Alí Mohamed

El FBI protegió al instructor de Al Qaeda para el 11-S
por Peter Dale Scott en la Red Voltaire

El siguiente texto es una versión expandida de la conferencia de Peter Dale Scott en Berkeley, el 24 de septiembre de 2006, intitulada “El 11-S y los intelectuales Usamericanos se pronuncian”.

Foto arriba: Patrick Fitzgerald, fiscal de Estados Unidos. Este fiscal declaró: «Ali Mohamed vivió como ciudadano Usamericano en California, y solicitó puestos como traductor del FBI». Patrick Fitzgerald llamado «Eliot Ness» por su carácter incorruptible, inculpó en el pasado al padrino de la droga John Gambino. En 2005 realizó una investigación sobre Lewis Libby, brazo derecho de Dick Cheney, el actual vicepresidente de George Bush.

Esta noche quiero hablar de la utilización del Informe del 11-S como evidencia – evidencia de lo que se está ocultando. Podemos utilizarlo de esta manera porque algunas partes del Informe son exactas y fiables. Esta base de fiabilidad ayuda a definir otras partes del Informe que son engañosas y, creo que totalmente erróneas en unos pocos sitios. Estas omisiones y engaños relevantes deberían ser considerados como pistas en cuanto a lo que se oculta, y de dónde se oculta la verdad.

Hablaré de la ocasional resistencia a la verdad del Informe. Permitan que presente una analogía fácil e incontrovertible con el Informe Warren. El Informe Warren tuvo razón en muchas cosas; pero también minimizó los vínculos entre Jack Ruby y el crimen organizado. Esta resistencia fue un indicio de que Ruby tenía realmente relación con criminales y esto era importante. El Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos, aunque cometió muchos errores, confirmó ampliamente la importancia de los lazos de Ruby con el crimen organizado.

Encontramos una resistencia sintomática similar en el Informe del 11-S.

1) Un ejemplo fácil es: la identidad de los secuestradores. El FBI distribuyó una lista en la que nombra a 18 de los 19 secuestradores a las 10 de la mañana del 11-S.  Dentro de dos semanas las identidades de por lo menos seis de los secuestradores no estaban claras; al protestar hombres en países árabes con los mismos nombres e historias, y a veces las mismas fotografías, de que estaban vivos y eran inocentes.  Como reacción ante estas protestas, el director del FBI, Robert Mueller, reconoció rápidamente que existían dudas sobre la identidad de varios de los secuestradores suicidas.  Pero no se discute este problema en los detalles sobre los presuntos secuestradores en el Informe de la Comisión del 11-S. 

2) World Trade Center -7. Es obviamente un área de grandes dudas, como se acaba de saber. La solución adoptada en el Informe fue no mencionar para nada el WTC-7. Y, a pesar de todo, Kean y Hamilton, los co-presidentes de la Comisión del 11-S, tienen el descaro de afirmar en su nuevo libro que después del Informe: “los que creían en teorías conspirativas tuvieron que basarse únicamente en la imaginación, ya que sus teorías fueron desmentidas por los hechos.”  En otras palabras, siguen encubriendo que haya habido un encubrimiento.

3) La íntima y continua conexión del gobierno de USA con al-Qaeda y uno de los principales complotadores del 11-S

En nuestro libro, “9/11 and Empire: Intellectuals Speak Out,” [11-S y el imperio: los intelectuales se pronuncian] escribí sobre Ali Mohamed, el estrecho aliado de Osama bin Laden y su mentor Ayman al-Zawahiri.  Ahora se admite generalmente que Ali Mohamed (conocido en los campos de al Qaeda como Abu Mohamed al Amriki — “Padre Mohamed el USamericano”) trabajó para el FBI, la CIA, y las Fuerzas Especiales de USA. Como confesó posteriormente ante el tribunal, también ayudó al terrorista Ayman al-Zawahiri, cofundador de la Yihád Islámica egipcia, y entonces ayudante de bin Laden, cuando visitó USA para reunir dinero. 

Peter Dale Scott , autor de esta nota, (nació en 1929) es un poeta canadiense y profesor de literatura inglesa en la Universidad de Californai, Berkeley.

El informe del 11-S lo menciona, y dice que los complotadores contra la embajada de USA en Kenia fueron “dirigids” (su expresión) por Ali Mohamed. Es la única referencia que el Informe hace a su persona, aunque no es todo lo que averiguaron.

Patrick Fitzgerald, fiscal de USA que negoció un trato a cambio de aligerar su pena y de una confesión de Ali Mohamed, dijo lo siguiente en su testimonio ante la Comisión:

Ali Mohamed. …. entrenó a la mayor parte de la dirigencia de al Qaeda – incluyendo a Bin Laden y Zawahiri – y a la mayoría de los principales instructores de al Qaeda. Entrenó en parte a personas que más adelante realizaron el atentado de 1993 contra el World Trade Center…. Desde 1994 hasta su arresto en 1998, vivió como ciudadano Usamericano en California, y solicitó puestos como traductor del FBI. 

Patrick Fitzgerald conocía bien a Ali Mohamed. En 1994 lo mencionó como co-conspirador no-acusado en el caso de los símbolos de Nueva York, pero le permitió seguir en libertad. Fue porque, como sabía Fitzgerald, Ali Mohamed era un informante del FBI, desde por lo menos 1993 y tal vez desde 1989. Por lo tanto, desde 1994 “hasta su arresto en 1998 [cuando el complot del 11-S ya estaba bien encaminado], Mohamed iba y venía entre California, Afganistán, Kenia, Somalia y por lo menos una docena de otros países.”  Poco después del 11-S, Larry C. Johnson, un ex funcionario del Departamento de Estado y de la CIA, culpó públicamente al FBI por utilizar a Mohamed como informante, en circunstancias que debería haber reconocido que el individuo era un importante terrorista que conspiraba contra USA. 

Como digo en nuestro libro, en 1993 Ali Mohamed había sido detenido por la Real Policía Montada canadiense en Canadá, donde se informó en un aeropuerto sobre la llegada de un terrorista de al Qaeda con dos pasaportes saudíes falsos. Mohamed inmediatamente dijo a la RPMC que hiciera un llamado telefónico a USA, y el llamado aseguró su liberación.  Desde entonces se nos ha dicho que fue el manejador de Mohamed por parte del FBI de la costa oeste, John Zent, “quien respondió por Ali y logró que lo liberaran.” 

Esa liberación permitió que Ali fuera a Kenia, tomara fotos de la embajada de USA, y las entregara a bin Laden para el complot para atentar contra la embajada.

En agosto de 2006 hubo un especial de National Geographic sobre Ali Mohamed.

Podemos considerar esto como la nueva posición defensiva de emergencia sobre Ali Mohamed, porque John Cloonan, el agente del FBI que trabajó con Fitzgerald respecto a Mohamed, ayudó a narrarla. No vi el show, pero los críticos de televisión dijeron lo siguiente sobre su contenido:

Ali Mohamed manipuló al FBI, a la CIA y el Ejército de USA por cuenta de Osama bin Laden. Mohamed entrenó a terroristas en el pirateo de aviones, en atentados contra edificios y el asesinato de rivales. Durante gran parte del tiempo Mohamed fue… agente de la CIA y el FBI, y miembro del Ejército de USA. Mohamed ya apareció en fotos de vigilancia del FBI en 1989, entrenando a musulmanes radicales que asesinarían al militante judío Meir Kahane y detonarían un camión bomba en el World Trade Center. No sólo evitó el arresto, sino logró convertirse en informante del FBI mientras escribía la mayor parte del manual terrorista de al Qaeda y ayudaba a planificar ataques contra tropas USamericanas en Somalia y embajadas de USA en África. 

Un nuevo libro de Lawrence Wright, que consultó archivos del gobierno de USA confirma que Mohamed entrenó a al Qaeda en el pirateo de aviones y que escribió la mayor parte del manual terrorista de al Qaeda. Repito que: uno de los principales instructores de al Qaeda en terrorismo y cómo secuestrar aviones fue un agente del FBI, la CIA, y el Ejército.

Sin embargo, ese programa de televisión, justo antes del aniversario del 11-S, constituyó también otro acto de encubrimiento. Ocultó, por ejemplo, la información que recibió sobre la detención de Mohamed y la liberación ordenada por el FBI en Canadá. Según Peter Lance, el principal autor de la presentación, ésta ocultó numerosos otros hechos sensacionales. La afirmación principal de Lance es: que Fitzgerald y su homólogo en el FBI en la fuerza de tareas sobre Bin Laden, John Cloonan, supo poco después del 11-S que Mohamed “conocía hasta el más mínimo detalle” del complot del 11-S. 

Días después del 11-S, Cloonan se apresuró a volver de Yemen y entrevistó a Ali, a quien los federales habían permitido que se ocultara en el sistema de protección de testigos, y exigió que le diera información sobre los detalles del complot. Entonces, Ali lo describió todo – incluyendo detalles de cómo había asesorado a los potenciales secuestradores, sobre cómo llevar cuchillas cortadoras de cartón a bordo de los aviones y dónde debían sentarse, para realizar los secuestros de aviones. 

Si todas estas últimas revelaciones sobre Ali Mohamed son verídicas, entonces:

1) un planificador crucial del complot del 11-S, y entrenador en secuestros, era al mismo tiempo un informante del FBI.

2) Este agente entrenó a los miembros de todos los principales ataques islamistas dentro de USA – el primer atentado contra el World Trade Center, el complot contra los símbolos de Nueva York, y finalmente el 11-S, así como los ataques contra USamericanos en Somalia y Kenia.

3) A pesar de ello, se permitió durante cuatro años que Mohamed entrara y saliera del país como un conspirador no-acusado. Luego, a diferencia de los que había entrenado, se permitió que llegara a un trato. Hasta la fecha es posible que no haya sido sentenciado por ningún crimen. 

Peter Lance acusa que Fitzgerald tenía evidencia antes de 1998 para implicar a Mohamed en el atentado contra la embajada en Kenia , pero no hizo nada y dejó que sucediera el atentado. En realidad, el FBI ya sabía en 1990 que Mohamed había estado involucrado en el entrenamiento de terroristas en Long Island, pero actuó para proteger a Mohamed contra el arresto, incluso después de que uno de los que había entrenado había pasado más allá del entrenamiento a un asesinato real. 

Los entrenados por Mohamed eran todos miembros del Centro Al-Kifah en Brooklyn, que sirvió como el principal centro de reclutamiento USamericano para Makhtab-al-Khidimat, la red de “Centros de Servicio” que fue conocida después de la guerra afgana como al Qaeda . El Centro Al-Kifah fue dirigido en 1990 por el jeque egipcio Omar Abdel Rahman, quien como Ali Mohamed había sido admitido a USA, a pesar de encontrarse sobre una Lista de Vigilancia del Departamento de Estado.  Como lo había hecho anteriormente en Egipto, el jeque “expidió una fatua en USA que permitía que sus seguidores robaran bancos y mataran judíos.” 

En noviembre de 1990, tres discípulos de Mohamed conspiraron para matar a Meir Kahane, el racista fundador de la Liga de Defensa Judía. El verdadero asesino, El Sayyid Nosair, fue capturado casi de inmediato por casualidad y, la policía descubrió pronto por azar a sus dos co-conspiradores, Mahmoud Abouhalima y Mohammed Salameh, que esperaban en la casa de Nosair. Descubrieron mucho más:

Había fórmulas para la producción de bombas, 1440 balas, y manuales [suministrados por Ali Mohamed] del Centro Especial de Guerra John F. Kennedy en Fort Bragg marcados “Altamente Secreto para Entrenamiento, junto con documentos confidenciales de los Jefes de Estado Mayor Conjunto de USA. La policía encontró mapas y dibujos de hitos de la Ciudad de Nueva York, como la Estatua de la Libertad, Times Square – y el World Trade Center. Las cuarenta y siete cajas de evidencia que recogieron también incluían la colección de sermones del jeque Omar, en los que instaba a sus seguidores a “destruir los edificios del capitalismo.” 

Los tres habían sido entrenados por Ali Mohamed a fines de los años ochenta en un polígono de tiro, donde fueron fotografiados por el FBI antes de terminar su vigilancia en el otoño de 1989. 

Por lo tanto, el gobierno de USA estaba en una posición excelente para arrestar, acusar y condenar a todos los terroristas involucrados, incluyendo a Mohamed.

Sin embargo, sólo horas después del asesinato, Joseph Borelli, jefe de detectives del Departamento de Policía de Nueva York, dio en una nota USamericana típica y declaró que Nosair era un “pistolero solitario irracional.”  Un poco después, declaró realmente a la prensa que “no había nada [en la casa de Nosair] que excitara la imaginación… Nada ha ocurrido que cambie nuestra opinión de que actuó solo.” 

Borelli no estaba solo en este asunto. Su posición también era aquella del FBI, que dijo que también creía “que el señor Nosair había actuado solo al disparar al rabino Kahane.” “Al fin de cuentas no podemos conectar a ninguna otra persona con el tiroteo a Kahane,” dijo un agente del FBI.” 

Al limitar de esta manera el caso, la policía y el FBI estaban en efecto protegiendo a dos co-conspiradores árabes de Nosair en el asesinato de un ciudadano USamericano. Los dos terminaron por ser condenados en conexión con el primer atentado contra el WTC, junto con otro aprendiz de Mohamed, Nidal Ayyad. El Informe del 11-S, al resumir las condenas de Salameh, Ayyad, Abouhalima, y del jeque ciego por el atentado del WTC y los complots de los símbolos de Nueva York,” las califica de excelente esfuerzo de investigación y prosecución.”  No dice nada sobre la evidencia ocultada encontrada en la casa de Nosair, incluyendo “mapas y dibujos de símbolos de la Ciudad de Nueva York,” que si hubieran sido consideradas hubieran impedido el desarrollo de ambos complots.

¿Qué explica el elogio gratuito e inmerecido en el Informe del 11-S sobre el excelente esfuerzo de Patrick Fitzgerald y del FBI en el caso de los símbolos de Nueva York? ¿Cómo puede ser “excelente” saber que terroristas se proponen hacer volar edificios, mentir para protegerlos del arresto, permitir que atenten contra el WTC, y sólo entonces proceder a arrestarlos y condenarlos? Lance afirma ahora que también se permitió que ocurriera Kenia, antes de que unos pocos de los que cometieron los atentados en ese país fueran condenados con la ayuda del archiconspirador. Este modelo de tolerancia puede producir buenos antecedentes en lo que a arrestos y condenas se refiere, pero a un coste terrible para la seguridad pública.

¿Reconocieron los autores del Informe del 11-S que existía un área especialmente delicada, que si era adecuadamente investigada podría conducir a una protección pasada de terroristas por USA? Esta pregunta nos hace volver a la acusación de Peter Lance de que Fitzgerald tuvo evidencia antes de 1998 para implicar a Mohamed en el atentado contra la embajada en Kenia, pero que no hizo nada y permitió que ocurriera el atentado. ¿Tuvo Fitzgerald evidencia anticipada similar antes del ataque del 11-S y, de nuevo, no hizo nada? Los escépticos necesitarán una investigación exhaustiva antes de que puedan sentirse seguros de que no fue el caso.

Como primer paso, todas las agencias de USA deberían publicar todos los antecedentes documentales de sus tratos con Ali Mohamed, el informante del FBI y la CIA que supuestamente planificó los detalles de los secuestros de los aviones. Entonces, y sólo entonces, podrá satisfacer un interrogatorio de cerca de Fitzgerald a los que acusan a miembros del gobierno de USA de ayudar al complot del 11-S o, alternativamente, de no haber impedido que el 11-S ocurriera. 

Ahora bien, ¿qué sabía la Comisión del 11-S sobre esta situación escandalosa? Sospecho que sabían más de lo que dicen. ¿Eligieron sólo por coincidencia a un hombre que tuvo un interés personal en impedir que se conociera la verdad sobre Mohamed para que escribiera los informes sobre al Qaeda y el complot del 11-S, y para que condujera las entrevistas relevantes? El hombre en cuestión fue Dietrich Snell, ex colega de Fitzgerald en la oficina del Fiscal de USA en el Distrito Sur de Nueva York. (Por lo tanto Snell presumiblemente redactó el elogio del excelente esfuerzo de su antiguo colega Patrick Fitzgerald y el FBI). De las nueve personas en el equipo de Snell, todos menos uno habían trabajado para el gobierno de USA, y todos menos dos para el Departamento de Justicia o el FBI. 

Hay que considerar que lo que he dicho hasta ahora trata de una conexión entre el gobierno y Mohamed y de una cobertura que viene desde por lo menos 1990, mucho antes de los gobiernos Bush-Cheney. Pero los informes de la Comisión 11-S hicieron lo posible por encubrir este hecho. El Informe del 11-S, basado en los informes de Snell, menciona a Mahmoud Abouhalima y a Mohammed Salameh, dos co-conspiradores de Ramzi Yousef en el primer atentado del WTC de 1993 (72). No menciona que esos dos hombres habían sido entrenados por Ali Mohamed, a pesar de que Fitzgerald se refirió oblicuamente a este hecho en su testimonio. Tampoco menciona que, si no hubiera sido por un encubrimiento de la policía y del FBI que protegió a Ali Mohamed en 1990, Abouhalima y Salameh habrían probablemente estado en la cárcel cuando ocurrió el atentado del WTC – por su participación en el asesinato de Meir Kahane por discípulos de Ali Mohamed tres años antes. 

Si hubiese tenido tiempo hoy, habría escrito sobre otras áreas cruciales en las que el Informe del 11-S muestra resistencia a hechos y afirmaciones relevantes. Un aspecto central de éstas y de mi próximo libro sobre el 11-S, habría sido que el Informe no trata el importante testimonio que cuestiona la descripción del vicepresidente Cheney sobre su conducta el 11-S, y en particular, su importante relación (ocultada por el Informe) con las órdenes de seguridad y de derribo de ese día. Hubo importantes testimonios que el Informe no consideró, flagrante y sintomáticamente, de dos testigos presenciales dentro de la Casa Blanca: Norman Mineta y Richard Clarke, que contradijeron tanto a Cheney como al propio Informe.

Pero considero que el escándalo del terrorismo tolerado de Ali Mohamed es un problema aún más fundamental, un problema existente para el que necesitamos un remedio más serio que el simple establecimiento de un demócrata en la Casa Blanca. Como ha ocurrido después de fiascos de inteligencia del pasado, nuestras agencias de inteligencia fueron fortalecidas como resultado de la Comisión del 11-S, y se aumentaron sus presupuestos.

Es hora de enfrentar la realidad de que estas agencias en sí, y sus propio patrocinio y protección de actividades terroristas, agravaron las mayores amenazas a nuestra seguridad nacional.

 Warren Report, 801.

 Richard Clarke oyó que el FBI tuvo los nombres a las 9.59 AM, el momento del colapso de la Torre 2 del WTC. Vea Richard A. Clarke: “Against All Enemies: Inside America’s War on Terrorism” (Nueva York: Simon & Schuster, 2004), 13-14; Thompson, “The Terror Timeline, 441”. Esta proeza investigativa es incluso más sorprendente si consideramos que en el FBI, según el Informe del 11-S (77), “antes del 11-S habían sido completado relativamente pocos informes analíticos estratégicos sobre el contraterrorismo. Por cierto, el FBI nunca había completado una evaluación de la amenaza terrorista general al interior de USA.” La prensa dominante en USA, como el New York Times, atribuyó más adelante la confusión sobre la identidad de los secuestradores a la cantidad de diferentes árabes que comparten los mismos nombres. Pero por lo menos cinco compartieron historias, así como nombres con los presuntos secuestradores. Waleed al-Shehri declaró a la BBC: “que asistió a una escuela de capacitación en vuelo en Dayton Beach en USA, y es por cierto el mismo Waleed Al Shehri al que se ha estado refiriendo el FBI. Pero, dice, abandonó USA en septiembre del año pasado, llegó a ser piloto de la aerolínea saudí y está actualmente en otro curso de capacitación en Marruecos” (BBC, 23/09/01). Saeed al-Ghamdi, en vida y que vuela en Túnez, todavía estudiaba en escuelas de vuelo de Florida en 2001. Según el Telegraph de Londres (23/09(01), CNN utilizó su foto para describir al secuestrador con su nombre. Abdulaziz al-Omari reconoció la misma fecha de nacimiento que el secuestrador acusado, al-Omari, pero afirmó que su pasaporte fue robado cuando vivía en Denver, Colorado (Telegraph de Londres, 23/09/01; Thompson, “The Terror Timeline,” 497).

 Peter Dale Scott, “The 9/11 Commission Report’s Failure to Identify the Alleged Hijackers,” http://socrates.berkeley.edu/ pdscott/Hijackers.mht.

 BBC, 23/09/01; Newsday, 21/09/01; Paul Thompson, “The Terror Timeline: Year by Year, Day by Day, Minute by Minute” (Nueva York: HarperCollins/Regan Books, 2004), 498.

 Informe del 11-S, 1-14, 215-42. Discusión en David Ray Griffin: “The 9/11 Commission Report: Errors and Omissions” (Northampton, MA: Olive Branch Press, 2005), 19-23.

 Thomas H. Kean y Lee H. Hamilton, con Benjamin Rhodes: “Without Precedent: The Inside Story of the 9/11 Commission” (New York: Knopf, 2006), 268.

David Ray Griffin y Peter Dale Scott (eds.), “9/11 & American Empire: Intellectuals Speak Out.” (Northampton, MA: Olive Branch Press, 2006), 74, 76-77.

 San Francisco Chronicle, 21/09/01; Toronto Globe and Mail, 22/11/01.

 Esta conexión admitida con al-Zawahiri ha llevado a algunos a identificar a Mohamed (Abu Mohamed al Amriki) con el al-Amriki que Yossef Bodansky afirma actuó como un intermediario entre Zawahiri y la CIA: “En la primera mitad de noviembre de 1997 Ayman al-Zawahiri se reunió con un hombre llamado Abu-Umar al-Amriki (al-Amriki significa “el USamericano”) en un campo cerca de Peshawar, en la frontera entre Pakistán y Afganistán. Altos dirigentes islamistas insisten en que en esta reunión Abu-Umar al-Amriki hizo una oferta a al-Zawahiri: USA no interferiría ni intervendría para impedir la llegada al poder de los islamistas en Egipto si los muyahidín islamistas que se encontraban en Bosnia-Herzegovina se abstenían de atacar a las fuerzas de USA en esa zona. Además, Abu-Umar al-Amriki prometió una donación de 50 millones de dólares (de fuentes no identificadas) a obras benéficas islamistas en Egipto y otros sitios. No fue la primera reunión entre Abu-Umar al-Amriki y Zawahiri. En los años ochenta, Abu-Umar al-Amriki actuó abiertamente como emisario de la CIA ante varios movimientos militantes y terroristas árabes islamistas… que actuaban entonces bajo protección de la Yihád afgana… A fines de los años ochenta, en una de sus reuniones con Zawahiri, Abu-Umar al-Amriki sugirió que Zawahiri necesitaría “50 millones de dólares para gobernar Egipto.” En esa época, Zawahiri interpretó esta afirmación como un indicio de que Washington toleraría su toma del poder si podía reunir ese monto. La mención de la cifra mágica de 50 millones de dólares, por Abu-Umar al-Amriki en la reunión de noviembre de 1997, fue interpretada por Zawahiri y toda la dirigencia islamista, incluyendo a Osama bin Laden, como una reafirmación de las discusiones con la CIA de fines de los años ochenta sobre la disposición de Washington a tolerar un Egipto islámico. En 1997 los dirigentes islamistas estaban convencidos de que Abu-Umar al-Amriki hablaba en nombre de la CIA – es decir los niveles superiores del gobierno Clinton” (Bodansky, “Bin Laden,” 212-13). Como veremos, el hecho es que se permitió que Mohamed viajara a Afganistán incluso después de ser nombrado como un co-conspirador no acusado en 1994. (San Francisco Chronicle, 21/10/01).

 Informe del 11-S, 68.

 Patrick Fitzgerald, Testimonio ante la Comisión del 11-S, 16 de junio de 2004, http://www.9-11commission.gov/hearings/hearing12.htm. En realidad en 1993 Mohamed estaba en Santa Clara, California. (New Yorker, 16/09/02). Fitzgerald actuó con una hipocresía flagrante. Incluso la narrativa dominante de Daniel Benjamin y Steven Simon (“The Age of Sacred Terror” [Nueva York: Random House, 2002], 236) señala que “Cuando hicieron volver a Mohamed de África en 1993 [sic, Mohamed dice en su confesión, 1994] para ser entrevistado por el FBI en conexión con el caso contra el jeque Rahman y sus co-conspiradores, convenció a los agentes de que podría serles útil como informante.”

 Peter Lance, “Triple Cross: National Geographic Channel’s Whitewash of the Ali Mohamed Story,” Huffington Post, 29/08/06, http://news.yahoo.com/s/huffpost/20060829/cm_huffpost/028270. Por desgracia, el libro de Lance sobre Mohamed, “Triple Cross,” no estaba disponible todavía cuando se empezó a imprimir este libro. Lawrence White: “The Looming Tower: Al-Qaeda and the Road to 9/11” (Nueva York: Knopf, 2006), 181-82; Daniel Benjamin y Steven Simon, “The Age of Sacred Terror” (Nueva York: Random House, 2002), 236; Lawrence Wright, New Yorker, 16/09/02: “En 1989…Mohamed habló con un agente del F.B.I. en California y suministró a la inteligencia Usamericana la primera perspectiva interna de Al Qaeda.”

 Raleigh News & Observer, 21/10/01, http://www.knoxstudio.com/shns/story.cfm?pk=ALIMOHAMED-10-24-01&cat=AN.

 San Francisco Chronicle, 04/11/01. Lo que era evidente para Johnson no puede ser evidente para el público USamericano. No tenemos medios de saber si o no Mohamed previno a sus manejadores USamericanos sobre los atentados contra la embajada, o incluso (ya que su paradero actual es un misterio) sobre el 11-S. Vea a continuación.

 Toronto Globe and Mail, 22/11/01, http://www.mail-archive.com/hydro@topica.com/msg00224.html; Peter Dale Scott, “How to Fight Terrorism,” California Monthly, Septiembre de 2004, http://www.alumni.berkeley.edu/ El compañero de Mohamed, Essam Marzouk, sirve ahora una condena de 15 años de trabajos forzados en Egipto, después ser arrestado en Azerbaiyán. La detención y la liberación de Mohamed ocurrieron meses después del primer atentado contra el WTC en febrero de 1993, y después de que el FBI había capturado a dos de los conspiradores, de los que sabían que habían sido entrenados por Ali Mohamed.

 Peter Lance, “Triple Cross: National Geographic Channel’s Whitewash of the Ali Mohamed Story,” Huffington Post, 29/08/06, http://news.yahoo.com/s/huffpost/20060829, Por desgracia, el libro de Lance: “Triple Cross,” no estaba disponible al comenzar la impresión de este libro.

 Dave Shiflett, Bloomberg News, 28/08/06, http://www.bloomberg.com/

 Glenn Garvin, Miami Herald, http://www.miami.com/.

 Lawrence Wright, “The Looming Tower: Al-Qaeda and the Road to 9/11” (Nueva York: Knopf, 2006), 181. El informe afirma (56) que “Bin Laden y sus compañeros tenían sus propias fuentes de apoyo y entrenamiento, y recibieron poca o ninguna ayuda de USA.” Pero Wright informa que Mohamed, mientras estaba con permiso del ejército de USA, fue a Afganistán y entrenó “a los primeros voluntarios de al-Qaeda en técnicas de guerra inconvencional, incluyendo secuestros, asesinatos, y el secuestro de aviones.” Esto fue en 1988, un año antes de que Mohamed abandonara el servicio activo en el Ejército de USA y se sumara a la Reserva.

 Peter Lance, “Triple Cross: National Geographic Channel’s Whitewash of the Ali Mohamed Story,” Huffington Post, 29(08/06, http://news.yahoo.com/s/huffpost/20060829/cm_huffpost/028270. Cloonan fue el agente del FBI en la escuadra de Bin Laden que recibió el famoso memorando de Kenneth Williams en Phoenix que recomendaba que el FBI compilara una lista de todos los árabes que asistían a escuelas de vuelo. Según se informa “lo apelotonó en una bola y lo lanzó contra una pared. ‘¿Quién va a realizar las treinta mil entrevistas?’ preguntó al supervisor en Phoenix” (Lawrence White, The Looming Tower: Al-Qaeda and the Road to 9/11 [Nueva York: Knopf, 2006], 350).

 Peter Lance, “Triple Cross: National Geographic Channel’s Whitewash of the Ali Mohamed Story,” Huffington Post, 29/08/06, http://news.yahoo.com/s/huffpost.

 Según la publicidad para el especial de National Geographic, Mohamed se halla “actualmente en custodia de USA,” pero “su paradero y condición legal son secretos rigurosamente protegidos” (Rocky Mountain News, 28/08/06, 2D). Lance escribió que Mohamed fue colocado en el programa de protección de testigos. “David Runke [Ruhnke], abogado de la defensa en el caso de los atentados contra las embajadas africanas, dice: ‘Creo que lo más probable es que sea liberado, le darán un nuevo nombre y una nueva identidad, y reiniciará su vida en algún sitio.’” (Shiflett, Bloomberg News, 28/08/06). En noviembre de 2001, Mohamed no había sido sentenciado y se pensaba que todavía estaba suministrando información desde su celda en la prisión.

 “Ali Mohamed había residido en la casa en Kenia [de El-Hage] a mediados de los años noventa, mientras planeaban los atentados. Otro agente en la escuadra de Fitzie, Dan Coleman, había registrado la casa de El-Hage un año de antes de los atentados y descubierto vínculos directos con Ali Mohamed y a pesar de ello Fitzgerald no hizo la conexión” (Lance, “Triple Cross,” Huffington Post, 29/08/06).

 Peter Lance: “1000 Years for Revenge” (Nueva York: Regan Books/ Harper Collins, 2003), 29-37.

 Robert Dreyfuss: “Devil’s Game: How the United States Helped Unleash Fundamentalist Islam” (Nueva York: Metropolitan Books/Henry Holt, 2005), 278; John K. Cooley: “Unholy Wars: Afghanistan, America, and International Terrorism” (Londres: Pluto Press, 1999), 87-88; Lance, “1000 Years for Revenge,” 29-31; Independent, 01/11/98.

 Rahman recibió dos visas, una de ellas “de un agente de la CIA que trabajaba en secreto en la sección consular de la embajada de USA en Sudán” (Peter L. Bergen, “Holy War, Inc.: Inside the Secret World of Osama bin Laden” [Nueva York: Free Press, 2001], 67). El asesor del FBI Paul Williams escribe que Ali Mohamed “se estableció en USA basado en un programa de visas controlado por la CIA.” (Paul L. Williams: “Al Qaeda: Brotherhood of Terror” [[Upper Saddle River, NJ]: Alpha/ Pearson Education, 2002], 117). Otros que supuestamente fueron admitidos, a pesar de estar en la lista de vigilancia del Departamento de Estado, fueron Mohamed Atta y posiblemente Ayman al-Zawahiri (Nafeez Mosaddeq Ahmed: “The War on Truth: 9/11, Disinformation, and the Anatomy of Terrorism” [Northampton, MA: Olive Branch Press, 2005], 205, 46).

 Wright: “The Looming Tower,” 177.

 Lance: “1000 Years,” 34.

 Lance: “1000 Years,” 31; Peter Lance: “Cover Up: What the Government Is Still Hiding about the War on Terror” (Nueva York: Regan Books/ HarperCollins, 2004), 25.

 Newsday, 08/11/90; citado en Lance: “1000 Years,” 35.

 New York Times, 08/11/90; Robert I. Friedman, Village Voice, 30/03/93.

 New York Times, 16/12/90.

 Informe del 11-S, 72.

 Fitzgerald es por supuesto el fiscal de USA que ha estado investigando durante años la filtración del nombre de la agente secreta de la CIA Valerie Plame. Podría parecer que ha estado aplicando presión a la Casa Blanca de Bush para evitar la revelación de su propia relación (y posiblemente la de la CIA) embarazosa e improcedente con el principal planificador del complot del 11-S.

 Kean y Hamilton: “Without Precedent,” 273 (capítulos); Lance: “Cover Up,” 212-20 (informes). Snell contó con la ayuda de Douglas MacEachin, el ex director adjunto de Inteligencia de la CIA.

 Lance: “1000 Years,” 31-35.

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