Entrevista a Mónica Oltra, vicepresidenta del Consell valenciano

Mónica OltraMónica Oltra sabe lo que es resistir hasta el último minuto en busca de un objetivo. La suya es la cultura de la resistencia en política, de la negociación hasta la madrugada en busca de espacio político. Hija de una familia que emigró a Alemania, donde nació en 1969, desde los 15 años ha militado tradicionalmente en formaciones de izquierda no mayoritarias. Se enfrentó a los ortodoxos del Partido Comunista del País Valenciano en la década de los noventa, fue expulsada de Esquerra Unida (IU) en 2007 tras defender la utilidad de la colaboración de los nacionalistas del Bloc en la alianza que ha cristalizado en Compromís y ha sido la bestia negra del Partido Popular en la denuncia de los casos de corrupción en la Comunidad Valenciana.

Desde mayo, y tras un sorprendente crecimiento en el respaldo ciudadano a Compromís, es vicepresidenta del Consell valenciano en virtud de un pacto con el socialista Ximo Puig. Pese a su asociación con formaciones emergentes como Podemos y su imagen regeneradora, Oltra tiene muchas muescas en la culata y pelos en la gatera. Sus adversarios la temen, sus seguidores la admiran. Nadie pone en duda que en apenas unos meses ha consolidado un liderazgo político en Valencia, que ha llevado a Compromís a cotas de poder impensables hasta hace muy poco, y se que ha convertido en referencia de votantes de izquierda de toda España. Abogada de profesión, recibe a El Confidencial en el Salón de los Espejos de las Cortes Valencianas, la cámara en la que ha fraguado gran parte de su carrera.

PREGUNTA. Acceso a la Generalitat y ayuntamientos tras el 24-M, primera fuerza de la izquierda en la Comunidad Valenciana el 20-D, proyección nacional… ¿Daba por hecho hace cuatro años que Compromís iba a estar en la situación en la que está ahora?

RESPUESTA. Era difícil imaginarse que íbamos a tener una influencia tan determinante. Pero también es cierto que durante esos cuatro años trabajamos mucho. Esto ha sido una respuesta de la ciudadanía a este trabajo. Visibilizamos que el Gobierno autonómico del PP era un Gobierno corrupto que estaba desviando dinero público mientras con la otra mano recortaba derechos a los ciudadanos. Estaba siendo dañino e incompetente en las políticas. También pudimos dar visibilidad a que había una oportunidad de cambio político y que nosotros encarnábamos ese cambio.

P. ¿El acuerdo PSOE, PP, Ciudadanos para la Presidencia y la Mesa del Congreso ha frenado lo que tenía que ser la guinda a los planes de Compromís, con el grupo parlamentario valenciano?

R. Más que un frenazo es un atropello democrático. Lo que está haciendo la Mesa si se materializa es corregir lo que ha sido el resultado de las urnas. Tenemos derecho a grupo propio porque lo han dicho los ciudadanos y ciudadanas. Hay que entender que los nueve diputados que han salido no son ni Podemos ni Compromís, representan la candidatura És el Moment. No se puede hacer una confusión entre partidos y grupos parlamentarios porque la gente no vota partidos, vota candidaturas. En este caso, votó una candidatura de una coalición que obtuvo más de un 15% de voto en cada circunscripción y más de cinco diputados, que es lo que marca el reglamento. Se está haciendo una lectura perversa de la previsión del reglamento de que las formaciones políticas tienen que haberse enfrentado entre ellas para formar grupos separados. Pero este artículo hay que interpretarlo dentro de la arquitectura legal del derecho electoral. Y esto se vio muy claro la noche de las elecciones, cuando la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría dio los resultados por separado. Los votos de una coalición y un partido no pueden sumar. Lo prohíbe la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. La Junta Electoral Central ha emitido doctrina reiterada sobre esta cuestión.

P. Vale. Hay un razonamiento jurídico. Pero la realidad no va por esa línea. ¿Qué alternativas barajan?

R. Es una decisión política. Esto es una reacción del bipartidismo antiguo que ha perdido 80 escaños y que no entiende que la diversidad y la pluralidad democrática es lo que los ciudadanos han determinado en las urnas.

P. Pero si eso se sustancia, ¿tienen previsto acudir a la vía judicial? Creo que el propio protocolo de la coalición establece que si no hay grupo propio, cabe la vía de acudir al Constitucional.

R. Es una de las posibles vías, acudir al Constitucional. Pero queremos que esto se solucione desde un punto de vista democrático y de legalidad.

P. Está la opción de que las confluencias monten una especie de grupo mixto singular. Ha habido conversaciones con el portavoz socialista, Antonio Hernando, para que después ese grupo pueda tener más visibilidad. 

R. La comisión negociadora está estudiando esto. Pero insisto en que el Grupo Mixto no es un lugar para una candidatura que ha obtenido legalmente la fuerza y apoyo suficientes pare tener grupo propio. Lo que se está haciendo es enmendar la plana a los ciudadanos que nos han votado, y esto no debería ocurrir.

P. Pero, insisto, ¿qué estrategia tiene Compromís en caso de que no pudiera conformarse el grupo?

R. Estaremos en el grupo que nos dé más visibilidad.

P. ¿No necesariamente quedarse con Podemos?

R. Obviamente, no. Nosotros no somos de Podemos. Ninguno de los nueve.

P. Sobre el acuerdo de progreso que estaba planteando Pedro Sánchez, Compromís incluso había planteado rebajar las líneas rojas, como la exigencia del referéndum en Cataluña, para negociar. ¿Se mantiene ahora esta postura?

R. Nosotros no hemos hecho un planteamiento de rebajar nuestra expectativas y propuestas, sino de acudir a unas negociaciones con mente abierta y dispuestos a escuchar. Nosotros lo que hemos dicho es que hagamos un pacto a la valenciana. Hablemos primero del qué y luego de quién. Hay dos grandes retos en esta legislatura. Uno es el tema de revertir todas esas decisiones y leyes dañinas que han dejado a miles de personas por el camino y tienen situaciones muy difíciles y dramáticas. Todo ese paquete de emergencia social ha de ser uno de los retos. El segundo es la cuestión territorial. En este país, en este Estado, hay un problema que tenemos que abordar desde parámetros democráticos y saliendo de la dialéctica en la que tanto Rajoy como el Gobierno catalán se han enconado.

P. ¿Para Compromís el referéndum es la única opción para desbloquear la situación o hay otras alternativas?

R. Yo entiendo que el referéndum es una buena opción. Plantear que el referéndum es igual que plantear la independencia de Cataluña, a mí me parece perverso. A lo mejor el referéndum en lugar de romper España va y la une. Habrá que dar pasos. ¿Es que la gente de Cataluña que no quiere la independencia no tiene derecho a expresarse también? El referéndum es una cuestión de democracia y calidad democrática.

P. ¿Entonces la consulta sería condición para poner en marcha lo que denominan un “Gobierno de progreso”?

R. Poner el tema encima de la mesa no significa que el referéndum tenga que celebrarse mañana, o que no se le pueda poner una redacción donde podamos encontrar una vía en la que se avance en la posibilidad de reformar nuestra organización territorial, para que los territorios quieran formar parte del territorio español no porque se les obligue sino por voluntad propia. Un acuerdo que implicase una reforma territorial que haga que los ciudadanos quieran estar en el Estado español. No donde se les obliga a estar. ¿Quién no puede estar de acuerdo con esto?

P. ¿Usted se considera nacionalista?

R. Yo no soy nacionalista. Soy más de las personas que de las fronteras. Eso no quiere decir que defienda un modelo territorial por el cual la democracia esté lo más cerca posible del ciudadano.

P. ¿Qué condiciones pondría a Pedro Sánchez para propiciar un pacto?

R. Que mire la experiencia que hemos puesto en marcha en Valencia y que es positiva. Hemos tomado decisiones que hoy ya mejoran la vida de la gente. El Pacto del Botánico ha tenido como resultado que este mes los pensionistas y las personas con discapacidad con rentas bajas no tengan que pagar el copago farmacéutico que Rajoy impuso en 2012. Supone que ya no haya exclusión sanitaria o que este mes las personas que están en centros de día y ocupacionales no tengan que pagar el copago confiscatorio que aprobó el PP en la Comunidad Valenciana. Vamos a primar a las entidades bancarias que no desahucien a personas, hemos acordado que dentro de la contratación pública haya cláusulas sociales para que las mujeres en situación de violencia de género tengan más posibilidades de ser contratadas. Esto es lo que hicimos en mayo cuando nos pusimos a negociar el Gobierno, pensar en los miles de personas que necesitaban el cambio de Gobierno.

P. Hay quien dice que el Gobierno bipartito entre PSPV y Compromís durará lo que dure la buena relación que mantiene con Ximo Puig. ¿Eso es cierto?

R. Es una interpretación un poco de ‘Salsa rosa’ (ríe). Las cosas no dependen de dos personas. Tenemos una buena relación y eso obviamente influye. Pero tenemos una buena relación los 10 del Consell. Es bueno tener buenas relaciones personales, pero sobre todo es bueno tener un pacto de Gobierno y unos objetivos políticos compartidos. Esto es más importante que otras consideraciones. El Pacto del Botánico es lo que une al Consell. Que además nos llevamos bien, pues estupendo.

P. ¿Se quedó con las ganas de ser presidenta?

R. No es una cuestión de ganas, es una cuestión política. Yo me presentaba como presidenta. Lo dije en campaña. Ahora soy vicepresidenta. Está bien.

P. ¿En 2019 intentará otra vez ser presidenta?

R. Para 2019 queda mucho. Mi afán hoy es tomar decisiones que vayan en el sentido de mejorar la vida de las personas.

P. En el caso de que Podemos dijera que quiere entrar en el Consell, ¿aceptarían?

R. Claro que sí, y el presidente también, imagino. Cada uno está jugando el papel que ha decidido jugar. Si decide jugar otro papel, nos sentaremos y hablaremos.

P. ¿Qué opinión le merece la investigación que ha abierto la UDEF sobre una posible financiación irregular de Podemos por el Gobierno de Irán? 

R. Es una cosa extraña. No lo he estudiado en profundidad. En cualquier caso, la UDEF estará haciendo su faena, como lo ha hecho en otras ocasiones. Me preocupa más el caso Gürtel que ahora ha sentado a 27 personas en el banquillo, entre ellas tres ‘exconsellers’ del PP. Me preocupan el caso Brugal o el caso Nóos. Me preocupa la financiación irregular del PP, que ha acumulado muchísimo poder durante estos años.

P. Al margen de lo que pueda surgir de la investigación, lo que se trasluce son afinidades de personas de Podemos con el régimen iraní. ¿No sé si usted comparte estas afinidades?

R. Si hay algo irregular, la UDEF es un cuerpo que trabaja muy bien y la Justicia está ahí para responder. Es una noticia que a mi me alerta cuando puede haber una irregularidad. Todos los que estamos en política debemos tener las paredes de cristal y los bolsillos limpios. En principio, me alerta y lo seguiré con alerta.

Víctor Romero Autor de la entrevista. Foto de Marga Ferrer

El Confidencial

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