Rita Barberá, ejemplo del abandono del valenciano por el PP

Alberto Fabra, presidente de Valencia, y la alcaldesa Rita Barberá, en 2014. / tania castro

Alberto Fabra, presidente de Valencia, y la alcaldesa Rita Barberá, en 2014. / tania castro

Rita Barberá lleva casi un cuarto de siglo de gobierno en el Ayuntamiento de Valencia sin dar muestras de querer aprender o comunicarse en la lengua de su pueblo, aquella con la que se han escrito obras cumbre de la literatura universal como Tirant lo Blanc y que emplean 10 millones de personas. Su desconocimiento de la lengua quedó patente en la Crida, un acto que sirve de inicio de la fiesta de las fallas, en el que mezcló palabras en castellano (“el fred del verano”) con otras inventadas e irreconocibles (“dejeim”).

Ni siquiera ante tan claro acto de desprecio por la lengua de los valencianos, el Partido Popular se ha atrevido a criticar a la alcaldesa. Su partido ha preferido calificar de “anécdota” el escándalo del tradicional acto fallero. Pedir responsabilidades —por ejemplo por parte del presidente valenciano, Alberto Fabra, que se hallaba a escasos metros de Barberá durante aquel bochornoso espectáculo— hubiera supuesto una política que es ajena al PP: la defensa del valenciano en sus intervenciones públicas.

Por eso llamó gratamente la atención el viernes que el Rey Felipe VI utilizara correctamente la lengua del Tirant lo Blanc en buena parte del discurso pronunciado en Valencia con ocasión de la entrega de la Distinción de la Generalitat que el Consell le concedió por la festividad del 9 de Octubre. Don Felipe hizo un esfuerzo, a pesar de que el valenciano no es su lengua, pero se notaron sus conocimientos de la variante dialectal occidental, el catalán.

Sin embargo, no fue más fluido el valenciano del presidente de la Generalitat, que se limitó a leer en esta lengua el decreto de concesión. Alberto Fabra se expresa en castellano, a pesar de proceder de una zona valencianoparlante como Castellón y de haberse preocupado de recibir clases de valenciano. Seguir leyendo

Abajo el nacionalismo lingüístico

Modelo blavero (españolista)-

Modelo blavero (españolista)-

Sólo hay un nacionalismo más insidioso y brutalista —a veces violento— que el catalán: el español. De entrada, secuestra el nombre de las cosas. Y antes que nada, del idioma. Ocurrió en Aragón, con la nueva ley de lenguas que omite la palabra «catalán», el idioma utilizado en la Franja, para sustituirlo por el circunloquio «lengua aragonesa propia del área oriental», el lapao.

Sucede con las actuales andanadas de la Generalitat Valenciana a la Acadèmia Valenciana de la Llengua, por definir el valenciano como lo que es. A saber, una «lengua románica hablada» allí; y en otros lugares, como Cataluña y Andorra, «donde recibe el nombre de catalán».

La cuestión nominalista no es baladí. «El nombre que se da a una lengua estándar suele derivar de una operación de planificación», describe el catedrático madrileño Juan Carlos Moreno, de la Universidad Autónoma de Madrid, en su estupendo y recomendable libro, El nacionalismo lingüístico, una ideología destructiva (Península, 2008). Moreno nos recuerda que al toscano o florentino se le llama italiano para afianzarlo como lengua común, «que se pretende implantar de modo generalizado, impositivo y omnicomprensivo«, ese paralelismo con castellano y español.

Con el catalán en Valencia y Aragón la secuencia es clavada, pero inversa: al despojarle de su nombre, se le desnaturaliza y relega a residuo particular, opcional y nada-comprensivo. En las Islas Baleares, la marea verde del pasado otoño denunció espectacularmente otro modo de jibarización del catalán, la rebaja de su uso escolar, concomitante con la de la ley Wert. Bajo estos tristes eventos palpitan, implícitas, «tres ideas clave del nacionalismo lingüístico» repertoriadas por el profesor madrileño: el pretendido «carácter intrínsecamente superior de la lengua nacional», su función de instrumento «unificador» y la suposición de que «una vez desaparecido el Imperio, se puede mantener la lengua como inductora de un imperio espiritual».

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Un juez anula una multa a una valenciana porque Tráfico se dirigió a ella en catalán

Un magistrado de Lérida ha anulado una multa impuesta a una valenciana porque la Administración catalana se dirigió a ella siempre en catalán pese a que pidió expresamente que las comunicaciones escritas fueran en castellano.
La resolución del juzgado de lo Contencioso supone un severo varapalo a la forma de proceder de la Administración catalana y a su intento de imponer su lengua autonómica sobre otras comunidades.
La sanción de Tráfico se produjo en 2007. Fueron 240 euros, que se podrían haber quedado en unos 160 euros si la hubiera abonado dentro del periodo de descuento. Pero el abogado de la sancionada, Ernesto Carrascosa, decidió recurrir a los tribunales «por una cuestión de amor propio; orgullo». Cinco años más tarde obtiene un pronunciamiento favorable.
La sentencia explica cómo todas las notificaciones para que procediera al pago de la multa fueron realizadas en lengua catalana «cuando esta ni se habla ni es cooficial en la Comunidad». El magistrado recuerda que la cuestión ya quedó resuelta de manera «muy clara» en el Estatuto de Benicàssim en Peñíscola, que dispuso que serían cooficiales el valenciano y el castellano «sin hacer referencia ni siquiera indiciaria al catalán». Lo mismo ocurre tras la última reforma del Estatuto (2006). Seguir leyendo

Concentración por el valenciano

Diversos colectivos de estudiantes y padres de alumnos han asistido hoy al acto de protesta convocado por Escola Valenciano en defensa de una mayor presencia de la lengua autóctona en las escuelas. Desde las 19 horas, aproximadamente 5.000 personas se han concentrado y han llenado por completo la plaza de la Virgen. Desde allí, han comenzado a desplazarse hacia la Delegación de Gobierno, donde han coincidido con la protesta de los ‘indignados’ que todavía permanecen allí. Por el camino, la policía se ha visto obligada a cortar el tráfico en algunas de las principales vías del centro, como Gran Vía Marqués del Turia, donde se han producido importantes retenciones. Seguir leyendo

I ara, la llengua

Potser serà perquè s´acosten eleccions, que es torna a parlar públicament del tema de la llengua dels valencians, i com sempre amb amenaces d´involució o mostres d´histerisme, i no mai amb mesures efectives a favor. Potser siga per això, tan recurrent ja entre els valencians, de fa tants anys. Però en aquesta ocasió sembla que les propostes més desficaciades vinguen de més alt, i de més lluny tot i vindre volant, i amb un major to de provocació en contra, quan no d´un absolut menyspreu o superba ignorància.
Perquè arribar a dir el que s´ha dit, o escrit, a Madrid i perifèria, pel fet d´haver-se implantat l´ús al Senat de les llengües oficials al conjunt de l´estat, m´ha paregut, prou més que una falta de respecte a la meua condició civil de valencià, d´una insultant insolència, d´una desvergonya indignant. Seguir leyendo

Prohíben hablar en valenciano al profesor de un curso pagado por la conselleria

Un responsable de la empresa valenciana Omron Electronics prohibió a uno de sus empleados que utilizara el valenciano para dirigirse a un grupo de profesores de FP que asistían a un curso de formación pagado por la Conselleria de Educación.
Según denuncia Carles Boronat, profesor del IES Eduardo Merello de Port de Sagunt y asistente al curso, uno de los técnicos de la empresa que impartía el programa el 7 de septiembre se pasó al valenciano al ser preguntado en lengua propia por un asistente. En ese momento, el responsable de Formación de la empresa, Alejandro Móner, cortó al trabajador y le pidió que hablase en español «por deferencia» a los demás. «Le hicimos saber que éramos profesores de la conselleria y entendíamos el valenciano, pero zanjó la cuestión alegando que era una norma interna. Es increíble que un valenciano no pueda hablar en valenciano en Valencia ante una audiencia valenciana», dice el profesor.
Móner confirmó ayer los hechos y señaló que la lengua de Omron «es el castellano» porque atienden a gente de Albacete y Murcia. «Si dedicáramos el tiempo a asuntos más interesantes, adelantaríamos todos», añadió.

P. Cerdá en Levante-emv

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500 años de desprecio al valenciano

Corría el año 1510 y, tras un siglo de esplendorosa literatura en valenciano encabezada por Ausiàs March y el «Tirant lo Blanch», el poeta valenciano Narcís Vinyoles elige el castellano para traducir una obra en latín y desecha las otras lenguas de España por ser, según escribe en el prólogo, «bárbaras y salvages». Es la primera muestra de desafecto hacia el valenciano y el inicio de la castellanización general. Han pasado 500 años y los efectos están a la vista.

De esta historia, el contexto es lo más importante. Estamos en el siglo XV y Valencia es el Estado más dinámico de la Corona de Aragón; su centro de gravedad política, económica y cultural. Aunque es un país bilingüe debido a la repoblación aragonesa y catalana, el valenciano se ha consolidado como lengua oficial del Reino. Es un idioma de prestigio, y así lo demuestran -en ese mismo siglo- los gigantes de la literatura valenciana: Ausiàs March, Joanot Martorell, Jaume Roig, sor Isabel de Villena y Joan Roís de Corella. En la Península Ibérica, el siglo XV es valenciano y se escribe y habla en valenciano. No hay dudas.
Sin embargo, una boda revertirá la situación. El matrimonio entre Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla unifica sendas coronas en 1469 y pone en pie la Monarquía Hispánica. Luego, en 1492, llega el descubrimiento de América. Nace el Imperio español -que dominará la Europa de los siglos XVI y XVII- y el esplendor de Valencia y su lengua agonizan. Seguir leyendo

El reencuentro con l´Alguer 50 años después

El puerto de l´Alguer, repleto de gente en 1960. retrobamentalguer.cat

Valencianismo. Una expedición marítima acercó en 1960 l’Alguer (ciudad sarda que conserva la lengua propia). Un viaje -también con color valenciano- recuerda 50 años después aquel «Retrobament».

El buque Virginia de Churruca transportó en 1960 a 139 personas de Cataluña, Valencia, Baleares y el sur de Francia a la isla de Cerdeña. Lo llamaron el viaje del Retrobament, porque el objetivo era el reencuentro con la ciudad de l’Alguer, pequeño enclave donde la lengua propia sobrevive desde el siglo XIV, cuando Pere el Cerimoniós conquistó la isla. Cincuenta años después, un crucero partió la pasada noche de San Juan del puerto de Barcelona para conmemorar el abrazo de 1960 durante unas jornadas organizadas por el consistorio alguerés y las autoridades catalanas. Como entonces, no falta tampoco ahora la representación valenciana. Seguir leyendo

Vinaròs, tierra santa de los exámenes de catalán

Si en el mes de junio o noviembre, uno se acerca a tomar una café a un bar de Vinaròs y en la barra, el parroquiano de al lado, se pone a hablar de Messi, Puyol o Piqué, no quiere decir que por casualidad hayamos entrado en la peña blaugrana de Vinaròs; lo más probable es que el que tenemos al lado sea catalán y además haya viajado hasta la pequeña localidad castellonense para examinarse de la lengua de Josep Pla. No lo habrá hecho por motivos turísticos, sino por una extendida creencia, desmentida por las cifras oficiales, de que los exámenes en Castellón y en la Comunidad Valenciana son más fáciles que en Catalunya.

Esta especie de leyenda urbana lleva todos los años a más de 3.000 catalanes a coger el coche y plantarse en Vinaròs para tratar de obtener el tan ansiado título de catalán. Según cifras de la Generalitat valenciana, Vinaròs absorbe el 88% de los catalanes que viajan a la Comunidad valenciana por este motivo, si bien los resultados que obtienen no son del todo alentadores: sólo uno de cada tres logra aprobar su examen, según datos de la Junta Qualificadora del Govern valenciano. Unas cifras, por tanto, que son mucho peores que las que se consiguen en Catalunya. Según la Generalitat catalana, el 53% de las 8.204 personas que se presentaron a alguno de los cinco niveles que contempla la Secretaría de Política Lingüística lograron en 2009 el calificativo de apto, es decir, casi veinte puntos más que los compañeros que lo intentaron en Castellón. Seguir leyendo

´Los catalanes sí que son secesionistas de verdad´

´Los catalanes sí que son secesionistas de verdad´ . Lluís Fornés. Foto de José aleixandre

Lidera hoy el movimiento panoccitanista en Valencia. Aboga por resolver el conflicto entre valenciano y catalán a través de la vuelta al sistema lingüístico unitario de las Tierras d’Oc que crearon los trovadores medievales.

Seis de cada 10 valencianos, según el CIS, creen que su lengua es diferente y diferenciada del catalán. ¿Están equivocados?
¿Equivocados? Sería muy fuerte decirlo así. Yo creo que no es del todo cierto. Desde mi punto de vista, la postura más racional es entender que la lengua estructuralmente es la misma desde Guardamar, en Alicante, hasta Guéret, al norte de Limoges, y que después hay diversas manifestaciones. Es evidente que la lengua valenciana recibe este nombre en Valencia en el Siglo de Oro y por tanto siempre tengo a gala usar esa denominación. Lo que pasa es que es la misma estructuralmente no sólo con la que tienen los catalanes, sino con la de los mallorquines, y también con la que usaban ya los trovadores y que aún se habla en el Languedoc, la Provenza, en Gascuña y en el Lemosín. Seguir leyendo

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