir de sus paredes o en gonozoides especializados.
  • Scyphozoa. Las escifomedusas se originan a partir de pequeños pólipos por un proceso llamado estrobilación, en el cual el pólipo (escifistoma) se divide en discos sobrepuestos; estos discos se liberan como larvas pelágicas llamadas éfiras que darán origen a medusas sexuadas.
  • Cubozoa. En los cubozoos, cada pólipo origina una sola cubomedusa a través de una metamorfosis completa (no hay gemación ni estrobilación).

La mayoría de las medusas tienen los sexos separados (dioicas). Durante la reproducción sexual, las medusas liberan los gametos (óvulos y espermatozoides) en el agua, donde se da la fecundación, o bien los espermatozoides fecundan los óvulos en el interior del cuerpo de la medusa hembra.

Desarrollo de las escifomedusas.

Algunos tipos de medusa

Scyphozoa

Cubozoa

Hydrozoa

Enlaces:

La medusa inmortal

Aguamalas

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20 comentarios

  1. [...] Ver: Medusas. [...]

  2. Investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) demostraron la vulnerabilidad del Mar Menor al cambio climático, ya que su estado ecológico se deteriorará, se producirá una regresión de los productores primarios bentónicos, y aparecerán procesos de eutrofización como consecuencia del aumento de tres a cinco grados centígrados en la temperatura del agua en los próximos años.

    El trabajo, que publicó recientemente la revista Estuarine Coastal and Shelf Science y financió el Instituto EuroMediterráneo del Agua, constituyó la primera evaluación basada en datos de la vulnerabilidad frente a un probable cambio medioambiental de todo el ecosistema costero de la laguna frente a la eutrofización.

    Según los investigadores, es “esencial” conocer las interacciones entre los procesos para la identificación de impactos futuros y para establecer medidas efectivas de planeamiento y de gestión costera.

    En este sentido, uno de los investigadores de este estudio perteneciente al departamento de Ecología e Hidrología de la UMU, Javier Lloret, señaló que “si las predicciones de cambio climático se hacen realidad, el estado actual de la laguna del Mar Menor podría colapsar por las proliferaciones de fitoplancton y macroalgas flotantes”.

    Así, habló de “un profundo deterioro del ecosistema en su totalidad a través de la aparición de procesos de eutrofización con altas concentraciones de nutrientes”, y que la investigación, aplicable a otras lagunas, prevé que el cambio global afecte en “alto grado” a las lagunas costeras, consideradas como “uno de los ambientes marinos más frágiles frente a estos cambios”.

    Subida de la temperatura del agua

    Entre los efectos más perjudiciales, los científicos destacaron “el incremento de la temperatura del agua, la subida del nivel del mar en al menos 50 centímetros, los cambios en el hidrodinamismo de las masas de agua y en la salinidad del agua, así como el incremento del dióxido de carbono disuelto, de la frecuencia de eventos climáticos extremos y de la aparición de procesos de eutrofización”.

    Así pues, una de las principales consecuencias del aumento de las temperaturas en la laguna será la proliferación de medusas, que constituirá “un ejemplo de la alteración del estado trófico del sistema y de la inestabilidad de los parámetros para la laguna”, apuntó el investigador.

    Por otra parte, el estudio subrayó que la pérdida de los macrófitos bentónicos y la aparición de procesos de eutrofización “podrían conllevar una disminución substancial de la calidad del hábitat de la laguna con consecuencias inesperadas para la diversidad biológica de sus comunidades”.

    A esto “se añade la posible disminución en la cantidad de luz que llega a los fondos de la laguna del Mar Menor por la proliferación del fitoplancton”, una situación que existe “como resultado del efecto combinado de la subida del nivel del mar y la disminución de la transparencia de la columna de agua originada por el incremento de la entrada de nutrientes y sólidos en suspensión”, recalca Lloret.

    La biomasa de la macroalga Caulerpa prolifera, que cubre el 91,7 por ciento de los fondos de la laguna y se encuentra por debajo de los cinco metros de profundidad, “se encarga de mantener un balance positivo de carbono, aunque la mayor parte de esta biomasa se vería afectada, incluso con la muerte, por la disminución de la fotosíntesis con un incremento de la temperatura del agua por encima de los 30 grados centígrados”.
    http://www.20minutos.es/noticia/408695/0/cambio/climatico/murcia/

  3. yo la otra vez que fui a la playa encontramos unas medusas azules ¿que especie es?
    diganme

  4. Tendría que verla, saber dónde la viste, en qué playa.
    Medusas hay muchas.

  5. que largera que mamera leer todo eso

    • Pues no lo leas, nadie te obliga a ello.

  6. Muy buena la leccion, es muy puntual y sirve bastante
    para futuro, ya que fui una victima picada, jejaje

  7. La invasión silenciosa de las medusas

    Con el buen tiempo, el plancton gelatinoso vuelve a las costas. Este año podría haber menos de estos animales al principio del verano porque las lluvias han sido abundantes

    ERGIO ROSSI – BARCELONA – 04/05/2009 04:00

    Como cada primavera, ya ha empezado a poblar las aguas costeras el plancton gelatinoso, cuyos representantes más conocidos y temidos son las medusas. Este fenómeno natural, que se ha hecho más pronunciado en varias zonas debido a factores como la sobrepesca, podría ser algo más suave este año, al menos al principio del verano, debido a que las abundantes lluvias del invierno podrían acabar traduciéndose en un cambio en la salinidad de las aguas costeras.

    Según explica Verónica Fuentes, del Instittuo de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona, un año lluvioso como este podría suponer una menor presencia de medusas al principio del verano, “pero al final, la barrera de agua dulce fruto de la escorrentía de los ríos y acuíferos también se diluirá”. “Con la información con la que contamos hasta el momento no hemos podido correlacionar los resultados de avistamientos de medusas con ningún factor físico” prosigue Fuentes. A su juicio, “parece confirmarse que la salinidad, más que un efecto sobre la aparición temprana de medusas, puede tener consecuencias sobre la posibilidad de que determinados bancos de medusas que se encuentran en mar abierto puedan acabar siendo arrastrados hacia la costa”.

    La investigadora señala, por otro lado, que no se puede afirmar que las medusas estén llegando a las costas antes de tiempo en los últimos años. “La serie de datos de la que disponemos hasta el momento no nos permite decir si el incremento de temperatura o de salinidad en el mar Mediterráneo ha provocado una aparición más temprana de las medusas”, asevera la científica del ICM.
    Los factores clave

    Los expertos saben que los cambios en la temperatura y la salinidad, junto con la cantidad de alimento disponible, influyen en los ciclos vitales de los organismos planctónicos, pero por el momento desconocen de qué forma lo hacen en los miembros gelatinosos de este grupo de seres vivos. “En el ICM estamos haciendo experimentos para comprender mejor cómo influyen éstos y otros factores en la reproducción y proliferación de medusas”, comenta por su parte la investigadora Dacha Atienza, miembro del mismo centro del CSIC.

    Por ahora, algunos grupos como el de la profesora Jennifer Purcell, del departamento de biología marina de la Universidad Western Washington de Estados Unidos, ya han podido comprobar que el incremento de temperatura, la presencia de nutrientes y la irradiación solar, que favorecen la proliferación de algas unicelulares, son factores clave para el incremento de los pólipos situados en el suelo marino (bentos) que liberan pequeñas medusas al entorno. “Sin embargo no todas las especies de medusas se comportan de la misma forma; puede que en lugares distintos los factores ambientales que las afectan sean diferentes y afecten de otra forma a su reproducción y crecimiento”, declaró recientemente en un congreso celebrado en Niza esta experta en plancton gelatinoso.

    Otro factor que parece clave es el viento. Atienza explica que “una de las especies de mayor interés social por su picadura, la Pelagia noctiluca, llega a las costas por efecto de las corrientes y, por supuesto, de los vientos, principalmente gracias a las brisas que soplan del mar hacia la costa. “Hemos realizado análisis en los que hemos relacionado los datos de los avistamientos desde el año 2000 al 2007 con los datos de viento y hemos visto coincidencias significativas, aunque todavía falta profundizar sobre el tema”, añade esta experta.
    Más que picaduras

    Pese a que son las picaduras lo que atrae la mayor parte de la atención sobre estos parsimoniosos pero sin duda voraces organismos, mucho más primitivos que peces, reptiles y mamíferos, sus efectos no se circunscriben al sector turístico. También pueden tener un importante efecto económico en la acuicultura (Irlanda registró la muerte de más de 250.000 salmones por un boom de Pelagia noctiluca); la pesca (sólo en las costas de Namibia hasta un 90% de las capturas pueden estar constituidas por medusas) e incluso en el tráfico marítimo, como lo demuestra el ejemplo del puerto de Tokio, que ha llegado a estar cerrado casi tres días por debido al colapso de los sistemas de refrigeración de los buques por la enorme masa gelatinosa aglutinada en su interior.
    Faltan estudios

    Fruto de las consecuencias de esta invasión silenciosa y del interés científico, la información sobre estos organismos es cada vez más consistente, aunque sigue siendo insuficiente.

    En el caso de España, Fuentes indica que sólo se están realizando numerosos muestreos sistemáticos en la costa de Catalunya. De hecho, el ICM dispone de todos los datos que ha recogido la Agencia Catalana del Agua (ACA) desde el verano de 2000 en las zonas comprendida entre Roses y LEscala, Barcelona y Calafell y desde Salou hasta Cambrils, que son las que han sufrido más los efectos de las medusas en los últimos nueve años.

    Sin embargo, los científicos consideran que parece que la Administración central, y en concreto el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, todavía no acaba de tomarse en serio el problema. Tanto Atienza como Fuentes aseguran que, más allá del llamado Plan Medusas, el conjunto de medidas de choque puesto en marcha en 2007 contra la proliferación de estos organismos en las costas españolas, “no se ha realizado ninguna acción más financiada por el Ministerio”.

    Estas investigadoras resaltan que, por lo tanto, siguen quedando compromisos pendientes en este terreno, especialmente en la parte que consideran más importante: el estudio en mar abierto de la abundancia, proliferación, desplazamiento y alimentación de las medusas.

    En definitiva, todavía faltan por atar muchos cabos que permitan profundizar más en las causas de la proliferación del plancton gelatinoso, así como en los efectos que tiene este fenómeno en las costas españolas y de otros países. Mientras, los científicos que hace décadas trabajan en su seguimiento perseveran aunque la respuesta desde algunas instituciones sea magra y lenta.
    La avispa de mar amenaza las playas mediterráneas

    Durante los últimos días se han disparado las alarmas en algunos medios por la detección de algunos especímenes de Physalia physalis o carabela portuguesa en las costas de Murcia. Sin embargo, a pesar de la indudable neurotoxicidad de esta medusa procedente de aguas atlánticas, su presencia en el Mediterráneo es anecdótica. Más preocupante fue la detección en 2008, sobre todo en la zona de Dénia (Alicante), de abundantes poblaciones de una cubomedusa o avispa de mar. Se trataba de la Carybdea marsupialis (en la imagen). Es una especie muy poco frecuente en el mar Mediterráneo, pero el año pasado la Cruz Roja reportó muchas asistencias por la picadura de esta casi imperceptible medusa, que formaba densos enjambres en la zona de rompiente.

  8. [...] Medusas [...]

  9. [...] Medusas [...]

  10. soy una niña de 13 y me parece fantastico saber un pocos mas sobre las medusas

  11. bueno e leido un poco a y me yamo sandra

  12. [...] Medusas [...]

  13. [...] de Dénia (Alicante), según ha informado hoy en un comunicado la institución académica. Estas medusas son impropias del Mediterráneo, y tienen una picadura dolorosa, que puede ser especialmente [...]

  14. [...] Medusas [...]

  15. [...] aguas del mar Menor, y además, debido al cambio climático, las primaveras se están adelantando y las medusas tienen más tiempo para crecer. La medusa Cotylorhiza tuberculata se caracteriza por su forma [...]

  16. no me ha servido para nada porque no aclaro mi duda

    • Pues no sabes lo mal que me sabe.

  17. [...] banco de medusas ha puesto en jaque las playas del Alt Maestrat, especialmente las de Peñíscola, durante los [...]

  18. [...] avispa de mar es una de las especies de medusa más avanzadas. Han desarrollado la capacidad de moverse, en lugar de simplemente flotar a la [...]

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