
Una mujer somalí camina junto a militares islamistas en Mogadiscio, Somalia (Reuters).
Somalia, un país devastado por una interminable guerra civil y refugio de uno de los flancos más radicales del islam, vuelve a ser noticia por sus medidas extremistas. Tras la caída del dictador Siad Barre, en 1991, el país vive sumido en un auténtico caos dominado por los “señores de la guerra” y organizaciones islámicas. Es el grupo radical Al Shabaab, ligado directamente a Al Qaeda, quien viene imponiendo de forma violenta sus estrictas normas islámicas a la población. La última, igual de absurda que reaccionaria: prohibir a las mujeres el uso de sujetador. Pero no es una simple advertencia. Las ‘insolentes’ somalíes que violen lo establecido por la ley musulmana serán castigadas con azotes y latigazos.
La noticia no es nueva, y cómo se las gastan los integrantes de Al Shabaab, tampoco. Los radicales han prohibido cosas y actos tan sencillos e inocentes como ver películas, jugar al fútbol, los tonos musicales para móviles o bailar en las bodas. En un contexto así, y tras siglos de discriminación, la población femenina continúa siendo tremendamente vulnerable. Tras obligar a las mujeres a sustituir sus velos por otros especiales, más tupidos y efectivos para ocultar aún mejor sus rostros, no consienten que éstas utilicen sujetadores por considerarlo algo “antinatural”, un “engaño” y un quebrantamiento inadmisible de la sharia, el código religioso musulmán.
El castigo ha de ser público y sobre todo ejemplar. La web Fox News ya informó la pasada semana sobre uno de estos castigos ejemplares. Según las fuentes citadas por la cadena estadounidense, un hombre armado se encargó personalmente de ir reclutando a todas las ‘sospechosas’ de utilizar sujetador, es decir, aquellas que presumiblemente tenían un busto firme. Una vez reunidas, fueron azotadas por varios hombres enmascarados y obligadas después a desprenderse de sus prendas. Pero la humillación no quedaba ahí. Tras recibir los azotes, fueron obligadas a sacudir sus pechos en público para que “recuperasen su forma natural”.
Guerra declarada al gobierno somalí
Actualmente, las milicias radicales islámicas protagonizan violentos enfrentamientos en Mogadiscio contra la Unión Africana (AMISOM) con el fin de derrocar el Gobierno temporal de Sharif Sheik Ahmed -islamista moderado-, respaldado por la comunidad internacional. Al igual que sucede en Afganistán, acosada por la influencia talibán, Al Shabaab controla importantes zonas del centro y el sur de Somalia y además cuenta con el apoyo de cientos de combatientes radicales extranjeros. El objetivo del grupo rebelde pasa por islamizar el país a base de constantes amenazas y el uso indiscriminado de la violencia.
Los radicales tienen la guerra declarada a las tropas de Uganda y Burundi, pertenecientes a la Misión de la Unión Africana, a las que responsabilizó recientemente de un bombardeo que causó cerca de 25 muertos. Curiosamente, Al Shabaab utiliza la defensa de su pueblo para luchar contra el gobierno, el mismo pueblo al que amenaza, somete y agrede. Las palabras de su administrador en Mogadiscio, Ali Hussein Fidow dieron cuenta de ello cuando aseguró que “las tropas de AMISOM cometen un genocidio contra la población somalí y les advertimos que vengaremos nuestro pueblo. Nuestra gente fue masacrada y ha llorado mucho, por lo que llevaremos ataques a Buyumbura y Kampala y veremos cómo la gente llora en esas ciudades”.
Armas para el que mejor recite el Corán
El clima de violencia se sustenta con armas, y por eso, por increíble que parezca, los radicales somalíes son capaces de organizar competiciones como la que se celebró durante todo un mes al sur del país. En el marco de su ‘cruzada islamizadora’, los rebeldes premiaron con un fusil de asalto AK-47, una mina antitanque y dos granadas de mano a un joven de 17 años sus conocimientos y rezo del Corán.
En la clausura del torneo radiofónico, en el que participaron jóvenes de entre 10 y 25 años y que pretendía llamar a la lucha, los milicianos islámicos instaron a todos los padres a permitir que sus hijos aprendan a manejar armas para luchar contra el enemigo.
Esther Arroyo en El Confidencial
Archivado en: Islam Etiquetado: | Al Shabaab, Somalia







































¿que mal l ehace al mundo un sujetado? ¿perpetuar y alentar el vicio y la maldad?
la guerra ya no es contra occidente y el mundo desarrollado, la guerra ya es contra la razón
saludos
Siempre resulta agradable al ojo masculino y a algunos femeninos el observar unas curvas redondeadas y bien formadas en una mujer joven y atractiva, sí lo es.
Lo que no es de recibo es obligar a una mujer a no llevar una determinada prenda para satisfacer las miradas lascivas de esos reprimidos. Además, qué podrán ver si les obligan a tapar sus cuerpos con semejantes vestimentas. Quizá el sujetador sea una muestra del poder maléfico de Satanás y no nos hayamos enterado o tal vez sea un AMD (arma de destrucción masiva) de esas que vendimos a Saddam y con las que iba a destruir nuestra civilización acomodaticia occidental y que nunca encontramos.
Quizá tengas razón en eso de la lucha contra la sinrazón más que razón, diría yo.
Un saludo.
Cosa más absurda, aunque claro, no hay nada más absurdo que las religiones.
Carpe Diem
Lo malo es que ésto no es cosa de la religión sino de quienes interpretan la religión y en este caso en particular creo que ni eso.
Otra muestra más de la tergiversación de cualquier religión y lo que son capaces de hacer fanáticos que lo único que buscan al final es más bien el poder que otra cosa. Saludos
Esto del sujetador es que no tiene ni pies ni cabeza, debería ser todo lo contrario si nos ponemos en una posición totalmente integrista.
Puestos a pedir que les obliguen a ir desnudas, total como ahí hace calor tampoco pasarían mucho frío, salvo por las noches.
Saludos.