La mentira, condenada

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De tanto tratar con ella, se terminó haciendo familiar. Llegaba todas las mañanas al juicio bien temprano, después de haber escuchado religiosamente cierta emisora de radio, leído cierto periódico, tomado café con ciertos políticos, con ciertos abogados. Durante 57 sesiones se sentó en la misma silla de madera, muy cerca de las madres de los muertos, a las que dirigía de vez en cuando un mohín de desprecio, y también muy cerca de los acusados, con los que llegó a pactar ciertas entrevistas, ciertos bulos, mucha confusión. Se lo pasó bien; bien sabe Dios que, durante cuatro meses y medio, la mentira se lo pasó bien, tuvo su público. ¿Te acuerdas de aquel día en que con la complicidad del abogado Abascal intentó trucar el sumario para meter la fotografía de un temporizador de ETA?.

¿Y aquel otro que con la ayuda inestimable de Díaz de Mera se inventó un informe que nunca existió? ¿Y aquella tarde que un letrado de la AVT llamó señor a un etarra asesino de niños? No te olvides de lo bien que se lo pasó sesión tras sesión poniendo de vuelta y media a la fiscal Olga Sánchez, riéndose de los policías, tratando de delincuentes a los guardias civiles. O cuando hizo correr la especie de que los suicidas de Leganés no se suicidaron, que alguien los había asesinado, congelado y colocado allí para cargarles la matanza. Lo que más gracia le hacía a la mentira era, una vez sembrado el desconcierto, programar una cuña de radio -cierta cuña de radio en cierta emisora de radio- en la que un locutor de voz tenebrosa decía: “11 de marzo. Queremos saber la verdad”.

Ayer, tal vez por inercia, tal vez porque las mentiras bien alimentadas sueñan con convertirse en verdad, regresó tan ufana al juicio, a la sesión número 58, a la lectura de la sentencia, a su silla de madera. No le pasó inadvertido el bullicio propio de los días grandes. Frente al edificio, 600 periodistas españoles y extranjeros, platós de televisión, la CNN y Al Yazira en directo. Dentro, al nerviosismo lógico del momento se unió un fallo organizativo, lamentable, que terminó enviando al sótano del edificio, frente a una fría pantalla de televisión, a buena parte de las víctimas, precisamente a las que junto a Pilar Manjón soportaron sesión tras sesión los desplantes de la mentira, sus sucios juegos, sus obscenas alianzas.

¿O no te acuerdas de aquella vez que uno de los abogados de la AVT -el de bandera preconstitucional en la correa del reloj- pidió la absolución de Jamal Zougam, finalmente condenado ayer a más de 42.000 años de cárcel?

A las 11.32 de la mañana, el juez Gómez Bermúdez toma la palabra. Lo que dice es definitivo. Uno a uno va desmontando todos los bulos y falsedades sobre los que durante tres años y siete meses se ha venido sosteniendo la llamada teoría de la conspiración. Dice el juez que los policías que analizaron la furgoneta de los terroristas lo hicieron de forma impecable, que la mochila que se desactivó en Vallecas -y que condujo a la detención de los principales autores del crimen- no fue colocada por ninguna mano negra, que los explosivos que estallaron en los trenes fueron los que el ex minero Suárez Trashorras sacó de la mina Conchita, que lo que ocurrió en Leganés aquel sábado 3 de abril fue que siete terroristas islamistas se suicidaron ante el acoso policial llevándose por delante a uno de los policías del GEO… Que ETA y el 11-M sólo están relacionados por la imaginación o el deseo, que no hay ninguna pista, ninguna prueba, nada de nada. Dicho esto, y antes de anunciar las condenas, el juez Gómez Bermúdez habló en voz baja con su colega Alfonso Guevara y ordenó un receso de 10 minutos.

Dicen que a la mentira -transmutada en ciertos abogados, en ciertos periodistas, en ciertos políticos- se le había cambiado el color de la cara. Devuelto a los corrales el bulo de la conspiración, qué quedaba. Un atentado terrorista, una acción policial, un sumario mejor o peor instruido, unos sospechosos, un juicio con todas las garantías, una condena ajustada a derecho, construida en virtud de las pruebas conseguidas. Una tragedia en la memoria, un vacío irreparable para las madres que perdieron a sus hijos, muchas horas de rehabilitación para los que todavía se despiertan sudando por las noches, para los que aún sueñan con poder andar y llevar a sus hijos al colegio, un horizonte de dolor para la familia de Laura, atada desde entonces a una cama y a un sufrimiento insuperable… Un país normal con cárceles normales donde pasarán una buena parte de sus vidas Suárez Trashorras y Jamal Zougam, unas prisiones de las que el confidente Rafá Zouhier o Fouad El Morabit, el hijo del notario de Nador, saldrán todavía jóvenes, demasiado jóvenes para el gusto de las víctimas que vieron en su comportamiento o en su mirada más peligro del que certifican sus condenas. Por eso, Pilar Manjón, de negro, siempre de negro, anunció que recurrirá la condena, porque tiene tiempo, eso dijo, todo el tiempo del mundo, sólo tuvo prisa verdadera aquella mañana del 11-M cuando buscaba a su hijo Daniel de hospital en hospital, una prisa que se le acabó para siempre a la madrugada siguiente, como a tantas otras madres, junto a un pabellón del Ifema. Ya no tiene prisa.

No habían dado las dos de la tarde cuando las víctimas se fueron marchando, apoyadas las unas en las otras, tal vez pensando las más confiadas en que dentro de unas horas cierta emisora de radio, cierto periódico, ciertos abogados, ciertos políticos -la mentira transmutada- les pedirán perdón. Perdón por haber intentado tapar la verdad con sucias, con torpes mentiras.

¿O ya no te acuerdas de que el abogado De Pablos sostenía que un etarra llamado Óscar Pérez se encontró con El Chino en un bar de Chueca? ¿O ya no te acuerdas de que cuando la policía le dijo que no, que el tal Óscar no se llamaba Pérez sino García Pérez y que, en vez de etarra, era vendedor de seguros, De Pablos siguió erre que erre, despreciando la verdad?

Ayer, en la Casa de Campo, 21 culpables de la matanza de Madrid fueron condenados. No fueron los únicos. También fue condenada la mentira.

Hechos probados

– La sentencia acredita que el atentado fue cometido por una célula yihadista– Las pruebas confirman que la dinamita usada para la matanza fue robada en mina Conchita- La vinculación de ETA con los islamistas carece de fundamento- La bomba de Vallecas desactivada estaba en el tren de El Pozo- 21 de los 28 procesados han sido condenados

Mentiras desbaratadas

La mochila de Vallecas.“El tribunal no tiene duda razonable sobre la autenticidad de la prueba ni de su procedencia: la estación deEl Pozo”.- La Renault Kangoo.”Las alegaciones que cuestionaban la existencia de los objetos hallados dentro de la furgoneta carecen de base real alguna”.- La dinamita.”Toda o gran parte de la dinamita de los artefactos que explotó en los trenes procedía de la mina Conchita (Goma 2 ECO o Goma 2 EC)”.- La Orquesta Mondragón. “En el interior de la Kangoo se hallaron varias cintas casete -una de ellas de la Orquesta Mondragón- y ninguna tarjeta del Grupo Mondragón”.

Los condenados

Autores materiales.Jamal Zougam (42.922 años de cárcel). Facilitó las tarjetas de los móviles que activaron las bombas y puso al menos una en uno de los trenes.- Autores por cooperación.El ex minero Trashorras (38.962 años) facilitó los explosivos a los terroristas. Otman El Gnaoui (42.924 años) cooperó con la célula en el atentado. Otros 17 condenados en menor grado.- El Egipcio, absuelto.La sentencia señala que Rabei Osman, El Egipcio, estaba en una célula terrorista, pero no se le condena porque ya cumple una pena en Italia por ese motivo y no hay pruebas de que ordenara el atentado. El fiscal se plantea recurrir. Hay otros seis absueltos.

Pablo Ordaz para El País.

4 comentarios

  1. La sentencia de la Audiencia Nacional sobre el 11-M no ha podido ser más clara y contundente: de conspiración nada, de ETA ni rastro. Uno a uno, desmonta todos los infundios lanzados durante más de tres años, en un feroz desafío a las instituciones democráticas y al funcionamiento del sistema constitucional. También responde a la necesidad de reparación del daño infligido a las víctimas y significa una victoria del Estado de derecho frente al terrorismo, en una época en que abundan las respuestas desproporcionadas y peligrosas para las libertades.

    Cada uno queda en su sitio: en primer lugar, aquellos medios de comunicación que han intentado hacer una instrucción paralela en un uso espurio del derecho a la información, para intoxicar el debate político; pero en segundo lugar, también y sobre todo, el Partido Popular, que se ha prestado a servir de simple recadero de la prensa sensacionalista y de la radio de los obispos en el seno de las instituciones representativas.

    Unos y otros deben una explicación a la sociedad española y especialmente a las víctimas. Pero, además, el PP, como partido que ha sido de Gobierno y ahora principal partido de la oposición, está obligado a asumir responsabilidades políticas específicas por la conducta mantenida durante estos tres años, en los que ha venido avalando con centenares de iniciativas parlamentarias y de declaraciones cualquier infundio que pudiera dañar a la instrucción y al proceso.

    Ahora parece decidido a añadir falsedad a la falsedad e ignominia a la ignominia, tratando de negar lo que está registrado en las actas parlamentarias y consta en los archivos y hemerotecas. No cabe ni siquiera trasladar el problema a los líderes subalternos aunque correosos que han mantenido viva la llama de esta farsa: hay que recordar que fue Mariano Rajoy, el propio presidente del partido y candidato a la presidencia del Gobierno, quien defendió la eventualidad de anular toda la investigación y todo el sumario después de que el medio de comunicación de servicio lanzara el bulo de la mochila de Vallecas.

    El mecanismo del bulo
    Tras la sentencia, ninguna duda debería quedar respecto de que lo sucedido el 11-M en Madrid es obra exclusiva del terrorismo yihadista. Ha quedado meridianamente claro quiénes fueron los autores de la masacre, la procedencia y la clase de explosivos que utilizaron y el modo en que se financiaron. El tribunal ha descrito con claridad cómo han operado los intoxicadores y propagadores del culebrón, los aprendices de brujo que han querido jugar a jueces, policías y periodistas, todo revuelto: “Como en muchas otras ocasiones de este proceso”, señala la sentencia, “se aísla un dato, se descontextualiza y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia”.

    Una fabricación especial que fue ayer el clavo ardiente al que se agarró Mariano Rajoy ha sido la fórmula periodística de la “autoría intelectual”, sin significado alguno en el ámbito del Derecho Penal, con el doble propósito de sembrar dudas sobre la instrucción procesal y, llegado el caso, tratar de salvar la cara frente a una sentencia que, como la que se acaba de dictar, les deja en evidencia. Los terroristas son asesinos, pero la condición de asesinos no significa que no dispongan de intelecto para cometer como sea sus atrocidades.

    Son sobre todo las víctimas -las 191 fallecidas en los atentados, las más de 1.800 heridas de diversa consideración y sus familias- a las que la sentencia trata de hacer justicia, dándoles lo que está en su mano: una reparación jurídica, moral y económica que alivie su dolor. La condena de los culpables probados de su tragedia es una victoria especialmente de ellas -y no sólo del Estado de derecho y de la sociedad-, tanto más destacable por cuanto han sido preteridas, relegadas y consideradas poco menos que de segundo orden respecto de las de ETA por los sectores políticos y los medios de comunicación empeñados en sostener el culebrón sensacionalista.

    Ayer mismo, el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo puso bien de manifiesto la consideración que le merecen las víctimas del 11-M: ninguna. En caso contrario no se hubiera declarado decepcionado por una sentencia que condena a los terroristas del 11-M, con independencia de que, como ha señalado la asociación mayoritaria, dirigida por Pilar Manjón, exista la posibilidad de recurrirla.

    Justicia eficaz
    La sentencia hace un reconocimiento expreso del buen hacer profesional del juez instructor Juan del Olmo, atacado hasta la náusea por los partidarios de la infamia sensacionalista, y deshace todas las fabulaciones sobre las principales pruebas de la investigación judicial, desde la furgoneta Renault Kangoo, la mochila de Vallecas y el suicidio de los siete terroristas en Leganés hasta los explosivos utilizados en la masacre, que los jueces dan por probado que fue dinamita Goma 2 y no Tytadine, y que procedió en su totalidad o gran parte de la mina asturiana Conchita.

    No es cierto, además, que el instructor Juan del Olmo no investigara las posibles conexiones con ETA; lo hizo, y la consecuencia resultante es que esas conexiones no han existido. Conviene subrayar, por último, el párrafo dedicado en la sentencia a desmontar uno de los puntos clave del montaje de los medios sensacionalistas: que no se hizo la autopsia a los cadáveres de los siete terroristas suicidados en Leganés, lo que dejaría sin aclarar la causa de su muerte.

    No todos los sentados en el banquillo han sido condenados. Algunos han sido absueltos y otros han tenido penas inferiores a las pedidas por el ministerio fiscal. Aunque no haya gustado a las víctimas, que quisieran verlos a todos condenados a la pena máxima, eso realza la sentencia, pues muestra que ha habido un juicio con garantías, en el que sólo se condena con pruebas indubitables y se absuelve si no las hay. Porque había dudas, y muy fundadas, y porque no podía condenársele de nuevo por los mismos hechos ha sido absuelto Rabei Osman El Egipcio, uno de los considerados inductores del 11-M por el ministerio fiscal y ya condenado en Italia por pertenencia a banda armada. También han sido absueltos Hassan El Haski y Youssef Belhadj, aunque condenados por pertenencia a banda armada.

    Frente a la monstruosidad de un mortífero atentado yihadista, sólo cabe señalar, no sin un punto de orgullo, la solvencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y de la justicia de este país. Pero, en lugar de ello, la prensa sensacionalista y el principal partido de la oposición siguieron ayer obstinados en seguir alimentando la nube tóxica que ellos mismos han creado.

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/fin/infamia/elpepuopi/20071101elpepiopi_1/Tes

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  2. Durante la lectura de la sentencia, el juez Javier Gómez Bermúdez no quiso citar a nadie en concreto, pero en unas pocas frases supo condensar todo un manual de cómo se construye una teoría conspirativa sobre prácticamente cualquier suceso. “Se aísla un dato -se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia”.
    Algunas defensas utilizaron esta técnica para poner en duda, por ejemplo, que los suicidas de Leganés realmente se suicidaran. “El argumento es falaz y parte de premisas falsas, con lo que la conclusión es, necesariamente, errónea”, dice el juez, que además no alcanza a comprender en qué diablos beneficia a los defendidos semejante teoría. “Toma un dato aisladamente para, omitiendo cualquier otro que lo explique, elucubrar sobre hipótesis puramente imaginativas, pues carecen del más mínimo sostén probatorio”.

    Otra técnica para construir conspiraciones es la que se basa en esta idea: “No se ha demostrado que no sea como yo digo”. Uno lanza su hipótesis y la da por buena mientras no se demuestre que no es verdad. El tribunal del 11-M se ha encontrado con no pocas de estas, y ayer dejó dicho en su sentencia lo que debe hacer cualquiera ante un caso así: “Los tribunales no pueden atender a especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteadas y de las que no aportan el más mínimo indicio”. Ni los tribunales, ni nadie.

    En el 11-M, la mayoría de esas especulaciones basadas en datos sacados de contexto han provenido del diario El Mundo y la cadena de radio Cope. Pero han contado además con el marchamo del Partido Popular, que bajo la premisa de “que se investigue” cada dato aportado, ha sembrado la duda sobre la investigación y las pruebas. Como dijo ayer el juez Gómez Bermúdez de las defensas, tampoco está claro en qué les beneficia tirar abajo la investigación. Los principales y mejores frutos, que han permitido una condena histórica, se produjeron precisamente bajo su mandato.

    Pero el PP dijo tras el 11-M que ETA tenía algo que ver con la masacre. Y durante tres años ha seguido buscando a ETA, montado en un carro sin frenos tirado por periodistas sin escrúpulos. Ha durado tres años, por ahora.

    – José María Aznar: “No descarto a ETA”. El presidente del Gobierno en el momento de los atentados y durante un mes después, manejó desde el principio la idea de que los islamistas detenidos por su Gobierno no eran los únicos responsables del atentado. En septiembre de 2004, preguntado si consideraba posible una colaboración entre ETA y los islamistas dijo: “No lo descarto. Sinceramente, porque del mismo modo que todos los terrorismos son iguales, todos los terrorismos tienen algún tipo de conexión”. Y añadió: “Quien planteó el 11 de marzo en España sabía muy bien lo que quería y conocía muy bien el territorio. Tendría sus cómplices. ¿Cuáles son esos cómplices? Algún día lo sabremos”.

    La frase más citada de Aznar en relación a este tema la dijo en la Comisión de Investigación sobre los atentados, en noviembre de ese año: “Los autores intelectuales de los atentados, los que hicieron esa planificación, los que deciden ese día, precisamente ese día, no creo que anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”. El ex presidente añadió que “hay datos incontestables de que existen vinculaciones entre terroristas de Al Qaeda y ETA”. Toda la cúpula policial ha negado tal cosa en el juicio. Aznar hizo también suyo el argumento de que los asturianos hacían negocios con ETA. El juicio ha descartado esta conexión.

    Todavía en 2006, Aznar seguía afirmando su convencimiento de que los autores intelectuales no se encontraban en montañas ni desiertos remotos. “No diré más”, añadía misterioso en una entrevista. En julio de ese año, entrevistado por la BBC, aseguró que los datos que iban revelando los medios de comunicación “indican la más que posible participación de ETA”.

    – Mariano Rajoy: “Al final, ETA y los islamistas estarán relacionados”. El presidente del PP, vicepresidente del Gobierno en el momento de los atentados y candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones del 14 de marzo de 2004, utilizó las páginas del diario El Mundo para expresar su “convicción moral de que ha sido ETA”, el día de la jornada de reflexión, ante un país que se hacía demasiadas preguntas. “Yo creo en la conexión entre los grupos terroristas que hay en el mundo”, dijo en verano de ese año. “No tengo una prueba que aportar, pero creo que eso es así, seguro. No le quepa la más mínima duda de que al final el terrorismo islamista y el de ETA estarán relacionados en algún punto”. Tres años después, con todos los recursos del Estado buscando pruebas de ello por orden de la Audiencia Nacional, esas pruebas no han aparecido.

    En ese mismo medio, en octubre, cuando la mayoría de los hechos ahora ratificados por la Audiencia Nacional ya eran conocidos, Rajoy insistió: “No me creo que los detenidos del 11-M organizaran los atentados”.

    Pero la relación entre Mariano Rajoy y las revelaciones de El Mundo nunca fue más estrecha que en el episodio de la mochila de Vallecas. El diario publicó el 13 de marzo de 2006 que la mochila de Vallecas, de la que partieron las pistas fundamentales para llegara a las detenciones, pudo ser manipulada. “Hoy ha aparecido un dato que es bueno que se aclare, porque toda la investigación y todo el sumario que está dirigiendo el juez Del Olmo parte de una mochila que estaba en un tren. Ahora se nos dice que esa mochila no estaba en el tren”, declaró el presidente del PP. “¿Dónde estaba la mochila? ¿Quién la puso allí? Esto es enormemente grave. La obligación de la policía es explicarlo. Si no estaba, ¿quién la puso allí? Requiere una aclaración”. El líder del PP opinó que el dato “pone en cuestión todo el sumario”.

    La sentencia dictada ayer establece judicialmente que se trata de una teoría falsa, algo que se supo pocas horas después aquel mismo día.

    – Eduardo Zaplana: “Que el ministro lo aclare”. El portavoz del PP en el Congreso era portavoz del Gobierno durante el 11-M. Lanzada la carrera por encontrar a ETA, también tuvo que contestar en varias ocasiones sobre el tema. En junio de 2004 decía: “Yo no descarto nada”. Todos los detenidos hasta ese momento eran islamistas o asturianos. “Le digo mi opinión hoy, fíjese si ha pasado tiempo”. Han pasado tres años más, y la situación sigue siendo la misma que en 2004, ahora con una sentencia que sí descarta a ETA.

    Zaplana ha mantenido sus dudas todo ese tiempo. En marzo de 2006, declaró: “La democracia española sigue sin saber quienes fueron los autores materiales y menos aún quienes estaban detrás de aquella masacre, y no lo sabemos porque a Zapatero le dejó de interesar la verdad sólo tres días después, el 14 de marzo”. Su Gobierno estuvo al mando al menos un mes más.

    Al menos en una ocasión, Zaplana ha salido abiertamente defendiendo una información del diario El Mundo. Era aquella en que, supuestamente, se había hallado una tarjeta del Grupo Mondragón en la Kangoo robada donde se transportaron los explosivos. Un día después, toda España sabía que se trataba de una casete de la Orquesta Mondragón. Zaplana era preguntado por el bulo en una entrevista el 4 de mayo de 2006. “La tarjeta existe, seguro”, contestaba Zaplana. ¿Pero era una tarjeta o una cinta? “Había las dos cosas. Que salga el ministro del Interior y lo aclare, que el Gobierno demuestre que tiene la razón”.

    Zaplana pidió la comparecencia de Rubalcaba y Zapatero en el Congreso para explicar una información de prensa que se había probado falsa. No sería la única vez. Su grupo parlamentario presentó también más de 500 preguntas escritas al Gobierno en las que se reproducían las teorías más estrambóticas amplificadas por Internet sobre el 11-M. Entre ellas, algunas que ponían en duda lo ocurrido en el suicidio de Leganés, donde murió un policía. El grupo parlamentario de Zaplana dejó en el Congreso la siguiente cuestión: “¿Tiene constancia el Sr. Ministro que en uno de los presuntos suicidas de Leganés fue encontrado en la vivienda, después de la explosión, con los pantalones puestos al revés sin que haya dado una respuesta aclaratoria hasta el día de hoy?”.

    – Jaime Ignacio del Burgo. “Resulta que ETA estaba allí”. Jaime Ignacio del Burgo es diputado de UPN, la marca navarra del PP. Fue uno de los portavoces de este partido en la Comisión de Investigación y ahí forjó su fama, haciendo preguntas a los comparecientes directamente con los periódicos sobre la mesa. Su connivencia con El Mundo se plasmó en artículos como el que escribió a raíz de la publicación de una entrevista en prisión con José Emilio Suárez Trashorras, un tipo condenado ayer a casi 40.000 años de cárcel por 191 asesinatos. “Pues bien, ahora resulta que ETA también estaba allí, en el 11-M. Así se desprende al menos de las declaraciones efectuadas por Emilio Suárez Trashorras a ese magistral periodista de investigación que es Fernando Múgica y que acaba de publicar el diario El Mundo”. Trashorras decía que el 11-M había sido un golpe de Estado del que estaban al corriente las Fuerzas de Seguridad.

    Ayer mismo Del Burgo aseguró que no se ha hecho “una investigación seria” sobre la implicación de ETA y que quedan “muchísimas incógnitas abiertas”. Del Burgo tiene un libro publicado sobre los supuestos puntos oscuros del 11-M.

    [El Colegio de Periodistas de Cataluña emitió ayer un comunicado en el que acusa a la televisión pública Telemadrid, el diario El Mundo, la cadena de radio Cope y la web Libertad Digital de llevar a cabo una campaña “de desprecio continuado a la veracidad de los hechos y un intento de descrédito de las instituciones del sistema democrático”].

    http://www.elpais.com/articulo/espana/sentencia/desbarata/gran/bulo/elpepunac/20071101elpepinac_12/Tes

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  3. Una demolición a conciencia
    “Los tribunales no pueden atender a especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteadas y de las que no aportan el más mínimo indicio”

    El resumen que el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, escogió para presentar la sentencia habla por sí mismo: es la demolición ladrillo a ladrillo de la teoría de la conspiración. Es una demolición a conciencia. Retrospectivamente hablando, no hay mal que por bien no venga: ¡qué gran favor a la causa de la verdad han hecho los que disfrazados con la toga de abogados -acusaciones políticas impostoras y defensas de los procesados- han repetido en el juicio oral como loros las “especulaciones, insinuaciones, elucubraciones o hipótesis basadas en hechos negativos que no han sido explícitamente planteadas y de las que no aportan el más mínimo indicio”, publicadas por el periódico de la conspiración durante tres años y medio. ¿Por qué? Es sencillo: le han permitido al tribunal entrar al fondo directamente de esas ficciones, sin subterfugios o insinuaciones, para pulverizarlas. El tribunal aniquila la idea de las acusaciones impostoras y del ex director general de la Policía y eurodiputado del Partido Popular Agustín Díaz de Mera y de la plana mayor del PP, de que durante la instrucción sumarial hubo resistencia o simplemente no hubo investigación sobre la posible participación de ETA en los atentados de los trenes de Madrid. Se investigó, y el resultado es que ningún dato avala la “tesis” de la intervención etarra. Cero patatero, que diría… pero es difícil que en esta ocasión lo diga José María Aznar. Y destruida esta “tesis” -una coartada para confundir y de paso justificar con retroactividad la manipulación de los hechos entre el 11 y el 14 de marzo de 2004-, el tribunal hace caer como un dominó todos los demás embustes: la bolsa de deportes “plantada” en la estación de El Pozo para “teledirigir” la investigación con el teléfono móvil y la tarjeta; la presunta ruptura de la cadena de custodia policial de esa bolsa y también de la Renault Kangoo en Alcalá de Henares; la presunta manipulación-ocultación-destrucción de pruebas sobre los explosivos; la situación de descontrol de Mina Conchita… y varias fichas más. La sentencia del 11-M hace un relato de hechos que coincide punto por punto con la investigación sumarial. Pero al describir las escenas, perfecciona todo lo investigado, que ahora, en el texto, cobra nueva vida. Palpita con un pulso trepidante. No es la primera vez que un tribunal perfecciona en su sentencia una instrucción sumarial y pone orden y pulcritud allí donde era menester. El desorden del proceso de investigación se ordena y parece una nueva historia, con los mismos personajes y hechos. Los terroristas liderados por Jamal Ahmidan, El Chino, traficante de drogas reconvertido al yihadismo, y Serhane, El Tunecino, fundamentalista de formación universitaria, consumaron el 11-M. Una de las lecciones es que no hace falta pertenecer a una organización centralizada para perpetrar un atentado terrorista como el de Madrid. Estos yihadistas se alimentaron vía Internet del material necesario para llevar adelante su plan. Eso sí, y esto, lamentablemente, no lo dice la sentencia, los yihadistas tuvieron un gran aliado sin el cual la operación hubiese fracasado: la descoordinación policial y de los organismos de seguridad. Hubo indicios y pruebas en el juicio oral sobre ese caos, que la sentencia sólo recoge en lo que se refiere a la situación de descontrol de la mina Conchita, donde fueron robados los explosivos. Pero el descalabro aflorado en esa mina ha sido, sin exagerar, una metáfora de uno de los grandes problemas que facilitaron el 11-M: la falta de cooperación policial, la ausencia de mecanismos de prevención. El atentado pudo materializarse, pues, aprovechando una bajada de guardia de un Gobierno que no sacó todas sus consecuencias de su apoyo a la guerra de Irak. Aznar le dijo al presidente George W. Bush el 22 de febrero de 2003, en su rancho de Crawford, Tejas, que le preocupaba su optimismo respecto a Irak. Pero el entonces presidente del Gobierno pecó de otra cosa: una alegría irresponsable. La policía española no vio lo que estaba pasando bajo sus barbas en los primeros meses de 2004. Pero, después, durante la investigación tuvo un afán desmedido en presentar el atentado como el resultado de una operación perfecta realizada por Al Qaeda. Aunque esa organización ha reivindicado el atentado, éste ha sido obra de yihadistas locales. Ese afán de presentar todo bien atado llevó a un gran error: el de pretender que Rabei Osman era el inductor o autor intelectual. Era fácil. Había una grabación en Italia en la que Rabei presuntamente se autoinculpaba. Quizá el juez Juan del Olmo pecó de ingenuo. Lo cierto es que la grabación no resistió la prueba del juicio oral ya que los intérpretes españoles no avalaron las afirmaciones de sus colegas italianos. Y no había más pruebas.La milonga de la autoría intelectual sirvió ayer a Mariano Rajoy para seguir mareando la perdiz (quizá con su declaración acaba de dar el mal paso que le llevará, definitivamente, a perder las elecciones del 9 de marzo de 2008) y servirá al periódico de la conspiración para camuflar su catastrófica derrota. Pecata minuta.

    Ernesto Ekaizer para El País.

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  4. El SUP anuncia demandas por poner en duda su trabajo en el 11-M
    Las acciones legales irán contra “algún responsable de medios de comunicación, un locutor rabioso y algún político” por emitir falsedades sobre la acción policial tras los atentados.

    El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, el SUP, ha anunciado en Hora 14 que va a emprender acciones judiciales por las falsedades emitidas por medios y políticos que arrojan dudas, y lo hacen desde hace tres años, sobre el trabajo policial tras los atentados del 11-M. José Manuel Sánchez Fornet, secretario general de este sindicato, ha confirmado que a partir de ahora van a examinar detenidamente la sentencia para ver si es posible llevar a cabo las denuncias con arguento jurídico.

    Sánchez Fornet ha señalado que el sindicato tiene ya tomada la decisión de actuar contra “algún responsable de un medio de comunicación, algún locutor rabioso, contra algún político”.

    Para el sindicato, a lo largo de tres años se han emitido “falsedades de forma intencionada”, lo que para Sánchez supone mostrar una “catadura moral absolutamente miserable”. Sánchez Fornet ha recordado que los policías han recibido acusaciones muy serias y muy duras: “Se nos ha llegado a acusar de inductores, autores, cómplices, encubridores”, y también ha señalado cómo a policías progresistas del sindicato se les ha llegado a acusar de autores del atentado.

    El secretario general del SUP ha evitado dar nombres, pero sí se ha referido a Ignacio Astarloa, quien fuera secretario de Estado de Seguridad durante la última etapa del Gobierno de Aznar. Para Sánchez Fornet, debido a la responsabilidad de Astarloa sobre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, Astarloa “tendría que haberse ido de la política al día siguiente”, a la vez que ha calificado su actitud y descalificaciones como “objeto de estudio” en las facultades para exponer qué no se debe de hacer en política.

    Cadena SER.

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