Un misil aire-aire derribó el vuelo MH-17

El presidente de Ukrania Petro Poroshenco y el presidente de la comisión europea José Manuel Durao Barroso. (EFE)

El presidente de Ukrania Petro Poroshenco y el presidente de la comisión europea José Manuel Durao Barroso. (EFE)

Dos de los temas que no encajaban para nada, en la patraña de que el vuelo MH-17 de Malaysia Airlines que se estrelló el pasado 17 de julio había sido derribado por un misil tierra-aire disparado por los separatistas, era cómo había sido posible que ese vuelo fuera autorizado por los controladores ucranianos a entrar en un espacio aéreo que había sido cerrado hacía unos pocos días a raíz del derribo de un avión de transporte militar. El Gobierno golpista de Kiev cerró ese espacio aéreo que, ¡oh casualidad!, abriría sin problema y sin previo aviso al Boeing 777 de Malaysia Airlines. El otro asunto que no encajaba era por qué las fuerzas de Kiev lanzaron un ataque devastador con artillería en la zona donde habían caído los restos del avión malasio, lo que impidió durante varios días que los inspectores internacionales accedieran a los restos del aparato.

El informe de la Junta Holandesa de Seguridad acaba de concluir que el avión Boeing 777 “se partió en el aire como resultado de daños estructurales provocados por un gran número de objetos de alta energía (high energy objects) que penetraron en el aparato desde el exterior”. En concreto, todo parece indicar que el avión fue alcanzado por un misil aire-aire altamente sofisticado que, al estallar, esparció miles de objetos similares a balas. Nada que ver con los misiles que tienen los separatistas y que supuestamente es lo que había derribado el avión malasio. Eso solo pudo hacerlo un Mig 29 con un misil aire-aire de fragmentación, y los prorrusos no tienen ni lo uno ni lo otro.

¿Y qué hace la UE apoyando a unos presuntos asesinos?

Lo más sorprendente, amén de vergonzoso, de toda esta historia es que a la vista de que las nuevas evidencias alejan la posibilidad del derribo del avión por parte de Moscú y de los prorrusos, parece que EEUU y la UE, con una malevolencia obscena, han dejado de estar interesados en sacar a la luz quién abatió el vuelo MH-17. Fue un caza de Kiev con un misil aire-aire –esta fue la acusación rusa de los primeros momentos–, caza que según ellos había sido detectado por sus sistemas de radar de alerta temprana, y que luego se olvidó a cambio de la teoría del misil de los prorrusos defendida por EEUU y que ahora se cae por su propio peso. Fue un misil aire-aire altamente sofisticado y, en consecuencia, fácilmente identificable. Sigue leyendo

Ucrania se desgarra entre Occidente y Rusia

Varios manifestantes vigilan en la puerta de Parlamento de Kiev, Ucrania, el 26 de febrero del 2014. / Efe

Varios manifestantes vigilan en la puerta de Parlamento de Kiev, Ucrania, el 26 de febrero del 2014. / Efe

Después de la desintegración de la URSS, Ucrania quedó en manos de la cleptocracia postsoviética. Los clanes de oligarcas enfrentados entre sí no sólo determinaron el rumbo de la economía, sino también de la vida política, y contribuyeron a la corrupción, la falta de inversiones, el estancamiento económico, la ausencia de libertades democráticas y el deterioro de las condiciones de vida de la población. La voluntad de la Unión Europea (UE) y Rusia de incorporar a Ucrania –una nación con una identidad nacional frágil y en construcción– a sus respectivas áreas de influencia con el fin de asegurar la hegemonía occidental (EEUU-UE) o recuperarla en la región (Rusia), condujo al país a finales del año pasado a una tensión que finalmente no ha sido capaz de soportar.

Tratemos de recapitular los acontecimientos: el rechazo del Gobierno ucraniano a la firma del Acuerdo de Asociación con la UE, del que apenas trascendió nada, fue el desencadenante de las protestas del llamado Euromaidan en la Plaza de la Independencia de Kiev. El rechazo al régimen cleptocrático de Yanukóvich incendió la protesta. La represión posterior fue la que motivó las protestas que hoy conocemos simplemente como Maidán, con otros fines y otra composición social.

Las protestas tenían, desde luego, una base legítima que no puede desdeñarse. El temor, especialmente entre las clases medias urbanas, a la integración en la futura Unión Euroasiática (EUA) liderada por la Rusia autoritaria de Putin, que hubiera congelado en buena medida las relaciones sociales existentes y liquidado cualquier perspectiva de democratización del país, fue otro de los factores a tener en cuenta. La indecisión de la plutocracia, reacia a uno y otro proyecto de integración (los oligarcas ucranianos no pueden competir con los rusos y sus empresas son igualmente incapaces de competir con los consorcios alemanes), influyó en la actuación del Gobierno y contribuyó a la escalada de tensión. Sigue leyendo

Ucrania es clave en la logística comercial china

Un hombre sosyiene una bandera de la Unión Soviética ante el edificio del Parlamento de Crimea. (Reuters)

Un hombre sosyiene una bandera de la Unión Soviética ante el edificio del Parlamento de Crimea. (Reuters)

En la ecuación hay tantos cálculos geopolíticos como intereses económicos que un gobierno prooccidental podría arruinar. Ucrania es capital en la estrategia china en el centro y este de Europa. Una cumbre en Bucarest en noviembre con 16 líderes de la zona abrió el grifo a los 19.000 millones de dólares en inversiones y créditos recibidos hasta hoy, según las cuentas de Grison’s Peak, un banco londinense. Sólo Rumanía, con 10.900 millones, supera los ocho mil millones recibidos por Ucrania. Pekín ya había destinado antes otros diez mil millones de dólares al país exsoviético. Algunos de esos acuerdos en materia de energía, infraestructuras, puertos, aerolíneas y alimentos se cerraron durante la visita de diciembre a Pekín del expresidente, Viktor Yanukóvich.

Ucrania es clave en la logística comercial china porque por sus vías de ferrocarril entran las exportaciones hacia el mercado europeo. Un proyecto de 3.000 millones de dólares firmado el año pasado en Pekín por el empresario chino Wang Jing –el mismo que planea un canal en Nicaragua– contempla la primera fase de construcción de un puerto en la Península de Crimea que ahorrará 6.000 kilómetros a las mercancías chinas en su tránsito al oeste. En la segunda fase, de 7.000 millones de dólares, se levantará una refinería y otras infraestructuras. Sobre ese proyecto, con la que está cayendo en Crimea y los riesgos de independizarse de Kiev, existen hoy más que dudas razonables.

También hay entre Pekín y Kiev ambiciosos planes agrícolas. En septiembre se anunció un acuerdo que convertirá a Ucrania en el granero chino: una primera compra de 100.000 hectáreas de cultivo que aumentarán durante 50 años hasta los tres millones de hectáreas. Es decir, el 5% de la superficie de Ucrania. El tamaño de Bélgica y más grande que una cincuentena de países. El trato fue firmado por la compañía china Xinjiang Production and Construction Corps y la empresa ucraniana KSG Agro, según el prestigioso diario hongkonés South China Morning Post. El terreno se destinará a la cría de cerdos y el cultivo de grano. Sigue leyendo

El mapa que explica la crítica situación de Ucrania y Crimea

La mitad del país apoya a Occidente y se opone a Yanukovich, mientras el sector este es pro ruso y no acepta el acercamiento a la Unión Europea. Las etnias completan un panorama complejo.

 La zona naranja es prooccidental, la azul es prorrusa. Las barras indican la franja donde ganó la oposición en las elecciones de 2010. El resto apoyó a Yanukovich, destituido el 22 de febrero. Crédito: nytimes.com

La zona naranja es prooccidental, la azul es prorrusa. Las barras indican la franja donde ganó la oposición en las elecciones de 2010. El resto apoyó a Yanukovich, destituido el 22 de febrero.
Crédito: nytimes.com

Ucrania ha quedado en medio de la nueva disputa entre Occidente, con la Unión Europea y Estados Unidos a la cabeza, y Rusia, que tiene una enorme influencia en vastas regiones.

El país está dividido en dos. El sector oeste, que votó en contra del destituido presidente Viktor Yanukovich en las elecciones de 2010 y que sostiene a los opositores encabezados por Yulia Timoshenko –la multimillonaria empresaria que estuvo encarcelada hasta la caída de Yanucovich- junto al ex campeón mundial de pesos pesados Vitali Klitschko.

Pero en el sur y en el este, con mayoría de rusoparlantes y un bastión de las fuerzas de Yanukovich, no quieren aplicar las reformas pro occidentales de la región rival. En este sector, está la península de Crimea, donde en las últimas horas se ha vivido una escalada de tensión.

¿El principal motivo? Esta es la zona donde la flota de guerra rusa tiene su mayor base, Sebastopol, uno de los puertos clave del mar Negro. Sigue leyendo

Crimea: la escalada y su trasfondo

CrimeaEl parlamento ruso dio luz verde ayer a la solicitud formulada por el presidente del país euroasiático, Vladimir Putin, para desplegar sus tropas militares en la península de Crimea, enclave que formalmente pertenece a Ucrania, pero que cuenta con una población mayoritariamente rusoparlante y en el que se encuentra asentada una de las principales bases militares de Moscú, Simferopol. El despliegue militar, que inició casi de manera simultánea a la autorización referida, fue calificado por la Unión Europea como una escalada injustificada de tensiones por parte de Rusia. A su vez, Estados Unidos fue mucho más lejos en el tono discursivo al advertir al Kremlin sobre un aislamiento político y económico en caso de no revertir su operación militar en Crimea.

Si bien es cierto que la decisión adoptada por Moscú constituye un factor de tensión indeseable para la región y para el mundo, debe señalarse que la disputa territorial y geopolítica por Crimea no es un fenómeno reciente, y que antes bien ha sido recurrente a lo largo del pasado siglo: a partir de la revolución rusa de 1917, y tras haber formado parte de la Rusia zarista, la península se incorporó como una más de las repúblicas socialistas que integraron la Unión Soviética, y dicha condición prevaleció hasta 1954, cuando Crimea fue integrada a Ucrania por el dirigente soviético Nikita Jruschov. Reactivada a raíz de la independencia de Ucrania en 1991, la disputa por el control de Crimea entre Kiev y Moscú se ha acentuado desde principios de este año, como consecuencia de la violenta crisis política que derivó en el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich.

En efecto, desde que la oposición logró la salida del ex mandatario y la institución de un gobierno interino pro europeo en Ucrania, la mayoría rusa que habita en Crimea inició movilizaciones para desconocer al nuevo régimen de Kiev y exigir un mayor acercamiento con Moscú. Tal postura es, por lo demás, consecuente con las tradicionales aspiraciones hegemónicas del Kremlin en la región. Sigue leyendo

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