El villarato

Buena parte de la prensa deportiva madrileña ha declarado la guerra al «villarato», una tenebrosa conspiración que supuestamente controla los arbitrajes para favorecer al Barça y perjudicar al Real Madrid.

Los catalanes, a su vez, dicen que se trata de una campaña de desprestigio, para socavar la moral del plantel y el prestigio del Barça en el mundo.

El «villarato», un término popularizado por el diario deportivo AS, se refiere al régimen de Ángel María Villar, presidente desde 1988 de la Real Federación Española de Fútbol, a quien muchos periodistas de fuste repudian por supuestas irregularidades, entre ellas su parcialidad por el Barcelona FC, que, según dicen, lo respalda en sus intrigas burocráticas.

Villar también es presidente del Comité de Arbitraje de la Fifa y del órgano equivalente de la Uefa, de modo que su influencia sobre los árbitros y sus colaboradores es muy grande en todo el mundo.

La supuesta parcialidad de los arbitrajes es tan antigua como el fútbol. Hasta no hace mucho, los catalanes hervían de indignación por los «favores» que el régimen de turno hacía al Real Madrid.

Algo parecido ocurre en todos los países registrados en la Fifa, y no conviene perder de vista un antecedente reciente, en Italia, donde el director general de Juventus, Luciano Moggi, manipulaba la selección de árbitros en beneficio de su club, según determinó la justicia.

En España, aunque no hay pruebas de una maniobra semejante, la campaña contra el «villarato» ha alcanzado niveles ensordecedores.

AS y Marca, los grandes diarios deportivos publicados en Madrid, llevan un registro minucioso de todas las decisiones arbitrales que «perjudican» al Real Madrid y de las que «favorecen» al Barcelona.

Todas, incluso muchas discutibles para aficionados neutrales, son contabilizadas como pruebas irrefutables de la perfidia del «villarato».

Un caso reciente, en que Cristiano Ronaldo fue expulsado con roja directa por dar un manotazo en la nariz a un adversario que lo había sujetado, deja en evidencia una característica crucial de la campaña.

La expulsión, y por lo tanto el castigo consiguiente (suspensión por dos partidos), fueron «injustos», dijeron, y para probarlo se sacó a relucir un video en que Messi también se debatía con un adversario que lo sujetaba.

Messi no fue expulsado en esa ocasión, de modo que esto es una prueba del «villarato» en acción, se dijo.

El hecho de que Ronaldo le partiera la nariz a su rival, mandándolo a la enfermería por varias semanas, mientras que Messi sólo tocara el cuerpo del suyo, sin consecuencias, no prueba nada, dijeron en Madrid, porque Ronaldo es fuerte y alto, mientras que Messi es débil y bajo. Lo que importa es la intención, que fue la misma en ambos casos, explicaron.

Y así estamos.

Varios periodistas muy respetables de los medios citados no comparten esta denuncia constante de los arbitrajes, y lo dicen en sus artículos, pero el enfoque editorial y los titulares son inequívocos: el «villarato» es real.

El asunto ha alcanzado extremos casi cómicos.

En la última fecha, el Barça venció en su campo al Getafe por 2 a 1. El árbitro expulsó a dos barcelonistas, Piqué y Márquez, y dio un penalty al Getafe, pero la prensa madrileña dijo que esto no probaba su inocencia.

Al contrario: el primer gol del Barça, de Messi, debió ser anulado por fuera de juego de Ibrahimovic (observadores imparciales rechazan esta interpretación), el árbitro no dio otro penalty favorable al Getafe, y así.

Más todavía: un periodista muy ecuánime, gran admirador del juego del Barça (y estamos seguros de su sinceridad), nos dice que aparte de esas malas decisiones, Messi, la gran figura, no debió jugar, porque en el partido anterior debió ser expulsado por una jugada brusca.

No fue expulsado antes, por el «villarato». Jugó en este partido, por el «villarato». Ergo, el Barça no ganó el partido, lo ganó el «villarato».

O sea que se está juzgando lo que ocurre ahora sobre la base de algo que no ocurrió la vez anterior.

Todo esto sugiere que lo del «villarato» ha dejado de ser una teoría para convertirse en una doctrina, algo que para un iniciado no requiere prueba.

En realidad, esta doctrina tiene sus matices.

Los más ecuánimes no creen que el señor Villar llame por teléfono a los árbitros o al seleccionador de árbitros para ordenarles lo que tienen que hacer el domingo, como la justicia italiana determinó que hacía Moggi.

No. Dicen que los árbitros se «equivocan» casi siempre de motu propio, para favorecer a los poderosos y a los amigos de los poderosos, que tienen una voz influyente en el futuro desarrollo de su carrera.

Según esto, en España los árbitros saben, sin que nadie se los ordene, a favor de quien se tienen que equivocar.

El asunto parece familiar. Todos hemos sospechado algo parecido desde que nos asomamos al mundo deportivo. Los árbitros son personas comunes, y tienen las mismas debilidades que nosotros, razonamos.

Los clubes grandes, los que juegan en sus estadios, los que tienen aficiones muy numerosas y violentas… a esos hay que tratarlos bien.

La diferencia, en el caso del «villarato», es que más allá de la conveniencia de quedar bien con los poderosos, así en general, se está denunciando un sistema real, coherente, institucionalizado, para favorecer a un club en particular y perjudicar a otro.

Es una pena que esta grave denuncia enturbie las aguas justo cuando estamos gozando del mejor equipo de las últimas décadas, el Barça, y la paulatina consolidación de otro equipo, llamado, tal vez, a sucederle.

Pero, aun siendo neutrales, nos queda la inquietud: ¿y si tuvieran razón?.

El blog de Lalo

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6 respuestas

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. Si el villarato fuera verdad, la competición estaría adulterada. ¿La competición nacional de fútbol está adulterada? Es que suena a chiste. Si hay pruebas, al juzgado, si son suposiciones… eso no es periodismo. Un abrazo. ^_^

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    • Para los que somos aficionados al fútbol y no somos de ninguno de los dos equipos en liza , Madrid y Barça, esto nos hace un poco de gracia ya que los dos grandes se tiran los trastos a la cabeza. Una cosa es clara, la prensa de Madrid, esa que yo llamo canallesca (Marca y As) nos tienes demasiado acostumbrados a sus campañas mediáticas en favor del Madrid o de sus jugadores; la última a favor de CR9 y sus famoso codazo a Mtlinga y eso llega a cansar.
      Los árbitros siempre han favorecido a los grandes, sobre todo al Real Madrid, alguna de sus decisiones son dignas de juzgado de guardia pero no se atreven, no tienen lo que hay que tener y todo porque esa mafia llamada UEFA lo impide. Me gustaría que un dia saliera un nuevo Bossman y les pusiera en su sitio.
      Ahora el favorecido por las decisiones arbitrales es el Barça pero ya sabemos como se las gastan los catalanes y más si enfrente están los pérfidos españoles de Madrid y del Real Madrid.
      Saludos.

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  3. Comparto tus argumentos. Yo soy del Barça pero sin fanatismos. Adoro el juego estético en todos los deportes y el Barça lo practica, pero el Madrid de Zidane y Figo también. De alguna forma sí, da la impresión de que ahí pasan cosas raras -en la UEFA, la FIFA y la Federación Española-. Un abrazo y buen artículo. ^_^

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    • Yo soy del Valencia, tampoco soy ningún fanático. En cuanto al Barça, pues sí tiene un juego muy bueno , magníficamente dirigido por Xavi y por Iniesta y con un gran Messi, aunque no me cae simpático, un gran entrenador que me sorprendió positivamente. De Laporta, mejor ni hablamos.
      El Madrid de hace unos años a acá, desde el primer Florentinazo, no me gusta su juego pero antes de esas fechas era un juego supremo.
      Y sí, los que somos de otros equipos notamos más esas ayudas arbitrales y nos cabrea.
      Saludos.

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  4. […] de AS, explica en un vídeo de poco más de seis minutos en AS.com… … en qué consiste el villarato, de qué manera la Federación premia a aquellos árbitros que favorecen al Barcelona y qué […]

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