No dejaron títere con cabeza: la terrible y sangrienta ‘venganza catalana’

Almogávares en Mallorca, siglo XIII.

Almogávares en Mallorca, siglo XIII.

Era el año1245 cuando la corona de Aragón llegaba a la altura del río Segura, en lo que actualmente es Alicante. Las mesnadas aragonesas detendrían a sus letales arqueros, ballesteros y a su infantería ligera, que era el terror encarnado en los campos de batalla de la época. Un océano de oportunidades se abría ante ellos y el escenario natural para una expansión militar y mercantil, no podría ser otro que el vasto mediterráneo. Puestos a mirar por donde armarla, apostaron por Bizancio, pero a modo de aperitivo o de entremés antes se dejarían caer por Sicilia armando la marimorena y presentando credenciales para el futuro.

Allá por 1282, los partidarios del Papa, los güelfos, habían aupado al trono de la isla a un insolente francés bastante libertino que vivía en una francachela permanente en vez de dedicarse a mejorar la calidad de vida de sus súbditos. Este sujeto, se llamaba Carlos de Anjou. En el lado contrario estaban los gibelinos, que conspiraban sin mucho éxito contra el advenedizo monarca galo. Pedro III que era el rey aragonés por aquel entonces seguía de cerca el conflicto a través de una tupida red de espionaje muy bien engrasada, y cuando la cosa se puso fea de verdad en aquella isla mediterránea, se sacó un as de la manga para poder dar rienda suelta a su vena conquistadora que se estaba quedando un poco anquilosada, y reclamó sus derechos dinásticos que por arte de birlibirloque le cayeron tras un afortunado rebote.

La Casa de Barcelona a la que pertenecía el monarca, stricto sensu no tenía derechos sobre la isla, pero el rey aragonés que estaba casado con una alemana de impronunciable nombre, una tal Constanza de Hohenstaufen, sí que los tenía, por lo que se puso manos a la obra y reclamó ipso facto sus derechos dinásticos. Se inventó un casus belli un pelín prefabricado y metido con calzador y declaró la guerra a los franceses, guerra que ganó por goleada. Sería un paseo militar que le proporcionaría fama imperecedera y el merecido título de Pedro el Grande. A este hecho de armas y sus prolegómenos se le conocería más tarde y hasta hoy como las Vísperas Sicilianas, y daría paso a una dilatadísima presencia española de cinco siglos de duración en el sur de Italia. Sigue leyendo

Las cuatro lunas de sangre

El martes se inicia la tétrada, “la señal inequívoca de una gran tragedia”

El próximo eclipse total lunar alcanzará su máximo a las 09.46 horas.

El próximo eclipse total lunar alcanzará su máximo a las 09.46 horas.

“El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes de que el Señor haya arrebatado a sus escogidos”, reza la profecía bíblica que no hace más que revestir de apocalipsis un eclipse solar. De hecho, el próximo martes 15 de abril la luna adquirirá este color al cubrirse totalmente por la sombra de la Tierra. Su aspecto será el de una gran ‘bola rojiza’ que está inspirando y alimentando los mensajes de los catastrofistas que predican el fin del mundo.

El eclipse total lunar se iniciará a las 06:53 horas de la madrugada y alcanzará su máximo a las 09.06 horas, momento en el que la luna entrará en la sombra de la Tierra situándose en una línea recta con nuestro planeta y el sol. La luna se volverá de color rojizo debido a la refracción de los rayos solares en la atmósfera terrestre. Este eclipse será visible en España, en Península y Baleares como penumbral y en Canarias como parcial.

Lo insólito de este eclipse es que será el primero de los cuatro lunares totales que los habitantes de la Tierra podrán observar en los próximos dos años, la llamada tétrada. Los tres finales se avistarán el próximo 8 de octubre, y en 2015 el 8 de abril y el 28 de septiembre. Además, el 29 de abril se producirá un eclipse anular del sol, aunque no se observará desde nuestro país. Sigue leyendo

¡A ver quién la suelta más gorda!

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo

A Alfonso Rojo le han llamado a capítulo. Y le volverán a llamar… pero para que se siente en la misma silla de la que le echaron el sábado. El periodista debatía en ‘La Sexta Noche’ con Ada Colau sobre vivienda, cuando se desmadró: «Está usted muy gordita para el hambre que se pasa». Un ataque gratuito, sin más consecuencias que la reprobación pública, como cuando le llamó «mangante» al también periodista Pablo Iglesias. El exmarido de Ana Rosa Quintana es uno de los tertulianos que más ‘bolos’ hace en televisión, tal vez porque se pone faltón. Aquí el exabrupto no resta, más bien lo contrario. Es también uno de los comentaristas mejor pagados y él mismo contó en una ocasión que ganaba más de opinador que jugándose el tipo como reportero de guerra en Afganistán o Irak. Iba mucho a ‘La Noria’ y cobraba 1.500 euros por noche. El extinto programa de Jordi González en Telecinco tocó el techo con un negocio antaño boyante, pero en crisis desde 2011. En los últimos tres años las tarifas de los comentaristas políticos han caído entre el 25% y el 50% en las cadenas privadas y hasta un 70% en TVE.

Alfonso Rojo es de los que cobra lo máximo y en ‘La Sexta Noche’, donde tuvo el rifirrafe con Ada Colau, pagan entre 200 y 600 euros. Colau fue gratis porque nunca cobra por salir en la tele. Solo acepta, ocasionalmente, el dinero que le ofrecen por dar charlas y lo dona a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), de la que es fundadora y portavoz -Jorge Verstrynge también entregó a la asociación lo que le pagaron en Telecinco por una entrevista sobre los escraches-.

Ada Colau es la única que se ha querido quedar al margen del negocio de las tertulias, el género de moda, a juzgar por las horas de televisión que llenan. ‘El Debate de La 1’, ‘Al rojo vivo’, ‘Las mañanas de Cuatro’, ‘La Sexta Noche’, ‘La noche en 24 horas’… giran en torno a los tertulianos, a los que se pide cumplir con dos cuestiones fundamentales: «brevedad y show». «Hay una cosa perversa, les piden que ‘animen’ el debate y cuando alguien monta la bronca el presentador hace como que se sorprende y le echa del plató», dice un tertuliano habitual que prefiere, como todas las fuentes consultadas, no desvelar su identidad.

Él ha visto broncas de todos los niveles. Porque Miguel Ángel Rodríguez y María Antonia Iglesias se llamaron «imbécil» y «cabrón» -respectivamente- en ‘La Noria’. «Luego participaron en un programa de ‘reconciliación’, no quiero ni imaginar cuánto les pagaron». Entonces (era 2008), el programa de los sábados por la noche de Jordi González era «una máquina de hacer dinero». Las cadenas pueden meter 12 minutos de publicidad cada hora y «en el ‘prime time’ se han llegado a pagar entre 8.000 y 10.000 euros por spot» -en doce minutos caben 36 anuncios-. En ‘La Noria’ pagaban 1.500 euros brutos (1.200 netos) por intervención, aunque la gente con más caché cobraba «hasta 3.000». Luego se produjo la polémica entrevista a la madre de ‘El Cuco’ (a ella le pagaron también, 10.000 euros) y el boicot de los anunciantes, que acabó finalmente con el programa. Terminó ‘La Noria’ y empezó ‘El Gran Debate’, el mismo programa, el mismo presentador, pero menos presupuesto: «Bajaron las tarifas de los tertulianos a 500 euros».

Las 50.000 de Del Olmo

Ada Colau

Ada Colau

Hoy es difícil pillar esa cantidad. En TVE más bien imposible, porque el tijeretazo ha acabado con las sillas de oro. En ’59 segundos’, el programa donde los micrófonos se bajaban, pagaban «entre 600 y 1.000 euros a los periodistas» (los políticos, evidentemente, van gratis). Ahora el programa se llama ‘El Debate de La 1’ y los contertulios cobran unos 150. Eso mismo les apoquinan en ‘La Noche en 24 horas’. «Antes te venían a buscar en un coche de producción, pero ahora vas por tu cuenta», desvelan las mismas fuentes. Esto del coche lo mantienen en la televisión autonómica de Castilla La Mancha, donde pagan 200 euros por intervención. «Te llevan de Madrid a Toledo y si es un programa de mañana te dan el desayuno». En el resto de las autonómicas no se pasan de los 100 o 150 euros. Dos ejemplos: los invitados de ‘Lo que faltaba’, un antiguo espacio de tarde de ETB, cobraban 240 euros y ahora por un debate de noche en la misma cadena te dan 110 euros. En Canal 9 abonaban 400 hace cuatro años.

Y tanto o más que en la televisión han ajustado los precios en la radio. «En 1995 te embolsabas 50.000 pesetas (300 euros) por la tertulia de dos horas en el programa de Luis del Olmo. Era muchísimo dinero, pero es que entraba publicidad a manta. Ahora vas a la radio por 200 euros».

Y si no va uno, va otro, porque los tertulianos «se pegan por salir». Ahí tienen a Francisco Marhuenda, el periodista omnipresente. «Le llaman porque defiende una posición rotunda, sin fisuras. Es una mera correa de transmisión y se ha convertido en el héroe de la previsibilidad. Dice eso de ‘¡qué despropósito!’ mil veces y hace las mismas muecas», apunta Jorge Lozano, catedrático de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, que afea a los tertulianos «la simpleza» de sus discursos. «Se sabe lo que van a decir, jamás hay una aportación interesante». Lo que se ha perdido en argumentario, se ha ganado en… vehemencia. «El tertuliano educado no tiene sitio. El que tiene eco en los medios al día siguiente es el que da un puñetazo en la mesa y se va del plató. No se busca la pluralidad, se busca el enfrentamiento, por eso en la tele ponen tres contra tres, unos a la izquierda y otros a la derecha», lamenta Tacho de la Calle, realizador y miembro de la Academia de la Televisión. Ve a los comentaristas «sobreactuados» y señala a los culpables. «Las cadenas fomentan el exabrupto, el odio, las dos Españas. En lugar de apagar fuegos los encienden. ¡Pero si hasta el propio presentador es a veces ‘hooligan’ de un partido!». Se acuerda entonces de una tertulia rosa -«más bien amarilla»- en la que el propio director del programa le dijo por el pinganillo a uno de los colaboradores que le preguntara a la invitada de qué color era el camisón de esa noche. «He dicho camisón por ser fino, pero en realidad era otra prenda». Y esos excesos que antes solo se veían en los acalorados debates del corazón, son habituales ahora en los corrillos políticos. «En TVE oyes a periodistas que dicen que están encabronados, que se cagan en… Parece que lo progre es decir tacos».

«Las cadenas no quieren la escala de grises, quieren el blanco y el negro, gente con posiciones ideológicas encontradas y que no dejen indiferente a nadie», asegura el representante de uno de los tertulianos más demandados -él se lleva el 20%-.

– De no dejar indiferente a nadie a insultar hay mucho trecho.

– Los tertulianos tienen impunidad. Impostar la voz, ser gracioso e interrumpir al otro se consideran cualidades y pueden decir cualquier cosa porque la Guardia Civil no va a ir a buscarles a casa. El insulto es un horror, pero lo obsceno es que los periodistas quieren representar a la opinión pública falsamente, cuando solo representan son ciertas opiniones. Piensan que el ciudadano es idiota -lamenta Lozano-.

Yolanda Veiga en Las Provincias

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Un sarcófago de 3.300 años, descubierto en el norte de Israel

 

Sarcófago de 3.000 años encontrado cerca de Nazaret. / Autoridad de Antigüedades de Israel

Sarcófago de 3.000 años encontrado cerca de Nazaret. / Autoridad de Antigüedades de Israel

La Autoridad de Antigüedades de Israel acaba de presentar un hallazgo que evidencia la extensión del poder de los faraones Oriente adentro: un sarcófago de 3.300 años de antigüedad descubierto cerca de Nazaret, rodeado de vasijas y armas, en el que se guardaba un sello de oro que alude a Seti I, que reinó en el siglo XIII antes de Cristo. La zona entonces era conocida como Canaán y estaba bajo poder administrativo de los egipcios, que usaban el valle del descubrimiento, el de Jezreel, como vía natural de comunicación con la actual Siria, hasta donde llegó su dominio.

“Es algo fascinante, excepcional”, como lo describe Edwin Van Den Brink, uno de los investigadores que han liderado el proyecto, junto a Dan Kirzner y Ron Beeri. No es el primer sarcófago de la tardía Edad de Bronce que se encuentra en la zona, pero hacía 50 años que no se localizaba uno y, sobre todo, no tan al norte. Las excavaciones tuvieron lugar entre diciembre y el mes pasado y costó casi tres semanas sacar el ataúd, roto en decenas de pedazos. Los restos se encontraron por casualidad, en mitad de las obras de uno de los mayores gasoductos de Israel, a la altura del monte de Tel Shadud. Y esa es ahora la pena de los investigadores: la “práctica certeza” de que hay más que descubrir pero los trabajos arqueológicos se han dado ya por finalizados para dejar avanzar las cañerías.

El enterramiento encontrado está hecho de arcilla, es cilíndrico y su tapa lleva esculpido un rostro humano, “muy hermoso, muy sereno”, a juicio del profesor Van Den Brink. “Es una suerte porque, aunque todo está fracturado, la cara se ha mantenido casi intacta”, explica. Estaba rodeado de varios tarros de cerámica y vasos de culto, en los que se habría almacenado alimentos, vajillas y huesos de animales, destinados a proporcionar protección y sustento al muerto en una vida futura, una práctica clásica del Egipto de los faraones. Dentro del sarcófago había un esqueleto adulto y junto a él, una daga, una copa y varias piezas martilladas, todas de bronce. Muy cerca se han encontrado cuatro tumbas más, de dos hombres y dos mujeres, posiblemente miembros de la misma familia del dueño del sarcófago.

La Autoridad de Antigüedades está ahora decidiendo si somete los restos humanos a análisis de ADN, para ver si el fallecido era un cananeo o un egipcio trasladado a la zona, clave para asegurar rutas comerciales y la recaudación de impuestos de los faraones. La tesis de los expertos es que se trata de un funcionario, que trabajaba a las órdenes de los egipcios, “miembro de la élite local”, capaz de pagarse un enterramiento que no estaba al alcance de cualquiera. También podría ser un rico que imitase las costumbres funerarias egipcias que se estaban ya popularizando en la nueva zona de dominio, pero hay un detalle importante que, en principio, les lleva a rechazar esta tesis: la aparición, en el sarcófago, de un sello de oro con un escarabajo, usado para sellar documentos. Ahí está el vínculo con el gobierno. Sigue leyendo

El primer rey de España, una sorpresa

Emir de Córdoba Muhammad INo es sólo Herri Batasuna quien busca meternos veinticuatro goles. La tumba de Santiago en Compostela, la “venida de Virgen en carne mortal a Zaragoza”, el transporte aéreo de ¡la casa! de la misma Virgen María a Loreto, la llegada de los llamados siete varones apostólicos a Granada, su martirio en tiempos de Nerón y las consecuentes reliquias de San Cecilio en el Sacromonte … figuran en los manuales más vulgares de Historia de la Iglesia desde los años veinte como fantasías históricas. Pero nadie se atreve a comunicarlo en público.

En 1985, celebraron el bicentenario de la bandera roja y gualda como Bandera de España. Carlos III lo habría decretado así. Pero si se acude al Real Decreto de 28 de mayo 1785, lo allí dispuesto es la sustitución en la Marina de guerra, del pendón blanco de los Borbón por la bandera que, después, por otro Real Decreto, de 13 de octubre de 1843 se extiende al Ejército y que hoy es la vigente según el artículo 4.1 de la Constitución de 1978.


Por los años ochenta, en el Hotel Triana de Sevilla, se celebró un homenaje al Rey Al Motamid de Sevilla, como es sabido, exquisito poeta. Los escritos en su destierro, según los entendidos constituyen su mejor joya. Son 36 los conservados de esta dura cárcel al sur del Atlas, en Agmat. En 1924, BIas Infante para rezar ante su tumba, visitó aquel pueblo perdido siguiendo la tradición de Ibn Jatib, lojeño y visir de Granada. También había estado allí cautivo y escribiendo sus memorias en iguales años que Motamid, el último rey ziri de Granada, Abdallah. ni una sola palabra de los desterrados ni del viaje de Infante se dijo en aquella conmemoración con tan poca memoria. Los organizadores fueron andaluces recién conversos al Islam. No parece que les interesara descubrir a los carceleros de Agmat: eran los almorávides, superortodoxos tan enemigos de la libertad andalusí como los Reinos cristianos del Norte. Del mismo Motamid tomamos estos versos que son el mejor comentario de este olvido de la historia:

 

Me quedaré sumiso y humillado en el país del destierro.
Si no fuera por la traición,
no estaría sometido.”


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Las judías también visten burka

Chader de mujeres judías en Herat, a mediados del siglo XX. Leer más:  Las judías también visten burka - Noticias de Cultura  http://bit.ly/PEBt2K

Chader de mujeres judías en Herat, a mediados del siglo XX.

Una mujer cubierta por un burka camina por la calle con dos niños pequeños cogidos de la mano. Uno de ellos, un metro por delante, le marca el camino. Ella apenas ve a través de la redecilla que le cae a la altura de los ojos. No es una mujer afgana musulmana.

Esta mujer con sus dos hijos no camina por ninguna de las calles del país del opio, de la corrupción institucional enraizada o de las mujeres subyugadas a la voluntad del hombre. Tampoco es musulmana. Es judía, camina por la Ciudad Vieja de Jerusalén en dirección al barrio ultraortodoxo de Mea Sharim – apenas a un kilómetro de la Puerta de Damasco- y viste una de las prendas utilizadas, no sólo por las mujeres musulmanas afganas, sino también por las judías de ese país a comienzos del siglo XX. En los años cincuenta había unos 5.000 judíos en Afganistán, pero la mayoría emigraron a Israel tras la creación del Estado en 1948, dejando en el país de Asia Central apenas unos cientos.

“Se parece, pero no se trata de un burka sino de un chader”, puntualiza Efrat Asaf Shapira, comisaria de la mayor exposición de vestidos y complementos utilizados por las comunidades judías entre los siglos XVIII y XX, en el Museo de Israel. “En nuestro caso la prenda tiene dos piezas, una para cubrir la cabeza y otra para el cuerpo, mientras que el burka de las musulmanas es de una sola pieza”, agrega esta joven israelí educada en Brasil, que se estrena como comisaria. Sigue leyendo

La Pirenaica, el altavoz de los vencidos

Dorotea posa con su radio en Soutelo de Montes (Pontevedra), en 1960. / VIRXILIO VIEITEZ

Dorotea posa con su radio en Soutelo de Montes (Pontevedra), en 1960. / VIRXILIO VIEITEZ

Condenados a muerte, huérfanos, viudas, hambrientos, exiliados, hombres y mujeres desesperados escribieron durante casi 40 años miles de cartas a La Pirenaica, la radio clandestina fundada en Moscú en 1941, único altavoz de los vencidos de la Guerra Civil. Muchas se perdieron, fueron interceptadas y no llegaron nunca a su destino. Pero más de 15.500, procedentes de 33 países, quedaron depositadas en el Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE).

Muchos pasaron por delante sin ver el tesoro. “Nadie le hace mucho caso, pero quizá te interese ver esto”, le dijo la archivera a Rosario Fontova, que había acudido al AHPCE buscando otra cosa: cartas escritas desde la cárcel Modelo de Barcelona para un libro sobre la prisión. “Me di cuenta enseguida de que era una joya”, explica. “Escribir a La Pirenaica fue durante muchos años la única forma de militancia antifranquista para dos generaciones de españoles que tuvieron todo prohibido (el acceso a la educación, al trabajo…) por ser rojos”. Fontova llamó al catedrático de comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona Armand Balsebre y juntos, cada día durante cinco meses, tomaron 38.000 fotografías de las misivas cuyo análisis han recogido en Las cartas de la Pirenaica. Memoria del antifranquismo (Cátedra).

Este exhaustivo libro, de casi 600 páginas, fue posible gracias a una de las últimas subvenciones otorgadas por la ley de memoria histórica, que el Gobierno de Rajoy ha derogado de hecho, al eliminar todas las partidas presupuestarias para su aplicación.

“En esas cuartillas para La Pirenaica, las víctimas hablaron de lo que no contaban, por miedo, a sus propios hijos”, explica Balsebre. Esas 15.500 cartas, único medio no ya de desahogo, sino de denuncia, dejaron constancia por primera vez del genocidio franquista o la conmoción que causó la ejecución del dirigente comunista Julian Grimau en 1963. Este es un resumen de esas miles de líneas que los perdedores de la guerra enviaron a una radio clandestina para compartir su dolor, su miedo, su frustración y sus ansias de libertad.

Los muertos saldrán de las cunetas. El primer mapa de fosas.  Un “obrero católico de Zumárraga” (Gipuzkoa) envía el 24 de enero de 1964 a La Pirenaica una impactante misiva, por lo que cuenta y por su carácter premonitorio. Es una carta abierta dirigida al abad del Valle de los Caídos, Justo Pérez de Urbel, exasesor religioso de la sección femenina de Falange, en la que anticipa el movimiento de nietos de fusilados para recuperar los restos de sus familiares surgido, de forma imparable, en 2000; es decir, 36 años después de que él escribiera estas líneas: “He visto cómo daban muerte en caminos, montes y portales a los hombres y mujeres que no correspondían al patrón que ustedes formaron (…) Tengo familiares enterrados en la falda de un monte. Los mataron a tiros y los dejaron al sol (…) beso aquella tierra que cubre los restos de mi padre y 11 hombres más y rezo por todos los que, como a ellos, se les negó hasta un lugar en un cementerio. Si un día se llegase a hacer la estadística de estos crímenes y cómo se cometieron, el mundo se sentiría estremecido. (…) Recorra todas las provincias y pregunte a las viudas dónde están enterrados sus maridos; y a los huérfanos, sus padres, y a los padres, sus hijos (…) Y un día no habrá suficientes divisiones acorazadas para sujetar el empuje (…) Un coro de ultratumba, de la cuneta, le estará gritando día y noche: ‘¡Nosotros estamos aquí!”.

Muchos oyentes de La Pirenaica indicaron en sus cartas la fosa a la que habían sido arrojados sus familiares. Algunas de ellas han sido exhumadas en los últimos años, aunque quienes habían escrito a la radio ya no estaban vivos para verlo. Así, un hombre que firma “Malagueño 41” escribe desde Francia, en 1963: “Hicieron arrodillarse a 70 hombres, fusilados vilmente contra los muros del cementerio de San Rafael (…) y continuaron fusilando dos años a sangre fría y sin juicio, entre ellos menores de edad, por el único delito de ser fieles a la República”. En el cementerio de San Rafael (Málaga), donde está el mayor conjunto de fosas comunes de España, se han encontrado los restos de casi 3.000 personas.

El cura, La Pasionaria y el niño del maquis. La Pirenaica funcionó también como una agencia de servicio público que buscaba a desaparecidos y niños de la guerra. El cura Francisco Bustos escribe para hablar de Víctor, un niño del maquis del que se había hecho cargo desde bebé. El sacerdote, que se confiesa fiel oyente, cuenta que han intentado calumniarle diciendo que era hijo suyo y pide ayuda para dar buenos estudios al chico. La Pirenaica envió a un miembro del partido a reunirse con él. “La Pasionaria está muy interesada en el tema”, escribe el autor del informe sobre el encuentro. Así,  descubrieron que la madre estaba presa en Ventas y su padre, muerto.El sacerdote tiene hoy una calle dedicada en el pueblo toledano de La Guardia, donde fue párroco entre 1958 y 1975. Murió en 1987. En su lápida puede leerse: “Tus sobrinos Víctor e Isaac y familia no te olvidan”.
Lista de chivatos. Un conflicto de tierras o de faldas fue en muchos casos motivo suficiente para denunciar a un vecino por rojo y provocar que terminara en una cuneta o procesado. Muchos oyentes escribían a La Pirenaica simplemente para advertir sobre estos delatores, y durante los años cincuenta un espacio de la programación se dedicó a leer esos nombres, aunque en los sesenta, la radio cambió de política.

Miedo y tinta invisible.“Casi desde que me recuerdo (sic) no he visto en mi casa nada más que miedo esperando que a cada momento viniera la Guardia Civil”, escribe una asturiana refugiada en Alemania. Su padre salió de prisión con 65 años, sordo a causa de las palizas. “Ni él nos conocía a nosotros, ni nosotros a él. No quiero que mis hijos se críen con el terror de su madre”. Muchas de las cartas de los oyentes de La Pirenaica hablan del miedo que sienten y con el que han tenido que batallar antes de decidirse a escribir a la emisora. “Ruego me perdonen esta letra, a fines de evitar una posible identificación por el carné de identidad (…) Aunque tendrían que comparar con todas las fichas de carnéts de España, los creo capaces de todo. Y escribo con guantes”, explica X-J-1, desde Barcelona. Hay cartas escritas con hasta cinco tipos de letra y otras con tinta invisible. Una de ellas, enviada por un minero en huelga en 1964, tiene una quemadura. Probablemente, el locutor de la radio la acercó demasiado a la bombilla para poder leerla.

La Elena Francis antifranquista. La sección femenina de La Falange tenía el consultorio de Elena Francis, y La Pirenaica creó en 1961 el programa Página de la mujer  para reivindicar todo lo contrario y educar en derechos a las jóvenes de la época. Su locutora, Pilar Aragón, voz también de Correo de la Pirenaica, causó sensación. Le llegaban cartas de oyentes informándole de que le habían puesto Pilar a su hija en su honor, y repletas de halagos: “Sin saber si eres alta o baja, gruesa o delgada, vieja o joven, eres una íntima amiga que nos hace vivir otra vida, olvidar las penas del día…”. Aragón, que en realidad se llamaba Josefina López, había estado presa en la cárcel de Torrero (Zaragoza). Regresó a España en 1969 gracias a la mediación de Sara Montiel, paisana de su segundo marido. Tras ser expulsada en 1983 del PCE, ingresó en el PSOE, partido con el que fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de Castellón y senadora. Murió en 1989.

La caja de resistencia.Muchas cartas contienen donativos en metálico o informan de giros de dinero, caja de resistencia para los huelguistas y ayuda para presos. “Les mandaría mucho más. pero soy casada con tres hijos y mi esposo, campesino, gana un mísero jornal”, se justifica una mujer que envía 25 pesetas desde Toledo.

“Me perdonen la ortografía”.  “Cuando tenía 11 años, dejé de hir (sic) al colegio. No aprendí nada más que la avededario (sic)”, escribe en 1963 N.R.P. “Me perdonen la ortografía”, añade en la postdata. Las cartas de La Pirenaica, repletas de errores, muestran que la mayoría de oyentes de La Pirenaica apenas había podido ir a la escuela por la Guerra Civil. La emisora hizo también una labor educativa y popularizó, entre otras, la poesía entonces prohibida de Miguel Hernández y Federico García Lorca.

Natalia Junquera en El País

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