El mito Barberá se desvanece

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en una rueda de prensa. / MÒNICA TORRES

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, en una rueda de prensa. / MÒNICA TORRES

Desde que en 1991 Rita Barberá se alzara con la vara de mando del Ayuntamiento de Valencia gracias al pacto con la extinta Unión Valenciana, la alcaldesa de la capital de la Comunidad Valenciana no ha hecho otra cosa que incrementar su poder municipal incluso en las circunstancias más adversas para su partido como fue la guerra de Irak. Barberá, con el paso del tiempo, se convirtió en el símbolo del poder municipal del PP, que acabó haciendo de ella la “alcaldesa de España”. Tuvo a su alcance la presidencia de la Generalitat cuando Francisco Camps presentó su dimisión, pero rehusó el cargo que fue a parar a Alberto Fabra, alcalde de Castellón, pero desconocido en el resto de la Comunidad Valenciana.

Acostumbrada a influir decisivamente en el Consell durante la etapa de Camps, Barberá no se ha resignado a la pérdida de protagonismo que ha sufrido desde la llegada de Fabra a la presidencia. Las relaciones entre ambos son muy tirantes y no son pocos los partidarios de la alcaldesa que han apostado por convertirla en una alternativa al actual presidente en el PP. Los datos del sondeo de Metroscopia, sin embargo, apuntan a que el mito de la invencible Barberá se desvanece.

Su valoración ha caído en picado desde 5,7 que tenía en la encuesta del CIS previa a las elecciones municipales al 3,9 que refleja la prospección realizada para EL PAÍS. No parece ajeno a este hecho que el 63% de los encuestados opinen que tiene alguna responsabilidad en el caso Nóos. El presidente Fabra tiene idéntica valoración; pero la aventaja en las preferencias de los valencianos para seguir al frente de la Generalitat, un 13% frente al 12% de la alcaldesa. Sigue leyendo

El juez Castro atribuye cuatro delitos a Camps y Barberá por dar dinero a Urdangarin

Malversación de fondos públicos, prevaricación, falsedad en documento oficial y fraude a la Administración. El Tribunal Superior de Valencia deberá decidir si les imputa. Dieron los contratos “a dedo, orillando por completo las normas”, y gestaron el Valencia Summit en Zarzuela.

Francisco Camps y Ritá Barberá, muy sonrientes.

Francisco Camps y Ritá Barberá, muy sonrientes.

El juez José Castro ha encontrado “indicios racionales” de que Francisco Camps y Rita Barberá cometieron delitos de falsedad documental, malversación de caudales públicos, prevaricación y fraude a la Administración, al conceder “a dedo” contratos a Iñaki Urdangarin por importe de 3,5 millones de euros, “orillando por completo las normas sobre las contrataciones públicas”. El instructor cree la versión de que el Valencia Summit, el mejor negocio del yerno del rey, se gestó en 2004 en una reunión en el Palacio de la Zarzuela.

El magistrado detalla los indicios delictivos en la exposición razonada de 70 folios que ha elevado este viernes al Tribunal Superior de Justicia de Valencia, ya que por la condición de aforados de Camps y Barberá él no tiene competencia para imputarles. Ahora será el alto tribunal valenciano el que decida si les inculpa o no.

El instructor describe en su resolución los indicios que ha reunido contra el expresidente de la Generalitat valenciana y la actual alcaldesa de Valencia por su participación en la gestación de los convenios que se firmaron con Nóos para que organizará los congresos llamados Valencia Summit, y unos Juegos Europeos en Valencia que no llegaron a tener lugar.

Por ambos eventos, el Instituto Nóos, de Urdangarin y Diego Torres, se embolsó 3,5 millones de euros de fundaciones públicas de la Generalitat y el Ayuntamiento valencianos, y de la cantidad total, no ha justificado qué hizo con 2,5 millones.

En la exposición, el juez destaca que las contrataciones con Nóos auspiciadas por Camps y Barberá “no obedecían a procurar el interés genera”, sino “sólo al deseo de doblegarse a las exigencias” de Iñaki Urdangarin “en atención a su parentesco con la Casa de S.M. el Rey”. Sigue leyendo

El Tribunal de Cuentas desmonta la coartada de Bárbera en los pagos a Urdangarin

Rita Barberá 1El Tribunal de Cuentas, en un extenso informe de fiscalización de las fundaciones de ámbito local,  subraya que más del 80 por ciento de los ingresos anualesque percibe la entidad que sufragó parte de las tres ediciones del evento Valencia Summit, la Fundación Turismo Valencia Convention Bureau (FTVCB), son aportados por el Ayuntamiento de la capital levantina, determinando en su dictamen que se trata de una entidad integrante del sector público.

Una conclusión que contrasta con las declaraciones efectuadas hasta el momento por la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien sostiene que se trata de una entidad privada que por tanto no estaba sujeta a las normas de contratación pública, al igual que determinaba un dictamen jurídico aportado al caso Nóos por el Duque de Palma, Iñaki Urdangarin, para intentar acreditar que no cabía supervisar o auditar el precio abonado por el evento deportivo.

En concreto, el Valencia Summit constó de tres ediciones que tuvieron lugar los años 2004, 2005 y 2006, en virtud de un convenio de colaboración y dos adendas posteriores suscritos entre la FTVCB, la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa) y Nóos por un total de 1,044 millones de euros cada una -unos 522.000 euros aportados por la Fundación Turismo-, si bien los investigadores calculan que el coste real de cada evento fue de 300.000 euros.

Para su análisis, correspondiente al año 2009, el Tribunal de Cuentas solicitó información a un total de 407 fundaciones, entre las que destaca las entidades subvencionadas anualmente por parte de Ayuntamientos y/o Diputaciones “en un porcentaje considerable frente a otro tipo de ingresos”, como es el caso de la FTVCB. Según el informe, la dependencia económica de estas fundaciones con determinadas entidades locales para el desarrollo de sus actividades “debería llevar a considerarlas como integrantes de ese sector público local”. Sigue leyendo

Urdangarin coloca a Camps y Barberá al borde de la imputación

Rita Barberá, el duque de Palma y Francisco Camps, en uno de los encuentros del congreso Valencia Summit patrocinados en Valencia. / J. C. CARDENAS (EFE)

Rita Barberá, el duque de Palma y Francisco Camps, en uno de los encuentros del congreso Valencia Summit patrocinados en Valencia. / J. C. CARDENAS (EFE)

Francisco Camps, expresidente de la Comunidad Valenciana y diputado autonómico, y Rita Barberá, alcaldesa de Valencia y diputada autonómica, están a un paso de ser imputados en el caso Nóos por la adjudicación a dedo de varios contratos a favor del instituto que dirigíanIñaki Urdangarin, yerno del Rey, y su socio Diego Torres, por casi cuatro millones de euros entre 2004 y 2006.

Como ambos políticos del PP son aforados, si el juez Castro entendiera finalmente que hay indicios suficientes contra ambos dirigentes, debería inhibirse en la parte de la investigación referida a la Comunidad Valenciana y remitir este asunto al Tribunal Superior de Justicia de esa autonomía.

La declaración de Urdangarin ante el juez José Castro del pasado 23 de febrero, cuya transcripción adelantó ayer la edición digital de EL PAÍS, coloca a los dos dirigentes del PP valenciano en situación similar a la del expresidente balear Jaume Matas, ya imputado en el caso Nóos por dar adjudicaciones a dedo.

Urdangarin admitió ante el juez que todos los contratos a dedo que logró de las administraciones valencianas —los dos eventos Valencia Summit y la preparación de unos Juegos Europeos en esa comunidad— tuvieron su origen en sus entrevistas con Camps y Barberá, que asumieron sus propuestas y le adjudicaron esos proyectos sin concurso público alguno. Sigue leyendo

Rita Barberá, cada vez más cerca del fuego

RitaRita Barberá (Valencia, 1948) es el personaje que más veces ha sido retratado como ninot en la historia de las Fallas, y es que veinte años en la alcaldía de Valencia dan para mucho. En este tiempo ha hecho gala de sus artes en el mundo de la política, donde ha sumado mayorías en las urnas y esquivado con maestría las zancadillas de sus enemigos.

El último ejemplo de su dominio de la escena se produjo este miércoles al término de la ofrenda floral al monumento de Joaquín Sorolla, cuando la alcaldesa sacó su smartphone y leyó a los allí presentes, periodistas incluidos, un teletipo recién emitido por las agencias de noticias: “La Fiscalía no ve indicios contra Rita Barberá en el caso Nóos”.

Sin un alarde de más, Barberá se situó al margen de la tormenta del caso Nóos, en la que le había metido Diego Torres, exsocio de Iñaki Urdangarin, al apuntar a posibles acuerdos (reuniones en Zarzuela de por medio) entre el Ayuntamiento valenciano y el duque de Palma. “No he firmado ni votado nada”, zanjó aliviada la edil, que nunca ha ocultado su simpatía por la monarquía.

No es ésta la primera vez que Barberá está peligrosamente cerca de casos de corrupción. En 2010 salió a la luz el caso Emarsa, en el que se investiga una posible gestión fraudulenta por parte de la empresa pública creada por el Ayuntamiento de Valencia para gestionar una depuradora de agua. Fraude fiscal y malversación de caudales públicos son algunos de los delitos que todavía se investigan. En esta ocasión Barberá tuvo que responder por los bolsos que había recibido de una compañía implicada en una trama corrupta. “Los regalos son algo habitual en Navidad”, apuntó entonces la alcaldesa que, demostrando una vez más su carácter, instó a “sacar a la luz los obsequios que reciben todos los gobiernos”. Sigue leyendo

Rita Barberá, el mito se tambalea

SCCIAMMARELLA

SCCIAMMARELLA

Rita Barberá, la alcaldesa de España, título que se ha ganado a pulso tras cinco victorias electorales consecutivas, atraviesa sus horas más bajas. A este mito del municipalismo, los objetivos no la siguen ya para inmortalizarla a lomos de un Ferrari o en compañía del magnate de la Copa del América Ernesto Bertarelli, sino para preguntarle si recibió bolsos de lujo de la red Gürtel o de los directivos de Emarsa, la depuradora metropolitana donde se malversaron durante años los caudales públicos sin levantar la más mínima sospecha entre sus responsables políticos.

Monárquica por convicción e incluso por devoción, Barberá se enfrenta estos días a declaraciones y correos que apuntan a que fueron ella y el expresidente de la Generalitat y amigo Francisco Camps, los que supuestamente abrieron las puertas de las Administraciones públicas al duque de Palma y a su entonces socio Diego Torres para que organizasen un foro sobre eventos deportivos llamado Valencia Summit y la candidatura a unos Juegos Europeos. Un proyecto, este último, que no salió a la luz pero costó 382.000 euros a las arcas públicas valencianas, según recoge la instrucción judicial del caso Nóos. Unos escándalos que siembran de nubarrones el final de su dilatada carrera política.

Pero esta política de vena populista y prodigioso olfato, a la que el Partido Popular debe en gran parte su éxito electoral, ha tenido siempre buena estrella. “Su imagen de imbatible, bien ganada ante la oposición socialista que nunca confió sincera y seriamente en arrebatarle el bastón de mando, se ha agigantado así a la categoría de mito. Casi una obsesión para sus opositores”, describe el periodista Salvador Barber en su libro Rita Barberá. La dama de rojo de la España azul, una biografía no autorizada de la dirigente del PP.

Diputada a las Cortes Valencianas desde 1983, cofundadora de Alianza Popular en la Comunidad Valenciana y presidenta del partido hasta 1990, en que le cedió el testigo a Pedro Agramunt por decisión de Manuel Fraga, uno de sus grandes referentes políticos, Barberá aceptó encabezar la candidatura del PP a las elecciones locales de 1991 cuando otros notables como Manuel Broseta o Leopoldo Ortiz no se la jugaron ante una derrota que parecía segura. Barberá no fue la candidata más votada pero se alzó con la vara de mando gracias a la coalición con Unión Valenciana que se quedó a solo un concejal del PP. Sigue leyendo

¿Y usted cuántos tiene?. Rita tiene un problema con los bolsos

“¿Y usted cuántos tiene?”. Esa es la contestación que ayer dio Rita Barberá a la prensa cuando se le preguntó cuántos bolsos de lujo ha recibido como regalo durante su trayectoria política. La pregunta pretendía arrojar luz sobre los indicios que en los últimos días han señalado a la alcaldesa como receptora de regalos de alto precio por parte de imputados en escándalos de presunta corrupción.

El pasado 11 de enero, en una grabación exhibida en el juicio de los trajes por el que se sienta en el banquillo el expre-sident valenciano Francisco Camps se pudo escuchar a Álvaro Pérez, el presunto cabecilla de la trama Gürtel en Valencia, comentar que había regalado durante varios años bolsos de Louis Vuitton, que rondan los mil euros. El pasado viernes, la alcaldesa pidió al respecto que se “deje ya la hipocresía” y afirmó que este tipo de complementos son “un regalo habitual”. Sigue leyendo

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