Causas y consecuencias del euro

Uno de los temas sobre los cuales se ha escrito más en los medios de mayor difusión es el de la inminente caída del euro, observación a la que se le une una impaciencia para que se haga algo, porque sino el euro colapsará. Como he indicado ya en varios artículos, el euro no tiene ningún peligro (repito, ningún peligro) de desaparecer. Y la causa de ello es que, tal como he mostrado en tales artículos, el euro le está yendo pero que muy bien al capital financiero alemán, al sector exportador alemán, y al Estado alemán, que dominan todos ellos la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), que son los responsables de que se reproduzca la situación actual de bonanza en Alemania y países aliados en el norte, y miseria en los países periféricos de la euro zona, incluyendo España.

Esta es la situación actual, resultado de la manera como se estableció el euro y las concesiones que se hicieron a Alemania para que permitiese que el marco alemán fuera sustituido por el euro. Es obvio que esta historia es desconocida por aquellos que vaticinan que el euro colapsará. Recordémosla.

La reunificación alemana significaba una amenaza para Europa. De ahí que algo debiera hacerse para diluir este temor a la nueva Alemania unida. Y la creación del euro fue la solución. El Presidente Mitterrand quería europeizar Alemania y anclar su destino al de Europa, y la manera de hacerlo era que el marco alemán desapareciera y fuera sustituido por la nueva moneda europea. La evidencia de que éste fue el origen del euro es bastante abrumadora. Y la reciente desclasificación de documentos hasta ahora archivados del ministerio de Asuntos Exteriores alemán, muestra claramente que el canciller Helmut Kohl era consciente y cómplice de este proyecto. (Tales documentos han sido publicados en Der Spiegel).

La alternativa hubiera sido la Alemania fuerte, frente a Francia, Gran Bretaña y Rusia. De ahí que fuera el presidente francés el que liderara la integración alemana en Europa. En realidad, ya Charles de Gaulle y el canciller Konrad Adenauer habían hablado de establecer una moneda común. Pero no fue hasta mediados de la década de los ochenta cuando el euro comenzó a gestionarse y desarrollarse. Y un factor añadido que ejercía presión sobre Francia para que desapareciera el marco, es que éste era más fuerte que el franco y condicionaba constantemente el comportamiento de la economía francesa. Cada vez que Alemania crecía más rápidamente, Francia tenía que devaluar el franco francés para poder competir con Alemania. De ahí el deseo de que se estableciera una unión económica y monetaria, deseo que, en contra de lo que se ha estado publicando, era más un deseo del gobierno francés que del alemán. Constantemente se está indicando que es el gobierno alemán el que favorece el establecimiento de una Europa política, mientras que el gobierno francés, consecuencia de un supuesto nacionalismo, se opone. Lo contrario a lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo. En realidad, fue un francés, Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea en aquel periodo, el encargado de desarrollar los primeros planes.

Alemania no estaba muy entusiasmada con tal unión. Sólo el canciller Helmut Kohl estaba comprometido con ello. Pero ni el público alemán ni el establishment alemán estaban a favor. Y ni que decir tiene, el Banco Central Alemán no quería ni hablar de ello. Pero terminó imponiéndose, pues la creación del euro fue una condición para que a Alemania se le permitiera reunificarse. Así lo vio claramente el gobierno alemán. (more…)

Cataluña levanta castillos en el aire con su pacto fiscal

Con la figura política de Rajoy en caída libre (hasta los suyos disparan contra la ambulancia, según diría mi querida Lucía Méndez) y una España paralizada por el miedo al apagón, a Cataluña no se le ocurre otra cosa que reclamar la independencia fiscal. Como si uno de dos enfermos terminales que comparten habitación reclamase al otro el sitio más cercano a la ventana bajo amenaza de buscarle un problema.

No ha elegido bien Artur Mas el momento de caminar hacia la tierra prometida. Los nacionalistas están ciegos si creen que Cataluña volverá a ser “rica” y “plena” por cuenta de un Estado al borde de la bancarrota. Todo el debate de ayer en el Parlament sobre un presunto cambio en el modelo de financiación y la postura de los distintos partidos políticos a la hora de votar el texto me pareció extravagante, inoportuno, fuera de tiempo y fuera de lugar. Aun así el documento final quedó aprobado con el voto en contra del PP (abstención en algunos epígrafes) y el apoyo parcial del PSC.

Se incluye un mandato al Govern para negociar la propuesta con Madrid a partir del otoño. Se incluye, por supuesto, la creación de una agenda tributaria catalana con plena capacidad recaudatoria y compromiso de solidaridad con el Estado y otras Comunidades Autónomas. Una formulación de difícil encaje jurídico en el actual ordenamiento constitucional. Por tanto, abocada a perderse en la polvareda de una crisis económica cuyos dramáticos apremios no permiten dedicar ni un minuto al eventual implante del modelo vasco en Cataluña.

Se entiende mal el órdago nacionalista –o se entiende demasiado- cuando el consejero de Economía, Mas-Collel, acababa de pedir ayuda financiera al Estado para pagar sus deudas. Acreedores, proveedores y funcionarios de la Cataluña oficial habrán pensado, con razón, que proponer ahora la independencia fiscal de la Comunidad va a distraer a la Generalitat de lo que para ellos es urgente: cobrar por los servicios prestados. Collel dijo negro sobre blanco que pagar a esos acreedores depende del Gobierno central (“No tenemos otro banco”). (more…)

El Saloncito de Ross

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