El constructor rechaza la oferta del financiero tras llamarle demagogo y da una opción de compra al segundo accionista, quien asume hoy la presidencia. Villalonga cobra 10 millones por la ruptura del pacto.
Juan contra Juan. El ex presidente optó por un discurso contundente frente a la teatralidad de Villalonga. m. a. montesinos
Vicent Chilet, Valencia. Levante-emv
Vicente Soriano se convertirá hoy en nuevo presidente del Valencia después de que ayer alcanzara un principio de acuerdo para la compraventa del 37% del paquete accionarial del club en poder de Juan Soler, lo que, unidos a sus 18.724 títulos, le permiten controlar el 52% del gobierno de la entidad de Mestalla. Para llegar a ese pacto fue necesario que Soler rompiera previamente el acuerdo de gestión del club firmado hace dos semanas con el empresario Juan Villalonga, lo que supondrá el pago de una indemnización de diez millones de euros por parte del Valencia al ex presidente de Telefónica. Mientras que Villalonga defendió que una ampliación de capital permitiría subsanar una deuda que asciende a 439 millones, más el coste del estadio, que amenazan “con una causa de disolución” del club, Soler y Soriano contraatacaron negando las cifras y poniendo en duda las verdaderas intenciones de Villalonga, al que acusaron de “demagogo”. “No se ha ido, yo lo he tirado”, señaló Soler, que afirma que cuenta con “una oferta en firme” para comprar los terrenos del actual Mestalla “por 300 millones”.
Soler y Soriano, de nuevo aliados tras un tiempo enfrentados -Soler padre llegó a calificar este mismo año a Soriano de “sinvergüenza” -, contactaron hace cinco meses con Villalonga para buscar una solución que ahora aseguran que sí son capaces de aplicar para revertir la crisis económica que azota el club valencianista. El punto de desencuentro que ha dinamitado la corta regencia de Villalonga en el Valencia CF llegó con la ampliación de capital pretendida por el financiero madrileño, que contó con la negativa frontal de Soler y Soriano. Una ampliación que, en caso de haberse ejecutado, habría devaluado el porcentaje de títulos y la cuota de poder del primer y segundo accionista. La compraventa del 37% de las acciones supondrá la despedida del panorama valencianista de Soler, tras tres temporadas y media como presidente y seis meses como máximo accionista.
Choque de ideas y estilos
Las intervenciones de Villalonga y Soler supusieron un choque antagónico de ideas para resolver la crisis, pero también de estilos en la exposición de sus proyectos. Por un lado, dominando todas las artes de la oratoria y la escena, administrando a su antojo los silencios, las ironías, los gestos, las cifras y las metáforas, Villalonga describió que la situación económica del club era delicadísima – “el Valencia es un enfermo que está en la UVI y yo tengo las medicinas apropiadas”, repitió con insistencia- y que la solución urgente pasaba por una ampliación de capital. Recordó sus raíces valencianas, tuteó amistosamente a los periodistas, enseñó un carnet de abonado valencianista de los años 60 de su tío, negó tensiones – “me he encariñado con Juan Soler”, al que se refirió constantemente como “el accionista de referencia”-, dijo que ha rechazado una oferta de compra del Milan y no cerró las puertas a un posible pacto. Soler y Soriano esquivaron el verso y optaron por una contundencia más prosaica y agresiva. Acusaron a Villalonga de comportarse como un “demagogo” y de “llevárselos del Valencia”. Soriano, que calificó a Villalonga de “inelegante”, quiso tranquilizar a la hinchada asegurando que “tanto económicamente, como social y deportivamente, el Valencia saldrá adelante, con o sin dificultades, pero para eso estamos las personas del fútbol. Habrá un consejo lo suficientemente competente como para sacar adelante el proyecto”.
Archivado en: Deportes, València C.F. Etiquetado: | J.B. Soler, Juan Villalonga







































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