Si eres legal, eres legal y “si eres ministro, ¿a qué te dedicas?”

p2pEl Ministerio de Cultura, dentro de su campaña Si eres legal, eres legal contra la «piratería» en Internet ha colgado en su página web un decálogo con «Las 10 mentiras más difundidas sobre propiedad intelectual». Bajo la consigna «Los ilegales intentan engañarte… ¡No te dejes manipular!, para que nadie te time», el Ministerio que dirige César Antonio Molina señala que las descargas de música y películas no son legales, que los programas de intercambio de archivos P2P (como el eMule) son perseguibles judicialmente, no son seguros, y suponen un expolio para los artistas y creadores.

No obstante, el decálogo ha sido refutado punto por punto por las asociaciones de internautas, blogs y otros colectivos ciudadanos relacionados con la Red. Este es el antidecálogo basado en sus opiniones:

1.- Lo que está en Internet es gratis

Ministerio de Cultura: ¡Falso! La música, el cine, las imágenes, los textos, los videojuegos que están en Internet han sido creados por personas. Es a ellas a las que corresponde disponer si su utilización es libre y gratuita o, por el contrario, poner un precio a su uso.

Antidecálogo: ¡Verdadero! Lo que está en Internet puede ser gratis, de pago o incluso de ambas categorías, gratis por un tiempo con opción a compra (share). En el caso de los vídeos y la música, los creadores pueden exigir un precio a los que comercializan esos contenidos o se lucran con ellos (iTunes, Google, Yahoo, etcétera)

2.-Bajarse música o películas de Internet es legal

Cultura: ¡Falso! Cuando los dueños de contenidos autorizan la descarga gratuita, sí es legal. Si la descarga no está autorizada por los titulares de los derechos, tiene lugar una infracción de la propiedad intelectual.

Antidecálogo: ¡Verdadero! Las descargas de música son legales o, más precisamente, no son ilegales. Lo dice una sentencia de 2006 del juzgado de lo Penal número 3 de Santander que absolvió a un internauta, para quien se pedían dos años de cárcel por descargar y compartir música en Internet, por considerar que esa práctica no es delito, si no existe ánimo de lucro, y está amparada por el derecho de copia privada.

3.- Si no aparece el símbolo © en un contenido en Internet lo puedo utilizar

Cultura: ¡Falso! La ausencia del símbolo no indica que el contenido es de utilización libre. Para que así sea el titular lo ha tenido que hacer constar expresamente.

Antidecálogo: ¡Verdadero! Siempre que no tenga ánimo de lucro, el usuario particular no tiene medios a su alcance para comprobar si un contenido está o no protegido por copyright. Corresponde a las empresas de la Red poner los medios tecnológicos para garantizar este derecho. Por ejemplo, YouTube ha creado su sistema Video ID que permite a los titulares de los derechos identificar sus contenidos y decidir que hacer con ellos: bloquearlos, autorizarlos o comercializarlos.

4.- Es legal copiar o utilizar un contenido de Internet siempre que se cite al autor

Cultura: ¡Falso! Debemos mencionar la fuente y el autor cuando utilizamos una cita en un trabajo de investigación o en un artículo. En estos casos, el fragmento ha de ser corto y proporcionado al fin de la incorporación. Y si no estamos citando, sino utilizando una obra sin autorización, debemos obtener una autorización del titular.

Antidecálogo: Verdadero. El propio enunciado de Cultura se contradice. Una cosa es usar un contenido y otra plagiar. El plagio es perseguible dentro y fuera de Internet. La cita, no. Respecto a la copia, en España se paga un canon por todo aparato o servicio que es susceptible de copiar o grabar (DVD, mp3, móviles, fotocopiadora, memorias flash y usb, etcétera) contenidos protegidos. El importe de ese canon digital (118 millones de euros este año) se reparte entre los autores y creadores.

5.- Cuando intercambio música y contenidos a través de programas peer to peer (P2P), no necesito autorización

Cultura: ¡Falso! La utilización de estos programas supone la explotación de derechos de propiedad intelectual que no han sido autorizados, por lo que constituye una infracción de los derechos de propiedad intelectual.

Antidecálogo:¡Verdadero!. En España, no hay ningún fallo judicial que diga que el p2p necesita autorización. Al contrario, una sentencia firme de la Audiencia Provincial de Madrid del pasado mes de septiembre absolvió a los promotores de Sharemula, una página web de enlaces, señalando que enlazar a las redes de p2p «no supone vulneración de los derechos de propiedad intelectual».

6.- Los intercambios de archivos a través de las redes P2P son legales

Cultura: ¡Falso! Si estos intercambios tienen lugar sin la autorización de los titulares de los derechos de propiedad intelectual, son actos ilegales.

Antidecálogo: ¡Verdadero! Además de lo dicho en el punto cinco, la doctrina de la Fiscalía General del Estado (circular de mayo de 2006) señala que el intercambio de archivos través del sistema p2p no es incriminable penalmente. Es cierto que la Fiscalía señala que pueden constituir un ilícito civil, pero tampoco ha habido un fallo judicial en vía civil contra internautas que hayan usado el p2p sin ánimo de lucro.

7.- Las redes P2P son seguras

Cultura: ¡Falso! La seguridad es un grave problema ya que damos entrada a nuestro ordenador a todos aquellos que estén conectados a ella. Cualquiera puede circular libremente y acceder a nuestros datos: IP, tipo de descargas que estamos haciendo, número de teléfono y otra información de seguridad que figure en el ordenador.

Antidecálogo: ¡Verdadero! Las redes p2p son tan seguras como lo quiera el usuario, que puede decidir libremente los contenidos que comparte de su ordenador y filtrar mediante antivirus los contenidos que se descarga. Es curioso que Cultura denuncie esta falta de seguridad cuando quiere implantar un modelo de control de las descargas como el francés por el que una autoridad extrajudicial tendría acceso a todos esos datos de nuestro ordenador.

8. La industria cultural y los artistas ya ganan suficiente así que no perjudico a nadie si no pago

Cultura: ¡Falso! Los autores, los artistas y las industrias de contenidos de propiedad intelectual tienen el derecho legítimo a ganar dinero, triunfar y tener una carrera exitosa, como ocurre en cualquier sector profesional. No se justifica que a este sector se le discrimine y se cuestione su derecho a ser retribuido.

Antidecálogo: ¡Verdadero! La industria cultural como todas debe adaptarse a los nuevos tiempos y a los cambios tecnológicos. Con los mismos argumentos, los linotipistas estarían autorizados a pedir la prohibición de la informática. En contra de lo que dice Cultura, es la propia industria audiovisual la que exige una discriminación positiva (subvenciones, prohibición del P2P, canon digital, etcétera) de la que no goza ningún otro sector productivo.

9.- Las descargas ilegales promocionan a los artistas y a los autores, que ven difundidos sus trabajos y se dan a conocer sin necesidad de la industria

Cultura: ¡Falso! Detrás de los autores y los artistas hay una industria que les da trabajo, los da a conocer e invierte en ellos.

Antidecálogo: ¡Verdadero! Ningún artista famosos se ha arruinado por las descargas ni siquiera los que como Prince han tratado de perseguirlas (pidió una indemnización a una madre que le puso una canción suya a su bebé). En cuanto a los modestos, Internet ha dado la posibilidad a cientos de grupos, entre ellos algunos tan famosos como Arctic Monkeys, de acceder al público, sin tener que pasar por el filtro de las discográficas que decidían hasta ahora quién publicaba y quién no.

10.- El acceso a los productos culturales tiene que ser gratis y eso es lo que consiguen las redes P2P

Cultura: ¡Falso! Las infracciones de derechos de propiedad intelectual realizadas a través de Internet (descargas ilegales) no pueden confundirse con el derecho de acceso a la cultura, una forma de libertad de expresión o de desobediencia civil legítima, ni tampoco como algo inevitable e intrínseco a la Red.

Antidecálogo:¡Verdadero! Las redes P2P democratizan el acceso a los contenidos culturales permitiendo disfrutar de obras que no se comercializan por falta de rentabilidad o porque están descatalogadas. La industria debe encontrar nuevas formas de rentabilizar sus activos. iTunes, Amazon y otras plataformas de pago ya han demostrado que se puede hacer.

Fuente: Ramón Muñoz en El País.

Si eres legal, presenta tu dimisión

i eres legal, eres legal“, brama el Ministerio de Cultura como si acabase de descubrir la pólvora. “Si eres imbécil, eres imbécil”, podría añadir yo, situándome en el mismo plano de debate intelectual. “Si eres creador, eres creador” y “si eres ministro, ¿a qué te dedicas?”.

01-12-2008 – Mangas Verdes – La obviedad que el Gobierno trata de hacer pasar por lema ocurrente esconde, en realidad, un intento de manipulación que ni la denostada Carmen Calvo se atrevió a pergeñar en su día. Muchas mentiras barnizadas de verdades a medias, pero una clamorosa: Compartir archivos en Internet es ilegal.

Para comenzar debemos decir que descargar o subir archivos sujetos a derechos de autor a la Red no es delito, salvo que medie ánimo de lucro. Lo ha dejado ya meridianamente claro el fiscal general del Estado y así lo han confirmado varias sentencias judiciales.

Para proseguir hay que decir que podría, y sólo podría, constituir un ilícito civil, siempre y cuando un juez así lo determinase. Cosa que no ha ocurrido aún en el ámbito de la práctica jurídica en nuestro país.

Por tanto, a día de hoy, es mucho más verdad proclamar que el acceso libre a la cultura sin ánimo de lucro (es decir, eso que usted hace cuando utiliza redes P2P o cualquier otra plataforma de descarga en Internet) es legal que todo lo contrario.

Entonces, ¿qué hace un ministro, todo un Ministerio y todo un Gobierno proclamando lo contrario, manipulando, enturbiando, confundiendo y amenazando a la ciudadanía? La respuesta resulta evidente: proteger los derechos de unos pocos.

Si eres ministro, debes ser legal. Si eres legal, has de respetar la legalidad. Si respetas la legalidad, debes respetar la Justicia. Si respetas la Justicia estás en la obligación de respetar la Ley. Y si respetas la Ley, debes acatar lo que la Fiscalía y los jueces determinan. Y si haces esto, es decir, si a fin de cuentas eres legal, no debes mentir a aquellos a los que te debes: la ciudadanía.

César Antonio Molina accedió al cargo, en principio para endulzar la imagen de un Ministerio excesivamente escorado a favor de los intereses de los lobbies de la cultura en nuestro país (industria y sociedades de gestión). No fue al albur, la presión que en ese momento realizaban internautas y ciudadanos era tal que la propia imagen del Gobierno estaba en entredicho.

Pero ha bastado poner distancia con respecto a las elecciones para que la marea del interés particular haya vuelto a llevar a la superficie ese afán por contentar a la elite en perjuicio del españolito de a pie. Esta falaz campaña ‘antipiratería’ es solo uno de los múltiples frentes que Molina ha decidido abrir para combatir, al margen de la Ley, lo que nadie en su sano juicio o en su sano criterio democrático sería capaz de cuestionar, al menos en nuestro país: el libre acceso del ciudadano a la cultura en armonía con el derecho del creador a ser recompensado por su obra.

Vías hay muchas, pero en casi todas ellas pierden los modelos caducos de mercado, basados en la piratería de la intermediación (ésa que sí que perjudica notablemente a creadores y usuarios, explotando a unos y a otros). Por eso no se buscan alternativas, no se promueven cambios ni se facilita un acercamiento hacia los nuevos conceptos de derecho de autor y de relación creador-consumidor.

Por eso, un Gobierno socialista aplaude e intenta importar un invento de derechas como el ‘modelo Sarckozy‘, pasando por encima de un derecho fundamental como es el el de la privacidad (sí, otra ilegalidad manifiesta) porque, a la postre, ambos han de rendir culto al capital, a pesar de los criterios claramente contrarios de la Unión Europea.

César Antonio Molina ha traicionado el mandato encomendado: él no está ahí para defender lobbies ni intermediarios, está para garantizar el apoyo al creador y para fomentar el acceso a la cultura de los españoles. Por tanto, no queda otra vía que la dimisión o la destitución.

Él, que debería ser el más legal, es el menos legal de todos. Por contravenir la Ley y por abandonar la defensa de la Cultura, así con mayúsculas, en favor de la defensa de los mercaderes de la cultura. Y ése no es papel para un ministro de todos, sino para un simple ejecutivo de una sociedad particular.

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