Experimento Stuka, los otros Gernikas olvidados

66 fotografías aéreas muestran el suelo como el tablero de un juego de mesa. Flechas en tinta roja apuntan a los objetivos. Una elección aleatoria, práctica y fría. Los pilotos nazis habían ido a España a ganar dinero y salir del tedio. Podían volar hasta las marcas, descargar las bombas y volver para la hora de comer.
En el terreno real de aquellas fotos estaban en plena Guerra Civil pero el frente quedaba lejos y no eran objetivo militar. Así que los habitantes de cuatro diminutos pueblos del interior de Castellón en zona republicana seguían a lo suyo: El ganado y el campo. Entonces aparecieron los ‘Stuka’. Murieron 38 vecinos. Jamás sospecharon que eran víctimas de un experimento nazi. Sigue leyendo

Anuncios

La Pirenaica, el altavoz de los vencidos

Dorotea posa con su radio en Soutelo de Montes (Pontevedra), en 1960. / VIRXILIO VIEITEZ

Dorotea posa con su radio en Soutelo de Montes (Pontevedra), en 1960. / VIRXILIO VIEITEZ

Condenados a muerte, huérfanos, viudas, hambrientos, exiliados, hombres y mujeres desesperados escribieron durante casi 40 años miles de cartas a La Pirenaica, la radio clandestina fundada en Moscú en 1941, único altavoz de los vencidos de la Guerra Civil. Muchas se perdieron, fueron interceptadas y no llegaron nunca a su destino. Pero más de 15.500, procedentes de 33 países, quedaron depositadas en el Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE).

Muchos pasaron por delante sin ver el tesoro. “Nadie le hace mucho caso, pero quizá te interese ver esto”, le dijo la archivera a Rosario Fontova, que había acudido al AHPCE buscando otra cosa: cartas escritas desde la cárcel Modelo de Barcelona para un libro sobre la prisión. “Me di cuenta enseguida de que era una joya”, explica. “Escribir a La Pirenaica fue durante muchos años la única forma de militancia antifranquista para dos generaciones de españoles que tuvieron todo prohibido (el acceso a la educación, al trabajo…) por ser rojos”. Fontova llamó al catedrático de comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona Armand Balsebre y juntos, cada día durante cinco meses, tomaron 38.000 fotografías de las misivas cuyo análisis han recogido en Las cartas de la Pirenaica. Memoria del antifranquismo (Cátedra).

Este exhaustivo libro, de casi 600 páginas, fue posible gracias a una de las últimas subvenciones otorgadas por la ley de memoria histórica, que el Gobierno de Rajoy ha derogado de hecho, al eliminar todas las partidas presupuestarias para su aplicación.

“En esas cuartillas para La Pirenaica, las víctimas hablaron de lo que no contaban, por miedo, a sus propios hijos”, explica Balsebre. Esas 15.500 cartas, único medio no ya de desahogo, sino de denuncia, dejaron constancia por primera vez del genocidio franquista o la conmoción que causó la ejecución del dirigente comunista Julian Grimau en 1963. Este es un resumen de esas miles de líneas que los perdedores de la guerra enviaron a una radio clandestina para compartir su dolor, su miedo, su frustración y sus ansias de libertad.

Los muertos saldrán de las cunetas. El primer mapa de fosas.  Un “obrero católico de Zumárraga” (Gipuzkoa) envía el 24 de enero de 1964 a La Pirenaica una impactante misiva, por lo que cuenta y por su carácter premonitorio. Es una carta abierta dirigida al abad del Valle de los Caídos, Justo Pérez de Urbel, exasesor religioso de la sección femenina de Falange, en la que anticipa el movimiento de nietos de fusilados para recuperar los restos de sus familiares surgido, de forma imparable, en 2000; es decir, 36 años después de que él escribiera estas líneas: “He visto cómo daban muerte en caminos, montes y portales a los hombres y mujeres que no correspondían al patrón que ustedes formaron (…) Tengo familiares enterrados en la falda de un monte. Los mataron a tiros y los dejaron al sol (…) beso aquella tierra que cubre los restos de mi padre y 11 hombres más y rezo por todos los que, como a ellos, se les negó hasta un lugar en un cementerio. Si un día se llegase a hacer la estadística de estos crímenes y cómo se cometieron, el mundo se sentiría estremecido. (…) Recorra todas las provincias y pregunte a las viudas dónde están enterrados sus maridos; y a los huérfanos, sus padres, y a los padres, sus hijos (…) Y un día no habrá suficientes divisiones acorazadas para sujetar el empuje (…) Un coro de ultratumba, de la cuneta, le estará gritando día y noche: ‘¡Nosotros estamos aquí!”.

Muchos oyentes de La Pirenaica indicaron en sus cartas la fosa a la que habían sido arrojados sus familiares. Algunas de ellas han sido exhumadas en los últimos años, aunque quienes habían escrito a la radio ya no estaban vivos para verlo. Así, un hombre que firma “Malagueño 41” escribe desde Francia, en 1963: “Hicieron arrodillarse a 70 hombres, fusilados vilmente contra los muros del cementerio de San Rafael (…) y continuaron fusilando dos años a sangre fría y sin juicio, entre ellos menores de edad, por el único delito de ser fieles a la República”. En el cementerio de San Rafael (Málaga), donde está el mayor conjunto de fosas comunes de España, se han encontrado los restos de casi 3.000 personas.

El cura, La Pasionaria y el niño del maquis. La Pirenaica funcionó también como una agencia de servicio público que buscaba a desaparecidos y niños de la guerra. El cura Francisco Bustos escribe para hablar de Víctor, un niño del maquis del que se había hecho cargo desde bebé. El sacerdote, que se confiesa fiel oyente, cuenta que han intentado calumniarle diciendo que era hijo suyo y pide ayuda para dar buenos estudios al chico. La Pirenaica envió a un miembro del partido a reunirse con él. “La Pasionaria está muy interesada en el tema”, escribe el autor del informe sobre el encuentro. Así,  descubrieron que la madre estaba presa en Ventas y su padre, muerto.El sacerdote tiene hoy una calle dedicada en el pueblo toledano de La Guardia, donde fue párroco entre 1958 y 1975. Murió en 1987. En su lápida puede leerse: “Tus sobrinos Víctor e Isaac y familia no te olvidan”.
Lista de chivatos. Un conflicto de tierras o de faldas fue en muchos casos motivo suficiente para denunciar a un vecino por rojo y provocar que terminara en una cuneta o procesado. Muchos oyentes escribían a La Pirenaica simplemente para advertir sobre estos delatores, y durante los años cincuenta un espacio de la programación se dedicó a leer esos nombres, aunque en los sesenta, la radio cambió de política.

Miedo y tinta invisible.“Casi desde que me recuerdo (sic) no he visto en mi casa nada más que miedo esperando que a cada momento viniera la Guardia Civil”, escribe una asturiana refugiada en Alemania. Su padre salió de prisión con 65 años, sordo a causa de las palizas. “Ni él nos conocía a nosotros, ni nosotros a él. No quiero que mis hijos se críen con el terror de su madre”. Muchas de las cartas de los oyentes de La Pirenaica hablan del miedo que sienten y con el que han tenido que batallar antes de decidirse a escribir a la emisora. “Ruego me perdonen esta letra, a fines de evitar una posible identificación por el carné de identidad (…) Aunque tendrían que comparar con todas las fichas de carnéts de España, los creo capaces de todo. Y escribo con guantes”, explica X-J-1, desde Barcelona. Hay cartas escritas con hasta cinco tipos de letra y otras con tinta invisible. Una de ellas, enviada por un minero en huelga en 1964, tiene una quemadura. Probablemente, el locutor de la radio la acercó demasiado a la bombilla para poder leerla.

La Elena Francis antifranquista. La sección femenina de La Falange tenía el consultorio de Elena Francis, y La Pirenaica creó en 1961 el programa Página de la mujer  para reivindicar todo lo contrario y educar en derechos a las jóvenes de la época. Su locutora, Pilar Aragón, voz también de Correo de la Pirenaica, causó sensación. Le llegaban cartas de oyentes informándole de que le habían puesto Pilar a su hija en su honor, y repletas de halagos: “Sin saber si eres alta o baja, gruesa o delgada, vieja o joven, eres una íntima amiga que nos hace vivir otra vida, olvidar las penas del día…”. Aragón, que en realidad se llamaba Josefina López, había estado presa en la cárcel de Torrero (Zaragoza). Regresó a España en 1969 gracias a la mediación de Sara Montiel, paisana de su segundo marido. Tras ser expulsada en 1983 del PCE, ingresó en el PSOE, partido con el que fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de Castellón y senadora. Murió en 1989.

La caja de resistencia.Muchas cartas contienen donativos en metálico o informan de giros de dinero, caja de resistencia para los huelguistas y ayuda para presos. “Les mandaría mucho más. pero soy casada con tres hijos y mi esposo, campesino, gana un mísero jornal”, se justifica una mujer que envía 25 pesetas desde Toledo.

“Me perdonen la ortografía”.  “Cuando tenía 11 años, dejé de hir (sic) al colegio. No aprendí nada más que la avededario (sic)”, escribe en 1963 N.R.P. “Me perdonen la ortografía”, añade en la postdata. Las cartas de La Pirenaica, repletas de errores, muestran que la mayoría de oyentes de La Pirenaica apenas había podido ir a la escuela por la Guerra Civil. La emisora hizo también una labor educativa y popularizó, entre otras, la poesía entonces prohibida de Miguel Hernández y Federico García Lorca.

Natalia Junquera en El País

Sigue leyendo

El bombardeo de Xàtiva: 75 años de la Gernika valenciana

Imagen del bombardeo de Xàtiva, tomada por los mismos aviones fascistas

Imagen del bombardeo de Xàtiva, tomada por los mismos aviones fascistas

Dos brazos que se alzan en un gesto inútil de protección contra la muerte venida desde el cielo en forma de 20 bombas de 250 kilos. Este es el recuerdo permanente a la barbarie de la Guerra Civil que supuso el bombardeo de Xàtiva del 12 de febrero de 1939 a manos de la aviación fascista italiana que apoyaba a Franco y que causó, según los últimos cálculos, 145 muertos y más de 200 heridos.

Fue una clara mañana de domingo. Catalunya ya había caído en las manos franquistas y la II República española, desmoralizada, vivía sus últimos estertores y estaba en retirada. Pero la aviación fascista de Mussolini, que actuaba desde la base aérea de las Islas Baleares, bombardeó la retaguardia del último territorio republicano hasta días antes del final de la guerra. El de Xàtiva fue el último de los bombardeos con grandes cantidades de muertos.

El objetivo de les 5 bombarderos Savoia-Marchetti SM.79 del 27º Grupo de la Aviación Legionaria era un tren cargado de soldados de la 49ª Brigada Mixta que llegaba a Xàtiva desde el frente de la Mancha, y la masacre comenzó a las 11,45h. Pero las bombas no distinguían personas, y mataron soldados en la estación, así como también mataron a civiles, hombres, mujeres y niños porque algunas cayeron sobre casas de la zona. Testigos del bombardeo recuerdan que se llegaron a encontrar restos humanos sobre los árboles de la zona de la estación del tren. Sigue leyendo

La Iglesia y los maestros durante la República

54868_maestra_alumnas_SaucejoDespués de leer un lamentable comentario de una tal Susana en el que vomita un odio fascista solo leyendo el título del  post, he decidido traer parte del mismo y el enlace a su ubicación original; no tiene desperdicio.

Pregunta: ¿Cómo se enteró de la muerte de su abuelo?

Respuesta: Tuve un conocimiento tardío porque cuando yo nací [ Mauricio Rodríguez-Gastaminza (Bilbao, 1951) ] todavía todas las familias de los represaliados tenían mucho miedo, se guardaban sobre todo de contárselo a los niños. Al final me enteré a los 15 o 16 años por medio de un tío mío, hijo de mi abuelo asesinado. Después estudié Historia en Barcelona e hice mi tesis sobre historia contemporánea de España, concretamente sobra la II República y la Guerra civil, o sublevación fascista como prefiero llamarla yo y me enteré bien de todas las circunstancias.

P: ¿Cómo murió?

R: Mi abuelo era el maestro de Gordoa y el mayor de los tres que fusilaron las tropas fascistas al llegar a Araba. Bernardo Atxaga lo recogió en su novela echando mano de las memorias de Pedro Salinas, que era el hermano del presidente socialista de la Diputación en aquella época y amigo y contertulio de los tres maestros. A él lo iban a fusilar también, pero consiguió escapar y escondido en unos arbustos vio todo el asesinato y cómo mi abuelo gritaba: “Salvaros vosotros que yo soy mayor”. Dejó una viuda y siete hijos.

P: ¿Por qué los mataron?.

R: Fueron fusilados por la denuncia del cura de Salvatierra cuando entraron los requetés en Araba, el 9 de agosto de 1936. Sin juicio previo ni nada, sólo porque el cura dijo que eran rojos, los subieron en una camioneta a la vecina sierra de Urbasa y allí en la cima de Otxoportillo los arrojaron a una sima. Sus restos siguen allí y cada primer domingo de septiembre vamos a rendirles un homenaje las buenas gentes republicanas y amigos de la libertad.

P: ¿Qué papel jugó la Iglesia durante la guerra civil?. Sigue leyendo

Un bombardeo 74 años en el olvido

BF-109 de la Legión Cóndor ( Guerra Civil Española).

BF-109 de la Legión Cóndor ( Guerra Civil Española)*.

En 2006, 70 años después de la sublevación del 18 de julio de 1936 y el posterior estallido de la Guerra Civil española, en el transcurso de una conversación escuché a un historiador comentar que empleaban la mayoría de sus esfuerzos en investigar sobre épocas lejanas y no prestaban excesiva atención a sucesos más cercanos en el tiempo, en clara alusión a la contienda española. Lamentaba la desaparición de documentación a la que se prestó poca importancia a pesar de su valor, y sobre todo, las vivencias de muchos testigos de esos acontecimientos históricos que, por su avanzada edad. fallecían si haber sido consultados.

Una prueba palpable de este hecho es el bombardeo de Chiva y Buñol por aviones de la Legión Cóndor el 3 de diciembre de 1938 que, a pesar de estudios de expertos (David Mújica, José Manuel Alonso Plaza o Juan Carrión) y de relatos como los de Joaquín Calvo Diago, piloto de ‘Chatos’, que ese día estaba en el aeródromo de Chiva y fue testigo del paso de los aviones, es uno de los olvidados de las crónicas de guerra. No aparece en ninguno de los principales mapas de los bombardeos italianos y germanos en la Comunitat Valenciana y 74 años después todavía sigue arrojando dudas. Sigue leyendo

El Doctor Peset vuelve a ´su casa´

Homenaje. La Universitat recordó ayer el 70 aniversario del fusilamiento de su rector, el doctor Juan Bautista Peset, descubriendo una placa con su nombre en la Facultat de Medicina, de la que fue catedrático y decano. “Algún día mi patria os devolverá mi nombre …” escribió a su familia en su última carta antes de ser llevado ante el paredón.

Nietas y biznieta de Peset, junto al rector y la placa. josé aleixandre

“El destino me ha elegido como instrumento de su injusto dolor. Confío, seguro en Dios, en que algún día mi patria os devolverá mi nombre como el de un ciudadano que jamás hizo mas que servirla cumpliendo sus deberes legales”. Estas emotivas palabras con las que el rector de la Universitat de València, Juan Bautista Peset, se despidió de su familia en la última carta que escribió antes de que le llevaran ante el paredón de Paterna, cobraron ayer, en el 70 aniversario de su fusilamiento, más fuerza que nunca en la voz del decano de la Facultat de Medicina, Antonio Pellicer.
La última voluntad de Peset, de que la historia “devuelva” su nombre, pronunciada por uno de los médicos más prestigiosos de la Comunitat Valenciana y premio Jaume I como Pellicer, se hizo realidad ayer en el homenaje que la Universitat le tributó en el Aula Magna de la Facultat de Medicina al que antes que rector fue catedrático y decano de esta institución académica.
“Un acto de justicia”, según Pellicer, ya que “faltaba que tuviera el reconocimiento de la que fue su casa”, dijo pocos minutos antes de que se descubriera una placa en memoria de Peset en el interior de la Facultat de Medicina, “devolviendo así su nombre al lugar al que perteneció”.
El actual rector, Esteban Morcillo, que lamentó que Peset “no haya recibido todo el énfasis que merece”, destacó que su predecesor fue “un hombre entero: Médico, universitario, profesor y una persona implicada y comprometida con la sociedad de su tiempo”. Sigue leyendo

Fallece a los 91 años Angelita Cuesta, hermana de una superviviente de las ‘Las 13 Rosas’

Angelita Cuesta/LP. Era vocal de la Junta Directiva de Acció pel Patrimoni Valencià

Angelita Cuesta, hermana de Mari Carmen Cuesta, superviviente de uno de los primeros sucesos de represión del régimen del general Francisco Franco una vez finalizada la Guerra Civil, conocido como el de ‘Las 13 Rosas‘, ha fallecido este miércoles en Valencia a los 91 años tras sufrir una caída el día de Nochebuena, según ha informado Acción pel Patrimoni Valencià y el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica en sendos comunicados.

Angelita y Mari Carmen, que falleció el pasado octubre a los 87 años, fueron detenidas por la Policía franquista y encarceladas en 1939 junto a un grupo de militantes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) en la cárcel de Ventas. Angelita fue puesta en libertad a los pocos días por no pertenecer a las JSU y desterrada a 350 kilómetros de Madrid. Desde entonces, Valencia ha sido su tierra. Mari Carmen fue condenada a 12 años de cárcel y, al ser liberada, se desplazó a Valencia con su hermana. Sigue leyendo
De la mar y los barcos

Just another WordPress.com weblog

Aragonizate

Ser aragonés... ¡Cuestión de carácter!

El ilustrador de barcos

Mercantes, veleros y otros buques.

Emitologías

Explicaciones mitológicas para cotidianas expresiones

Enseñanzas Náuticas

Para conocer la mar y todo lo que le rodea

METAMORFOSIS

cambiar o morir

Reflexions d'un arqueòleg glamurós

La ploma més àcida de la xarxa

La Tronera de Celemín

Bitácora de un eterno aprendiz

Revista Diaria

Actualidad, salud, familia, finanzas, moda y mucho mas..

hungarianportrait

Portrait and Glamour Photography from Laszlo Racz