Recuerdos de Castillejos (فندق). Cuarto recuerdo IV

Boni era un tiarrón con el pelo lacio echado hacia atrás, fuertote, atlético, deportista, guapetón, simpaticote, educado y siempre llevaba un lápiz sujeto en la oreja del que se servía cuando ajustaba las cuentas de las compras. Cuando no estaba en la tienda, practicaba el ciclismo con una estupenda máquina de carreras con la que participaba en competiciones durante las fiestas patronales. No estoy seguro si cuando llegué al pueblo ya estaba casado  o se casó unos años después, lo cierto es, que su esposa competía con él en belleza y cualidades. Realmente hacían una estupenda pareja. Poco antes de irme, tuvieron su primer hijo.

Su hermano Pepe era físicamente casi lo opuesto a Boni. También era corpulento, pero no tenía el cuerpo de practicar mucho deporte, sino más bien regordete, incluso, con barriguita,  igualmente educado como Boni y con un amable aspecto bonachón. Como su hermano, también llevaba  lápiz en la oreja para la misma función. Por entonces era novio formal de la hija menor del Rubio, el del bar y hasta que me fui, permaneció soltero. Ambos hermanos estaban entre los 25 y los 35 años y vivían, junto a su madre viuda, en el edificio de al lado de la tienda. Pertenecían a las familias Navarro—Morilla, familias muy conocidas  y queridas por todo el pueblo. (more…)

Recuerdos de Castillejos (فندق). Cuarto recuerdo III

Una de las noches me contó una anécdota (espero y deseo, que nadie se pueda sentir molesto) que me hizo mucha gracia y recuerdo  con todo detalle.

Para mejor entendimiento con los  nativos, sobretodo de las kábilas, que tuvieran dificultades con el español a la hora de enviar, recibir los telegramas, o  cualquier aclaración, traducción, etc., que pudieran necesitar, había un empleado marroquí que, además, tenía la misión de recorrer las líneas telefónicas y subsanar las averías que se ocasionaran Este celador se llamaba Anyir, tendría entre 40 – 50 años. Era una magnífica persona, cumplidor, servicial, de buen carácter y todos le tenían mucho respeto y afecto. Cuando Anyir no tenía ninguna faena, se sentaba en el banco de espera y, al rato, empezaba a dar cabezadas hasta quedarse profundamente dormido y así podía estar horas  mientras alguien  no le interrumpiera su plácido sueño. . Un día, estando feliz en “los dulces brazos de Morfeo,” con la boca abierta,  arrullado por  sus propios ronquidos, Avelino,  no tuvo otra idea que colocarle, muy cautamente, entre los dientes, un trozo de tocino del cocido (jalufo).  Durante un rato continuó durmiendo mientras  Avelino, mi hermano y algunos espectadores más, previamente advertidos, esperaban, expectantes, que despertara para ver su reacción y divertirse un rato. El tocino colocado en su boca empezó a ser su efecto dificultando la respiración del  confiado celador. Llegó un momento que con un fuerte último ronquido, despertó  con un brusco respingo  quedándose sorprendido de ver a tanta gente que le miraba  riéndose alegremente, a lo que él también  se sumó inconsciente de la causa que  lo motivaba.  Cuando al fin se dió cuenta del porque de las risas al encontrarse el trozo de  tocino,  reaccionó, convertido en una fiera, escupiendo  convulsivamente  a la vez que profería los mil y un improperios  en su lengua vernácula: –“¡Tabbon dyemak!, ¡Anjarí babak!, ¡Weldel kahba!….”acordándose de toda la familia de  Avelino  desde Adán y Eva, mientras buscaba a su jefe que, próximo a la puerta, salía a escape libre  a la calle como alma que lleva el diablo, seguido del cabreadísimo Anyir que si lo coge en ese momento, hubiera hecho de él pinchitos morunos.

Avelino no apareció por allí durante el resto del día esperando que el bueno de Ayir se calmara y asimilara la pesada broma. Cuando se vieron al día siguiente, ya se la había pasado el enfado al pobre celador y todos reían amistosamente a la vez que Ayir no paraba de llamarle ¡cabrón! y ¡ ¡ zámel ! (maricón), en tono amable y amistoso.

Formando parte de este tramo de casas  estaba la churrería de Anita. La casa de Antonio Vidal, que vivía con su hijo Paco y su nuera Virtudes. Correos, controlado por Antonio, el cartero, (muy amigo del padre Adolfo) y su esposa Mercedes que, ante mis ojos de niño, me recordaba  (con todo el respeto) ,no sé porqué, a  la” Dña Urraca” del  Pulgarcito. Como última casa de vecinos, estaba el bar de la “Curra” que tenía cuatro hijos, creo, Maria, Antonio, Cristobal y  otro más que no recuerdo nombre, ni sexo.

A continuación de las viviendas descritas, venia la parte comercial integrada por las agencias de aduana  encargadas de tramitar los permisos de paso de mercancías hacia Ceuta, la península y al resto de Europa y viceversa. De entre ellas  estaba:  la “Agencia Paulete”, la “Agencia Lacaci” y, para mí  y en general, para todos, la más conocida, ”Agencia Navarro” por pertenecer a  uno de los miembros de la saga Navarro familia muy querida y conocida por todos. En ella trabajaba el sr. Navarro con un sobrino llamado Boni y uno de sus hijos también de nombre Boni, nombre, como se ve, muy frecuente en la familia. El otro hijo era Paco Navarro, buen amigo, compañero de estudios y de “fatigas”. (more…)

Recuerdos de Castillejos (فندق). Cuarto recuerdo II

Tenía otra hija  casadera  que era novia de Pepe Navarro, hno. de Boni,  y Manolo, que ya era un buen mozo y amigo de mi hermano Rafael . Las hijas daban clases en su casa de “corte y confección” a unas cuantas chicas, entre ellas a mi cuñada María, a su prima Maruja, a alguna de las chicas Zamora  y otras muchachas más. Manolo ayudaba a su padre  y quiero recordar que también trabajaba en Ceuta.

La madre despachaba en la tienda de comestibles  que se comunicaba con el bar.

La entrada  al bar, mas ancha de lo normal  y  pintada de un fuerte color verde  y por donde se veían a los hombres mayores jugando sus partidas de cartas, dominó, al tute, la brisca, mús, jugando buenas “timbas” hasta bien entrada la noche  entre cafés, copas de coñac , abundantes vasos de vino y fumando; los más pudientes,  un tabaco de picadura  que venía envuelto en un papel de color morado llamado “Flor de Cuba” qué  liaban hábilmente con papel de fumar  “Smocking”, y  otros, más modestos, fumaban  un  tabaco inferior que le llamaban “caldo de gallina”  que de vez en cuando, en los cigarrillos, salían buenas   “trancas” y venían envueltos en un basto papel amarillento y luego encendían con un arcaico mechero de mecha  anaranjada,  los más mayores, cuando ya  empezaba a ser normal el uso de modernos encendedores tipo martillo con mecha impregnada en gasolina.

En una atmósfera difícilmente respirable,  algunos,  cuando salían de allí, más de un día  lo hacían “chispaos”. Desde luego era un bar muy ”castizo”. Siempre estaba lleno; en las mañanas por los “cafelitos” y las copitas de coñac y por las tardes,  las partidas y los “vinitos”.

Al lado, había otra puerta  del mismo tamaño y color que daba acceso a la tienda de comestibles y utensilios, donde iba a comprar algunas cosas que mi madre me encargaba. Recuerdo,  sobretodo, unos sobres de azafrán que, en el envoltorio, llevaba impresa la cara de una  niña con una especie de pamela  y un nombre, “Carmencita”. A veces, como promoción, si llevabas varios, iba incluido un  cuadernillo,  de un tamaño de la mitad de un paquete de tabaco, que llevaba impreso a color, una viñeta relacionada con el cuento contenido en el librito.  Habían cientos y se podían coleccionar, se llamaban “Cuentos de Calleja”. Se obtenían de diversas maneras  y eran  tan  populares,  que quedó arraigado un dicho  a modo de sentencia: -”Tienes más cuentos que Calleja!”, se decía cuando alguien  se enrollaba contando alguna historia poco creíble. (more…)

Recuerdos de Castillejos (فندق). Cuarto recuerdo I

Continuamos con los recuerdos de nuestro amigo Luis Torti Gil.

Siguiendo  la  tapia de la mezquita y a  continuación de ella, venia mi casa ( ya profusamente descrita),y entre ambas construcciones se abría una calle –terraplén cuyas lados eran divergentes  siendo la parte  estrecha, la más próxima a la carretera. Por la parte de la mezquita, la valla iba perpendicular al mar, sin embargo, la tapia de mi casa, iba hacia el mar pero de forma oblicua. A unos tres metros de la esquina, en la tapia de mi casa, se abría un hueco   hacia el interior donde había un pozo  que estaba cerrado por la parte que daba al   patio. El pozo tenia forma de una garita  y contenía bastante agua  pero no se hacía uso de ella,  pues allí se tiraba de todo. Posiblemente tuvo su utilidad antes de instalarse el agua corriente. Cuando acababa la tapia de mi casa, adosada a ella,  venia una serie de casas-barracones  de aspecto muy modesto, con techo ondulado de uralita, habitados por varias familias que trataré de enumerar  según el orden  que, creo, tenían.

La primera casa estaba habitada por la familia  Lara, el problema es que no recuerdo cuantos eran ni los nombres, bueno, creo que uno se llamaba Tomás y otro Luis. Este problema me ocurrirá con casi  todos. Sé que tenían un chico que era más  o menos de mi edad, llamado Antonio pero que siempre le decíamos, “el Lara “con el que jugaba  a veces. Tenía otros hermanos mayores y pequeños, no sé cuantos, ni tampoco a lo que se dedicaba su padre. Alguno de los hijos, cuando  “los Muertos” iban a echar las redes, le ayudaba a cambio de  pescado para la familia.

Los  Muertos,”  le apodaban a los dos hermanos  Pepe y Rafael  y eran los pescadores oficiales del pueblos. Vivian en la casa q que iba a continuación. Tenían una o dos barquitas de pesca con las que salían a pescar por las mañanas   o las tardes, dependiendo si avistaban algún banco de  sardinas, boquerones o  jureles y,  si la pesca era buena ,se enriquecía con salmonetes , lenguados y toda la fauna marina que por allí era abundante. (more…)

Ha muerto Carlos Andrés Pérez, ex presidente de Venezuela

El ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez en su domicilio de Miami (Reuters)

El ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez (1974-1979 y 1989-1993) ha fallecido en la tarde de este sábado en Miami, según ha confirmado el ex gobernador de Caracas y ex ministro de Información Diego Arria en declaraciones a la prensa venezolana.

La historia de Venezuela en el último cuarto del pasado siglo tiene un referente ineludible en Carlos Andrés Pérez, político precoz y carismático, colaborador de Rómulo Betancourt y miembro original del partido socialdemócrata Acción Democrática (AD). Su primera presidencia, entre 1974 y 1979, se caracterizó por el manejo populista de los ingentes ingresos petroleros, la estatalización de la industria, la prosperidad consumista y la búsqueda de prestigio e influencia internacionales, que obtuvo. En 1989 regresó al poder, pero para afrontar un panorama radicalmente distinto, por sombrío y hostil. Su inmediato plan de ajuste para estabilizar una economía malparada por la inflación y la deuda provocó el violentísimo Caracazo, y en 1992 hubo de sortear dos intentos de golpe militar, el primero encabezado por el hoy presidente Hugo Chávez. Como colofón, en 1993 fue procesado por la Corte Suprema bajo la acusación de corrupción y, cinco meses antes de expirar su mandato electoral, destituido por el Congreso. (more…)

El Saloncito de Ross

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